KMS – Capitulo 10

Modo Noche
Capítulo 10 – En lo Alto
 
El destino que todos enfrentamos en la vida es la muerte,
¿Estaremos conectados por este hecho? El hecho de que la muerte es la única fuente que puede unir las personas, todos mueren, no hay nadie que soporte vivir para siempre.
 
Nadie sabe la verdad que se esconde detrás de la muerte, la muerte puede ser una entidad, una entidad que talvez no mata, pero cuida de las almas porque no tiene a nadie más que cuide de ellos, por eso existe varios infierno y varios paraísos, esto es solo un pensamiento loco que no se puede evitar pensar, o la idea que la mayoría quiere y de pronto es verdad, es que el que cuida de las almas, el enemigo de los dioses buenos, es que quieren matar a todos los seres vivos. Tal vez sea verdad, o tal vez sea mentira.
 
¿Cuál es el destino que une a las personas? De pronto haya una respuesta o de pronto no exista esa respuesta, quizá lo que nos une no es la religión ni el futbol, tal vez es las ganas de vivir o morir, son diferentes pensamientos, están son los dos tipos de personas que existen actualmente, los que quieren vivir y los que no quieren.

 
Nada que saber lo que estamos hablando, todo esto es solo pensamiento de alguien que no ha podido responder ¿porque ha de existir así mismo?, si no respondo a esta pregunta, entonces que hago en la vida, la vida es solo el acto de vivir, no hay nada raro en esto.
 
Talvez el acto de morir sea bueno, pero a la vez algo malo que no se puede evitar. Que pasa con el mundo que no soporta ver tanta muerte alrededor, manchando sus tierras de sangre.
 
Las guerras son un simple pretexto para despoblar la tierra y no sufra tanto, será esto la verdad.
 
Creo que la verdad de la existencia y la muerte no es más que alguien o algo vanidoso que alguien quiso hacer, ¿quizás sea esto verdad?

 
***
En las afueras de la mansión de la casa de la familia Hiromi, se encontraba una limosina negra, el chofer se bajó de su asiento de piloto y fue directo a abrir la puerta para que saliera del auto.
La joven adulta de pelo corto liso, de un color negro azul, con gafas, se bajó del auto.
 
Era, Sadashi Kiyoko.
 
Las rejas de la mansión se le abrieron a la hija de la familia Sadashi, le dijo al chofer que esperara afuera en el auto, y camino hacia la puerta principal de la casa.
Toco las puertas y salió una de las Maid de la casa, Natsuki.
 
―Sadashi-sama, es un gusto tenerla por aquí de visita―dijo Natsuki.
―Hola, Natsuki―Kiyoko la saludo―ha sido un largo tiempo desde que no nos vemos.
 
―Así es Sadashi-sama―dijo Natsuki―adelante, puede pasar adentro.
 
―Gracias―dijo Sadashi.

 
Luego de eso se dirigieron a la sala de estar y Kiyoko se sentó en el mueble y, dando un suspiro hablo.
―Dime Natsuki, Arata-heika en ¿dónde se encuentra?―pregunto Kiyoko.
―Arata-heika, se encuentra en estos momentos en los cielos del Olimpo.
―¡¿Qué?!―se sorprendió Kiyoko.
 
―Si, a nosotros nos dijo, que el dios de los mares, Poseidón―le estaba informando Natsuki―le pidió ayuda, para salvar a una de sus hijas.
―Pero, pero él dijo que no iba ayudar a los dioses, por lo que había pasado hace varios años―dijo Kiyoko, con la mirada de saber el dolor que vivió Arata ese día.
―Parece, que este hecho está conectado con lo de hace varios años―dijo Natsuki.
 
―Entonces no se pudo negar ante esto―dijo Kiyoko rindiéndose y relajándose en el mueble.
―Si―dijo Natsuki asintiendo su cabeza.
 
No había más nada que discutir respecto a la decisión que había tomado Arata referente a lo de ayudar a los dioses, era algo

 
que el destino habría puesto en el camino, algo que no se podía evitar en la vida.
 
―Solo toca esperar, como responderán los dioses del olimpo cuando él llegue allá, espero que no se exceda de poder.
 
―Todos deseamos que nuestro Rey, no se exceda de poder―dijo Natsuki calmadamente.
 
Era los deseos de todos, todos querían a Arata, era algo inevitable no querer desear que algo malo le pasara. Unos de los mejores líderes en todas las generaciones, su poder era limitado por el problema que traía.
 
