KMS – Capitulo 12

Modo Noche
Capitulo 12: Un Final, Un Nuevo Comienzo
 
Otra vez estas chicas.
 
Sin tener el conocimiento de lo que Arata estaba haciendo en los cielos de los dioses griegos. Las integrantes del clan Kuranmunsuta, Tami Annaishi e Isabela Umi.
Después de terminar su hora de té, se dirigieron a las instalaciones donde estaba Juro.
A pesar de ser un lugar completamente oculto de la sociedad, su máscara para que no supiera que hacían ahí, era la de vender animes y manga, y cosas derivadas de esto.
En los pisos bajos donde se encontraba el verdadero propósito de la instalación, estos eran bastante tecnológicos. No había bastante personal, lo único que se podía notar en esos momentos, eran mujeres y hombres yendo y viniendo en habitación por habitación.
Una sala de control estaba a lo último, lugar donde se encontraba Juro, la última vez tuvo que enfrentar a un Hacker, por supuesto, Juro gano.

Juro estaba al pendiente de las informaciones que llegaban a la sala de control, entre las informaciones que llegaban, era la ubicación en donde estaba el Yokai más peligroso en el momento. También, la cantidad de miembros del clan que luchaban, también la cantidad de miembros que perdían la vida en batalla, aunque no era exageradamente alto, dejaba un mal sabor de bocas al ver las cifras.
 
Todo esto se hiso en base para tener un mayor control en lo que hacía cada sede en cada parte del mundo.
 
Isabela y Annaishi estaba viendo lo que hacía un en esos momentos Juro, al verlo se sorprendieron.
 
La sorpresa más grande de lo que veía, era algo que no podían creer en esos momentos, ¿Qué está haciendo Juro n esos momentos?
 
Pero…
 
El solo estaba sentado en su puesto jugando un juego de RPG online.
 
—¡En serio! Tienes que atacar más fuerte, a pesar de que los puedes curar no tienen que sufrir heridas en todo momento―estaba hablando Juro por medio del micrófono.

 
—Esto…—hablo Annaishi confundida—¿Juro que estás haciendo?
 
La pantalla en esos momentos solo veía a una persona corriendo y curando a los jugadores mientras luchaban contra un monstruo gigante, un dragón.
—Estoy en el último evento que ha salido en el juego, estoy dando lo mejor—dijo mientras movía los dedos en el joystick.
—No sabía que te gustaba esto—dijo Annaishi.
 
—A mi hermanito, le gusta muchas cosas que no tienes idea, Cuñadita—hablo Isabela mientras se posicionaba en la parte de atrás de Juro.
Nada que hacer.
 
—Annaishi, sabes del mechón de pelo blanco que te ha salido
¿No?—dijo Juro—Felicidades.
 
—¡Ho! Bueno… Gracias—dijo Annaishi mientras se sonrojaba.
 
El mechón de pelo blanco que le estaba saliendo a Annaishi, era porque ya estaba recibiendo la aceptación y la bendición de la familia Umi, así como el esposo de Umi Kazue, el comandante Adam. Ella estaba totalmente feliz por saber que su introducción a la familia Umi ya se estaba notando físicamente.

 
—Bueno, después de todo, es mi mayor felicidad estar en su familia—dijo Annaishi sonriente.
 
—Eres genial Annaishi, dejaste a tu familia que no sabe nada de este  mundo solo por nuestro hermano mayor—dijo Isabela—.
La verdad no sé si es amor u obsesión.
 
—Yo digo que son las dos cosas—intervino Juro.
 
Las dos se la quedaron mirando, lo que pudo notar Annaishi desde su Angulo era una pequeña sonrisa en su rostro.
 
—Eres un buen hombre Juro—hablo Annaishi—tienes que encontrar a tu prometida.
 
—No te preocupes por eso, creo que tengo la esperanza de encontrar alguien genial, eso creo―vacilo un poco Juro en sus palabras.
 
Fue lo que dijo Juro, y seguido de esto quedaron en silencio. A los dos segundos.
—Haaaaa, por fin hemos ganado—dijo Juro descansando.
—Buen trabajo, Juro—las chicas lo felicitaron. Y ahí todo termino.

 
Las circunstancias para todos ellos estaban en calma, nada de lo normal.
 
La familia Umi, compañera de la familia Hiromi, desde que el primer antepasado llegara a la tierra. Una familia, amigos, compañeros, cómplices, estos eran lazos entre estas dos familias que no se podía cortar, eran compañeros inseparables.

