ISSTH – Capítulo 247

Modo Noche

Capítulo 247: Mátame!

Era ya la mañana siguiente temprano, el sol del amanecer asomaba y caía la luz del sol sobre la Cima Negra de Bienvenida. La montaña estaba verde, llena de vegetación, sin signos de cantos de pájaros o flores fragantes, el ánimo de Meng Hao era elevado mientras observaba desde el balcón del segundo piso la exuberante vegetación de las cordilleras de montañas de alrededor.

Las montañas ondulantes, cubiertas con una vegetación verde esmeralda, estaban iluminadas por una luz brillante. El brillo cayó sobre la túnica negra de Meng Hao, haciendo que su aura violeta se hiciera más fuerte. Cualquiera que la mirara lo pasaría mal intentando decidir si era negra o violeta.

La brisa de la montaña levantó su largo cabello, haciendo que pareciera como si el mismo Meng Hao deseara salir flotando con el viento. Mientras miraba hacia la lejanía, una luz violeta brilló dentro de sus ojos.

Esta era la manifestación del Qi Violeta del Este, el cual había hecho que sus seis Pilares Dao tuvieran un tono violeta.

Después de que pasara un buen rato, Meng Hao tomó aire profundamente, después abandonó su residencia. Mientras empezaba a bajar por el camino de la montaña andando, el cual recorría las Montañas Negras de Bienvenida, se encontró con discípulos de la Secta Tamiz Negro, quienes le saludaron inmediatamente uniendo las manos, con sus rostros llenos de educación, aunque manteniendo algo del orgullo que sentían por ser miembros de la Secta Tamiz negro. Obviamente, se había extendido a través de la Secta el modo en el que tenían que tratar a los visitantes.

Meng Hao sonrió, devolviendo el saludo y continuando con su camino.

Pronto emergió de las Montañas Negras de Bienvenida y se encontró a sí mismo en mitad de las Cien Montañas. Esta era un aura restringida para los discípulos Cónclave.

Al mirar alrededor a todos los discípulos de la Secta Tamiz Negro y a los edificios, junto con el enorme quemador de incienso de encima, Meng Hao suspiró interiormente. Antes de unirse a la Secta Destino Violeta, jamás se hubiera imaginado que un día sería capaz de pasear por la Secta Tamiz Negro de una manera tan relajada.

“Es bueno que la gelatina de carne cambiara su piel hace ya tiempo. Si eso ocurriera ahora, mi identidad sería revelada inmediatamente.” Caminó entre los edificios, finalmente yendo a parar en el borde de una plaza pública. Allí, podía verse a docenas de discípulos de la Secta Tamiz Negro sentados con las piernas cruzadas, incluyendo a Han Bei.

Un anciano estaba en mitad de ellos dando un sermón, explicando diversas escrituras sobre las técnicas mágicas de la Secta Tamiz Negro. Meng Hao había visto a este hombre antes; era uno de los Cultivadores en Formación del Núcleo que le había recibido ayer junto con el Patriarca Tamiz Violeta.

La voz del anciano sonaba tranquilamente: “La magia de la Secta Tamiz Negro puede ser dividida en la voluntad del Inframundo Negro y las enseñanzas del Tamiz de los Cielos. El Inframundo representa los espíritus de las nueve tierras. El Tamiz representa la voluntad de los nueve cielos. Por tanto, en la Secta Tamiz Negro, la magia del Inframundo se usa para matar y la voluntad de los Cielos es divina. Debéis conservar estas enseñanzas sagradas en la mente mientras practicáis vuestro cultivo. En el futuro, vuestro camino se dirigirá hacia los cielos”. Fue en este punto el que su mirada recayó sobre Meng Hao.

Asintió ligeramente, obviamente al tanto de quién era Meng Hao. No dijo nada, sino que recorrió con la mirada a su audiencia. Finalmente, su mirada descansó sobre Han Bei. Le dirigió una mirada significativa y ella suspiró internamente, después se alzó y caminó hacia Meng Hao.

La expresión del anciano permaneció igual que siempre mientras continuaba discutiendo las escrituras de la Secta. Nunca permitiría que ningún forastero escuchara tales discusiones sobre los temas de la Secta, pero considerando el estatus de Meng Hao, sería inapropiado expulsarle. Por tanto, le pidió a Han Bei que se lo llevara de allí.

Han Bei realmente no quería aceptar esta tarea, pero realmente no tenía modo de rehusar. Sin que se mostrara ningún rastro de sus sentimientos, llegó al lado de Meng Hao. Una sonrisa bella floreció en su rostro.

