CoS – Capítulo 20

Modo Noche

Capítulo 20. Accidente

 

Otro gran mago sacó dos hojas de información, presentándoselas a Sharon. El legendario mago escudriñó los informes y habló de inmediato: “¿Hizo mejoras en la bola de fuego? Echemos un vistazo… Vaya, un total de siete mejoras, eso es impresionante. Incluso puede lanzar una bola de fuego de nivel 3 estando en el nivel 1, incluso yo no podría…”

La legendaria maga de repente se aclaró la garganta antes de continuar: “Sólo podía lanzar bolas de fuego de cuarto o quinto grado, nada impresionante. Aun así, este chico es un mago genio y un Maestro de las Runas en formación y tiene la línea de sangre Archeron!”

Sharon se reía mientras hojeaba los informes una y otra vez, como si nunca fuera suficiente. Eventualmente, se rio a carcajadas, dirigiéndose al enano en medio de sus risas, “Haz algunos ajustes al presupuesto de Richard este mes. ¡Añade más!”

El enano gris conocía demasiado bien a su amo. “¡Su Excelencia, parece que está demasiado contenta ahora mismo!” le recordó antes de que pudiera mencionar una cantidad exacta. Sharon entendió lo que quería decir, pero aunque le pareció gracioso, decidió retrasar el cambio por ahora.

El futuro Santo Maestro de la Runa no sabía nada de estas cosas. Richard estaba desnudo en su baño, vertiendo un recipiente con agua helada sobre su cabeza.

Hacía tiempo que había apagado la calefacción mágica de su residencia. Era sin duda un sistema brillante, capaz de regular las temperaturas en cualquier estación del año, ¡pero tenía una enorme cuota de mantenimiento de mil monedas cada mes! Además, el agua helada era la única manera de calmar su sangre hirviendo.

Richard todavía estaba desconcertado sobre sus propias acciones, desde la pelea con Papin antes del duelo, hasta la batalla  en la arena. ¿Por qué había llegado tan lejos? ¿Fue por el chico insultando a su madre? No, tenía que ser más que eso. Golpeando la cabeza del joven contra el suelo o lanzando la segunda bola de fuego, ambos fueron golpes fatales. El Richard de la montaña todavía mantenía un corazón puro, y aunque creía que Papin tenía que ser castigado, no pensaba que el chico merecía la muerte.

Y sin embargo, en ese momento de ofensa, Richard sólo podía sentir sangre derramándose en su cabeza, un calor como si hubiera sido colocado en un horno. Papin parecía irrevocablemente detestable, tanto que partirlo por la mitad no sería suficiente para saciar la furia de Richard. Así que cuando Richard golpeó su cara contra el suelo, fue sólo el comienzo de todo. En el campo de batalla, habría hecho cualquier cosa para quemar vivo a Papin. Esa segunda bola de fuego tenía la intención de convertir al indefenso Papin en una antorcha humana, condenándolo a una dolorosa muerte.

Era tabú para los magos sobregirar su maná, y las consecuencias de semejante acto varían en función de la severidad. Un agotamiento leve causaría una disminución en la recuperación de maná durante un período que oscila entre un mes y varios años. Un sobregiro severo causaría una caída directa en el poder, o incluso la pérdida de la vida. Aun así, a pesar de esas graves consecuencias, Richard habría pagado cualquier precio por la muerte de Papin. Pero él sabía que aunque asesinara a Papin cien veces eso no calmaría la ira que surgía dentro de él.

El duelo lo había dejado mareado, y ni siquiera recordaba como había regresado a su residencia. Lo único que sintió vagamente fue que había más gente a su alrededor, y mostraron más interés y preocupación por él que antes….

Richard tardó tres días en despertar. Su sangre seguía hirviendo y sintió la necesidad de volver a causarle problemas  a Papin. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que algo no estaba bien; se encontraba inusualmente agitado y tenía pensamientos asesinos inexplicables. Era como si no tuviera control de sí mismo, deseando romper algo en pedazos o tirar algo a la basura para liberar el fuego que ardía en su interior.