―Natsuki, Arata-heika, ¿dejo algún mensaje para mí?―pregunto Kiyoko.
 
―Si―respondió Natsuki.
 
―Más o menos tengo idea de lo que es, pero…―paro Kiyoko―¿Qué dijo?
 
―Las palabras de Arata-heika fueron―dijo Natsuki―”Es hora de que Sadashi se entere de que sus padres han muerto en un accidente de regreso a Japón. Las noticias de se pasaran hoy por la noche”.―dijo Natsuki―También dijo “Lo siento, Kiyoko”. Esto fue todo lo que dijo Arata-heika.

 
No había nada que notificar, no había ningún cambio en el rostro de Sadashi Kiyoko, no había remordimiento ni odio en su mirada, no podía culpar a la familia Hiromi y mucho menos a Arata.
―Así que es eso―dijo Kiyoko dando un respiro―Ahí que ver como mi hermana responde frente a esta noticia.
―Si le parece bien, le gustaría jugar videojuego como lo hacíamos antes, Sadashi-sama―le propuso Natsuki.
―Sí, creo que tengo que despejar un poco mi mente―dijo Kiyoko mostrando una sonrisa―Vamos―se paró del mueble y con su hombro empujo un poco a Natsuki, quien le respondió de la misma manera.
No había nada que hacer, estas dos personas se conocían desde pequeña, vieron a Arata desde que nació, tenían aprecio a ese pequeño Rey que los gobernaba, sus fieles servidores nunca dudarían de él y nunca le darían la espalda ni odio, por lo que hiciera. Lo único que si le podían dar era, su total confianza y amistad hacia este Rey.

 
***
 
Antes de que llegara Sadashi Kiyoko.
 
Arata se estaba preparando para su partida.
 
―Amaya-dono―llamo Haruka.
 
―¿Qué paso?―Amaya respondió a su llamado con una pregunta.
 
Se encontraban en esos momentos en la cocina de la casa, Haruka estaba tomando un vaso con agua, y Amaya estaba sentada en una de las sillas de la mesa de la cocina.
 
―¿En dónde se encuentra Arata-heika?―pregunto Haruka tímidamente.
 
―Haaa, se está tomando un baño con su hermana―dijo Amaya como si nada.
 
―¡¿heee?!―se sorprendió Haruka―¿ellos se bañan juntos?
 
―Bueno, no veo ningún problema en eso, son hermanos,
¿no?―dijo Amaya―A veces yo lo hago con mi hermana.
 
―Pero un hombre y una mujer, eso, eso es…―no termino Haruka.

 
No había nada raro en esto, son hermanos después de todo, no podían hacer nada, además…
 
―Además, sabes que pronto contraerán matrimonio―dijo Amaya recordándole.
 
―A mí me daría vergüenza bañarme con un hombre―dijo Haruka tímida y con su cara roja.
 
―Pero parece que a Nozomi-hime no le da vergüenza―dijo Amaya con una sonrisa en su rostro―yo también he tomado un baño con Arata-heika.
―¡¿Heee?!―se sorprendió Jun al escuchar esto mientras iba hacia ellas―¿en serio?
 
―Sí, aunque fue un día antes de que Hiromi-hime, se fuera del país, hace dos años, además lo hizo porque sabía lo de mi situación―dijo Amaya.
―y, ¿Cuál es esa situación?―pregunto Jun―me gustaría saber que es, para bañarme con Arata-heika―dijo empuñando su mano en forma de victoria.
―Bueno, creo que tienes que ser…
 
No pudo terminar de hablar Amaya porque se habría presentado alguien en la mitad de la conversación.

 
―Amaya-dono, Arata-heika la necesita―notifico Scarlett quien había entrado a mitad de la conversación.
―ho, Voy enseguida―Amaya miro a las chicas y dijo―Con su permiso, me retiro.
Seguido después se retiró de la presencia de las discípulas, quienes quedaron pensando en lo único que les quedo la intriga.
―Entonces, que se necesita ser, para bañarse junto con Arata- heika―dijeron las dos discípulas.
Scarlett se las quedo mirando.
 
―¿desde cuándo conocen a Amaya?―pregunto Scarlett.
 
―Desde hace más de una semana―respondió Jun―¿Por qué?
 
―No, nada importante.
 
Ahí termino todo en ese pequeño momento para ellas, que se estaban preparando para su partida.

 
***
 
―Ha pasado, bastante tiempo desde que no nos bañamos juntos―dijo Nozomi, estando en la bañera.
 
No dijo nada Arata.
 
