AWE – Capítulo 541

Modo Noche

Capítulo 541: Sombreros Rojos, Sombreros Verdes, Somos un Montón de Sombreritos…

Cuando Chen Jue vio a Zhou Yixing y su llama de nueve colores, su expresión se convirtió al instante en una de gran respeto. —¡Una llama de nueve colores! ¡Un maestro nigromante!

Zhou Yixing simplemente ignoró a Chen Jue, como si sintiera que los cultivadores de almas no eran ni dignos de mirar. Todo lo que le importaba era Bai Xiaochun, o para ser específicos, el Parasol Eterno que llevaba en su mano. Sin embargo, después de examinarlo por un momento, no quedó muy convencido de Bai Xiaochun.

Su mirada pasó del parasol a Bai Xiaochun y preguntó, —¿Eres un cultivador de almas o un nigromante?

—Una llama de nueve colores… —pensó Bai Xiaochun, su mente daba vueltas al ver la llama en la mano de Zhou Yixing. Por lo que podía percibir, era evidente que Zhou Yixing no era un cultivador en la etapa del Alma Naciente, sino que estaba en el gran círculo de la Formación del Núcleo.

Pero aun así, Bai Xiaochun podía ver que si el poder contenido dentro de la llama de nueve colores fuera desatado, sería extremadamente impresionante.

Mientras Zhou Yixing evaluaba a Bai Xiaochun, Bai Xiaochun hacía lo mismo con él. También se daba cuenta de que ese joven estaba viendo de cerca su Parasol Eterno, el cual había sacado en primer lugar para usar simplemente como amenaza. Tomando en cuenta la base de cultivo de este recién llegado, su llama de nueve colores, y lo que acababa de decir Chen Jue, Bai Xiaochun sabía exactamente con qué tipo de persona se acababa de encontrar.

—Las Tierras Desoladas… los refuerzos espirituales… la nigromancia… —por la información que Bai Xiaochun había aprendido hacía mucho acerca de los nigromantes, y por el hecho de haber visto tantos objetos mágicos reforzados espiritualmente del lado de las Tierras Desoladas, ya estaba empezando a pensar algunas teorías sobre cómo podrían estar conectadas ambas cosas.

Sin embargo, este no era el momento para reflexionar mucho sobre el asunto. La mirada de Bai Xiaochun se encontró de frente con la de Zhou Yixing, y ambos podían sentir las poderosas fluctuaciones que el otro emanaba.

Zhou Yixing frunció el ceño, y dijo con un resplandor gélido en sus ojos, —No es común encontrarme con alguien a quién no puedo juzgar personalmente. Te preguntaré de nuevo. ¿Eres un cultivador de almas o un nigromante?

Cuando dijo estas palabras, los cultivadores de almas que lo acompañaban dirigieron miradas gélidas hacia Bai Xiaochun.

—¡Un nigromante! —respondió Bai Xiaochun estrechando sus ojos. Pero en su opinión, meras palabras no serían muy convincentes. Por lo que después de analizar rápidamente las fluctuaciones del poder de almas de Zhou Yixing, desató un poco del poder de su base de cultivo.

Además, usó los milagrosos poderes de la máscara para ajustar esas fluctuaciones, de modo que parecieran poder de almas en vez de poder espiritual. Era una energía poderosa y tiránica, una que no podía provenir de solo un cultivador de almas, contenía la presión única de los nigromantes. La expresión de los cultivadores de almas circundantes cambió al instante.

A Zhou Yixing se le contrajeron las pupilas al analizar rápidamente el poder de almas. Luego le dio un vistazo al Parasol Eterno de Bai Xiaochun, y frunció el ceño nuevamente.

—¿Me acabo de equivocar? —pensó—. Juraría que mi llama de nueve colores se inclinó frente a él cuando se acercó, como si quisiera salir volando hacia él y escapar de mis manos.

—Fue solo un momento, luego volvió a la normalidad, pero sin dudas es la primera vez que pasa… ¿Acaso fue por ese parasol? No, no lo creo… Hay algo muy, muy raro con este tipo… Bueno, quizás pueda descubrir la respuesta después de matarlo. —En medio de las dudas de Zhou Yixing, Bai Xiaochun también estaba de pie intentando decidir qué hacer.

