KMS – Capitulo 14

Modo Noche
Capitulo14: Hermanos – Parte 2

Hokkaido – Nemuro
Seis Años Atrás

Estaban casi impotentes frente a la mujer de pelo rojo, llamada Eshima Eri.
 
¿Qué podían hacer?
 
Kitsune, estaba herida y tirada en el suelo inconsciente. Arata estaba al lado de ella para ver si todavía estaba viva.
 
Ver como Kitsune era atravesada por una delas cintas flotantes que tenía Eshima Eri, lo había dejado en estado casi de shock, ya no había nada que hacer para detener esta escena pasada. Las cintas solo atravesaron como si nada, era más peligrosa de lo que aparentaba ser, tantos la cinta como la mujer misma.
 
Aunque Eshima Eri dijera que estaría bien, todos tenían sus dudas.
 
El hermano mayor de Arata, Katashi. Estaba en guardia para cualquier movimiento que Eshima Eri hiciera, pero él sabía que era imposible saber para donde se iba a mori.
 
Eshima Eri, había dicho que iba a por él. “No queda más opción”
 
Pensó Katashi.
 
―Aratani, la alejare de aquí, tu corre con nuestros hermano y busca a padre―le ordeno Katashi a su hermana.
 
Aratani estaba dudando en ese momento, estaba claro que esto se iba a convertir en una batalla.
 
Katashi no despegaba su mirada de Eshima Eri.
 
Eshima Eri miraba a Katashi como si no entendiera de lo que estaba hablando con su hermana.
 
―¿He?―dijo Katashi.
 
No se había dado cuenta a qué hora desapareció la mujer en frente de sus ojos.
 
―¿A dónde se fue?—miro a los lados Katashi en busca de Eshima Eri.
 
Pero…
 
Eshima Eri solo apareció en frente de Katashi.
 
―A pesar de tu inmenso poder capaz de desafiar a los dioses de este mundo, no puedes captar mis movimientos. Mi amigo no platico de ustedes y de cómo influenciaría ustedes en nuestros planes, pero será que si es verdad, bueno, solo he venido por tu alma―dijo tranquila, seria y como si no le importara nada solo lo que tenía que hacer.
 
Fueron estas palabras dichas por Eshima Eri, estaba claro que ya sabían a que habían venido y cuál era su objetivo específico.
 
*Clanc*
 
Se escuchó el sonido de dos cosa metálicas chocándose.
 
Acto seguido se pudo ver como la acción de este acto, ocasiono como una onda expansiva de aire se produjera y Aratani y Nozomi se tapara los ojos para que la tierra no callera en sus ojos, Arata tubo que proteger el cuerpo de Kitsune para que no saliera volando.
 
Y después miraron que había sucedido.
 
 
 
Para la impresión de todos, lo que estaban viendo todos en ese momento era totalmente increíble. La espada y la cinta roja estando pegadas en el aire y botando chispas, era totalmente irreal.
 
La cinta parecía de tela, ¿cómo puede ser algo metálico?
 
 
 
Las otras cintas estaban todavía en el aire moviéndose con el viento. La cinta que estaba siendo aguantada por la espada blanca con dorada de Katashi estaba totalmente recta y sin la más mínima impresión de que este cediera o se doblara.
 
Katashi sin dudarlo dio un salto retirándose de la presencia de Eshima Eri.
 
Katashi cayó el lado de Aratani.
 
―parece que estamos en graves problemas, de todos modos coge a nuestros hermanos y vete.
 
Las palabras de Katashi estaban un poco agitadas, es decir, estaba tomando aire entrecortadamente. Parece que ese solo ataque lo había dejado así.
 
―¿Quién rayo es esa chica, se puede ver que solo tiene 20 o 22 años?—dijo Aratani.
 
―No lo sé―dijo Katashi―la magia que utilizo antes fue de fortalecimiento de materia, aun así, es imposible que ni yo la lograra cortar o doblegar.
 
El polvo que se había levantado ya estaba cediendo a la gravedad.
 
Miraron de nuevo a Eshima Eri, estaba sin ninguna expresión de agotamiento.
 
Nozomi, aun siendo pequeña había entendido que no podían ganar esto.
 
―Oni-chan será mejor retiraron y escapar―dijo Nozomi a su hermano Katashi.
 
Ahora que debían hacer.
 
―Yo la distraeré y ustedes correrán―dijo Katashi―no hay objeción alguna, es una orden para ustedes. Aratani, hasta cargo de Arata.
 
Esas fueron las palabras de Katashi para sus hermanas.
 
Arata estaba apartados de ellos cuidando el cuerpo de Kitsune, por lo que no había oído lo que había dicho su hermano. Katashi sabia como era él y se opondría a esto, era realmente terco Arata.
 
―Katashi, sabes lo que sucederá, Arata nunca se lo va a perdonar, dejar a su hermano solo en batalla―dijo Aratani.
 
―Lo sé, Arata todavía es muy chico y ya tiene el mismo nivel que yo, soy el más fuerte que ha tenido el clan desde hace tiempo, pero Arata es un prodigio que para su edad me ha sobrepasado en un abrir y cerrar de ojo, como hermano mayor, quiero que ustedes tengan un futuro brillante―dijo Katashi―hare lo mejor hasta que ustedes vuelvan con Padre―dijo Katashi terminando.
 
Ya estaba decidido.
 
Ya se había despedido de sus hermanas.
 