―¿Te pasa algo Arata?―pregunto Nozomi apoyándose en el borde de la bañera.
 
Arata estaba echándose agua para entrar en la bañera.
 
―Solo estoy pensando lo que voy hacer cuando este frente a Zeus―dijo Arata levantándose y dirigiéndose hacia la bañera.
 
―Si no quieres hacer esto, eres libre de tomar esta decisión, nadie te dirá algo si no lo haces―dijo Nozomi mirando a Arata mientras entraba en la bañera.
 
―No, esto es necesario―dijo Arata ya estando en la bañera junto con Nozomi.
 
―Hmmm, entonces como procederemos, los Yokai que están alrededor de la mansión vienen y vienen―dijo Nozomi―hemos puesto unos lideres alrededor de la casa y también a los que tienen las Arumakado rojos y verde.

 
―Scarlett, no es de este dominio por eso se comporta así―dijo Arata―eso ya lo sabes.
 
―Hay que irnos lo antes posible antes de que un Yokai de nivel superior llegue―dijo Nozomi.
 
No dijeron más nada.
 
Las razones del porque los Yokai estaban atacando la casa, era porque también estos, mantenían un equilibrio en el poder y jurisdicción en los dioses, si un dios pisaba las otras tierras de otro dios sin permiso del otro dios, estos eran atacado por Yokai infinitamente, hasta irse.
 
Por eso también la familia Hiromi y todo el clan Kuranmunsuta, se limitaban solo a destruir a Yokai que perdían el control sin ninguna razón, los que estaban atacando ahora, estaban siendo destruido, si Scarlett se fuera del país, dejaría de atacar y, los del clan Kuranmunsuta dejaría en paz los que quedaron vivos ya que ya no eran un peligro en sí.
 
―Ya le dijiste a Amaya, que buscara el avión, mientras estábamos preparándonos―dijo Nozomi.
―No, todavía no―dijo Arata. Quedaron en silencio.

 
―Scarlett, ¿estás ahí?―llamo Nozomi
 
―si aquí estoy―respondió Scarlett del otro lado de la puerta.
 
―¿Ya terminaste de cambiarte la ropa?―pregunto Nozomi.
 
―Si―respondió Scarlett.
 
―Bien, hazme el favor de comunicarle a Amaya que venga enseguida―le mando Nozomi a Scarlett.
 
―Entendido―respondió Scarlett. Hubo silencio otra vez.
―Es buena chica―dijo Arata.
 
―Si―afirmo Nozomi.
 
Se quedaron más tiempo en la bañera, en espera hasta que Amaya haya llegado a su llamado.
 
A los pocos minutos después ella se presentó.
 
―Arata-heika…―se quedó pensando―¿Me necesitan para algo?
 
―Ha, Amaya. Era para decirte que alistes un avión privado, ya que vamos a viajar a Grecia se necesita de este transporte―dijo Arata.

 
―Sobre eso, ya he llamado al director de la aerolínea que nos ayuda con los vuelos, y le notifique que íbamos hacer un vuelo a Grecia, en pocas palabras ya está todo arreglado―dijo Amaya.
―¿Enserio? Bueno, siendo así, buen trabajo Amaya―dijo Arata.
 
―No es nada, ese es mi trabajo después de todo―dijo Amaya.
 
Después de eso ella se retiró y también después salieron Arata y Nozomi del baño para cambiarse y preparase para ya irse.
El tiempo pasó y ya estaban todos listos, en esos momentos Arata hablo con Natsuki para que le diera el mensaje a Sadashi Kiyoko para cuando no estuviera en la casa.
Los que iban al Olimpo eran; Arata y Nozomi, Amaya y Scarlett, Jun y Haruka, y el piloto, pero el solo volaría el avión mas no entraría al olimpo, junto con las que estuvieran en el avión sirviendo.
―¿Ya están todos listos?―pregunto Arata.
 
―Si―dijeron todas al unísono.
 
―Es hora de partir―dijo Arata.
 
Lo primero era ir en carro hasta el aeropuerto, escoltado por otros integrantes del clan para que lucharan mientras iban por el camino.

 
Durante todo el recorrido por el camino no hubo Yokai de rangos altos, por lo que no hubo problema al llegar al aeropuerto.
 
El piloto ya estaba preparado para partir.
 
Cuando subieron al avión los integrantes que estaban escoltando al grupo de Arata, lo despidieron arrodillándose hacia él.
 
―Han hecho un buen trabajo, cuídense―dijo Arata respondiendo a su despedida.
 
