AWE – Capítulo 478

Modo Noche

Capítulo 478: ¿Tienes Idea de lo que has Hecho Bai Xiaochun?

La explosión es lo de menos, —pensó Bai Lin con un brillo intenso en sus ojos—. El aspecto más importante es el efecto medicinal, el cual incrementa la potencia varias veces… —Al final dejó salir una fuerte risa por un momento y se volteó para ir de nuevo a la Armería.

Bai Xiaochun estaba bastante nervioso en este momento, estaba allí de pie viendo nervioso hacia los cinco hornos para píldoras restantes. Habían venido bastantes cultivadores a investigar el sonido de hacía un momento, y ahora veían impresionados la destrucción de la zona.

Aunque la residencia de Bai Xiaochun no había quedado totalmente destruida, si había sido dañada seriamente. A excepción de uno de los cuatro guardias, el que salió volando lejos, los otros tres ahora estaban viendo a Bai Xiaochun con expresiones que mostraban su terror.

Los grandes maestros estaban consumiendo píldoras medicinales y viendo furiosamente a Bai Xiaochun.

—De verdad no pueden culparme, —dijo nervioso—. Se los advertí de antemano…

—Se los dije, escúchenme todos. Retrocedan o saquen objetos mágicos defensivos. Después de todo… ustedes vinieron aquí por voluntad propia. Yo no se los pedí.

—Antes cuando confeccionaba medicina, nadie se atrevería a acercarse. En el Pico Medio de la Secta Corriente de Sangre, apenas empezaba a confeccionar medicina, todos escapaban de la montaña entera. —Probablemente hubiera sido mejor si Bai Xiaochun no hubiera dicho nada. Cuando las palabras salieron de su boca, los que acababan de ser heridos quedaron aún más enfurecidos.

—¡Destruiste la Armería! ¡Heriste a tus compañeros discípulos! ¡Bai Xiaochun, ya veremos cómo piensas explicarle esto al general!

—Cuando otras personas hacen que su horno explote, pierden la píldora, solo eso. ¡Pero es obvio que estabas intentando causar problemas!

Todos lo veían furiosamente rechinando los dientes, especialmente los grandes maestros, quienes ahora odiaban más que nunca a Bai Xiaochun. Después de todo, solo habían venido a ver lo que ocurría, y jamás se hubieran imaginado que sus vidas estarían en riesgo por unos hornos para píldoras explotando. Y lo que era aún más aterrador era la forma en la que pudieron sentir sus almas siendo jaladas.

Bai Xiaochun sí que sentía un dolor de cabeza ahora, y eso solo aumentaba al pensar en lo furioso que había visto a Bai Lin. Era obvio que Bai Lin había ignorado todas las advertencias de Bai Xiaochun.

Tomando en cuenta esto, frunció el ceño aún más, y suspiraba con más fuerza. Mientras intentaba pensar en alguna buena idea para explicarse, un rayo de luz pasó por el aire hacia él.

¡Ese era justamente el General Bai Lin!

Se estaba moviendo con una velocidad tan increíble que en solo un momento llegó sobre la Armería, y allí aterrizó justo frente a Bai Xiaochun.

Se veía muy serio, y sus ojos tenían un resplandor extraño, se quedó viendo a Bai Xiaochun y dijo, —¿Tienes idea de lo que has hecho Bai Xiaochun?

Bai Xiaochun no tenía idea de lo que había ocurrido afuera de la Gran Muralla, así que su corazón ya estaba palpitando con miedo y furia. Por lo que decidió olvidarse de sus miedos por un momento.

—General, —dijo fuertemente—, le dije lo que podría pasar cuando confecciono medicina. Usted dijo que debía centrarme en mi trabajo, y que usted tomaría responsabilidad por lo demás. Dijo que los resultados de mi trabajo no tendrían nada que ver conmigo. Dijo…

Antes de que pudiera terminar de hablar, Bai Lin dio un paso adelante y lo sujetó por el brazo. Su movimiento no fue solo increíblemente rápido, pero su base de cultivo estaba muy por encima de la de Bai Xiaochun. Así que para Bai Xiaochun era imposible evadirlo. Cuando sintió que Bai Lin lo sujetó, se estremeció fuertemente, y se preparó para convocar su qi glacial para defenderse. Pero fue entonces que se dio cuenta de la extraña expresión que tenía Bai Lin en el rostro.

Sus ojos brillaban con una intensidad sin precedentes, y apenas podía mantener su respiración bajo control. Veía a Bai Xiaochun casi como si estuviera viendo a una gema preciosa.

—¿Cómo no iban a tener nada que ver contigo los resultados? ¡Todo lo contrario! ¡Jajaja! Bai, mi chico, sin dudas no decepcionaste. ¡Sigue con el buen trabajo! Confecciona como te guste. ¿¡A quién le importan un par de hornos para píldoras explotando, cierto!?

—Has las cosas exactamente como quieras. Mientras más explosiones ocurran mejor. Es más, puedes hacerlas aún más poderosas, eso sería genial. Mientras más aterradoras mejor. Y no te preocupes, ¡me encargaré de cualquier situación peligrosa! —Dicho esto, levantó la cabeza y se rio felizmente

Bai Xiaochun no era el único impresionado por las palabras de Bai Lin, también lo estaban los demás espectadores, todos asumían que Bai Lin descendería completamente enfurecido. Jamás se hubieran podido imaginar que las cosas resultaran de manera opuesta a lo previsto.

—Qué diablos… ¿qué está pasando? —Los grandes maestros recientemente heridos casi no podían creer lo que veían. Esto sobrepasaba su imaginación hasta un punto que ni parecía real.