 
***
 
—¡Hiromi Arata!
 
El llamado del profesor se escuchó en todo el salón de la clase. En esos momentos estaban tomando lista de los estudiantes.
Los estudiantes presentes en ese momento en la clase, miraban los puestos vacíos, solo murmuraban.
—¡Ha, si!—recordó el profesor—Ellos están en Grecia resolviendo unos problemas que le llegaron.
Los susurros no paraban.
 
―Esos problemas seguro fueron por Arata―susurros y más susurros, hablando en voz baja cada estudiante.
No paraban de hablar de Arata y las chicas.
 
La única en esos momentos que estaba callada era Sakura, distante de todos, y de su antigua amiga, Mayoko. No tenía a nadie con quien hablar en esos momentos, desde que recupero su amistad con Arata, había quedado sola.
Sakura solo se preguntaba, cuál era la verdadera razón por no haber venido.
No sabía nada, solo tocaba esperar.

 
—Como siempre, cuando está en clase se duerme y tras de eso casi nunca viene a la escuela—criticando la inexistencia de clase de Arata era Mayoko.
Sakura no hablo nada.
 
Los demás solo se echaron a reír.
 
—Parece que los que se juntan con él, solo andan en malos pasos, no tiene futuro su existencia—Nada que decir.
Para la situación en la que estaba ahora, era la situación en la que mejor era estar callado y no decir ninguna palabra. Era mejor escuchar y no defenderse con palabras.
De todos modos Sakura, era realmente fuerte de espíritu, algo heredado de su mamá.
 
La situación en la escuela se había calmado, no había problemas, esto era por una cosa…
 
Esta cosa era, que ya estaba pasando por una etapa muy importante y ese era… La ignorancia.
 
Los estudiantes para este tiempo tanto andar y escuchar muchas cosas de Arata, ya estaban arto de esto, a pesar de la pequeña cantidad de persona que pensaban de esta forma, era un avance.

 
Tal vez habría sido obra de lo que sucedió el día que los militares llegaron a la escuela, el día en el que Arata llego a la escuela totalmente cambiado y se enfrentó a los estudiantes.
“Que estupidez, mejor no malgasto mis energía en él”.
 
Esto era un avance que no marcaba mucho la diferencia pero que tal vez con el tiempo podría avanzar.
En su puesto, todavía escuchando las quejas de Mayoko. Sakura solo saco sus cuadernos y lápiz para tomar notas en la clase.
“Haaaaa, Va a ser un día largo, ya vengan rápido chicos”.
 
Fueron los pensamientos en ese momento de Sakura, quien había decidido restaurar su relación de amistad con Arata.

 
***
 
La tensión había aumentado.
 
La inexpresión, y mirada fija del rostro de Arata hacia el dios Zeus era la de alguien, “hazlo y veras las consecuencias”.
Claro, las palabras dicha por Zeus, era algo decidido por él, las cosas habían cambiado mucho ahora, tras las profecía y el perder el poder de la visión del tiempo. Era algo muy serio.
Arata sentado en el trono, con las piernas cruzadas. Poso su mano derecha en su rostro, dando a mostrar un poco de maldad que no llegaba a ser vista por las chicas.
Las chicas estaban a los lados, Las discípulas no habían hecho nada, permanecieron como espectadoras pero siempre en guardia.
—¿La expulsaras?—pregunto nuevamente Arata.
 
—Así lo he decidido—afirmo Zeus.
 
—Bueno hazlo—fue lo que dijo Arata.
 
La verdad, todos esperaban que Arata se pusiera más resistente a esta situación.
—¡Oni-san!—llamo la atención de Arata su hermana Nozomi.

 
—No te preocupes—hablo despacio solo para Nozomi. Nadie sabía a lo que iba a ser.
—Bueno siendo así la palabra de Zeus, no me opongo, pero…
 
Paro Arata de hablar, ya estaban en guardia los dioses por si llegara a hacer algo, estaban tomando medidas antes de tiempo por si Arata se atrevía de hacer algo o atacara a Zeus sin avisar, ya estaban preparados y en guardias por cualquier movimiento que realizara Arata.
 
—Bueno no se tiene que alarmar—dijo Arata tratando de calmar a los dioses.
 