―Sí, Hiromi-heika―respondieron los integrantes.
 
Al entrar al avión privado para irse. De lujo el avión, estaba una sirvienta a bordo del avión privado.
 
―Es un gusto tenerlo tomando nuestros servicios Hiromi- heika―dijo inclinándose hacia Arata.
 
―No es nada―dijo Arata y la sirvienta recupero su postura resta―Pueden tomar asiento.
 
El interior del avión privado era de primera clase, bueno, considerando como tratan a Arata, se puede decir que están dando lo mejor para que se sientan cómodo. Solo se podía ver a Jun y a Haruka mirando por todos lados, y Scarlett estaba

 
sorprendida pero tomo su puesto y se quedó sentada sin decir nada.
 
―Ahora hay que esperar un tiempo hasta llegar a Grecia―dijo Arata―estén siempre atentos en todo momento.
 
Las palabras de Arata estaban dirigidas a todos. Tenían que estar preparado para todo, no se sabía si un Yokai volador podría aparecer, estos eran más complicados de cazar, aunque tenían una contramedida para esto.
―Dile al piloto, que haga un buen trabajo―dijo Arata a la azafata que entro en ese momento, muy diferente a la Maid de antes. Con su uniforme negro de azafata, cabello castaño recogido en un solo moño, con una cinta blanca―que no se preocupe por los Yokai, nosotros nos encargaremos de eso.
―Sí, Hiromi-heika.
 
La azafata se retiró, no había más nada que decir, después de esto, lo único que tenían que esperar era llegar sin ningún problema a Grecia, talvez eso fue lo que pensaron.

 
***
En Tokyo, la líder de Tokyo, Tami Annaishi. Era la esposa del segundo hermano mayor de Juro, que junto con su hermana eran los últimos dos de la familia Umi, de parte de Umi Kazue.
Los hermanos de Juro eran nueve, con el incluido serian diez, genial no. Una familia como los Umi, era lo que se necesitaba más en Japón, ya que la tasa de natalidad en Japón era una de las más baja en el mundo, tener una fertilidad tan alta sería una bendición para muchos.
Pero hablando de lo que tenía que hablar, Annaishi Tami, se casó con el hermano de Juro, eran ahora cuñados.
Annaishi siempre había invitado a su hermanita pequeña, es decir, la hermanita de su esposo a tomar el té. Y esto fue prácticamente una tradición desde entonces.
―Eres bastante hermosa, cuñadita―fueron las palabras de ese momento de Annaishi, quien estaba tomando el té junto con Isabela, en el techo donde estaba la base de tecnología de Kuranmunsuta.
―Bueno, viéndome a mí misma, es como si estuviera viendo a mi hermano gemelo―dijo Isabela tocándose la cabeza―mi hermano es hermoso por mi grandiosa bondad―se echó a reír.

 
―Y él te dio toda la felicidad por su gran bondad―dijo Annaishi con una sonrisa―Bueno, viéndole a ustedes se parecen mucho―dijo Annaishi reparando a Isabela―pero Arata-heika y Nozomi-hime, son muy diferente, aunque tienen aspecto físicos muy similares, su personalidad son muy diferentes.
 
―Tienes razón―dijo Isabela―cuando conocí a Arata, por primera vez, dije que era el hombre más hermoso y afortunado, el príncipe azul que todas las mujeres quieren tener.
 
―¿Y aun sigues creyendo eso?―pregunto Annaishi.
 
―Claro, no he cambiado de opinión respecto a eso, es un peldaño difícil de llegar.
 
―Tienes razón―dijo Annaishi.
 
―Por eso, me di por vencida respecto a eso, me conformaría con cuidar de sus hijos, al menos que tuviera la Arumakado plateada, habría una oportunidad si lograra eso―dijo Isabela.
 
―Bueno, sé que te gusta Arata-heika. Y las oportunidades de que subas de rango, son casi imposibles―dijo Annaishi.
 
―Eso lo sé muy bien―dijo Isabela deprimida.
 
―Bueno, lo que busca Arata-heika, es a alguien que no se interese por que es el líder del clan, sino que lo ame de verdad,

 
no me sorprendería, si Arata-heika, se presenta con una chica desconocida al clan―dijo Annaishi.
 
Isabela lleno de nuevo su taza de té.
 
―Pero necesitaría la aprobación de su hermana, para estar con ella. Además, Nozomi-hime dijo que se casaría con su hermano para no cometer el mismo error que la vez pasada―dijo Isabela recordando―Esa bruja que rechazo a Arata-heika, que no la encuentre por ahí porque se las verá conmigo.
 