―Nozomi, te dejo el cuerpo de Arata, cuando yo lo deje medio inconsciente, ¿de acuerdo?―dijo Aratani.
 
―¡Sí!—dijo energéticamente, pero solo se le pudo ver como una pequeña lágrima salió de sus ojos recorriendo su rostro.
 
Katashi miro a sus hermanas y les sonrió, ella también le sonrieron.
 
Después Katashi, comenzó a volar, Eshima Eri también lo hiso. Aratani y Nozomi se dirigieron hacia Arata.
 
No sabían cómo transcurriría todo, no sabía cuál era el final de esto, hasta donde aguantaría Katashi contra esa mujer que parecía casi invencible.
 
Desde la perspectiva desde los cielos, se podía notar como el círculo perfectamente estaba todavía en llamas, no había signos de querer apagarse.
 
Katashi y Eshima Eri terminaron a una altura de diez piso de alto, estaban frente afrente sin decir ninguna palabra.
 

 
 
Aratani y Nozomi habían llegado a donde estaba Arata.
 
―Hermanas, ¿Qué  va      hacer Katashi?—pregunto Arata confundido por lo que estaba haciendo su hermano.
 
Aratani y Nozomi se miraron a los ojos.
 
―Solo está resolviendo unas cosas Arata―dijo Aratani.
 
―¿cosas…?
 
―Lo siento Arata―dijo Aratani.
 
―¿Por qué…?
 
Sin previo aviso, Aratani recitando una magia puso a Arata débil para que no se sostuviera y su cuerpo se sintiera débil. Esta magia lo hacía entrar en un pequeño trance, si hubiera  sido otro estilo hubiera dejado inconsciente por varios día,  pero por el poder que tenía Arata este era el efecto que tenía.
 
―¿Qué has hecho One-sama?―pregunto Arata.
 
Después de eso, Arata sintió como su cuerpo comenzó a flotar, era Nozomi quien había hecho esto.
 
Aratani también había hecho eso con el cuerpo de Kitsune  quien estaba inmóvil.
 
Y todos ellos comenzaron a volar al lado opuesto de donde estaba Katashi junto con la mujer.
 
―¿Qué va hacer oni-chan?—pregunto Arata. No le contestaron.
 
Era claro que Arata sabía lo que estaba haciendo.
 
Su hermano simplemente había decidido ser carnada para que sus hermanos salieran vivo de esta.
 
Desde donde estaba solo se pudo ver como se estaban haciendo más pequeños. No sentía casi su cuerpo, estaba tratando de luchar para mover su cuerpo, pero ahí fue lo que realmente lo dejo impactado…
 
 
***
 
―¿No se puede evitar esta lucha?—pregunto Katashi a Eshima Eri.
 
 
Eshima Eri negó con su cabeza.
 
 
―Esto es totalmente necesario para alcanzar nuestro destino y la de mi amigo―dijo la mujer después.
 
 
Katashi no comprendía nada de ese tal amigo suyo y del porque hacia esto.
 
 
―¿Puedo Hacerte una pregunta antes de comenzar?―pregunto Katashi.
 
 
―Si―afirmo a la pregunta de Katashi.
 
 
―Ese amigo tuyo, ¿Tiene una razón justificable para hacer lo que está haciendo y cuantos más hay de ustedes?—fueron las preguntas hechas por Katashi.
 
―La razón es más que justificable, pero no puedo decir esa razón. Y en total, somos doce los que decidieron confiar en él y hacer lo que estamos haciendo, aunque nos toque asesinar personas o nos toque hacer las cosas más crueles en el universo―dijo sin ninguna duda en sus palabras, era muy convincente lo que había dicho Eshima Eri.
 
Era todo.
 
 
¿Qué razón justificable era esa?
 
Eshima Eri, una mujer que había salido de un agujero negro, literalmente. Había llegado en busca del alma de Hiromi Katashi, enviada por su amigo a realizar este acto de asesinato.
 
Ahora todo estaba decidido para Katashi en ese momento.
 
Sabiendo la cruda verdad, la verdad de que no le podía ser frente a este enemigo, aun así decidió permanecer firme  frente a esta mujer que iba a atentar contra su vida.
 
―Bueno…
 
Fue lo que dijo Katashi, pero dejo corta la frase para balancearse hacia la mujer con la espada agarrada con las dos manos.
 
*Clang*
 
Chocaron de nuevo la espada de Katashi y la cinta roja de Eshima Eri.
 
Quedaron sin movimiento por un segundo y luego Katashi comenzó a balancear su espada a una gran velocidad impresionante, casi imperceptible para el ojo humano, solo dejando un residuo de la espada en el aire cuando la  balanceaba.
 
*Clang, Clang; chis, chas*
 
Eran estos dos materiales lo que sonaban como dos espada entrechocándose entre ella.
 
Eshima ahora se defendía con tres de las cintas que estaba a  su alrededor.
 

 
 
Katashi aún seguía sin parar. Una y otra vez no paraba.
 
A pesar de todo el poder y magia de fortalecimiento para el cuerpo que había hecho para sí mismo, en este pequeño y corto minuto que estaba balanceando la espada contra Eshima Eri, ya estaba un poco fatigado.
 
¿Mentira?
 
Como un genio de la familia Hiromi, podía agotarse de esta manera en tan poco tiempo.
 
Pero la verdad es que Katashi Hiromi estaba dando todo en cada uno de esos ataques, su fuerza, su valentía, si determinación por enfrentar a este enemigo, lo había empujado a dar todo de sí en estos momentos.
 