“Gran Maestro Fan, qué madrugador que es! Por qué no me acompaña? Le mostraré algunos de los paisajes de la Secta”. Ella era bella como una flor, su voz suave e hipnotizadora.

Meng Hao estaba bien al tanto de que no era demasiado apropiado que él se quedara y escuchara los sermones de la Secta. Asintió satisfecho a han Bei y entonces dijo, “Ser acompañado por tan imponente flor será mi honor”.

Los dos se fueron paseando.

Cuando estaban a algo de distancia de la plaza, Han Bei sonrió y dijo, “Gran Maestro Fang, realmente es usted refinado y poético. No merezco ser comparada a una flor”. Sus ojos destellaron, mientras que el vestido de seda que la cubría verdaderamente la hacía parecer una flor.

Han Bei era inherentemente bella, su sonrisa deslumbrante. Era como una flor, pero para Meng Hao, era una rosa, cubierta con espinas venenosas. Nunca olvidaría la suavidad con la que había soltado las palabras ‘Xie, cariño’ en la Tierra Bendita de la Secta Tamiz Negro.1

En respuesta a estas palabras, Meng Hao rió un poco, pero no respondió. En cambio la miró de arriba a bajo.

“Gran maestro Fang, no me diga ustéd que está todavía pensando en qué lugar fue donde deseó haberme visto anteriormente?” Ella rió ligeramente, pero dentro de sus ojos, Meng Hao podía ver que ella escondía algo de ansiedad. No pensaba que Meng Hao lo fuera a averiguar, pero considerando lo bien que la conocía, lo notó al primer vistazo.

La mente de Meng Hao se puso instantáneamente en acción. Sabía que Han Bei no era el tipo de mujer que se ponía nerviosa fácilmente. Pensó en todas las veces que la había visto anteriormente.

“Me he avergonzado yo mismo en frente de usted, Compañera Daoísta Han”, dijo él. “Es solo eso, realmente estoy interesado en usted”. La miró, permitiendo que un brillo de interés apareciera en sus ojos.

Cuando Han Bei vio esto, su corazón instantáneamente se sintió asaltado. Desde el momento en el que Meng Hao había entrado en la Secta, la había sobresaltado un sentimiento molesto. Ahora, su ansiedad se iba haciendo más fuerte. Sin embargo, su habilidad en estrategia estaba bastante arraigada, por lo que hizo lo mejor que pudo para esconder sus sentimientos. Mantuvo sus cejas sin tensar y cubrió su rostro con una sonrisa.

Mientras seguían paseando, respondió, “Gran Maestro Fang, estoy verdaderamente honrada por sus palabras. Sin embargo, realmente no comprendo. Qué es exactamente lo que le interesa de mí?” Le miró, parpadeando.

“El apellido Han es uno especial”, dijo Meng Hao lentamente, mirando la salida del sol en la distancia.

Escuchando esto, la expresión de Han Bei no cambió. Ella sonrió y respondió, “Por qué es especial?”

“Es especial debido a que es uno de las Nueve Grandes Familias”. Su expresión era la misma de siempre, pero sus palabras causaron que Han Bei frunciera el ceño y suspirara. Meng Hao sabía que estas acciones eran simplemente un medio de cubrir su verdadera reacción.

Su corazón tembló, y más que nunca, sintió que algo malo estaba pasando.

“Está usted en lo cierto”, dijo Han Bei, mirándole. “Mis ancestros están dentro de las Nueve Grandes Familias”.

Fueron a parar fuera de una extensión de bosque montañoso de color verde esmeralda. El viento soplaba suavemente, haciendo que las hojas sonaran. En la distancia, se podía escuchar el agua corriendo. Los sonidos de la naturaleza se unieron en algo similar a la música.

Rodeado por la belleza, Meng Hao no dijo nada. Observó a Meng Hao y ella le devolvió la mirada.

Después de un rato, él rió, girando su cabeza para mirar al verde bosque. Avanzó hasta donde recorría un arroyo de montaña en dirección al este.  Bajó la mirada hacia el arroyo, donde los peces nadaban sobre las suaves piedras del fondo del arroyo. Una expresión pensativa apareció en sus ojos.

“Algo es inusual en Han Bei”, pensó él. “Cómo se ha puesto ella nerviosa por mí? No puede ser por algo relacionado a Fang Mu y no sabe que soy Meng Hao. En ese caso… debe de tener que ver con la División Píldora del Este!”

Han Bei se quedó de pie a su lado, su expresión era la misma de siempre. Pasó bastante tiempo como para que un palo de incienso ardiera, después, repentinamente ella golpeó su bolsa privada. Una brillante hoja de jade apareció. Después de mirarlo por un momento, se la dio a Meng Hao con una ligera reverencia.