―Calma, calma. Ella no sabe acerca de lo que hacemos, añadiendo, que lo que supuestamente hiso Arata-heika, fue lo último que falto para la detonante del rechazo―dijo Annaishi.
 
―Pero, si cuando era pequeña, y la vi por primera vez, de inmediato me di cuenta que ella, estaba completamente enamorada de Arata-heika, ni siquiera se atrevió a pedirle una explicación y hablar sobre el tema ¿Qué la habrá cambiado tanto?―pregunto Isabela.
 
―¿Quién sabe?―dijo Annaishi―pero si no cambia esa personalidad, ya será demasiado tarde para ella.
 
Se quedaron en silencio.
 
No tenían más nada de qué hablar.

 
Todo lo que hablaron, fue solo una conversación, que no estaba permitida hablar mucho de ella, era algo que no tenía importancia, pero…
Las cosas que estaban sucediendo ahora con este mundo, con la familia Hiromi y la familia Sadashi, son cosas de las cuales muchos tienen pregunta, la familia Sadashi era prácticamente una familia que ha sido generación tras generación amigas, desperdiciar esta amistad, sería como echar a perder todas las cosas que habían hecho junto.
Nada que discutir frente a esto.

 
***
 
Los Yokai, palabra utilizada para referirse a la cantidad de monstruos que existen en el mundo actual, abarcando; monstruos, espíritus, espectros, etc. Hace referencia a todo incluyendo los monstruos de otras mitologías, no hay diferencia en esto.
 
Los monstruos solo quieren ver caos entre la humanidad, las mayorías de la guerra, que ha habido hasta ahora, es por influencia de estos, los Yokai que poseen a las personas son los más peligrosos, llevándolos a hacer cosas irremediables, como asesinar o destruir algo.
 
Los otros Yokai que no poseen a las personas, solo están encargado de hacer caos en el ambiente, causando desde una destrucción mínima desde una explosión de auto hasta la anomalía de convertirse en un terremoto, tsunami, y desastres naturales en partes del mundo, son muy pocas estas destrucciones, pero afectan totalmente la mente de la humanidad por ver estas catástrofes.
 
Pero, también hay Yokai buenos, que ayudan a la naturaleza a florecer y vivir cada día, estos Yokai cada día están desapareciendo, por causa de la humanidad que no cuida el

 
medio ambiente y por causas de los Yokai rencoroso que lo destruye.
 
No se puede hacer nada sobre esto, así también actúa el clan Kuranmunsuta, protege a los Yokai buenos lo mejor posible, no solo a la humanidad, el querer protegerlo fue algo que no estaba en el contrato realizado con los dioses.
 
―Y bueno, tienen que saber que existen infinidades de Yokai a los que debe conocer, hay buenos y malos, unos que ayudan a la humanidad y otros que los quieren destruir y ver caos en el mundo, ¿entendieron?―termino de contar Arata a sus discípulas estando en el avión privado directo a Grecia.
 
―Si―dijeron las dos.
 
―tengo una pregunta―dijo Haruka.
 
―¿Cuál es?―pregunto Arata.
 
―Siempre me he preguntado de donde vienen los Yokai, ¿usted sabe de dónde vienen ellos?―pregunto Haruka.
 
Se quedaron atenta para escuchar la respuesta de Arata.
 
―Hmmm, de acuerdo con nuestros antecesores, dicen que el 20% de ellos, se escapa del infierno, el otro veinte fueron

 
creados por dioses antiguos y comenzaron a procrearse, y el 60% restante, no se sabe de dónde vienen―dijo Arata.
―¿No sabe de dónde vienen?―pregunto Jun.
 
―No, según nuestros antepasados, puede ser espíritus de otros planetas que vinieron hasta acá o también espíritus de otros universos donde existen también otras tierras como esta y viene a parar en esta tierra porque son prácticamente iguales, en pocas palabras, se pierden en el espacio y tiempo―explico Arata.
―Genial, entonces existe la posibilidad de que haya vida en otros planetas y además de eso también otros universo que contenga vida, ¿no?―dijo Jun.
 
―Bueno, cada uno es libre de creer en eso, como ya saben nuestra familia no es de este universo, por lo que tienen que existir más universo―dijo Arata.
―¿y saben de qué universo son?―pregunto Haruka.
 
