AWE – Capítulo 479

Modo Noche

Capítulo 479: ¡Trece!

—Creo que voy en la dirección correcta. Solo se me pasaron algunos problemas que surgieron debido a la interacción entre los ingredientes. Debería poder llevar a cabo algunas pruebas más y hacer que funcione. De todos modos, siempre y cuando los hornos sigan explotando, el general estará feliz. —dijo Bai Xiaochun suspirando, ya estaba convencido de que la vida en la Gran Muralla en realidad era maravillosa.

Por lo menos, podía confeccionar medicina de la manera que quisiera, sin temor a ningún castigo. Incluso lo recompensaron por los hornos explosivos, eso nunca había ocurrido antes.

Al ver los hornos que habían sobrevivido la primera sesión de confección, Bai Xiaochun se calmó a sí mismo y puso una expresión seria en su rostro. Esta vez tenía la intención de variar las proporciones de los ingredientes en cada horno para píldoras, así podría identificar rápidamente que fórmula sería la más efectiva.

Después de llegar a la conclusión de que esta sin dudas era la mejor idea, empezó a trabajar. Usó la increíble velocidad de su cuerpo carnal y empezó a sacar plantas medicinales y a arrojarlas a los hornos. De vez en cuando ajustaba la llama terrestre, para asegurarse de que todos los lotes estuvieran siendo confeccionados de manera ligeramente distinta.

Claro, no podía olvidarse que Bai Lin le había pedido aún más poder. Así que añadió un poco más de flor atmosférica a algunos de los hornos, pero claro tenía cuidado de no pasarse mucho. Después de todo, estaba confeccionando esto en su propia residencia, y si perdía el control de algún lote y un horno explotaba antes de tiempo, podría terminar hiriéndose a sí mismo.

Siguió caminando entre veinte hornos diferentes con mucho cuidado y cautela, haciendo ajustes ocasionalmente o añadiendo algunas plantas medicinales en alguno, hasta que los veinte hornos para píldoras quedaron brillando de un rojo intenso, y emanaban un aroma medicinal muy poderoso.

Conforme descendía en medio de su absoluta concentración en esta sesión de confección, los cuatro jóvenes guardias permanecían a un lado, temblaban de temor y ansiedad. Después de que pasaran varias horas, se dieron cuenta de que Bai Xiaochun ya estaba poniendo las tapas de los hornos y sellándolos. La mente de los cuatro guardias empezó a dar vueltas de inmediato.

—¡Esto no es bueno! ¡El Gran Maestro Bai está sellando los hornos de nuevo!

—¡No puede ser! El último conjunto de hornos estalló porque fueron sellados y la energía no podía escapar. Después de que se acumulara suficiente energía, los hornos no pudieron soportarlo más y explotaron…

—¿¡Qué hacemos ahora!? —Los cuatro intercambiaron vistazos, apretaron los dientes y sacaron sus objetos mágicos defensivos, a la vez que se alejaban del horno tanto como pudieran.

Los ojos de Bai Xiaochun estaban mirando fijamente los hornos, y mientras ajustaba la llama terrestre, los sonidos de estruendos seguían aumentando, —Esta vez, seguro que uno de los hornos explotará. Aunque es difícil saber cuál será, siempre y cuando uno explote, ¡será suficiente!

Claro, en su mente estaba revisando las distintas proporciones de los ingredientes en cada uno de los veinte hornos. Eso sumado a su manipulación de la llama terrestre y a sus otros métodos de confección, lo llevarían con suerte en la dirección correcta para la fórmula medicinal suprema.

Dieciséis horas pasaron volando. Los veinte hornos para píldoras estaban de un rojo intenso, emanaban fluctuaciones aterradoras y un calor intenso. Los cuatro jóvenes guardias temblaban claramente y se les ponían los vellos de puntas.

—La última vez tomó solo ocho horas. Pero ahora… ahora…

—¡¡Ya van dieciséis horas!!

Repentinamente, cuatro de los hornos empezaron a emanar el sonido de crujidos, ¡parecía estaban a punto de reventar!

Los ojos de Bai Xiaochun se abrieron ampliamente y gritó, —¡¡Van a explotar!!

Mientras hacía eso, retrocedió, realizó un gesto de conjuro de dos manos y sacó un montón de talismanes de papel frente a él, hasta usó algunos objetos mágicos para montar algunos escudos.

El rostro de los cuatro jóvenes cambió completamente, pero cuando todavía dudaban sobre qué hacer, empezaron a extenderse grietas sobre la superficie de otros siete hornos. La tierra bajo esos hornos estaba empezando a hundirse y distorsionarse; ¡era obvio que los hornos estaban a punto de explotar!

—¡O… once!!

—La última vez solo explotaron dos, y casi nos arrancan el alma del cuerpo. ¡¡Esta vez van a explotar once!! —Los cuatro empezaron a escapar del patio sin dudar ni un segundo más.