Pero a pesar de todo esto… fue en vano.
 
Eshima Eri, no había retrocedido ni siquiera u centímetro de donde estaba, era la más cruel y cruda realidad que estaba viviendo en esos momentos el hermano de Arata.
 
Paro…
 
*Ja, ja, ja*
 
Estaba jadeando del cansancio.
 
―Creo que será mejor terminar esto de una vez―dijo Eshima Eri.
 
Sabía lo que significaba esa palabras, las palabras que no especificaban  casi  nada,  pero  que  marcaba  el  final  de esta
 

 
 
lucha que no tubo para nada ningún estúpido sentido de gracia, no hubo prácticamente satisfacción por ninguno de los dos.
 
Eshima Eri sabía que era muy débil como para luchar con él en serio y Katashi sabía que ella prácticamente estaba solo jugando con él, sabía que no era rival para ella.
 
Pero aun así sabia como enfrentar su destino.
 
Después de esas palabras, lo único que pudo hacer en esos momentos fue… Sonreírle a Eshima Eri.
 
 
***
 
Arata luchando para poder moverse por sí mismo, solo podía  ver como su hermano estaba balanceando su espada contra la mujer.
 
 
 
―¡One-sama, no podemos dejar a mi hermano solo!―dijo Arata luchando para mujer su cuerpo.
 
 
Aratani no le decía nada.
 
 
Después de eso, Arata logro divisar como Katashi había dejado de balancear su espada.
 
 
Arata se quedó quieto, confundido de por qué dejo de  balancear la espada.
 
 
Y en unos segundos después lo que vio a través de sus ojos, fue lo más doloroso para él.
 
La imagen de cómo era atravesado por dos de las cintas roja que traía la mujer, lo había dejado totalmente sin palabras. Estaba impotente en esos momentos, no sabía qué hacer, ¿Qué podía hacer?
 
―Ka… Katashi… ¡Katashiiiiiiii!―fue el grito desgarrador para llamar a su hermano que estaba atravesado por las cintas roja.
 
 
No sabía qué hacer, no podía sentir nada, la adrenalina a su cuerpo estaba totalmente a tope, no sabía que sentía en esos momentos, pero lo que si sabía, lo que sabía en esos momentos, en este momento, era IRA.
 
La ira, el odio hacia la mujer que había matado a su hermano en esos momentos, eran profundos.
 
El cuerpo sin vida de Katashi, cayó al suelo.
 
Fue ahí cuando sus hermanas se dieron cuenta, la verdad del grito de su hermano, Arata estaba fuera de si ahora mismo.
 
Arata estaba sin control, su Arumakado había salido, el brillo intenso del color puro del oro, no paraba de brillar.
 
Acto seguido de esto, la Arumakado se desmaterializo en pequeños granos de arena, formando una hilera de este color dorado, estaba dando vueltas alrededor de Arata.
 
―¿Arata?―dijo Nozomi confundida.
 
―No responde, se ha salido de control―dijo Aratani.
 
Las dos estaban llorando, ver como su hermano había caído al suelo, ver ahora como su hermano perdía el más mínimo control sobre su cuerpo.
 
No podía hacer nada.
 
―Ha demorado demasiado para convertirlo en la Arumamu―dijo Aratani.
 
Estaba tardando mucho.
 
Nozomi todavía estaba sosteniendo a Arata con su poder.
 
―¡Oni-san!—grito Nozomi.
 
Pero aun así con los grito de Nozomi, Arata no respondía a su llamado.
 
Aratani vio desde lejos que la mujer iba ahora a por el cuerpo de Katashi.
 
 
―¡One-chan!—grito Nozomi.
 
―¿Qué pasa?—pregunto un poco exaltada.
 
―Me duele el ojo izquierdo―dijo Nozomi poniéndose la palma de su mano en el ojo
 
―¿he?—estaba confundida
 
Seguido de eso y sin previo aviso Nozomi cayó al suelo sin fuerza, Aratani había perdido la vista de su hermano Arata.
 
―Nozomi, resiste. ¿Por qué te duele?—pregunto Aratani la causa, pero sabía que no encontraría respuesta.
 
Estando el suelo, sosteniendo a Nozomi en el regazo, miro a los cielos, donde estaba su hermano más pequeño, pero se quedó  sin palabras por lo que estaba viendo.
 
La imagen de Arata sostenido todavía en el aire, era casi majestuosa. Las partículas de color dorado que giraba alrededor de él, se habían detenido.
 
Y como si este fuera a convertirse en Arumamu este avanzo, pero no fue así…
 
 
Las partículas no se estaban reuniendo para transformarse en Arumamu, como si fuera poco, estos se estaban dirigiendo al ojo derecho de Arata, estaban entrando al ojo de Arata.
 
Se sabe cómo se siente cuando a uno le entra tierra en los ojos, pero ver y estar frente a esta imagen, te deja sin palabras.
 
―¡HAAAAAAAAA!
 
Grito Arata cuando las partículas estaban entrando al ojo. Después acabo.
 
Ahora, Arata estaba resplandeciendo un poco a su alrededor, no era el KI de un sayayin. Nada de esto, Arata en este momento podría confundirse con un dios.
 
Aratani vio en ese preciso momento cuando el abrió sus ojos, como el ojo derecho le brillaba, y poco a poco este fue disminuyendo su brillo dejando al descubierto el ojo derecho.
 
