CoS – Capítulo 26

Modo Noche

Capítulo 26. El arte de asesinar

 

“¡¿Qué?!” El gran mago sintió repentinamente que todo su cuerpo se volvía frío, como si hubiera saltado por la ventana hacia Floe Bay, totalmente desnudo. Nunca se imaginó que Richard le preguntaría algo así. Aunque este niño era más taciturno que el niño promedio, seguía siendo un niño de doce años que se mostraba diligente y ambicioso. ¿Quería matar a alguien?

Todas las obras de arte que Richard había dibujado antes aparecieron en la mente del gran mago en ese momento. La fuerza ilimitada escondida dentro de ellos… el gran mago se dio cuenta de que se equivocaba al tratar a Richard como a un niño ordinario.

Unos nobles humanos de doce años de edad eran extremadamente maduros, mientras que los quince años representaban un estándar para la edad adulta. Al margen del dominio humano, algunas tribus de bestias consideraban que algunas criaturas de seis o siete años también habían madurado.

El maestro se puso de pie y preguntó con seriedad: “Conozco a alguien que te gustaría conocer, un verdadero experto en asesinatos, pero primero dime por qué tendrías que aprender a matar”.

“Los maestros de runas son precursores de la guerra,” Richard contestó, “Sólo aprendiendo a matar puedo crear excepcionales caballeros de runas.”

La respuesta de Richard dejó al gran mago indefenso una vez más. Le tomó unas cuantas respiraciones profundas, pero finalmente logró reprimir sus sentimientos y hablar lentamente, “Esa es una gran razón. Suena falso, pero no importa. Cualquier razón es buena siempre y cuando haya una. En cuanto a la persona que te comente, su nombre es Naya. Hace muchos años, casi todos le llamaban la Espada de la Calamidad. Deberías poder obtener lo que quieres de él”.

Richard asintió, inclinándose ante el gran mago antes de entregarle al hombre una hoja de papel. El maestro pensó que era una asignación, pero en realidad era un comprobante de pago firmado por Richard, que indicaba que el gran mago le había enseñado un cierto número de lecciones. La mayoría de estas lecciones no existían, pero con este recibo el maestro podría conseguir oro del Deepblue. Ascendería a más de diez mil, una cantidad que no podía ignorar.

Este proceso también fue extremadamente seguro, porque las lecciones individuales eran algo que los estudiantes pagaban por sí mismos. El Deepblue lo verificaría con Richard, y si no hubiera ningún daño a sus finanzas, naturalmente no investigarían más este asunto.

Al ver este comprobante de pago, el mago artista se sumió en el caos. ¿Acaso esto fue un soborno?

“¡Richard!” llamó al chico que estaba a punto de irse, agarrándose su despeinado cabello y le preguntó: “¿Por qué me pediste ayuda?”

“Porque pensé que sería la manera más fácil.”

“Entonces, ¿qué tal si no te ayudaba? ¿De quién buscarías ayuda?” El gran mago no retrocedió.

“Blackgold”.

El gran mago de repente entendió. A los ojos del pequeño Richard, aquellos que trabajaban en el arte y jugaban con oro parecían poco fiables, por eso fue su primera opción. Sin embargo, tenía mucha curiosidad por otra cosa: “¿A quién buscarías si esto no resulta?”

Richard respondió al instante: “¡A esos grandes magos que sólo quieren enseñar a los estudiantes!”

……

A altas horas de la noche, Richard dejó las torres principales del Deepblue para llegar a algunos edificios en las fronteras.

Había muchos magos dentro de las torres principales, con al menos veinte o treinta personas sirviéndole a cada uno. Esto empujó a mucha gente a los alrededores, porque el alquiler en las torres principales no era algo que cualquier mago por debajo del nivel 10 podía permitirse. Incluso una pequeña habitación con sólo una cama era imposible de obtener.

Los distritos externos se clasifican en diferentes regiones en función de su distancia de las torres principales. El anillo más cercano al Deepblue tenía muchos magos, la mayoría por debajo del nivel 10. No tenían los medios para permanecer en el Deepblue mismo, pero podían asentarse con dificultad en las regiones externas.