Arata no se dio cuenta, pero las chicas incluida Nozomi reaccionaron sacando sus Arumamu cuando vieron que los dioses se pusieron en guardia.
 
—Tras la expulsión de Scarlett de las tierras y cielos griegos, tengo la libertad de decir y anunciar que… Scarlett será una miembro oficial de Kuranmunsuta.
 
Hubo murmullos entre los dioses, bajaron su guardia referente al peligro que nunca llego a ellos.

 
—Estas seguro hermano, no hemos tenido nunca a una semidiosa en las filas de lucha—dijo Nozomi en el oído de Arata.
 
Scarlett estaba nerviosa, triste, confundida, no sabía que hacer frente a un momento como este pero…
 
Arata la había escogido para pertenecer al clan Kuranmunsuta.
 
—Hmmm, bueno eso es inesperado—dijo Zeus—chico, tú ya tenías esto planeado o, se te acabo de ocurrir en estos momentos.
 
—Bueno, eso queda a decisión tuya—dijo Arata.
 
—Bueno, la última palabra la tiene Scarlett—dijo Zeus. Todos miraron a Scarlett.
—Hija, los padres siempre desean lo mejor para sus hijos, así que para mí esta es como si fuera la mejor decisión para aceptar un trabajo—hablo Poseidón desde su trono—está en tus manos unirte a Arata o vivir exiliada de las tierras de Grecia.
 
Ya sabían que decisión iba a tomar, esta decisión le permitiría vivir tranquila y sin muchas complicaciones en la vida.

 
El aceptar irse con Arata, tenía el beneficio de pisar cualquier tierra de otros dioses, sin que los Yokai la atacasen. Y tras de eso, su trabajo la obligaba a hacer cualquier trabajo en el mundo con los cuales tenían contrato con los demás panteones de dioses, y en eso estaba Grecia, ella no sabía esto.
 
Pero…
 
Tenía el beneficio de tocar tierras griegas a pesar de lo que le dijo Zeus, era algo bastante beneficiario en poco sentido, su exilio estaba totalmente rota si aceptaba irse con Arata y pertenecer al clan Kuranmunsuta.
 
Claro ella no sabía esto, por lo que se tardó en dar su respuesta.
 
—Acepto—hablo Scarlett.
 
Había aceptado la propuesta hecha por Arata.
 
—Bien, mi motivo tras mi visita ha terminado.
 
—¡He!—se sorprendió Zeus.
 
—Bueno…
 
Se levantó y el trono desapareció, los botones del uniforme de su escuela los estaba abrochando mientras daba unos pasos

 
cortos hacia el frente de Zeus y los demás dioses que estaban sentado y presentes en eso momentos.
 
—Bueno… A pesar de todo este era mi motivo, lo siento Scarlett—se disculpó Arata.
 
Este era el motivo por el cual Arata había llegado.
 
—Si la perdonaban, la exiliaran, o la metería presa por un tiempo, u otra situación en la que llegáramos, en toda siempre terminaba llevándome a Scarlett.
 
Fueron las palabras explicativas de Arata.
 
—Nunca tuvimos a una semidiosa, pero necesitamos fortalecer nuestras filas de lucha, el tiempo está cerca.
 
—¿A qué te refieres?—Pregunto Zeus. Arata dio un paso al frente.
—Zeus, Hace aproximadamente seis años—comenzó a hablar Arata—El día que los dioses nos desampararon, yo tuve que luchar con esa mujer, y sabe que fue lo que me dijo.
 
—¿Qué?—pregunto para que siguiera contando Arata.

 
—Que ella solo hace esto por un amigo, que solo era una subordinada de su amigo—dijo Arata—y sabe de lo que me di de cuenta.
 
—¿De qué te diste cuentas?
 
—Que a pesar de ser una subordinada, el poder requerido para tan siquiera hacerle un mínimo de daño, un rasguño, se requeriría la fuerza de mínimo 10 o 15 dioses principales.
 
—Estas tratando de decir que es casi imposible derrotar a un subordinado, entonces ¿Quién es el jefe o ese amigos del que ella hablo?—pregunto Zeus.
 
—Ni idea, en pocas palabras, no sabemos su origen, su llegada, su propósito, ni cuanto es el número de subordinado. Por lo que a mi respeta a penas conozco dos, la de hace seis años y la que poseyó a Scarlett. Y resumiendo todo, el fin del mundo está cerca. Por ahora no han matado a persona que yo sepa al respeto, pero su presencia prácticamente es inexistente, a pesar de estar frente a uno es como si no lo estuviera. El enemigo es completamente desconocido. No se siente que pertenezca a este mundo, no se puede sentir su presencia ni alma—comento Arata respeto al enemigo que tenía frente a ellos.

