AWE – Capítulo 543

Modo Noche

Capítulo 543: Bollos de Sangre al Vapor

Donde Bai Xiaochun, Chen Jue y Zhou Yixing acababan de encontrarse con los sombreros, ahora solo quedaban cerca de una decena de cultivadores de almas, de pie e inmóviles.

No eran más que cadáveres, con cráneos vacíos claramente visibles. Era un escenario muy extraño.

Los rostros sobre la pared y el piso empezaron a dejar salir suspiros de alivio y empezaron a charlar los unos con los otros sobre lo ocurrido.

—Al fin se fueron. ¡Los sombreros rojos se fueron! ¡Jajaja!

—Esos sombreros sí que actuaron raro hoy. ¡No nos molestaron para nada!

—Sí, ¡tienes toda la razón! Sí que fue raro. Está pasando algo muy extraño… —Luego, sus rostros cambiaron de golpe en medio de la conversación, y se les abrieron los ojos de par en par. Al ver hacia el túnel, cerraron sus bocas completamente. En este momento, el terror que resplandecía en sus ojos excedía vastamente el que les provocaban los sombreros, empezaron a temblar fuertemente.

En ese mismo túnel, un poco más adelante, empezó a hacerse visible una figura, al principio era borrosa, pero se aclaró rápidamente. Era una mujer joven y hermosa, con cabello largo. Por alguna razón desconocida, había algo muy raro en ella, pero era imposible saber que era exactamente.

—Vinieron tantas personas. ¡Hasta mi hermanito está aquí! —dijo riendo la joven, y sus ojos se veían como de lunas que la hicieron parecer aún más preciosa. Y a la vez, se veía profundamente extraña, porque dentro de sus ojos, ¡se podían ver dos pupilas en cada uno! Sorprendentemente, tenía una pupila grande y una pequeña, ¡las cuales se superponían! Quienquiera que viera sus ojos hubiera quedado conmocionado.

Si Bai Xiaochun hubiera estado presente, hubiera reconocido al instante a esta joven, ¡era nada más y nada menos que Gongsun Wan’er!

Excepto que, en este momento, él estaba corriendo por su vida de unos ocho sombreros. Había intentado luchar contra ellos, pero sus técnicas mágicas eran completamente inútiles contra ellos. Incluso recurrió a algunos métodos especiales para incrementar su velocidad, pero los sombreros siempre eran capaces de seguirle el ritmo.

—¿¡Por qué me persiguen!? Mi… ¡mi cabeza no sabe tan bien! —Mientras corría caóticamente, se encontraba con algunos cultivadores de almas o gigantes salvajes, y finalmente pudo entender que los sombreros no iban tras él particularmente. A medida que los sombreros conseguían a otras personas que comer, él lentamente lograba perderlos.

Cuando finalmente se logró librar, dejó salir un suspiro de alivio. Pero tan solo pensar en lo que acababa de pasar hacía que su corazón palpitara intensamente por el temor. Pero al mismo tiempo, el hecho de que los sombreros dejaran de perseguirlo para buscar a otros lo desanimó un poco.

—¿No me digan que mi cabeza no sabe tan bien después de todo? —dijo refunfuñando. Al final olvidó estas cosas y buscó una esquina discreta donde tener algo de privacidad. Ondeó su mano e hizo que una niebla se extendiera por toda la zona, al igual que un poco de qi glacial qué selló el lugar completamente. Entonces se lamió los labios y sacó la llama de nueve colores de su bolso de almacenamiento.

Después de remover con cuidado el sello de hielo que la contenía, se quedó viendo al fuego con mucho entusiasmo, a pesar de haberse debilitado un poco, aún tenía sus nueve colores. Y tomando en cuenta el calor tan intenso que podía percibir en la llama, estaba convencido de que todo lo que acababa de pasar había valido la pena.

—¡Esta llama de nueve colores es increíble! Si hubiera estado unida a una base estable sobre la cual arder, entonces mi qi glacial no hubiera logrado sellarla.

—Con esta llama, sin dudas podré realizar un noveno refuerzo espiritual sobre mi Parasol Eterno…

—Entonces será aún más poderoso de lo que ya es, y definitivamente hará que sea más fácil mantenerme con vida por acá. —Después de ver a su alrededor un poco más para asegurarse de que se encontraba solo, sacó su wok de tortuga y el Parasol Eterno, y se preparó para empezar el proceso de refuerzo espiritual.

Sin embargo, vaciló después de solo un momento. —Me pregunto si la energía de los Cielos y la tierra en este laberinto será suficiente…

Cuando llevaba a cabo refuerzos espirituales en la Ciudad de la Gran Muralla, pudo sentir claramente que, debido a los bajos niveles de energía espiritual, el proceso de refuerzo no era totalmente estable.

Afortunadamente, su milagroso wok de tortuga había permitido que sus refuerzos espirituales funcionaran sin importar qué. Por lo que a pesar de tener una tenue llama de nueve colores, y estar en medio del laberinto, decidió apretar los dientes con determinación y proceder con el plan.

—Necesito mejorar mis posibilidades de salir vivo de aquí. Así que vale la pena probar un poco. Si fracaso, qué así sea. —Cuando tenía que ver con cuidar su pequeña e insignificante vida, Bai Xiaochun nunca sería tacaño. Por lo que empezó de inmediato con el proceso de refuerzo espiritual.