Cubierto por una capa oscura, Richard se abrió paso a través de numerosos distritos para llegar al más alejado. Percibió todo tipo de miradas sobre él en el camino, tanto de magos arrogantes de nivel 8 y de maliciosos personajes sombríos.

La mayoría fue por curiosidad. Después de todo, quienes deambulaban por estos distritos se conocían o al menos se habían visto antes. Eso hacía a los extraños muy llamativos. Fue la marca de un mago de nivel 3 en la capa lo que ayudó a Richard a evitar muchos problemas.

Al final de un callejón oscuro y desprovisto de gente había una pequeña taberna deteriorada. Había un enorme corte en su letrero de madera, donde apenas se podía distinguir la cruda imagen de una mujer semidesnuda. La puerta estaba entreabierta, revelando el interior tenuemente iluminado y silencioso de la taberna sin ningún bardo. Lo único que salía de allí, era el penetrante olor del alcohol.

Estaba el invierno, y el fuerte frío mantenía por todas partes. El Deepblue tenía una magia para mantener cálidas las regiones interiores, otro factor que llevó a la alta renta del lugar y a la arrogancia de los residentes, pero un pequeño callejón fuera de la torre principal como éste estaba muy frío. Con una taberna de este tamaño, incluso si proporciona calefacción sólo lograría calentar un poco más que el exterior; las ganancias de un mes entero no podrían mantenerla a temperatura ambiente ni siquiera durante un día.

El poco calor era bastante sustancial para los sentidos de Richard, pero la mayoría de la gente común no encontraba mucha diferencia entre -30 y -50 grados centígrados. Con un clima tan terrible y una ubicación tan remota, esta taberna obviamente no tendría muchos clientes.

Richard abrió la puerta de la taberna y entró. La taberna no era muy grande, con sólo tres mesas, y el barman era un hombre de físico y aspecto promedio. Su cabello medio canoso empezaba a mostrar su edad.

Dos hombres altos y robustos, vestidos con ropa andrajosa, estaban sentados en una mesa de la esquina, apoyándose cómodamente en la pared mientras comían y bebían poco a poco. El alcohol olía fuerte, lo que significaba que había resultado barato. Junto con eso había un pequeño plato de una desconocida carne rebanada, tan seca que parecía no tener agua. Sólo verlo podía hacer que cualquiera perdiera el apetito, pero estos hombres eran muy cuidadosos al cogerlo pedazo a pedazo, masticando e intentando apreciar el sabor antes de tomar varios tragos del fuerte alcohol. Era sólo un plato pequeño, pero por lo visto no lo terminarían para el final de la noche.

Richard echó un vistazo a su alrededor, entendiendo la situación rápidamente. El hombre detrás de la barra limpiaba un vaso mientras le echaba un vistazo a Richard: ” Pequeño, ¿acaso tu madre no te dijo que sólo puedes beber cuando seas mayor de edad? Por supuesto, si tienes el dinero, no me importaría servirte un par de vasos”.

Richard se levantó la capucha y dijo: “No estoy aquí para beber. Estoy buscando a alguien.”

“¿Quién?” El barman parecía interesado.

“La Espada de la Calamidad”. En el momento en que estas palabras salieron de su boca, Richard sintió que había caído en una cueva de hielo. Se congeló al punto de no poder mover ni un dedo, y todas las partes de su cuerpo, excepto la cabeza, dejaron de escucharlo. El frío aire que le asaltó perforó bruscamente su piel, sintiendo como si millones de agujas le pincharan. Esta fue la primera vez en su vida que Richard había estado expuesto a una intención asesina.

Parecía como si el tiempo se hubiera detenido. Los dos hombres junto a la mesa detuvieron todo movimiento, manteniendo sus posturas. Uno quedó atascado vertiendo la bebida por su garganta, mientras que el otro aún sostenía un trozo de carne tan delgado que parecía traslúcido en el aire.

Sin embargo, no parecían inmóviles como Richard. A pesar de que sus movimientos se detuvieron, sus miradas se fijaron en el joven. Sus expresiones no dijeron nada.