 
No dijeron nada, las palabras de Arata llevaba peso de veracidad, sabían los logro y cosas que ha hecho y de lo que es capaz Arata.
—Siendo así—continuo Arata—Tengo la obligación de hablar con el protector de este universo.
Quedaron en silencio.
 
—Con el rey de los Sāchā. El solo viene para elegir a un Sacha para la tierra cuando el anterior muere, estas seguro de eso.
¿Cómo lo contactaras?
 
—Veré que puedo hacer, para cuando llegue el momento, te lo diré ahora, habrá una reunión entre todos los dioses principales del mundo.
—Eso sí que me ha sorprendido, nosotros no hemos tenido el privilegio de establecer una conversación con él—dijo Zeus.
Era prácticamente alguien importante.
 
—Los otros dioses ya se deben de haber dado cuenta que a la tierra solo le falta 2 años de existencia.
 
Nada que decir frente a esta cruda realidad, no sabían que podía pasar en el futuro. El destino que le esperaría a la tierra era la destrucción total.

 
—Siendo así, doy mi visita por terminada—dijo Arata dando por terminado su motivo de su llegada.
 
Scarlett viendo que ya se iban, ella rápidamente inclino su mitad de cuerpo, en forma de respeto, los dioses asintieron.
 
Arata sacando su Arumakado, menciono las palabras para abrir el portal y regresar a la tierra.
—Y por último—hablo de nuevo Arata—. Siento lo de tu hijo.
 
Dos círculos mágicos salieron, uno por debajo de sus pies y el otro por encima de sus cabezas.
Estos círculos poco a poco se fueron atrayendo entre sí, haciendo que los cuerpos de Arata y las chicas poco a poco fuera desapareciendo.
Los brillos dorados del círculo mágico palpitaban una y otra vez en el salón de los dioses olímpicos.
 
Y seguidamente llegando hasta el momento en el que el cuerpo de Arata y las chicas desaparecieran, el círculo mágico se convirtió en polvo y girando en círculos, desaparecieron en el aire en forma de una explosión.
—Ese chico, es realmente peligroso—hablo Hera cuando se fueron.

 
—Lo hubiéramos matado ahora—dijo Hades.
 
—Creo que cometimos un error al no ayudarlo hace seis años―dijo Atenea.
 
—No, ese error lo cometimos todos los dioses de este mundo. Nosotros mismo hemos eliminado dos posibles cartas de triunfo.
 
Era cruel realidad, los mismo dioses por su ego y miedo a ser bajado de sus cielo, sus posibilidades de salvar a la tierra habían llegado a un 0.00000000000000001% de posibilidad de salvarla.
—Estamos acabados.
 
Fueron las últimas palabras dichas por Zeus.
 
Los otros dioses asintieron confirmando la realidad.

 
***
 
Ya era de noche.
 
Sadashi Kiyoko, hermana mayor de la joven Sadashi Kyoto. Había llegado de la empresa de su familia, agotada y con cansancio de todo el trabajo duro que realizo el día de hoy, tenía algo fuertemente y duro que realizar.
 
No sabía las consecuencia que traería esto, ver a su hermana sufrir por lo que iba a hacer era totalmente necesario.
 
Su hermana tenía que cambiar.
 
Realmente deseaba esto, no sabía por qué había tomado esta personalidad, Kiyoko quería a su hermana, sin importar las cosas que ella hacía.
 
Al terminar de cenar toda la familia, es decir, su abuela, Kyoto y ella. Kiyoko ya le había advertido a su abuela de lo que le iba a decir a su hermana.
 
Había llegado la hora, todo ya estaba preparado.
 
La cosa más cruel que le diría a su hermana estaba a punto de llegar en estos momentos. EL dolor insoportable que ella sentiría no iba a parar.

 
Los guardias que cuidaban la casa de la familia Sadashi, sabia el secreto que rodeaba a la familia Sadashi, Aunque solo eran los demás alto rango, la familia Sadashi había llegado a ser lo que era en estos momentos, por la ayuda de la familia Hiromi.
 
También eran lazos que no se podían cortar.
 
