AWE – Capítulo 531

Modo Noche

Capítulo 531: Es Como Verme a Mi Mismo

Bai Xiaochun observó lentamente a Herético y dijo, —¿Qué crees que haces tratando de matar a uno de mis hombres?

Tomando en cuenta que llevaba su armadura dorada, se veía bastante impresionante, cuanto menos.

Las pupilas de Herético se contrajeron y se quedó viendo a Bai Xiaochun. Dentro de él, su corazón estaba siendo impactado por grandes olas de asombro, no solo por los 5.000 cultivadores detrás de Bai Xiaochun, sino también por su increíble demostración de velocidad, y por la manera tan casual en la que se había deshecho de uno de los ases bajo la manga de Herético.

Casi no podía creer lo que veía. Después de todo, Herético ocupaba el segundo puesto entre las Superestrellas de la Polaridad del Dao del Cielo Estrellado, mientras que Bai Xiaochun solo estaba en el décimo. Que se hubiera transformado de esa manera en tan pocos años era extremadamente impactante.

Después de que pasara el tiempo de unos respiros, Herético apretó los dientes y dijo, —¡Él me robó esa alma!

—¡Tonterías! —Respondió el Maestro Deidad Adivina con otro grito, —¡Tú eres el que me la está tratando de robar! ¡Joven Patriarca, yo la vi primero, e incluso estaba planeando dársela a usted como un regalo señor! —Dicho esto, sacó un alma de dentro de su bandera y luego suprimió el dolor en su corazón para entregársela a Bai Xiaochun.

—¡Tu! —rugió Herético con un brillo gélido en sus ojos.

Bai Xiaochun ya sentía un dolor de cabeza. Era obvio que era imposible determinar quién le robaba a quien. Además, no pudo evitar suspirar por el hecho de que ambos estuvieran peleando por un alma al nivel del Alma Naciente.

—¿De verdad vale la pena que estén peleando por un alma como esa…? —Bai Xiaochun sacudió su cabeza, le dio una palmada a su bolso de almacenamiento e hizo que salieran volando 100 almas al nivel del Alma Naciente.

Tanto el Maestro Deidad Adivina como Herético se estremecieron al ver eso, se quedaron pasmados y sin aliento.

—Tantas… son tantas…

—No puede ser…

Bai Xiaochun quedó bastante feliz de ver sus reacciones. Entonces puso una pequeña sonrisa y siguió hablando con un tono como de regaño, —¡Ustedes dos son compañeros discípulos de la misma secta! ¿Cuál es el punto de estar peleando? Solo es un alma ¿no? Tomen, llévense estas cien almas y divídanlas entre los dos.

El Maestro Deidad Adivina dejó salir un grito y se abalanzó hacia adelante para empezar a atrapar las almas. Estaba tan pobre que hasta una sola de esas almas lo podría volver loco, sin mencionar el número que tenía flotando al frente en este momento. Después de atrapar la mitad de las almas, se quedó viendo con anhelo a las demás, pero no se atrevía a tocarlas. Entonces se apresuró a volver al lado de Bai Xiaochun y dijo, —No puedo creer que finalmente te encuentro Joven Patriarca. —Dijo sollozando un poco—. No tienes idea de lo terribles que fueron las cosas para mi después de separarnos…

Por cómo se veían las cosas, estaba determinado a quedarse junto a Bai Xiaochun sin importar nada.

A estas alturas, los 5.000 hombres de Bai Xiaochun ya los rodeaban.

—Muy bien, ya basta. —Dijo frunciendo el ceño un poco—. En aquel entonces cuando me dejaste solo, no vi una expresión como esa en tu cara. Pero oh bueno, tomando en cuenta lo magnánimo que soy, supongo que puedo dejarte ser mi seguidor. —Dicho esto, se volteó para partir.

El Maestro Deidad Adivina estaba profundamente conmovido, y procedió a seguir a Bai Xiaochun de inmediato. Ya había llegado al punto en el que su admiración por Bai Xiaochun fluía como un poderoso río. En la Ciudad del Cielo, aún mantuvo sus recelos de que la prominencia de Bai Xiaochun fuera un golpe de suerte. Pero aquí estaba en las Tierras Desoladas, como un mayor general, algo que dejó al Maestro Deidad Adivina profundamente conmocionado. De hecho, ya se había jurado a sí mismo que jamás abandonaría a Bai Xiaochun por el resto de su vida.