La pupila del ojo era dorado, estos iban adornado por lo que estaba adentro de las pupilas, líneas semicurvas a cada uno de los lados opuestos horizontales y uno en la parte inferior, eran negros y dentro de estas rayas negras lo acompañaba un blanco puro que a la vez parecía diamante dentro de estas líneas negras. Y por último, una línea recta saliendo desde la parte superior del ojo iba verticalmente hacia el centro de la pupila, este era de una textura de diamantes. Su otro ojo estaba normal.
 
―El poder del fundador el, Uchū No Aipurotekutā, Ojos Protectores del Universo―dijo Aratani sorprendida.
 
Y acto seguido, las manos de Arata comenzaron a brillar, y se pudo notar como partículas de arena de color dorado se reunían en cada una de ellas.
 
Este era el Arumamu de Arata, las dos espadas única. Eran del mismo tamaño de él, pero aun así…
 
Aratani no sabía qué hacer, si aguantar a Arata y salir huyendo o dejarlo, pero no había garantía de que este poder era necesario para derrotar a esa mujer.
 
Pero…
 
 
 
Desde lejos, Aratani pudo ver como las lágrimas salían de los ojos de Arata.
 
―Creo que va a ser imposible detenerlo, pero aun así… Nozomi no tiene el cuerpo necesario para que aparezca el poder del fundador en ella, al menos se tiene que realizar el matrimonio para que pueda salir este poder―dijo Aratani―si sigue por mucho tiempo, puede lastimar a Nozomi inconscientemente.
 
Así era, cuando un ojo era activado, su compañero también tenía que ser activado, pero esto no se podía si no tuviera lazos de emparejamiento entre ellos, para eso se realizaba el casamiento y la horadación de este ojo, para ubicar el ojo solo en una persona y canalizar todo el poder en esta persona, ahora el poder solo estaba dividido, no se podían fusionar pero si activar, pero el poder no era completo.
 
Aratani volviendo a mirar a Arata, solo vio como en una mínima fracción de segundo este salió disparado de la nada  hacia donde estaba su hermano Katashi.
 
―Sera mejor echarle una mano―dijo Aratani reflexionando sobre si huir―Nozomi, cuida de Kitsune.
 

 
 
Aratani se puso de pie y miro a su hermana quien estaba en el suelo indefensa.
 
Kitsune no dejaba de estar sangrando.
 
―One-chan, no quiero que mueran, no quiero, no quiero. No pueden dejar sola a padres y a mí―dijo Nozomi llorando.
 
Nozomi estaba sin fuerza, resistiendo el dolor en su ojo izquierdo, su ojo derecho le estaba saliendo lágrimas, estaba bastante triste, no podía hacer más nada que llorar para que no la dejaran.
 
Aratani se agacho y le acaricio la cabeza, después se levantó y le dio la espalda a Nozomi.
 
―One-chan, cuida de Oni-san, regresen con vida, no pueden morir me oíste, no le he dado mi consentimiento para que mueran, no pueden morir, para nada deben morir, si mueren nunca se los perdonare―no para de hablar―si mueren Oka- sama y Oto-sama se sentirán más tristes, si mueren yo me quedare sola, si mueren yo… yo…
 
―Nozomi…―Aratani paro a su hermana quien estaba inundada en sus propias lágrimas, llorando por sus hermanos―Tienes que ser fuerte, aun no vamos a morir, vamos a dar lo mejor, tú tienes que dar lo mejor y ser fuerte, tienes que cuidar de nuestros padres y consolarlos, se valiente Nozomi.
 
Y en un despido que tal vez fuera el último, Aratani se fue de  la presencia de Nozomi.
 
 
Dejando a su hermana en su propia mar de lágrimas derramada por sus hermanos, sabía el dolor que estaba sintiendo su hermana pequeña en esos momentos.
 
Pero…
 
Tenía que dar lo mejor para ayudar a Arata en esta batalla, aún era un niño para que anduviera soportando todo esto.
 
―Daré lo mejor de mí.
 
Fueron sus palabras para motivarse a sí misma y seguir hacia donde estaba la mujer que había matado a su hermano mayor.
 
―¡Eshima Eri, no te perdonare!
 
Dijo entre dientes por la furia que tenía, y volando por los cielos, se dirigió hacia donde se estaba dirigiendo su hermano pequeño, Arata.
***
 
Estaba resistiendo el dolor.
 
Ser atravesado por las cintas que traía Eshima Eri, el dolor que este se sentía era casi insoportable, tirado en el suelo del bosque, en el espacio que habían creado cuando cruzaron la espada y la cinta.
 
Tirado en el suelo con la mirada hacia arriba, veía a Eshima Eri que estaba en el aire.
 
Las heridas provocadas en ese momento, una en el pulmón derecho de la parte superior y la otra en el abdomen, estaba sangrando sin parar y su respiración era entrecortada.
 
En su rostro reflejaba la tristeza de no poder vivir y cuidar de sus hermanos, sabía que el la muerte ya le había llegado.
 
Con la mirada un poco borrosa, pudo ver como Eshima Eri descendía hacia él, no se le notaba que había peleado en estos momentos.
 
―Es inevitable tu muerte, Hiromi Katashi. Tu eres unos de los cuantos que necesitamos para poder realizar nuestra meta, tu hermano será el último. Bueno, creo que eso dijo él―Arrugo la cara tratando de recordar las palabras de su amigo.
 