Apilando los platos, ellas no entablaron ni una conversación en esos momentos durante la cena, Kyoto sintió un ambiente triste e incómodo.
 
Kyoto al apilar los platos se iba a levantar para llevarlos a la cocina. En ese momento su hermana Kiyoko le hablo.
 
―Kyoto, todavía no te vayas―dijo Kiyoko.
 
—¿He? ¿Por qué?―pregunto Kyoto para que le diera una explicación.
 
Kiyoko se quedó callada por un momento, no había decidido como contarle lo que le habían ordenado.
 
―Lo que te contare, tienes que tomarlo con calmas―hablo Kiyoko para que se calmara por lo que iba a decir―Por favor siéntate.
 
―¡Solo habla de una vez!―exigió Kyoto un poco enfadada.

 
—No sé si ya lo viste por la televisión, aunque creo que no lo han pasado, a mí me avisaron de algo que no podía creer―comenzó a hablar Kiyoko.
—¿Y de que noticia se trata?―pregunto Kyoto.
 
—Lo siento mucha hermana, pero nuestros padres han sufrido un accidente en el avión en el que venían para Japón―era lo último que dijo Kiyoko.
Era todo.
 
No se escuchaba nada.
 
Kiyoko solo cerró sus ojos para no ver a su hermana a la cara, la cosa más desgarradora para alguien, es saber que habían perdido a sus padres.
Kyoto era joven, una pequeña mujer hermosa, que tendría un futuro brillante.
Su abuela estando presente no había dicho ni una sola palabra. Aunque le echaba las culpas a su nieta por la cruel realidad de sus hijos, ella amaba mucho a su nieta. No podía negarlo.
Pero…
 
—¿Kyoto?―llamo Kiyoko a su hermana para saber si estaba bien.

 
Pero…
 
Kiyoko alzo su vista para ver qué había pasado, y el miedo que recorría por la piel de Kiyoko por ver a su hermana en ese estado era… tan fría como siempre, no sabía cómo su hermana no sentía o mostraba sufrimiento en su rostro.
Sencillamente Kyoto no mostraba ningún signo de sufrimiento.
 
¿Se estaba haciendo la fuerte o no sentía emoción frente a esta realidad?
―Solo espero que el sepelio comience rápido―sin ningún signo de querer llorar se retiró de la presencia de su hermana y abuela.
Kiyoko no podía entender porque su hermana se comportaba así, sus padres habían muerto, ¿No? No había mostrado signos de que estaba sufriendo por perder a sus padres.
Kiyoko solo se limitó a levantarse para detener a su hermana, y pedirle explicación, de porque se comportaba así. Pero su abuela la detuvo.
Kiyoko miro a su abuela buscando una respuesta.
―¿Para dónde vas?―pregunto su abuela. Kyoto se detuvo.

 
―Hay algún problema si voy a mi cuarto― dijo entre dientes y tratando de sonar firme y segura, no dio la cara a su abuela y se fue.
 
Pero habían notado algo, se habían dado cuenta de que… “Ha, simplemente se está haciendo la fuerte”.
Eran los pensamientos de su hermana, y mostrando una pequeña sonrisa de alivio, tras darse cuenta de que su hermana simplemente se estaba haciendo la fuerte en estos momentos, la alivio totalmente.
 
Las dos, Kiyoko y su abuela, estaban felices, por saber de qué todavía era una niña que lloraba tras irse sus papas de trabajo.
 
Kyoto se alejó de la vista de todos, dejo los platos en la cocina y de inmediato se fue a su cuarto.
 
Al llegar no sabía qué hacer, que podía hacer en el momento de enterarse de que sus padres habían muerto en un accidente de avión.
 
Kyoto sabía muy bien lo mimada que estaba por sus padres.
 
Recostada en la puerta de su cuarto tras cerrarla, poco a poco fue cayendo al suelo.

 
Había llegado la hora, la hora en la que esta pequeña mujer, mostraría sus lágrimas, a pesar de lo fuerte que lucía en la escuela y en su casa.
 
Solo se pudo escuchar el llanto fuerte de dolor de esta chica tras perder a sus padres.
 
Un grito de dolor que le salió del alma
 
Sus lágrimas y su bello rostro y su cabello un poco despeinado, era totalmente hermosa aun estando en esta situación dolorosa para ella.
 
Los gritos de llantos de Kyoto, era lo más fuerte, que hasta su hermana y su abuela, la pudieron escuchar en el primer piso.
 