―No, nuestro primer antepasado Hiro Yuu, llego sin saber de dónde venía, solo sabía lo que podía hacer y los poderes que tenía, ahí fue cuando llegaron los dioses principales de todos los panteones ante él y le explicaron, en ese momento fue cuando hicieron el contrato―dijo Arata.

 
Esto era historia que la mayoría del cal Kuranmunsuta sabía, desde hace generaciones, no había nada que esconder, los conocimientos de los dioses e historia que no sabía los seres humanos normales, estaban totalmente oculto.
Cualquier información sobre que los dioses existe y de las cosas que para los humanos son solo imaginación de la mente, estaban totalmente prohibido contar de que realmente existen. Cualquier fuga de esta información, se castigaba con la destrucción de su alma.
―¿Y saben cómo fue ese encuentro?―pregunto Jun emocionada.
―Sí, Nuestro antepasado Hiro Yuu, lo dejo en los escritos de nuestra lengua, se los puedo contar pero…
―Onii-san―interrumpió Nozomi.
 
―Dime―dijo Arata dirigiendo su mirada hacia ella.
 
―Hemos estado sobre los cielos de Zeus durante unos minutos y no veo anomalías, es extraño―dijo Nozomi mirando por las ventanilla del avión.
―Tienes razón, si no ha hecho nada, es porque sabe que no puede hacernos daños a nosotros, los otros dioses se molestaría si esto llegara a pasar, pero…―Paro Arata.

 
―Él podría sacar excusas de que estamos ayudando a un solo dios, y nos podría atacar por tener a Scarlett con nosotros―dijo Nozomi.
―Tienes razón―dijo Arata.
 
Las cosas estaban extrañas, Zeus no había interferido en todo el transcurso del viaje, que estaría pensando.
―¡Arata-heika!―entro Amaya a toda prisa y un poco agitada.
 
―¿Qué pasa?―pregunto Arata, en ese mismo tiempo se pudo escuchar el sonido de un rayo―Ya comenzó.
―Sí, bueno. Afuera están varios de sus hijos, y estamos sobre nuestro punto de destino, para entrar a los cielos griegos.―dijo Amaya.
―Bien, dile al pilo que ponga el avión en suspensión en el aire―dijo Arata.
―Si―dijo Amaya.
 
Amaya se fue y le dijo al piloto lo que tenía que hacer, seguido de eso, el piloto hablo con la azafata quien asintió y saco su Arumakado de color blanco.
Pronuncio la magia y el avión quedo suspendido en el aire sin moverse a ningún lado.

 
―Muy bien, yo saldré―dijo Arata―ustedes quédense aquí.
 
―Oni-san, yo voy contigo―dijo Nozomi.
 
―… Está bien―dijo Arata.
 
Los dos sacaron su Arumakado, el color dorado que este emitía se podía apreciar más de lo normal cuando ellos dos estaban junto.
 
Abrieron las puertas del avión, el viento era un poco más fuerte de lo normal, el cielo también se estaba formando de nubes negras con grisáceos, salían rayos en vez en cuando.
 
Arata y Nozomi, se quedaron sorprendido a dirigir su mirada donde estaban todos ellos.
 
Soldados.
 
Más de cien soldados se mantenían en el aire suspendido con sus armaduras de la edad media griega, de un color azul las cresta que llevaba los cascos de hierro y partes de las ropas de telas eran de un azul profundo, y lo metálico de un precioso plateado junto con sus armas eran partes de los soldados de los cielos de Zeus.
 
Dirigiendo este pequeño grupo de soldados estaban; Atenea con su armadura, el dios Apolo y su hermana Artemisa, dioses

 
prácticamente antiguos, desde el comienzo de reinado del dios Zeus.
Apolo, con su arco dorado no traía ninguna flecha consigo, sus vestiduras un poco moderna era blanco, sus ojos azules, con su color de pelo rubio, casi eran dorados, una apariencia joven traía encima, no más de 30 años de edad.
Su hermana Artemisa, también traía su Arco, pero lo traía en la mano sin ninguna flecha y no había signos de querer disparar, su rostro no reflejaba ninguna emoción en si, lo daba igual que sucedería aquí. Vestida también de ropa moderna blanca, su color de cabello de un negro rojizo, totalmente ondulados que no perdía fuerza en querer perder el brillo a pesar de la tempestad que estaba en el aire.
El aire frio y viento chocando el cuerpo de todos los que estaban suspendido en el aire, era el ambiente de querer luchar, no de parte de Arata ni de los soldados, si no solo de Atenea, quería venganza.
Los cielos con rayos, nubes negras y grisáceas se notaba en todo los alrededores, era Zeus definitivamente, pero esto era…
―Esto es innecesario―hablo Arata―. No he pedido una bienvenida tan buena como esta, dioses del Olimpo―dijo Arata sin ninguna expresión en su cara.