Katashi no podía escuchar muy bien.
 
*Cof, cof*
 
La tos de Katashi venía con sangre incluida.
 
Eshima Eri ya había tocado tierra y estaba al lado de Katashi.
 
―Es hora de sacar tu alma―dijo mientras ponía su mano derecha en el pecho de Katashi.
 
 
 
Solo faltaba unos minutos para la muerte de Katashi
 
 
A su alrededor, podía notar todavía el circulo de fuego que había hecho Eshima Eri.
 
Pero lo que más le preocupaba en ese momento era si sus hermanos habían escapado ya de aquí y avisado a sus padres del peligro que el corría.
 
―Lo siento―le susurro Eshima Eri
 
 
Pero en ese momento, en ese preciso momento, el momento en el que Eshima Eri iba a pronunciar la magia, vio como Arata la había golpeado a toda velocidad, llevándosela junto con él.
 
*Buum*
 
La explosión provocada por Arata cuando golpeo a Eshima Eri y la envió fuerte contra el suelo, el polvo se había levantado.
 
Arata se puso en frente de Eshima Eri donde había sido estrellada. Con la pierna derecha al frente y la otra pierna izquierda y atrás, un poco agacho, sosteniendo una espada en cada mano, estaba en posición de defensa pero a la vez de ofensiva.
 
El polvo se había disipado, y la silueta de Eshima estando de pie se podía ver.
 
 
―Fui descuidada―dijo para sí misma.
 
Arata estaba impaciente para pelear con ella, la cara de odio  de odio salía por los poros de su cuerpo, gritando de dolor por no poder desahogarse.
 
―Bueno, si no me hubiera protegido a último momento, me hubieras dañado mi cuerpo―dijo Eshima Eri―. Eres peligroso, pero aun así no nos puedes hacer frente, Hiromi Arata. Pero para prevenir que no interfieras en nuestros planes, debo  hacer que tu cuerpo no soporte ese poder tuyo.
 
Fueron las palabras de Eshima Eri, mientras analizaba a Arata quien tenía el ojo dorado y el otro normal de color negro.
 
―Entiendo tu rabia hacia mí, pero esa rabia no es nada comparado a lo que nosotros sentimos―dijo Eshima―. Y bien es hora de pelear.
 
No había duda en sus palabras, estaba convencida de que podía ganar, era la primera vez que tenía gana de luchar, pero solo lo hacía para detener a Arata.
 
―Eres vital para… lo siento, ya no puedo decir nada mas―dijo Eshima―bien comencemos.
 
Arata sin entender la situación, el terreno donde estaba era un poco espacioso, pero se podía luchar en este campo pequeño. Rodeado por árboles, arboles verdes.
 
Lo más increíble en ese momento, fue ver como algunos animales y unas cuantas aves estaban ahí, como si estuvieran prestando atención a lo que iba a suceder.
 
*Zas*
 
En un rápido despliegue se balanceo Arata hacia Eshima, con sus dos espadas la balanceaba una y otra vez, era casi  imposible ver lo que estaba pasando en ese momento.
 
Las chispas botada por la fricción de la espada de Arata y la cinta de Eshima, parecía como si fuera lava o un líquido viscoso, Eshima estaba retrocediendo un poco, las chispas parecida a lava eran de dorando y rojo, se fusionaban estos líquidos y caían al suelo.
 
―¡HAAAAAAA!—gritaba Arata cada vez que balanceaba la espada.
 
 
 
En el rostro de Eshima reflejaba decepción.
 
―Pelear con ira, no te hace más fuerte―dijo Eshima mientras bloqueaba la espada de Arata―. Puedes tener poder, pero no puedes utilizarla con inteligencia, tienes que ser más sereno.
 
Arata no le prestaba atención.
 
―Todavía eres un niño de cinco que llora por la muerte de sus padres―dijo Eshima Eri― Sabes, yo vi como moría mis padres por culpa de mi amigo.
 
 
 
No le prestaba atención.
 
Cada vez Arata era más veloz, Eshima Eri  estaba retrocediendo poco a poco.
 
*sis*
 
Fue un corte.
 
Fue el corte de la espada provocada por Arata en la mejilla izquierda de Eshima, la había cortado.
 
Movió la cabeza de un lado a otro, acompañado de una cara de decepción.
 
―Sera mejor hacer esto rápido―dijo en susurros para sí misma.
 
Desde la parte de atrás de Eshima, se pudo ver como una de las cintas formaba la posición de la cola de un escorpión, listo para picar con veneno a su enemigo.
 
―¡Arataaaaa!―fue el grito de Aratani que venía volando a toda velocidad hacia Arata.
 
Justo antes, antes de que la cinta le diera, le diera a Arata.
 
Aratani lo lanzo a un lado y ella recibió el corte de la cinta en ella.
 
Arata tirado a un lado y Aratani tirada en el suelo sangrando  en el abdomen, lo había traumatizado más.
 
Ver a otro de sus hermanos tirados en el suelo solo para protegerlo a él.
 
*tsk*
 
―Por favor dioses. Dioses, por favor ayúdenos. Oka-san, Oto-san―decía Arata llorando en ese momento.
 
Eshima solo veía como lloraba.
 
―Esto es lo que has buscado―dijo Eshima―. Solo vine fue a matar a tu hermano, solo eso.
 