Especialmente cuando se dio cuenta que Song Que estaba entre los hombres de Bai Xiaochun, lo cual lo puso en guardia al instante. En la Ciudad del Cielo, el Maestro Deidad Adivina había sido el primero en empezar a seguir a Bai Xiaochun de nuevo, y le había dado unos beneficios increíbles. Ahora, solo era el segundo en reunirse con él, lo que hizo que viera a Song Que como un gran rival.

Herético empezó a temblar cuando se dio cuenta de que nadie le estaba prestando mucha atención, y eso solo empeoró al ver todas esas almas flotando en el aire. Esto sí que era un gran golpe para su autoestima. Al final apretó sus manos en puños, ignoró las almas y enfrentó a Bai Xiaochun.

—¡¡Bai Xiaochun!! —rugió.

Los 5.000 hombres de Bai Xiaochun se voltearon en un instante a verlo con miradas gélidas. Herético se quedó pasmado, pero apretó los dientes y siguió adelante, — ¡Quiero enlistarme en la Gran Muralla!

Cuando Bai Xiaochun vio el brillo de determinación en los ojos de Herético, recordó aquella vez que Bai Lin le había hablado con tanta solemnidad hacía tantos años, cuando había estado a punto de irse por la puerta de la Ciudad de la Gran Muralla.

En aquel entonces, había estado igual de devoto a la idea de derramar sangre por la secta, por lo que terminó suspirando al pensar en todo esto.

—Así que… —murmuró consigo mismo, —parece que Herético y yo somos parecidos. Ambos estamos dispuestos a sufrir en nuestra búsqueda de la justicia y la verdad. —Aunque su corazón se ablandaba, su mirada solo seguía tornándose más aguda.

Al recordar la manera en la que Bai Lin lo había observado ese día, alzó su barbilla y juntó sus manos en su espalda. Su armadura resplandecía con una luz dorada, sus ojos brillaban intensamente, y se quedó viendo de cerca a Herético.

—¿De verdad te quieres unir a los Despellejadores? —preguntó intentando sonar exactamente como Bai Lin aquella vez. Su voz era sombría, pero también parecía llevar un peso que hacía imposible desobedecerla. Quienquiera que oyera esa voz hubiera quedado conmocionado al instante.

Herético respondió de inmediato en voz alta, —Yo…

Pero antes de que pudiera terminar la frase, los ojos de Bai Xiaochun se iluminaron con aún más intensidad.

—Piensa bien tu respuesta antes de decirla, —le interrumpió en un tono gélido, pero sus palabras parecían resonar como un trueno.

Herético se quedó sin aliento ligeramente, apretó los dientes y respondió, —¡De verdad me quiero enlistar!

—Te pareces tanto a mí en aquel entonces. Muy bien, como sea. En calidad de Mayor General de la 3era Armada de los Despellejadores, poseo la autoridad de enlistar a quienquiera en mi servicio. De ahora en adelante, ¡¡eres uno de mis soldados!! —Dicho esto, sacudió su manga, —Servirás por cinco años. ¡Cada año, tu salario será el doble de lo que te dan en la Secta de la Polaridad del Dao del Cielo Estrellado! En cuanto a las demás recompensas, ¡podrás obtenerlas con créditos de batalla!

—Además, te puedo prometer que si ganas suficientes créditos de batalla para volverte un mayor general, ¡entonces podrás ir a enlistar a quien tú quieras para que se una a los Despellejadores! —Dicho esto, le dirigió una mirada profunda a Herético, y murmuró consigo mismo que casi parecía la viva imagen de él mismo cuando lo habían reclutado.

—Seguro que me veía exactamente así, —pensó—. Tan apasionado. Tan entusiasta. Tan único. Un Elegido consumado. —Se quedó absorto en sus encantadoras memorias, se aclaró la garganta y se llevó a la 3era Armada a lo lejos.

Durante el trayecto, su ejército avanzó con aún más velocidad que en su camino hacia la Ciudad Mundial. Después de todo, Bai Lin les había ordenado volver tan rápido como fuera posible. Por lo que solo les tomó unos días alcanzar a ver a la Gran Muralla adelante. Casi al instante, fue posible distinguir una impresionante nube del color de la sangre que se encontraba al otro lado del muro, la cual había tomado la forma del rostro de una joven.