 
―Hiromi Arata, según el tratado con los dioses que ha firmado tu antepasado, se prohibió ayudar a un dios especifico, has tomado la decisión de ayudar al dios Poseidón con su hija―dijo Atenea.
―Ho, enserio―dijo Arata sin sorprenderse―si mas no recuerdo y la memoria no me falla, yo encontré accidentalmente a Scarlett, que estaba en problema y ella me pidió ayuda―dijo Arata―y en el contrato no dice algo sobre no ayudar a los semidioses.
―*tsk*―chasqueo la lengua Atenea―Hiromi Arata, está protegiendo a una asesina, padre no tolerara esto, si sigue como estamos, no responderemos por la situación en las que nos encontremos después―dijo Atenea.
―Hmmm, tienes razón―dijo Arata―no me importa lo que Zeus quiera, yo no confió en todos los dioses, yo solo hago mi trabajo por amor a las personas buenas que existen ahora y por el contrato que tiene nuestro antepasado con ustedes―dijo Arata.
―Te atreves a decir eso, ustedes están en la tierra es por nosotros lo dioses, sin nosotros no estuvieran aquí―dijo Atenea.
―¿y qué?―dijo Arata.

 
―¿y qué?—dijo entre dientes Atenea.
 
―A mí ya no me importa eso, ese fue nuestro antepasado quien se lo debe agradecer, ¿no?—dijo Arata―además, tu hija está viva ¿no?, y no sé por qué hablas de esto. Yo veo que Apolo y Artemisa, mataron a los 14 hijos de Niobe. Me imagino que los arrastraron hacia acá, ¿cierto?
 
―Este chico me cae bien―dijo Apolo riéndose―tienes razón, no soy alguien para hablar sobre eso―dijo Apolo.
 
―Además, ustedes matan y matan, y solo lo hacen porque son dioses, buena excusa las que tienen ustedes―dijo Arata―Atenea, tu eres la diosa de la sabiduría, pero veo que esa sabiduría no tiene efecto en ti misma.
 
―¡Estupidooooo!
 
Grito Atenea mientras iba a toda velocidad hacia Arata.
 
En dos parpadeo, solo se oyó la onda expansiva que causo el choque de las dos armas que estaban frente a los ojos de Arata.
 
Era Nozomi quien había interceptado la lanza de Atenea, quien iba a atacar a Arata, solo se quedaron mirando.

 
―Os osáis a enfrentar a los dioses, ya perdieron la cabeza―hablo Atenea.
 
―Hermano, ya estoy aburrida, ya vámonos ya―Nozomi no le prestó atención a las palabras de Atenea.
En un empuje las dos se separaron y Atenea volvió a su sitio.
 
―¿Estas bien?―pregunto Arata a Nozomi.
 
―Sí, solo me quedo doliendo un poco los brazos―dijo Nozomi en voz baja para que nadie escuchara.
 
Arata solo noto lo nerviosa que estaba ella después de lo que paso, sus brazos temblaba un poco, pero los dioses no podían notar este pequeño movimiento. Arata conocía muy bien su hermana, esto era signo de no tener el poder de luchar contra un dios.
―Ya estoy aburrido estando aquí, ¿nos van a dejar pasar, sí o no?
 
Nada que discutir respecto a esto, la única que no lo quería dejar pasar era Atenea. Apolo y Artemisa, estaban de espectadores y obligados a estar ahí.
―Si no hay problemas en dejarme pasar, entonces seguiré mi camino―dijo Arata.

 
―Siendo así, solo veré como nuestro Padre Zeus te pone de rodilla―dijo Atenea―vámonos―le dio la espalda a Arata―nos vemos en el Olimpo.
El grupo de soldados que vinieron se fueron junto con Atenea en un resplandor dejando el espacio vacío.
Apolo y Artemisa, se quedaron de ultimo y se inclinaron un poco hacia Arata. Viendo esto Arata, hiso lo mismo, la inclinación era solo de forma de respeto, nada de alabanza ni cosas parecidas.
―Me han, hablado mucho de ti Hiromi Arata. Y también de la persona que tienes en el avión, que utiliza también un arco como mi hermana y yo, se dice que casi se compara a nosotros, cuídala bien, nos gustaría tener un duelo algún día―dijo Apolo.
―Apolo y Artemisa, en cualquier momento pueden contactarme para tener un duelo, pero ya saben de mi situación, así que no les puedo dar mucha peleas―dijo Arata―diosa Artemisa, sé que no te gustan los hombres, pero fue un gusto conocerla.
Artemisa con su resplandeciente rostro sin expresión no mostraba desprecio a Arata, simplemente asintió.
―Mi asistente es arquera, en un futuro espero y la instruyan mejor en la arquería―dijo Arata.
―Sera un honor―dijeron los dos dioses.