Tomando en cuenta la llama de nueve colores que estaba viendo, se veía muy tentado a intentar matar a este joven y quitársela. Después de intentar evaluar su poder, y luego ver la llama de nueve colores, aún permanecía vacilando, la principal razón no era el número de oponentes, sino que aún no estaba seguro del poder que contenía una llama de nueve colores.

Pero no podía dejar de pensar en el hecho de que con esa llama, podría realizar un noveno refuerzo espiritual sobre el Parasol Eterno, lo cual lo haría aún más poderoso, y a su vez mejoraría sus probabilidades de salir con vida del laberinto.

—Este tipo no sabe lo rápido que soy, así que si ataco repentinamente, probablemente use esa llama de nueve colores para atacarme por reflejo…

Mientras se veían mutuamente, ambos podían percibir la frialdad en la mirada del otro. Así pasó un momento, y luego Zhou Yixing apuntó hacia Bai Xiaochun con su mano izquierda.

—¡Mátenlo!

Cuando las palabras salieron de su boca, Bai Xiaochun dio un paso adelante, usando al instante su gran velocidad. Detrás de él se extendieron una serie de imágenes residuales y se movió tan rápido que nadie pudo siquiera reaccionar.

Casi en el mismo instante en el que empezó a moverse, ya había llegado justo frente Zhou Yixing, ¡su mano derecha salió disparada para propinar un puñetazo!

Aunque quería esa llama de nueve colores, no reveló esto con su primer ataque, ¡el cual era un puñetazo dirigido al pecho de Zhou Yixing!

A Zhou Yixing se le abrieron los ojos de par en par; ni en sus sueños más locos se hubiera podido imaginar que su oponente sería tan rápido. Después del impacto, Zhou Yixing salió volando hacia atrás y ondeó su mano derecha por el aire, con lo cual la llama de nueve colores estalló en un mar de fuego que se movió para detener a Bai Xiaochun.

Los cultivadores de almas circundantes quedaron impresionados por lo que ocurría, pero de todos modos arremetieron hacia Bai Xiaochun. Chen Jue por otro lado, se movió para defender a Bai Xiaochun. ¡Una feroz batalla inició en solo un instante!

Ver el mar de fuego de nueve colores rugiendo hacia él hizo que el corazón de Bai Xiaochun empezara a palpitar con fuerza. Aunque ya había decidido darlo todo en esta batalla, ya podía sentir también lo aterradora que era la llama de nueve colores, y no estaba muy seguro de si podría sobrevivir si era atacado por ella. Pero como la batalla ya había iniciado, solo podía apretar los dientes y desatar su qi glacial.

El poder de un Exaltado Glacial inundó el área en un parpadeo, congelando totalmente a los cultivadores de almas antes de que pudieran hacer nada.

El piso y las paredes del túnel también se congelaron totalmente, y el área entera se convirtió en un mundo de frialdad glacial. Cuando el qi glacial hizo contacto con la llama de nueve colores, se convirtió en una especie de boca que se abría para consumir al fuego.

¡Unos intensos estruendos se extendieron hacia todos lados en el laberinto!

—¡Séllate! —rugió Bai Xiaochun. Su qi glacial empezó a converger instantáneamente sobre la llama de nueve colores, intentaba sellarla. ¡Pero la increíble llama de nueve colores incluso hacía que se derritiera el qi glacial!

Lamentablemente para la llama de nueve colores, no tenía ninguna base sobre la cual arder, por lo que empezó a debilitarse rápidamente, como si pudiera apagarse en cualquier momento. La expresión de Zhou Yixing cambió, y se preparó rápidamente para regresar la llama a su mano. Sin embargo, ¿cómo iba a permitir eso Bai Xiaochun? Casi en el mismo instante en el que el qi glacial hizo contacto con la llama de nueve colores, también abrió de golpe el Parasol Eterno.