¡Splash! Otro recipiente de agua fría cayó sobre su cabeza. Con el tiempo como estaba, aunque el cuerpo de Richard era mucho más fuerte que el de otros jóvenes de su edad, todavía temblaba de frío, con la cara pálida. Pero justo cuando soplaba una fría brisa sintió que su sangre ardiente se agitaba una vez más, esta vez incluso resonando con el maná dentro de su cuerpo. Apretó los dientes, usando su rígida mano para agarrar de nuevo el barril de madera. Esta vez introdujo un poco de hielo picado en él, incluso ese simple movimiento resulto vigoroso con la mayoría de las articulaciones rígidas y los dedos entumecidos.

Justo cuando Richard luchaba con el barril de madera, una dulce y sensual voz sonó detrás de él. “¡Hey! ¿Hay alguien ahí dentro? ¡Es hora de comer!”

La inesperada situación entorpeció la mente de Richard, haciéndolo sentir una vez más como un niño pequeño acosado por un lobo. El instinto se apoderó de él mientras tiraba el barril a un lado, saltando hacia dónde provenía la voz en un intento de luchar por su vida. Al girarse, vio a una chica de pie frente a la puerta del baño, espiando. La reconoció como la chica que le entregaba sus facturas mensuales, pero ya no tenía el control de su cuerpo cuando se arrojó sobre ella y la tiró al suelo.

Richard ya parecía un joven de quince años, de contextura más o menos igual a la de la niña. La aplastó debajo de él, haciéndola gritar del dolor inmediatamente.

Richard no sabía por qué de repente se sintió un poco mareado. Las cosas en las que normalmente podía pensar con claridad ahora requerían mucho tiempo para que las entendiera. Su temperatura corporal  ya había bajado demasiado, pero esa sangre hirviendo en lo profundo de su cuerpo se agitaba, y la ropa de la chica que estaba debajo de él era muy delgada. Podía sentir las curvas de ella, y el calor ardiente de su cuerpo, a través de la ropa suave.

El toque de su piel helada con ese calor ardiente hizo que sus sentidos se intensificaran a un nivel sin precedentes. El cuerpo de la niña era suave y flexible, lleno de juventud haciendo que Richard se sintiera extraño. Era como si algo se estuviese despertando en él, su sangre hirviendo parecía haber encontrado un objetivo mientras se precipitaba hacia abajo.

Los movimientos de Richard hicieron que las mejillas de la chica se tiñeran de un rojo brillante, e intentó empujarlo. Pero entonces sintió sus tensos músculos, y algo pareció cambiar en su mente al abrazarlo cada vez más cerca y corresponderle como un travieso felino. Sus ojos se dilataban mientras levantaba su cuerpo continuamente, frotando sus suaves senos contra el duro pecho de Richard. Los gemidos se le escaparon en oleadas, una mezcla de dolor y respiración agitada.

Richard estaba algo desconcertado por la reacción de la chica. Obviamente, ella quería ayudarlo a ponerse de pie al principio, así que, ¿qué estaba haciendo para que se levantara? Aun así, le hizo sentir algo diferente brotando dentro de él. Esta fue la primera vez en sus once años de vida que su corazón se había acelerado de forma extraña, y de repente pensó que se sentía bien estar recostado sobre ella de esa manera. No quería levantarse más, no realmente, cambiando su enfoque. ¿Acaso era la suavidad que sentía de los tiernos pechos de una chica? Fue realmente placentero, si tan sólo fueran más grandes…

Richard no estaba pensando demasiado, ya que los datos surgieron en su mente para apoyar esta situación. La precisión y la sabiduría trabajaron juntas, dándole descripciones y ecuaciones de las curvas y de la estructura de su cuerpo. Richard comprendió una vez más la belleza de los números, pero es una pena que fueran inoportunos. El torbellino de datos parecía reducir a la mitad sus deseos.

La chica no fue impresionante en comparación a como las imaginaba. Aun así, ¡no estuvo tan mal! La edad fue otra variable que afectó todo esto, y sus habilidades corrigieron sus puntos de vista una vez más.

Fue entonces cuando la niña estiró una de sus piernas y la colocó entre los muslos de Richard, continuando su ascenso. Levantó la pierna todo lo que pudo. Y en ese instante, los números en los ojos de Richard se dispararon sin conexión entre sí.


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