 
Después de eso se desvanecieron en el aire en un resplandor amarillo como el sol que alumbra al medio día.
―parece que ya pasó todo―dijo Arata―Nozomi, ya están preparadas las chicas.
―Sí, pero dicen que tienen miedo―dijo Arata―bueno no se puede evitar después de todo vamos a saltar desde los cielos hasta los suelos de Grecia.
―Estamos ahora sobre el Templo de Zeus―dijo Nozomi.
 
―Muy bien, es hora de saltar―dijo Arata.
 
Haruka, Jun y Scarlett, estaban situada en el borde de la puerta del avión, estaban asustadas, solo miraban hacia abajo. La ciudad de Grecia se podía notar, el Templo de Zeus el Olímpico, se visualizaba desde el grande de una sandía.
―Arata-heika, ¿Es necesario hacer esto?―pregunto Haruka nerviosa.
―Hmmm, bueno. No―respondió―. Podríamos llegar al Templo e invocarle portal, pero para hacerlo más divertido y vallan perdiendo el miedo a estas cosas, decidí hacer esto.
―¡heee!―reclamo Haruka.
 
―Muy bien es hora de saltar―dijo Arata.

 
Lo único que se vio, fue cuando Amaya estaba empujando las chicas al vacío…
Seguido de eso solo se pudo escuchar los finos gritos de miedo de tres chicas, Haruka, Jun y Scarlett, caían por el finito espacio por el cual caían.
Amaya también salto sin problema. Las personas ubicadas en los suelos de Grecia, no notaron nada de lo ocurrido, solo las nubes grisáceas que se formaba en los cielos, juntos con los rayos.
La azafata y la sirvienta de servicio en el avión se inclinaron y hablaron―Que tenga un buen viaje―dijeron al unísono.
―Ya regresamos.
 
Arata y Nozomi, tenían la especialidad de vuelo, una habilidad, prácticamente única para ellos dos, nadie más sabia esta magia, no se sabe si era una nueva magia, o el poder necesario que se necesitaba para activar el vuelo.
Los gemelos tomaron la misma ruta que todos, ir a estrellarse contra el piso de Grecia. Aumentaron su velocidad, y en un momento a otro estaban a la cabeza de las personas que saltaron antes que ellos.
―¡Todos saquen su Arumakado!―grito Arata en el aire.

 
Las discípulas estando nerviosas sacaron su Arumakado, Amaya también, Nozomi que tenía la Arumamu, la convirtió en Arumakado. Esto era prácticamente una identificación de entrada a los cielos, para decir que eran del clan Kuranmunsuta y tenían permitido entrar.
Scarlett, por ser semidiosa, podría entrar a los cielos, con el permiso de su padre. Pero había un riesgo, y era si los cielos de los dioses griegos habían prohibido ya la entrada de los hijos de Poseidón.
 
―[Potaru] – [Ten no maho] – [Kassei-ka] ―(Portal – Magia celestial – Activado)
En la parte superior del templo de Zeus, se logró notar como un círculo mágico de gran magnitud se formaba.
Líneas y más líneas salían, para formar el círculo mágico creado por Arata. Los demás también lo notaron, solo faltaba unos cuantos metros para llegar al círculo mágico.
―¿Eso qué es?―pregunto Jun.
 
Arata no respondió, solo espero a que llegara al círculo mágico, ya tenían idea de lo que podía ser este círculo.
Y sin darse cuenta, solo se pudo sentir como un algo los llevaba más rápido que la velocidad de las luz en un espacio negro infinito, era la nada definitivamente.

 
Nota del Autor
 
Lo siento, pero he estado un poco con gripe y me tiene es mal esa pequeña gripe. Además de eso estoy cuidando a mi abuela que está hospitalizada. Y sin hablar de los trabajos y todas las cosas de la universidad.
Como he dicho anteriormente, no tengo un portátil o computador propio, esto lo hago en un café internet, espero que me comprendan.

También gracias por estar pendiente a la novela.
Agradezco a todos los que la leen.
Gracias