Sus llantos, sus lágrimas salían a cataratas.
 
¿Cómo sería el dolor de perder a un ser querido que le dio la vía?
 
El amor de una hija que tenía a sus padres, era lo más fuerte que tenía.
 
Levantándose, tirando cualquier cosa que veía, para desahogar su dolor, no lo podía soportar. Estaba sufriendo, ¿Qué había hecho para que sus padres murieran trágicamente?

 
No podía hacer nada en estos momentos, más que llorar y llorar, sin que nadie la viera.
Su cama, su estantería de libros, sus peluches, su habitación de una chica normal, estaba ahora como si hubiera pasado un tornado por este lugar.
Tirándose en la cama, dándole golpe y llorando.
 
Sus ojos estaban rojos, de tanto llorara, enrollada en sus sabana y acostada, ya estaba sin fuerzas, pero seguía llorando aun estando ahí.
Sus gritos de dolor habían cesados, estaba más calmada.
 
Sus pequeñas lágrimas recorrían su bello rostro, y poco a poco ella quedo sumergida en un mundo de sueños.
Esta pequeña y joven mujer, era alguien que también tenía sentimiento.
 
Tal vez en esta noche podría ver a sus padres en sus sueños y despedirse de ellos.
Esta sería una de las noches más dolorosa para Sadashi Kyoto.

 
***
Cuando llegaron era ya de noche.
 
El avión privado estuvo esperando a Arata y las chicas para su regreso a Japón, durante ese tiempo se había hecho ya de noche.
―Parece que salió conforme a lo que quería Oni-san―dijo su hermana estando sentada en los muebles de la sala de estar de su casa.
―Bueno―comenzó a hablar Arata―era algo inevitable después de todo―Arata miro a Scarlett que estaba en silencio―. Lo siento Scarlett.
―No se preocupe, gracias a usted, mi padre, no fue exiliado, y yo no voy a morir―dijo Scarlett.
Arata asintió a sus palabras.
 
―Pero estuviste ahí genial, no sabía que tenías tanto poder como para enfrentarte así a un dios―comenzó a hablar entusiasmadamente Jun.
―Bueno gracias, aunque solo utilice mi posición―dijo Arata―. Amaya, ya comunicaste lo de la reunión de líderes para hoy en la noche.

 
―Sí, creo que ya tienen que estar esperando―dijo Amaya.
 
―Bien, hay que comunicar las cosas que están por pasar. También están puesta las intercomunicaciones de todo el mundo―dijo Arata.
 
―Sí, Juro regreso junto con su hermana y la líder de Tokyo―informo Amaya.
 
―De acuerdo, vayámonos entonces―dio Arata al final.
 
Caminando hacia su destino, las chicas y Arata, fueron directamente hacia el salón de reuniones de todos los líderes.
 
Esta vez nadie era la excepción, los líderes de Tokyo, y cada líder a cargo de un país, estaban ahora a la espera de la comunicación de Arata, la reunión también involucraba a sus sirvientas, esta reunión solo se hacía cuatro veces al año.
 
Pero esta vez estaba adelantado, por tal razón los integrantes sabían que era algo importante que debía comunicar su rey, el rey del clan.
 
Estando frente a la puerta para su entrada, cada uno cambio su ropa.
 
Nozomi, su vestido real era como la vez anterior. De pantalón largo y una camisa mangas tres cuarta de color blanco, estaba

 
vistiendo Nozomi, junto con su capa que le llegaba a los talones, estaba bordado con figuras echa a color.
 
Amaya, se había puesto su uniforme correspondiente como integrante del clan, de color negro su vestido, pero con bordados en diferentes extremidades de color blanco, resplandecía un poco, y su pelo suelto, la hacía ver extremadamente bella.
 
Nozomi se le acerco a ella para hablarle en el oído.
 
―Si no fuera por tu condición, ya te hubiera elegido para que fueras la prometida de mi hermano―dijo Nozomi al oído de Amaya―eres bastante hermosa.
 
―Me lo has dicho muchas veces, Nozomi-hime―dijo Amaya―el día que encuentre a alguien le voy a pedir un favor muy grande a Arata-heika. Si así él lo acepta estaría bastante feliz, espero que acepte.
 
―No sé de qué se trata, pero si dices que te hará bastante feliz te apoyare en lo que necesita—dijo Nozomi.
 