 
 
Arata estaba llorando todavía, sabía que no podía ganar, ¿De donde había salido esta persona? No había respuesta para eso.
 
No sabía qué hacer, pero de todos modos decidió luchar.
 
Poco a poco se fue poniendo de pie, apoyándose por las  espadas, se le podía notar el agotamiento, estaba sudando frio.
 
El ambiente había cambiado muy rápido, las nubes negras se estaban formando, era el aviso de que los cielos iban a llorar.
 
Arata se dio cuenta, de que no iba a obtener ayuda de los dioses, a ellos no le interesaba que le pasara a él o a sus hermano, el comprendía bien que eran unos paracitos en este mundo.
 
 
 
Su odio cada vez fue creciendo más, para esta mujer y para los dioses que estaban viendo esto y aun así no querían ayudar.
 
 
 
Odio y más odio lo inundaba.
 
Y fusionando las dos espadas y convirtiendo en la espada de cuatro frio se dirigió hacia Eshima Eri.
 
 
Su mirada fría dirigida hacia Eshima Eri, fácilmente podría quedar uno con miedo con esa mirada fría, Arata en esos momentos tenía la intención de matar
 
 
―No comprendes. Si sientes odio, simplemente solo será  fuerza bruta y nada mas―dijo Eshima cada vez más decepcionada―. Si es así, será mejor lo que voy hacer―esta  vez hablo para sí misma.
 
Y en una escena de cámara lenta. Arata dirigiéndose hacia Eshima, y Eshima esperando a que viniera Arata, esperando el momento para detenerlo.
 
*CLANG* *BUUM*
 
Se formó un cráter debajo de ellos, no fue tan grande, simplemente la tierra se había comprimido debajo de ellos.
 
Eshima Eri había bloqueado la espada de Arata con tres cintas.
 
―Alégrate, tuve que utilizar tres cinta para detener este ataque tuyo, pero aun así ese poder que tú tienes haya la necesidad de bloquearlo―dijo Eshima―Bien es tu hora.
 
*huhg*
 
La cinta atravesada en una parte del corazón de Arata, lo había dejado totalmente inmóvil, sus poderes había desaparecido, no ya no podía hacer más nada para pelear.
 
 
 
―Tu corazón es muy fuerte, y la de tu familia, no vas a morir por esto, pero esto hará que no utilices tus poderes al límite. Aunque la pelea que hoy me mostraste fue realmente decepcionante, tanto poder y no lo supiste aprovechar, aun si lo usaras, lo mínimo que me podías hacer era más de diez  rasguños como el de la mejilla. Bueno, tus sentimientos la voy a destruir, para que puedas mejorar más.
 
 
Dijo mientras enrollaba una cinta alrededor de la frente de Arata.
 
―Eres un niño de nueves años todavía, para enfrentarte a nosotros es imposibles, nunca ganaras y mucho menos a mi amigo―dijo Eshima.
 
La cinta enrollada en Arata brillo de un color rojo.
 
―Tus sentimientos de odio, no te dejan pensar bien, el amor y esas cosas interfieren pero de forma positiva, tus sentimientos los recuperaras cuando encuentres a la persona que te haga feliz, realmente feliz y ella te amé de verdad.
 
Arata estaba casi inconsciente, el poder de Eshima lo mantenía con vida. Todo lo que le había dicho hasta el momento lo estaba escuchando a duras penas.
 
―Tu corazón no se detendrá y la sangre seguirá circulando, te he hecho un favor―dijo Eshima―eres vital para nuestros planes.
 
 
***
 
Por otro lado de donde se encontraba Arata con Eshima. Nozomi, se le había quitado el dolor del ojo, pero desafortunadamente la había dejado fatigada.
 
A su lado derecho estaba Kitsune suspendida en el aire, era Nozomi quien la estaba haciendo volar. Las gotas de sangre aun salían de la herida de Kitsune.
 
Pero…
 
Nozomi no acato las palabras de su hermano mayor y su hermana mayor, ella decidió ir hacia donde estaba Eshima.
 
Caminando por los árboles, vio que los cielos se estaban volviendo turbulentos.
 
“A pesar de lo mucho que le pida que ayuden a mis hermanos, nunca lo harán. A pesar de todo lo que nuestra familia a echo por ellos. *Tsk*”.
 
Nozomi en todo su recorrido les había hablado a todos los dioses, para que ayudaran a su hermano, pero aun así, nadie llegaba al rescate.
 
Paso unos segundo después y noto un cuerpo tirado en el suelo, era Katashi.
 
―¡Oni-chan!—grito Nozomi.
 
Salió corriendo hacia el para ver si se encontraba vivo.
 
Pero las heridas que tenía en ese momento no paraban de sangrar.
 
Mas sin embargo, Katashi aún estaba respirando.
 
Su respiración era pesada, pareciera como si hubiera corrido más de veinte maratón en diez minutos. Estaba sufriendo, sus lágrimas salían, de su boca se notaba que estaba tosiendo sangre. Su mirada estaba bastante ida y opaca, estaba perdiendo la conciencia.
 
―Oni-chan, resiste. Oka-san y Oto-san, pronto llegaran―dijo Nozomi, ella muy bien sabía que sus padres de pronto notarían algo que indicara peligro, pero aun así existía la posibilidad de que no vinieran.
 
Sin mencionar, que la presencia de Eshima Eri en este mundo era totalmente inexistente, no había forma de saber si un ser como ella estaba cerca o no.
 