El hombre detrás de la barra dejó de limpiar el vaso, observando las parpadeantes velas de la pared. Le tomó un momento volver de sus recuerdos, tras ello se giró hacia Richard, “Ese es un nombre que no he usado en mucho tiempo. Llámame Naya; cualquiera que sepa de la Espada de la Calamidad es un amigo. Tengo curiosidad, sin embargo, ¿qué quiere un joven de mí?”

“Quiero aprender a matar”. Las palabras de Richard fueron al grano, como siempre.

“¿Por qué?”

“Porque siento que necesitaré saberlo pronto.”

Naya asintió, sin presionarlo más. Cambió de tema: “Este es el Deepblue, aunque sea una región exterior…”

“He preparado los honorarios.” Richard respondió.

La comisura de los labios de Naya se curvó mientras sonreía, desapareciendo la helada intención asesina, “Mis lecciones son caras. Necesitaré al menos 500 monedas de oro al día”.

Richard sacó una intrincada bolsa mágica, la abrió y vertió un montón de monedas de oro parpadeantes sobre el mostrador del bar. “He preparado mil, así que enséñame todo lo que puedas.”

Naya miró con indiferencia la pila de monedas de oro que tenía frente a él y se rió; “¿No teme un joven preadolescente con tanto dinero que yo le devore, viendo que te has metido en el nido de un asesino? Supongo que el tipo que adora dibujar mujeres te contó, pero ese tipo es una persona sin carácter y no se puede confiar en él. Entonces, dime por qué no debería matarte ahora”.

“Porque sólo traje las monedas de oro de hoy.”

Naya sonrió aún más resplandeciente, “¡Chico listo! Pero es mejor que me des otra razón. A veces hago cosas por dinero, pero otras veces no tanto. Por seguridad, es mejor que no asumas que sólo quiero ese dinero”.

Richard vaciló un poco antes de volver a hablar: “Me llamo Richard, Richard Archeron. Soy un aprendiz personal de Su Excelencia Sharon, y el hijo de Gaton Archeron.”

La sonrisa en la cara de Naya se congeló, y de repente escupió un poco de saliva, gritándole a los dos hombres de la mesa: “¿Qué decís, muchachos?”

El hombre de la izquierda dejó su vaso en la mesa y dijo: “¡Esos dos son unos maníacos! Si le haces algo a este chico, Gaton te sacará del infierno si es necesario, y Su Excelencia se asegurará de que te arrepientas de haber vivido los próximos mil años”.

El hombre de la derecha volvió a colocar la carne en el plato y miró al pequeño Richard, diciendo: “¿No crees que este pequeño es interesante? ¡Enseñar a un tipo como él debe ser muy satisfactorio y rentable! Si crees que estás ganando demasiado, pásamelo. De todos modos, ha pasado más de una década desde que eras la Espada de la Calamidad, quién sabe si todavía puedes mover esa espada lo suficientemente rápido. ¡Necesito dinero ahora!”

“¡Puedes seguir soñando, Barba Roja!” Naya gritó, metiéndose todas las monedas del mostrador en su bolsillo como si tuviera miedo de que se fueran, si las guardaba demasiado lento. Su mirada sobre Richard cambió ligeramente: “Lo que voy a enseñarte no es sólo cómo asesinar a alguien, sino cómo destruir una vida. Empezaremos ahora”.

……

Temprano por la mañana, Richard regresó a su residencia. Vio al muñeco de acero que estaba lleno de abolladuras de camino a su dormitorio, y la llamativa cabeza desprovista de cualquier daño. Se detuvo a obsérvalo un rato, antes de suspirar repentinamente y murmurar para sí mismo: “No te necesitaré más en el futuro”.

Pasó por delante del muñeco, su mano izquierda fue apenas perceptible cuando le rozó el cuello antes de dirigirse hacia su habitación.

Al sonar un ruido metálico, la cabeza del muñeco se desprendió silenciosamente del cuerpo y se estrelló contra el suelo, volando a una gran distancia. El corte en el cuello fue tan prolijo, como un espejo cortado por una hoja afilada.


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