AWE – Capítulo 477

Modo Noche

Capítulo 477: ¿¡Qué Objetos Mágicos Eran esos!?

Uno de los jóvenes guardias tenía tanta confianza en el nivel de su base de cultivo, que ni siquiera se molestó en sacar un objeto mágico defensivo. Mientras que el resto de los grandes maestros siguieron burlándose de Bai Xiaochun…

La superficie de dos de los cinco hornos de píldoras ya debilitados, se llenaron repentinamente de grietas por todos lados. Al parecer, la energía que se había estado acumulando adentro ya había llegado al punto en el que los hornos no podían contenerla más. Y finalmente… ambos hornos estallaron.

Un ráfaga de energía salió de repente, cargada con un poder aterradoramente sorprendente. Los restos del horno salieron disparados por todos lados como si fueran meteoritos, acompañados del sonido de un estallido capaz de sacudir los Cielos y destruir la tierra.

Conforme la onda de energía se extendía, el aire se distorsionaba a su paso, y unas luces de colores brillantes centelleaban entre los Cielos y la tierra. Todos en el área sintieron un gran dolor en sus oídos por el intenso estruendo.

Las formaciones de hechizos del patio se dañaron al instante, y aunque no quedaron completamente destruidas, sí que aparecieron muchos huecos en ellas.

A los cuatro guardias se les abrieron los ojos de par en par y abrieron la boca impactados, pero no tuvieron tiempo de hacer más nada. La ráfaga de energía de los dos hornos los arrasó en un abrir y cerrar de ojos.

Los tres que habían tomado precauciones quedaron un poco mejor, Sacaron sangre por la boca y salieron volando varias decenas de metros. Allí cayeron contra el suelo, muchos huesos se quebraron y les salía sangre de los ojos, oídos, nariz y boca. Hasta las llamas de sus almas titilaban, como si estas estuvieran a punto de ser arrancadas fuera de ellos en cualquier momento.

El cuarto guardia por otro lado, el presumido que no había sacado ningún objeto defensivo, ese sí que dejó salir un grito miserable y la ráfaga de energía lo mandó disparado por el aire bien lejos. Nadie pudo ni darse cuenta de a donde terminó…

Pero las cosas aún no acababan. Si esos cuatro guardias se vieron afectados de ese modo, no era ni necesario mencionar a los grandes maestros, ninguno de ellos había sacado algún objeto defensivo. A pesar de estar afuera del patio, eran incapaces de escapar, y cuando la onda de energía siguió extendiéndose, chillidos miserables resonaron y fueron arrojados violentamente hacia atrás.

Salió una gran cantidad de sangre por sus bocas, y sus almas parecían estar inestables. Cada uno sin excepción quedó herido…

Al mismo tiempo, todo empezó a sacudirse en el área, y un buen número de edificios cercanos colapsaron. ¡El poder que estaba siendo desatado en este momento era casi inimaginable!

—¡¡Esto es imposible!!

—¡No puede ser! ¿¡¿¡Esa explosión fue de un horno para píldoras!?!?

—¿Cómo puede estar pasando esto? ¿Qué le hizo Bai Xiaochun a ese horno para píldoras? He pasado toda mi vida confeccionando píldoras, ¡y jamás había visto una explosión como esa! ¡¡Eso fue más como un tipo de ataque mágico letal!!

Mientras sus gritos resonaban, la Armería seguía temblando, y un gran número de cultivadores salieron volando y voltearon a ver hacia la residencia de Bai Xiaochun, sus rostros tenían expresiones impactadas. Bai Xiaochun estaba bastante aterrado por lo que ocurría. Sin embargo, ya había estado retirándose, y su cuerpo carnal también tenía un poder increíble, no solo eso, pero ni siquiera dudó en usar un poco de su qi glacial para protegerse. Gracias a todo esto salió ileso.

Pero hasta él mismo no se imaginaba que esta fórmula medicinal suya recién inventada causaría una explosión como esa. Estaba casi al mismo nivel que el ataque de un cultivador en el Alma Naciente.

Además, la Píldora de Convergencia de Almas estaba diseñada para afectar almas, así que todos los afectados sintieron como si sus almas estuvieran a punto de ser arrancadas de sus cuerpos. Muchos estaban viendo hacia adelante con una mirada vacía, como si hubieran perdido hasta la habilidad de pensar.

Y ese fue el resultado de solo dos hornos explotando. Era fácil imaginarse que pasaría si explotaban aún más. Lo más probable es que aquellos en el área hubieran quedado hechos pedazos, o por lo menos, recibirían un daño increíble en sus almas.

—Esto… esto… —El rostro de Bai Xiaochun tenía una mirada vacía mientras veía a los tres hornos para píldoras restantes. Sus superficies se estaban llenando de grietas, y la energía seguía acumulándose adentro de ellos. Estaba claro que estaban a punto de explotar. Bai Xiaochun empezó a retroceder suspirando de asombro.

Y fue en ese instante que un rugido enfurecido inundó el aire.

—¡¡¡Bai Xiaochun!!! —Fue como un trueno celestial ensordecedor que sacudió todo en la zona. Al mismo tiempo, una figura de negro se teletransportó al área desde lejos.

¡Ese era justamente el General Bai Lin de los Despellejadores!

Bai Xiaochun se sentía desanimado y difamado, así que respondió de una vez, —¡No puedes culparme! ¡Te lo advertí!