Esa cara tan rara apareció de nuevo, observó a Zhou Yixing y empezó a inhalar. Zhou Yixing quedó aterrado al sentir que algo se había fijado sobre su fuerza vital. El hecho de que su oponente tuviera un poder de batalla tan impresionante, y además un dominio glacial, era completamente increíble.

Al ver la aparición del rostro fantasmal sobre el Parasol Eterno, levantó su mano y presionó el símbolo de estrella sobre su frente, con lo cual una luz estelar salió para atacar al Parasol Eterno.

El Parasol Eterno se estremeció, pero tenía suficiente poder para combatir la luz estelar de Zhou Yixing, y esto a su vez le dio a Bai Xiaochun suficiente tiempo para estirar el brazo y sujetar la llama de nueve colores que había sido sellada.

Con solo un movimiento, metió la llama, junto al qi glacial que la sellaba, dentro de su bolso de almacenamiento. Después de todo, comprendía bien que al usar su qi glacial, arriesgaba revelar su identidad. Además, esa técnica mágica con luz estelar que había usado Zhou Yixing era muy extraña, y tomando en cuenta que Bai Xiaochun ya había adquirido la llama de nueve colores, no tenía interés en seguir peleando. Así que empezó a escapar sin siquiera dudarlo.

—¿¡Te quieres morir!? —rugió Zhou Yixing, sus ojos ardían de furia, y su cabello ya estaba empezando a desprenderse de su nudo y a enmarañarse. Hasta ahora, aún no había deducido la identidad de Bai Xiaochun. Pero este oponente le había cerrado el paso, le había robado su llama de nueve colores, y le había hecho imposible terminar de desatar ninguna técnica mágica. Por lo que su ira ardía muy intensamente.

Le dio un golpe con su mano derecha a su bolso de almacenamiento, y sacó un gran arco negro que usualmente llevaba en su espalda. Entonces aceleró hacia Bai Xiaochun, estiró la cuerda y desató una flecha ilusoria veloz.

Era una flecha de alma, la cual se formaba con poder de almas, y en cuanto se desprendió del arco, salió volando por el aire para aparecer justo frente a Bai Xiaochun.

Su arco era un tesoro precioso que había recibido nueve refuerzos espirituales. Tan solo el poder que demostraba hizo que a Bai Xiaochun se le abrieran los ojos ampliamente así que abrió el Parasol Eterno una vez más para defenderse.

Cuando el poder del parasol fue desatado, generó unos estruendos muy fuertes. Bai Xiaochun se estremeció mientras el parasol absorbía el poder del ataque, pero de todos modos salió volando hacia atrás. Después de un momento, se esforzó por ponerse de pie y luego le dio un vistazo a ese gran arco.

—¿¡Por qué no me dijiste que tenías otros tesoros preciosos!? —dijo lamiéndose los labios. En vez de escapar, empezó a moverse hacia Zhou Yixing.

Zhou Yixing quedó boquiabierta; nunca antes se había encontrado con alguien tan descarado como este. No solo le había robado su llama de nueve colores, pero tan solo ver su gran arco hizo que dejara de escapar y se volteara para robarle otra vez.

—¿¡Acaso te quieres morir!? —volvió a rugir Zhou Yixing. Entonces estiró la cuerda del arco y desató tres flechas de almas una tras otra.

Chen Jue temblaba de miedo a lo lejos. Aunque Zhou Yixing aún no había reconocido a Bai Xiaochun, en el instante en el que apareció aquel qi glacial, Chen Jue sí que lo hizo, y su mente empezó a dar vueltas. Lo primero que le paso por la cabeza era que ya estaba condenado a morir. Aulló de dolor por dentro e intentaba decidir si escapar o no.

Luego volvió a comenzar la batalla entre Bai Xiaochun y Zhou Yixing. ¡Y fue entonces que ocurrió algo completamente inesperado!

—Sombreros rojos, sombreros verdes, somos un montón de sombreritos…

—Cabezas rojas, cabezas verdes, nuestras favoritas son las cabezas blancas… —¡Un cántico extraño que sonaba casi como canción de cuna inundó el aire!

 

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