Pero Katashi aun así, sintiendo todo ese dolor, estaba por decir sus últimas palabras.
 
―N… No… Nozomi―dijo en un tono de voz bastante bajo, no se podía oír casi.
 
―Oni-chan, resiste, no puedes morir, no nos puede dejar―decía Nozomi llorando.
 
―Noz… Nozomi. Tienes, tienes que… cuidar de… de nuestr… nuestro  hermano  Arata…  protégelo…  como  si  fuera  tu…  tu
 

 
 
propia… propia vida―*cof*―Tienes que consolar…―*cof*―a nuestros padres… eres bue… buena chica… ve hacia donde… donde esta… tu hermano… el… él te necesita… adiós hermana…
 
No dijo más nada.
 
―Oni-chan―dijo llorando Nozomi. Pero…
 
―Se ha desmayado―sin previo aviso, la que dijo eso, fue Eshima Eri.
 
Nozomi de inmediato se echó a un lado y se puso en guardia
 
―Niña, no hagas nada precipitado―dijo Eshima.
 
 
 
Nozomi analizo bien a su alrededor, y se dio cuenta de que llevaba a su hermano Arata y Aratani enrollada en sus cintas rojas.
 
―¿Qué, que les has hecho?—pregunto Nozomi pensando lo  peor.
 
Pero…
 
 
 
―Es… escúchame bien―comenzó a hablar Arata con una respiración agitada y cansada―le haces daño… a mi hermana… y… te buscare… hasta matarte… así muera en el intento.
 
Eshima escucho las palabras de Arata.
 
 
 
―No te preocupes, solo la voy a dejarla sin poder moverse―dijo Eshima.
 
Y sin previo aviso, una de las cintas se dirigió hacia Nozomi, no pudo hacer nada.
 
La cinta había llegado hasta la frente de Nozomi.
 
Luego de eso, la cinta comenzó alumbrar, con líneas, como si de venas sanguíneas se tratara.
 
―Estas muy débil―dijo Eshima―. Sera mejor que esperes.
 
Acto seguido, el cuerpo de Nozomi cayó al suelo sin fuerza, junto con el cuerpo de Kitsune quien estaba atrás de Nozomi callo también, como si nada.
 
Eshima se dirigió hacia ella.
 
Nozomi estaba consciente y estaba viendo todo. Se dio cuenta que en el corazón de Arata estaba sangrando y estaba herido, comenzó a llorar aún más. Y luego dirigió su mirada hacia su hermana Aratani, la herida de su abdomen aun no dejaba de sangrar.
 
“Este es nuestro”.
 
Pensó Nozomi, ella era muy madura para su edad, sin mencionar de lo mucho que estaba llorando, parecía una niña llorona. Estaba segura que todo iba a acabar para ellos.
 
Eshima puso los cuerpos de Arata y Aratani al lado de Nozomi.
 
Nozomi instintivamente le agarro la mano a Arata, quien estaba más cerca de ella. Se dio cuenta de que ya estaba inconsciente.
 
―Bien es hora de seguir―dijo Eshima y se dirigió hacia el cuerpo de Katashi.
 
 Ella se arrodillo al lado de Katashi, posicionando su mano derecha en el pecho y comenzó a mencionar la magia.
 
―[Chushutsu] – [Mugen no Mahou] – [Fujikome] 
―[Extracción] – [Magia de lo  Infinito] – [Contención] 
La palma de Eshima comenzó alumbrar de un color rojo, unas esferas realmente pequeñas estaban dando vuelta en la mano de Eshima.
 
Luego de eso comenzó a tirar su mano para sacar el alma de Katashi.
 
Silencio.
 
Un profundo silencio rodeo en ese espacio y en ese momento. Viento.
 
El viento era más rápido, más rápido de lo normal. Los árboles se estaban moviendo como locos, el pelo de Eshima se estaba revolviendo por el viento.
 
Y estando el viendo descontroladamente.
 
 
 
En el pecho de Katashi se logró divisar un dorado puro, espera, mientras Eshima tiraba se lograba ver y ver cada vez mejor.
 
Era, era viento de un color dorado, como un tornado de viento, lo más raro era que se podía divisar diferentes tamaños de hilera de viento, dejando ver diferentes matices de dorado.
 
 
Era realmente hermoso lograr ver esto.
 
 Y así poco a poco fue tomando la forma del alma y el cuerpo de Katashi, era realmente el cuerpo de Katashi pero en forma de un tornado, echo de aire puro de un color dorado.
 
Su brillo era realmente intenso, Nozomi se dio cuenta de todo esto, no tenía palabra para describir eso, ella pensaba que su familia y los dioses eran los únicos en hacer esto, y Nozomi se cuestión una pregunta.
 
“¿Ella es una diosa?”.
 
Había duda sobre esta pregunta, no había alguien que respondiera esto, si no la mujer de rojo ella misma.
 
El viento aún estaba alocado alrededor, cada vez había más tiempo, el pelo de Eshima se movía de un lado a otro y el alma de Katashi miro a Eshima.
 
―Lo siento por traerlo de esta manera.―se disculpó Eshima―Es un privilegio estar ante un alma tan poderosa―dijo Eshima, el alma no respondió nada―He de pedirle un favor.
 
El alma como si hubiera entendido sus palabras movió solo una vez su cabeza en forma de afirmación, el alma no se le podía divisar una boca.
 
―Mi amigo, necesita de su ayuda para cumplir su meta. Nos haría un favor a nosotros si acepta―dijo Eshima.
 