Después de todo, sí que había ofrecido una advertencia, solo para que no le creyeran…

Bai Lin había estado en el muro poco antes, apoyando a las tropas en el combate. Ya que alguien había alterado el Río del Inframundo, en este momento había una cantidad inconmensurable de almas vengativas justo afuera de la Gran Muralla. Las cinco legiones estaban bajo mucha presión, especialmente por los nigromantes que habían visto entre las fuerzas enemigas. Por esa misma razón era que Bai Lin había ido personalmente para liderar la batalla.

Pero incluso antes de que los nigromantes actuaran, una gigantesca explosión sacudió toda la Armería, haciendo que una ráfaga de energía saliera disparada que hasta sorprendió a Bai Lin. Este se teletransportó alarmado, y se encontró con una escena desastrosa. Todos en el área tosían sangre, y además de eso, había tres hornos para píldoras gravemente dañados que obviamente estaban a punto de explotar.

A pesar de su furia, Bai Lin no tenía tiempo para pensar o planear nada. Simplemente rugió, agarró los tres hornos, se teletransportó hacia la Gran Muralla y los arrojó al otro lado.

Allí afuera de la Gran Muralla había un incontable número de almas vengativas que cubrían hasta el cielo por su gran número. Muchas estaban reuniéndose para formar almas emperador que aullaban a todo pulmón mientras arremetían, parecían completamente inconscientes de su existencia o de su destrucción. Mientras que el escudo resplandeciente que se elevaba de la muralla ondulaba bajo el poder de los ataques, los cultivadores de las cinco legiones vertían todo el poder que podían en sus cañones mágicos, mandaban ráfagas de rayos de luz destructivas sin cesar. Lamentablemente, eran simplemente demasiadas almas, y la resistencia de los cultivadores ya estaba probando ser en vano.

También había un gran número de salvajes mezclados entre las almas, quienes usaban sus cuerpos físicos formidables para abrirse camino ferozmente hasta la muralla, y allí se autodestruían sin dudarlo. Debido a todo esto, las bajas seguían aumentando entre las cinco legiones.

Y fue en este momento que tres hornos para píldoras totalmente rojos, cada uno de unos tres metros de altura, salieron disparados por el aire como unos soles, arrasando con todo a su paso.

Luego aterrizaron al suelo, ¡tenían tantas grietas extendiéndose sobre ellos que parecía imposible que duraran un segundo más sin explotar!

Los salvajes se veían sorprendidos por ver que los atacaban con hornos para píldoras, objetos completamente desconocidos para ellos. Uno de los salvajes, uno que tenía varias decenas de metros de altura, dejó salir un frío bufido y se elevó por el aire hacia el horno más cercano, después de lo cual desató un poderoso puñetazo.

En ese instante, las fuerzas combinadas adentro y afuera del horno demostraron ser demasiado. Un estallido resonó…. uno capaz de sacudir los Cielos y la tierra, y el horno explotó brutalmente enviando restos ardientes por todo el campo de batalla. Toda el área se sacudió violentamente, un sinfín de almas vengativas chillaban, y muchas bestias cercanas incapaces de evadir la explosión terminaron en llamas al instante.

El salvaje que acaba de atacar el horno no pudo sino dejar salir un grito cuando la energía lo abrumó, y mandó su cuerpo volando hacia atrás.

Sin embargo, la explosión no era el aspecto más poderoso de esa ráfaga de poder. La fuerza medicinal de la Píldora de Convergencia de Almas fue desatada en un instante sobre un área de 3.000 metros, y todas las almas vengativas temblaron fuertemente y se vieron arrastradas por una poderosa fuerza gravitacional. Luego, ¡la onda de choque las arrasó y las hizo pedazos!

Todo ocurrió tan rápido que ni los salvajes ni las almas vengativas tuvieron tiempo de reaccionar. En solo un momento, los otros dos hornos para píldoras también explotaron, y en el instante más corto, estallidos ensordecedores y chillidos espeluznantes llenaron todo el campo de batalla.

Muchos salvajes fueron asesinados e incontables bestias y almas fueron despedazados. Unos mares de llamas hicieron erupción y unos cráteres impresionantes se abrieron en el suelo…

Mientras la sangre y entrañas se extendían por todos lados, los salvajes sobrevivientes veían a su alrededor sorprendidos, y hasta la más inconsciente de las almas vengativas parecía aterrada…

—¿¡Qué fueron esos objetos mágicos!?

—¿Cómo puede estar pasando esto? ¡Jamás había visto algo como esto! —Los salvajes se voltearon uno por uno hacia la Gran Muralla, sus rostros traicionaban el profundo temor que sentían.

La verdad era que no fueron los únicos que reaccionaron de ese modo. Hasta los cultivadores sobre la Gran Muralla quedaron atónitos, no solo los Despellejadores sino también los de las otras cuatro legiones.

—¿Qué fueron esas cosas…?

—¿Por qué me parece que se veían como hornos para píldoras?

—¿Cómo podrían serlo? ¿¡Cómo podrían hornos para píldoras desatar un poder así!?

—¡Estoy bastante seguro de que vi al General Bai Lin de los Despellejadores lanzándolas personalmente! ¿¡Será algún objeto mágico recién inventado!?

Todos se veían sorprendidos, y hasta Bai Lin quedó tan impactado que su furia se disipó completamente. Se quedó viendo esos cráteres afuera de la Gran Muralla con una mirada vacía, y luego a las almas y salvajes aterradas, después de un momento, casi se queda sin aliento. Y luego sus ojos empezaron a brillar con un resplandor sin precedentes, hasta con alegría.

 

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