Amaya asintió a las palabras dicha por Nozomi, era prácticamente una charla de mujeres.

 
Por otro lado, Jun ya tenía puesto su uniforme negro con sus bordados rojo que brillaba, también su pelo rojo lo llevaba suelto.
 
Su compañera Haruka llevaba también puesto el uniforme, sus bordados eran verdes, sus coletas las había soltado, su pelo negro era bastante largo y liso, una pequeña y hermosa chica era Haruka.
 
La ultima era Scarlett, como iba a ser nueva integrante, su uniforme negro que todos llevaban no tenía ningún bordado alguno, era hermosa, el uniforme le asentía bien a ella. Su cabello rubio era hermoso.
 
Amaya a la izquierda de Arata, Nozomi a la derecha de Arata, Haruka a la derecha de Nozomi un paso más atrás que ellas, Jun a la izquierda de Amaya y también un paso más atrás que ellas. Y por último Scarlett estaba en la parte de atrás de Arata a tres pasos de distancia.
 
―Es hora de entrar―dijo Arata.
 
Arata abrió las puertas, el primero en pasarla fue Arata y seguido de él, las chicas.
 
Al entrar se pudo apreciar como todos los integrantes del clan se inclinaban y hacían reverencia a su amado rey, un joven al

 
que todo el mundo respetaba, no se podía quebrantar la lealtad de estos subordinado.
 
También por encima de ellos se podía también ver todas las pantallas que estaban a flote en esos momentos, ahí se encontraban los líderes de cada país, eran también miembros del clan Kuranmunsuta. Debajo de sus pantallas estaban el nombre del líder, país correspondiente y su cargo. Detrás de cada uno de ellos también tenían dos asistentes, como los líderes de prefecturas.
 
Estaban felices al poder ver a su rey.
 
Las sirvientas de la casa estaban al pie de las escaleras de los tronos de la familia Hiromi, diez en total, cada una con sus vestidos de sirvientas.
 
Por donde pasaba Arata los integrantes se iban levantando después que Arata pasaba.
 
Arata llego a su trono, el trono del medio, pero no se sentó, sino dio la cara a todos los integrantes del clan. Nozomi también hiso lo mismo estando en su trono de la izquierda. Amaya se posiciono en el lado izquierdo en la cima del trono a la espera de cualquier orden de Arata o Nozomi. Y las discípulas, Jun y Haruka quedaron a la derecha de los tronos,  de pies

 
esperando y estando de espectadoras. Y Scarlett quedo en el pie de las escaleras al trono junto con las sirvientas.
 
Todos se inclinaron nuevamente. Arata alzando la mano hablo.
―Pueden tomar su puesto.
 
Todos lo hicieron, y al quedar sentados todos, Arata dijo sus palabras iniciales.
 
―Es un gusto estar al frente de ustedes. Esta reunión se adelantó más de lo esperado. Es muy importante, la siguiente reunión que vamos a establecer en estos momentos—hiso una pausa pequeña—. Es para informarles a todos del tiempo que queda y el enemigo que causara la destrucción de la tierra.
 
Un silencio total inundo a cada uno de los integrantes del clan. El fin del mundo estaba cerca.

Nota del Autor
Estoy totalmente apenado con ustedes, por la demora de la publicación de este capítulo. Tuve bastantes complicaciones durante todo este tiempo.
El primero fue la perdida de la memoria donde ya llevaba adelantado este capítulo y me toco reescribirla y pensar otra vez, lo segundo es por la temporada de parciales que tenía en la universidad. Tercero, la inundación total de agua en el apartamento de mi tío, se dañaron muchas cosas, entre eso estaba la memoria que la había dejado en el bolso. Se me dañaron los trabajos escritos, espere para que se secara la memoria para ver si servía, gracias a dios logro servir cuando la deje dos días al solo, no quería tomar riesgo secándolo con una secadora ni nada por el estilo era mejor hacerlo naturalmente, para prevenir problemas.
Sucedieron muchas cosas, pero esto no impedirá terminar mi historia, no estoy teniendo bloqueos de escritor, ya tengo todo el esquema que tengo que tener para los posibles capitulo y un final ya estipulado.

Bueno gracias por leer la novela y espero que le haya gustado mucho esta novela.
Estoy totalmente agradecido por cualquier comentario que ustedes dejen y su opinión.
Gracias
クランムンスタ| Kuranmunsuta
©Cedlhom