“Este lugar es aislado y tranquilo, Gran Maestro Fang. Si lo desea, puede permanecer aquí por un rato. Desafortunadamente, hay algunos asuntos que tengo que atender y no deseo disturbar sus pensamientos. Esta hoja de jade contiene un mapa de la Secta Tamiz Negro, por favor, siéntase libre de usarlo para disfrutar de algunos de los paisajes. Me tengo que ir ahora”. Ella le entregó su hoja de jade, después se giró de una forma flexible e hizo el gesto de irse.

Mientras lo hacía, Meng Hao dijo de forma casual, “Uno de sus amigos de la División Píldora del Este desea que yo le pase sus saludos. En cuanto a ese asunto…” Sus palabras parecían estar llenas de significado, aunque eran algo ambiguas. Realmente, podían tener muchos significados.

Sin embargo, conforme Han Bei las escuchó, su corazón empezó a batir más fuerte. Le estaba dando la espalda a Meng Hao, lo que le permitió entornar sus ojos. Sin embargo, su postura no traicionó ninguna pista con respecto a sus pensamientos. Lentamente giró su cabeza y cuando lo hizo, su rostro estaba cubierto con una expresión de sorpresa.

“Gran Maestro Fang, no estoy segura de a qué se refiere”, dijo ella parpadeando. Su expresión estaba llena de confusión, como si estuviera tratando de averiguar a qué amigo se estaba refiriendo Meng Hao.

Si ella no hubiera manifestado tal expresión, Meng Hao se habría quedado con sus sospechas, pero tal reacción solidificó sus especulaciones.

Definitivamente estaba pasando algo con Han Bei.

Basándose en su comprensión de ella, él sabía que si ella no estuviera ocultando algo de nerviosismo, habría tomado ventaja de ese tema de conversación para reunir más información de él. En cambio, mostró instantáneamente una expresión de sorpresa.

Él rió. “Ya veo, debo de haberla confundido con otra persona”. Dijo sin añadir nada más. Actualmente, no estaba seguro exactamente de qué secreto estaba Han Bei guardando. Eso debería de tomar una deliberación más larga. Sin embargo, sabía también que hablando demasiado podría llegar a equivocaciones. Entonces, Han Bei podría llegar a la conclusión de que estaba jugando con ella y eso llevaría a complicaciones innecesarias.

Al escuchar las palabras de Meng Hao, Han Bei le dedicó una sonrisa vaga. Sin decir nada más, se volvió a reclinarse, se giró y se fue. No fue hasta que ella estuvo muy lejos cuando su rostro se puso pálido y se puso tensa debido a la ansiedad.

“División Píldora del Este…” murmuró ella mientras aceleraba hacia la distancia.

Meng Hao la observó desaparecer, mientras sus atentos ojos brillaban.

Han Bei había estado actuando de forma extraña desde el momento en el que él había entrado en la Secta Tamiz Negro. Ella no quería que nadie notara su nerviosismo, pero Meng Hao podía decir que había logrado cargar directamente hacia el secreto, fuera el que fuera, que estuviera ocultando profundamente en su corazón.

Después de mucho pensar, no fue capaz de deducir qué relación podía tener Han Bei con la División Píldora del Este. Bajó la mirada a la hoja de jade que le había dado. La escaneó con su Sentido Espiritual, apareciendo un mapa de las diversas montañas de la Secta Tamiz Violeta en su mente.

Algunas áreas estaban marcadas con símbolos mágicos que indicaban que estaban prohibidas. Después de un tiempo, Meng Hao levantó su cabeza y empezó a caminar.

Paseó solo por la Secta Tamiz Negro hasta el mediodía. Lejos, en la distancia, podía ver la Cumbre Negra de Bienvenida, estaba apunto de girarse cuando repentinamente sus ojos se entornaron. Se giró y miró hacia la distancia.

En ese exacto instante, u n grito agudo rompió la quietud y paz dentro de la Secta Tamiz Negro. Al pie de una montaña distante se podía escuchar un rugido. El suelo tembló y un cultivador enloquecido salió volando, con su cabello azotando alrededor de su cabeza.

“Mátame! Mátame!” rugió él, su voz agitó la tierra de alrededor. Mientras volaba hacia delante, múltiples rayos de luz volaron hacia él cielo y salieron disparados hacia él.

Meng Hao miró fijamente con los ojos entornados debido a que reconoció a este cultivador. No era otro más que el Descendiente Dao de la Secta Tamiz Negro Zhou Jie!

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1.- En el Capítulo 163, Han Bei llamó a Xie Jie su ‘cariño’, y momentos después, le mató implacablemente.