Mientras todos veían impactados, Bai Lin recordó lo que acababa de ocurrir afuera de la Gran Muralla, y su emoción se siguió acumulando. En lo que a él concernía, ¡cada uno de esos hornos explosivos era un arma mortal que se podía desatar sobre almas y salvajes!

Además de eso, ¡podían usarse para acumular una cantidad increíble de créditos de batalla!

Con el paso de los años, la Secta de la Polaridad del Dao del Cielo Estrellado había tenido varias ideas para manejar a los Desolados. Habían intentado todo tipo de técnicas exterminadoras de almas, pero ninguna funcionaba por mucho tiempo. En general, los Desolados siempre encontraban alguna manera de neutralizar cualquier tipo de táctica que se estuviera usando contra ellos.

Por lo tanto, Bai Lin no se esperaba que el nuevo método de Bai Xiaochun funcionara por mucho tiempo. Pero incluso si solo pudiera dominar ese mar de almas por un tiempo, eso ya era algo muy bueno. Además, el Río del Inframundo había sido alterador recientemente, lo cual era un gran evento. Hasta el Deva Chen estaba enfurecido por eso.

—Bai, mi chico, —dijo Bai Lin seriamente—, solo tengo un requisito, y ese es que trabajes más rápido. ¿¡Podrás acelerar el ritmo de tu confección!?

Bai Xiaochun quedó algo sorprendido. Esta era la primera vez que escuchaba a Bai Lin refiriéndose a él como «mi chico», y sonaba un poco íntimo. Solo le tomó un momento darse cuenta de que Bai Lin en realidad no lo estaba castigando, sino lo contrario, lo estaba alentando a hacer más hornos explosivos.

—No puedo creer que alguien quiera que explote hornos a propósito. Supongo que Bai Lin debe de haberles conseguido algún uso… —No pudo contener su curiosidad, así que simplemente le preguntó de frente a Bai Lin.

Bai Lin no se molestó en ocultar la verdad. Le explicó lo que acababa de ocurrir afuera de la Gran Muralla, después de lo cual el rostro de Bai Xiaochun se iluminó con emoción.

Levantó su cabeza orgullosamente y dijo, —Bueno, me imaginé que eso pasaría. ¿De verdad pensabas que mi investigación era solo para mejorar las Píldoras de Convergencia de Almas? Era obvio que estaba buscando algo aún más útil, y al parecer lo he logrado.

—Cuando Bai Xiaochun confecciona su medicina, siempre se pregunta cómo hacerlo de la manera más precisa y ventajosa. Sabes, en realidad ya tenía intención de que los hornos explotaran. Y no solo eso, las píldoras medicinales dentro de los hornos ya estaban un noventa por ciento completadas. La última ráfaga de energía fue lo que catalizó esa última parte del proceso, ¡desatando la cantidad perfecta de poder medicinal justo en el momento de la detonación! —Dicho esto, sacudió su manga y alzó la barbilla.

Todos los demás en la zona intercambiaron miradas incómodas; si no hubieran escuchado sus explicaciones nerviosas de hacía un momento, quizás le hubieran creído… Bai Lin se aclaró la garganta, no se molestó en interrumpir los alardes de Bai Xiaochun. Al parecer incluso aprobaba de ellos.

Y eso de por sí dejó a todos aún más impactados. Ninguno había visto jamás a Bai Lin tratar a alguien con tanta cortesía. Era obvio lo mucho que valoraba a Bai Xiaochun.

Bai Xiaochun siguió sacudiendo su manga orgullosamente y dijo, —No te preocupes Hermano Bai, como mucho, me tomará unos tres días tener listo otro lote de hornos explosivos. No hay ningún problema.

Bai Lin se rio felizmente, y luego decidió una fecha específica en la cual venir a buscar los hornos, después de eso se volteó y se fue.

Aunque antes de desvanecerse, les dirigió una mirada amenazante a los grandes maestros en el área, haciendo que apartaran la mirada y se dispersaran. Ya estaban muy desanimados por toda la cosa, pero no podían hacer más que apretar los dientes y aguantarse.

En cuanto a los tres jóvenes guardias, estos fueron reprendidos fuertemente por su mayor general debido a lo ocurrido. Sus amigos luego les contaron lo que ocurrió afuera de la Gran Muralla, y quedaron completamente atónitos.

Por otro lado, el joven que había salido volando a alguna parte desconocida, a ese lo consiguieron eventualmente, con las piernas débiles y casi hecho pedazos. El terror que sentía hacia Bai Xiaochun no podía haber sido más intenso.

Y así fue como terminó este altercado. Bai Xiaochun abrió más tarde esa noche los otros cinco hornos para píldoras, y aunque esos hornos no habían explotado, las píldoras medicinales de adentro no eran más que unos restos calcinados.

Estuvo reflexionando el asunto por un buen rato y luego descansó un poco. Al amanecer de la mañana siguiente emergió de su residencia, se sentó frente a los hornos para píldoras e inhaló profundamente. Luego gritó —¡Todos atrás! No digan que no les advertí. ¡Bai Xiaochun está empezando a confeccionar medicina!

Su voz resonó como un trueno por toda la Armería.

Los demás grandes maestros salieron de sus residencias rápido y se fueron lejos, sus corazones estaban llenos de furia. Los cuatro jóvenes guardias empezaron a temblar, y aunque no querían quedarse allí, no tenían más opción. Solo podían prepararse, rotar sus bases de cultivo y mantenerse en guardia.

Al parecer, la advertencia de Bai Xiaochun si fue efectiva en esta ocasión. Se sentía muy orgulloso de sí mismo, sacudió su manga y empezó a confeccionar. Esta vez, ¡decidió trabajar con veinte lotes!

 


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