Bai Xiaochun se quedó viendo con ojos impactados que parecía que se le saldrían.

—¿¡Esta vez son once!? —A medida que su corazón se llenaba de inquietud, retrocedió, ¡y otros dos hornos para píldoras empezaron a emitir crujidos! ¡Había dos hornos más a punto de explotar!

—¿¡Trece!? —dijo Bai Xiaochun boquiabierto. Repentinamente tuvo un muy mal presentimiento en la boca del estómago. Conforme retrocedía, unas auras impresionantes se extendían desde los trece hornos para píldoras, y cada vez se llenaban de más grietas. A estas alturas, cualquier podría ver a simple vista que la energía que se acumulaba en los hornos había llegado a un punto en el que explotaría en cualquier momento.

Pero fue entonces que una risa maniática resonó por todos lados y Bai Lin apareció milagrosamente, y observó encantado esos trece hornos para píldoras, los veía como si fueron tesoros preciosos. Entonces sacudió su manga y los trece hornos hirviendo salieron volando por el aire como si fueran pequeños soles. Después de eso, Bai Lin convocó todo el poder de su base de cultivo y salió disparado hacia la cima de la Gran Muralla.

Los cultivadores de las cinco legiones pudieron ver a Bai Lin de inmediato, y a los trece hornos brillantes que llevaba, y entonces recordaron la increíble escena de hacía unos días.

A ese punto, Bai Lin dejó salir un rugido poderoso y arrojó los trece hornos para píldoras hacia el campo de batalla.

La batalla reciente había sido un poco distinta de lo usual, había perdurado todo este tiempo. En la primera etapa del conflicto, los Desolados estuvieron probando y hostigando la Gran Muralla. Luego alteraron el Río del Inframundo. Y ahora estaban trayendo a tribus enteras de salvajes.

Aunque los números de tribus involucradas en este momento no eran tan grandes, había muchos más de lo usual. Y no solo eso, las tribus salvajes en este momento estaban en medio de una gran ofensiva con más de 10.000 salvajes arremetiendo juntos. Además de eso, estaban rodeados por una horda masiva de almas del Río del Inframundo.

Entre ese interminable mar de almas, había algunas almas únicas que eran distintas y más poderosas que las demás, y acometían contra la Gran Muralla y el escudo con una locura y ferocidad sorprendentes.

Los cañones mágicos sobre la Gran Muralla disparaban constantemente, arrasando hordas tras hordas de enemigos. Y fue entonces que los trece hornos de Bai Xiaochun fueron arrojados.

Cada uno de esos trece hornos tenía unos tres metros de altura. Comparados al campo de batalla entero, no eran más que unos pequeños puntos brillantes. Pero el intenso color rojo con el que brillaban, y el aura salvaje que emanaban, atrajo la atención de las cinco legiones y de los salvajes.

Mientras los hornos volaban por el aire, el rostro de muchos salvajes cambió. Esos eran los que, aunque no pudieron ver en persona los tres hornos de hacía unos días, escucharon las historias de esos objetos mágicos exterminadores de almas que ahora usaban las fuerzas de la Gran Muralla.

Ya que esos hornos explosivos eran un nuevo desarrollo, los Desolados aún no habían encontrado una manera de lidiar con ellos. Todo lo que podían hacer era ver cómo los hornos avanzaban por el aire y aterrizaban con unos estallidos ensordecedores.

La tierra se estremeció y las llamas arrasaron por todos lados, sumadas a una ráfaga de energía que avanzaba como unos tsunamis.

Y lo que era aún más sorprendente era ese poder desgarrador de almas que contenían las ráfagas. Ese era el efecto medicinal de las Píldoras de Convergencia de Almas, el cual se extendió llenando un área de 30.000 metros. Dentro de esa área, todas las almas vengativas chillaban aterradas, pero eran incapaces de escapar. En tan solo un abrir y cerrar de ojos, las ráfagas de energía las abrumaron, ¡destruyéndolas por completo!

Era una fuerza contra la que no podían defenderse, y se movía a una velocidad increíble. ¡Desde lejos se veía casi como un par de manos arrasando todo en esa área de 30.000 metros!

Unos momentos después, esa área quedó completamente vacía…

Los miembros de las tribus de salvajes estaban pasmados. Al mismo tiempo, en un lugar a cierta distancia de la Gran Muralla, había un área protegida por formaciones de hechizos que estaba llena de carpas arruinadas. En medio de esa área había un altar negro flotando en el aire, sobre el cual había un viejo sentado de piernas cruzadas. Sus ojos brillaban con incredulidad y furia en este momento.

La razón de su furia era justamente la imagen que estaba viendo, una proyección sobre una cortina de agua. ¡Allí se podía ver claramente esa zona de 30.000 metros justo afuera de la Gran Muralla!

 


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