En cuanto la llama de nueve colores fue absorbida por el wok de tortuga, los diseños sobre su superficie empezaron a irradiar una luz deslumbrante. Bai Xiaochun se quedó viendo con los ojos abiertos y nerviosos, hasta que los diseños se iluminaron completamente. Entonces le metió adentro el Parasol Eterno con mucho entusiasmo.

El wok de tortuga empezó a temblar de inmediato, y los diseños de su superficie se iluminaron con aún más intensidad, casi como si supieran lo que ocurría. Entonces esos diseños salieron disparados hacia el Parasol Eterno, ¡y se transformaron en un noveno diseño espiritual sobre su superficie! El Parasol Eterno se estremeció, y Bai Xiaochun estaba casi seguro de que pudo escuchar una especie de grito de emoción. Entonces el wok de tortuga se calmó y todo volvió a la normalidad.

—¿Funcionó? ¿Así nada más? ¡No sentí ninguna energía de los Cielos y la tierra! —Se sorprendió, levantó el Parasol Eterno y lo examinó, con lo que confirmó que de verdad había funcionado el refuerzo espiritual.

Entonces volvió a ver a su wok de tortuga, y finalmente a su Parasol Eterno. Anteriormente, cada vez que llevaba a cabo un refuerzo espiritual, siempre agitaba la energía de los Cielos y la tierra en el área, pero esta vez no ocurrió nada parecido.

Después de pensar mucho las cosas, los ojos de Bai Xiaochun se iluminaron repentinamente.

—¡La llama era distinta!

—Para todos mis otros refuerzos espirituales, siempre usaba un combustible para crear mis llamas multicolores. Pero esta vez, ya tenía el fuego con el cual empezar. Además, era fuego de las Tierras Desoladas… —Poco después, Bai Xiaochun se quedó pensando en los cultivadores de almas y los nigromantes, y en la frecuencia con la que los veía portando objetos mágicos con varios refuerzos espirituales. En este momento, sentía que tenía otra pieza del rompecabezas.

—Quizás la manera en la que hacen refuerzos espirituales en las Tierras Desoladas no requiere de energía de los Cielos y la tierra. Tomando en cuenta lo baldío de energía espiritual que está ese lugar, esa parece ser la única explicación posible. —Después de pensarlo un poco, Bai Xiaochun decidió que este laberinto mortal no era el lugar para sentarse a pensar en la situación. Así que se olvidó por el momento de estas ideas y retiró la niebla y el qi glacial, luego empezó a buscar cuidadosamente una salida.

Después de dos días, la cuidadosa exploración de Bai Xiaochun no le llevó a más situaciones extrañas como la de los sombreros. Pero sí que se dio cuenta de que cada vez se encontraba con menos personas, independientemente de que fueran cultivadores de la Gran Muralla o cultivadores de almas y salvajes de las Tierras Desoladas.

—Antes me conseguía con al menos diez personas al día. Ahora son más como cuatro o cinco, o hasta menos… —Al ver hacia las paredes del túnel frente a él, no podía evitar sentir que este laberinto era como una gran boca que los quería consumir a todos.

Tan solo pensar en eso lo hacía temblar.

—¡No puedo dejar que me pase eso! ¡Tengo que conseguir una salida!

—Pero todo se ve igual. ¿Cómo salgo de aquí…? —Ninguna de las ideas que se le ocurría, como dejar marcas en la pared, servía de nada.

Al final simplemente decidió seguir su viejo y tonto método de ir siempre a la derecha. Conforme avanzaba, pasaron tres días más. Y en poco tiempo empezó a sentirse un poco mareado, y también fruncía el ceño al borde de las lágrimas. Fue entonces que pasó una esquina y vio algo que hizo que se le abrieran los ojos de par en par.

Una sensación muy rara lo inundó, lo cual se convirtió en una sensación gélida que lo dejó sin aliento.

No había sombreros. Sino que se encontró a si mismo frente a una plaza grande y abierta, y hacia ella llegaban túneles desde cuatro direcciones distintas. Justo en el centro de la plaza había dos enormes velas con una flama verde que emanaba una luz extraña. Como resultado de las sombras que se proyectaban por la llama, la plaza se veía completamente aterradora.

Entre las dos velas se encontraba un enorme plato, ¡sobre el cual había un montón de bollos al vapor!

Sin embargo, esos bollos parecían estar empapados de sangre, ¡tanto que hasta chorreaban! Era un espectáculo espantoso que le puso a Bai Xiaochun la piel de gallina.

Y alrededor de esa plaza se encontraban reunidos varios cientos de cultivadores de la Gran Muralla, cultivadores de almas y salvajes de las Tierras Desoladas. Incluso había algunos nigromantes. Todos estaban de pie inmóviles, viendo a esos bollos sangrientos con expresiones de locura. Aunque ninguno decía nada, se podía escuchar como jadeaban allí de pie.

Un aroma dulce y fragante emanaba de esos bollos sangrientos, uno que cuando entró a la nariz de Bai Xiaochun, ¡le provocó tantas nauseas que quería vomitar hasta sus órganos!

 


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