Era muy hermosa, pero se veía extremadamente solemne, como si se viera a sí misma como un ser encima de todo otro ser viviente. Casi parecía parte de los Cielos, y emanaba la impresionante presión de un deva.

Esa joven era quien ocupaba el primer lugar en la Lista de Ejecución de la Gran Muralla. ¡La Dama Polvo Rojo!

Contra ella, se encontraba luchando nada más y nada menos que el tres ojos, Chen Hetian. Su batalla estaba causando unos estruendos numerosos que resonaban por todos lados. Mientras tanto, las interminables masas de gigantes salvajes se podían ver en el suelo frente a la Gran Muralla, ¡junto a cultivadores de almas y nigromantes!

Aunque la formación de hechizos estaba allí para proteger a la Gran Muralla, los estruendos de la batalla aún se podían detectar un poco al otro lado del muro. Estaba claro que en este momento estaba transcurriendo una batalla impresionante.

Conforme el escudo protector ondulaba, los cultivadores de las cinco legiones se agrupaban en formaciones de hechizos y desataban ataques constantemente. Los carruajes de guerra y los cañones mágicos emitían rayos de luz, todo causando destrucción por doquier.

El enorme ojo también estaba participando en la pelea. Siempre que las fuerzas de las Tierras desoladas  lograban agruparse en una gran arremetida, eran eliminadas antes de poder siquiera acerarse a la Gran Muralla.

A cierta distancia del muro se encontraban tres vórtices enormes, desde los cuales salían incontables masas de gigantes salvajes.

Sin embargo, ¡no se veían almas vengativas por ningún lado!

Estaba claro que las Tierras Desoladas aún no habían encontrado un método de neutralizar a las Píldoras de Convergencia de Almas, y en vez de eso estaban usando un gran ejército de gigantes salvajes.

En cuanto Bai Xiaochun vio lo que ocurría, inhaló profundamente. Ya que era un mayor general, no podía retroceder con temor frente al enemigo, por lo que apretó los dientes y dijo, —3era Armada, ¡avancen de inmediato a la Gran Muralla!

Mientras Bai Xiaochun rugía y encabezaba la carga de la 3era Armada, el Maestro Deidad Adivina y Herético lo seguían por detrás impactados. Los ojos del Maestro Deidad Adivina estaban abiertos como platillos, y le temblaban las rodillas. Después de ver lo peligroso que era este lugar, ya se estaba arrepintiendo de haber jurado seguir a Bai Xiaochun. Pero también estaba seguro de que Bai Xiaochun no lo dejaría ir ni aunque quisiera, así que suspiró amargamente.

Herético por otro lado, estaba sin aliento, sus ojos ardían con pasión, como si la idea de formar parte de esa gran batalla ya le estuviera haciendo hervir la sangre.

A Bai Xiaochun no le tomó mucho tiempo llevar a sus hombres por una de las puertas secundarias. Luego, una vez adentro de la Ciudad de la Gran Muralla, se dirigieron directamente al muro.

En este momento transcurría una situación extraña; el hecho de que las Tierras Desoladas hubieran escogido no usar almas vengativas, hizo que las Píldoras de Convergencia de Almas de las cinco legiones quedaran relativamente inútiles. Además, los hornos explosivos solo tenían un uso limitado, y esta batalla era tan grande que no eran efectivos a gran escala.

Sin embargo, los hornos para píldoras explosivos seguían siendo lo que conformaba la base del poder de Bai Xiaochun en la Ciudad de la Gran Muralla. A pesar de haberse ocupado tanto con su recolección de almas hace poco, no había detenido su trabajo con los hornos para píldoras. Por lo que era normal que aparecieran algunos hornos para píldoras sellados en este combate.

Creaban estruendos intensos, acompañados por chillidos miserables. Lamentablemente, el hecho de que el número de hornos explosivos fuera limitado, hizo que estos se usaran todos rápidamente.

Las Tierras Desoladas se habían preparado muy bien para esta ofensiva. Tomando en cuenta la cantidad de gigantes salvajes que salían de esos tres vórtices, era obvio que había más de 100 tribus involucradas.

Sin dudas no eran menos de 1.000.000 de gigantes luchando, muchos recurriendo a autodestrucción para intentar atravesar el escudo de la formación de hechizos.


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