No dijo nada, habíamos entrado en un completo silencio.
 
“¿Que? Esta loca, no aceptara a alguien mala como ella, las almas son justa para juzgar a una persona, no creo que acepte”.
 
Pensó Nozomi quien aún estaba mirando.
 
 
 
El alma había demorado, pero aun así respondió, afirmando una sola vez con la cabeza.
 
“¿Qué? No puede ser”.
 
―Gracias―dijo agradeciéndole al alma―. Sé que será  incomodo, pero para mantener su alma contenida, mi amigo creo este collar para que no se dispersara su alma―dijo Eshima señalando el collar de su cuello.
 
El collar totalmente liso y sin ninguna imperfección, era dorado.
 
El alma no dijo nada y solamente su cuerpo poco a poco fue  poco a poco haciendo parte del collar.
 
El viento se calmó.
 
Nozomi estaba realmente confundida por lo que acababa de  ver.
 
―Bueno, he cumplido mi propósito. Fue más largo de lo que creí―dijo Eshima―antes de eso―dirigió su mirada hacia Nozomi―Fue un placer conocerlo.
 
Después de esas palabras, lanzo una de sus cintas hacia Nozomi, pero esta no la hirió, simplemente la punto toco la frente y Nozomi callo profundamente dormida.
 
―va una, faltan once―dijo Eshima―Hasta pronto, hermanos Hiromi.
 
Eshima Eri comenzó a volar, en lo alto extendió su mano y el círculo de fuego desapareció. Lo increíble de esto al desaparecer el fuego, fue ver la parte que estaba en llamas estaba bien, no había signo de haberse quemado.

 
 
La cara sin inexpresión de Eshima Eri, no reflejaba asombro frente a esto.
 
Luego un sonido se escuchaba, como si de varias varillas delgadas larga, se arrastrasen por el asfalto una velocidad un poco rápida.
 
El agujero negro estaba apareciendo.
 
Se completó el agujero, y Eshima Eri se dirigió hacia él, y poco a poco fue entrando.
 
Pero…
 
Ese rostro sin expresión que había tenido hasta el momento, antes de eso, dirigió su mirada hacia donde estaba Arata y los demás.
 
Y estando a punto de desaparecer, en su rostro se pudo ver  una pequeña sonrisa en su boca.
 
 
 
Acto seguido desapareció y el agujero negro misterioso se cerró en un instante.
 
Eso fue todo.
 
El cuerpo de Arata herido, por su decisión su hermana había sido herida, y Nozomi había sido afectada por los efectos secundarios del poder del fundador que Arata uso. Y la pérdida de su hermano mayor, este fue el día mas desastroso para sus vida.
 
 
 
Ya no había más nada que hacer.
Las     primeras       gotas  de      una     lluvia  interminable habían comenzado a caer.
 
***
 
20 minutos después
 
 
 
La lluvia no cesaba.
 
En medio de esta lluvia se podía ver a más de cien personas desde los aires, mujeres y hombres entre ellos.
 
Estos llevaban el uniforme de Kuranmunsuta. Estaba con las cabezas bajas y tristes.
 
El porqué de esto.
 
Todos ellos estaban rodeando a las cuatros personas que estaban tirada en el suelo, uno sin vida, tres casi en estado crítico y una desmayada por el agotamiento.
 
Estos eran, Hiromi Katashi, Hiromi Aratani, Hiromi Arata, Hiromi Nozomi y Kitsune.
 
Todos ellos habían sido acomodados uno al lado de otro.
 
Una persona de cabello largo rosado los estaba curando, estaba llorando, no paraba de llorar, la oscuridad y su cabeza agachada no se podía ver muy bien su rostro.
 
Era la madre de los hermanos Hiromi.
 
―¿Quién Pudo haber hecho esto?—dijo la mujer de pelo rosado.
 
―No sé pero hare todo lo posible para encontrar al responsable―respondió un hombre de una edad de treinta o más años que estaba detrás de ella con una mano en su hombro. La estaba consolando.
 
―No pudimos hacer nada―dijo la mujer―cuando llegamos, esa barrera nos impedía el paso, fue imposible de destruir.
 
Se estaban echando las culpas por no haber hecho nada por sus hijos.
 
Las personas que estaban alrededor estaban de la misma manera, habían venido lo más rápido posible.
 
Por qué sabía enterado de esto.
 
Fue porque una de las aves que estaba huyendo del  peligro, llego ante la esposa de Hiromi Koyomi, tío de Arata. Y viendo  de lo agitado que estaba, miro los recuerdos del ave y vio todo lo que había sucedido.
 
Hiromi Koyomi estaba hablando con uno de los integrantes del clan Kuranmunsuta, luego de terminar se dirigió hacia donde estaba La mujer de cabello rosado.
 
―Lo siento mucho―. Le dijo Koyomi a los dos. No dijeron más nada.
 
La mujer de cabello rosado había terminado.
 
―ya termine y mis hijos van a estar bien, la cuestión es Kitsune, ella ha entrado en coma y no la podre ayudar, no sé qué le habrán echo―dijo la mujer de cabello rosado.
 
No había más nada que decir.
 
Todos los cuerpos, ahora estaban siendo levantados y poniendo a flote en el aire para llevarlos.

 
 
La mujer no paraba de llorar.
 
Este había sido uno de los peores días de la familia Hiromi y el clan Kuranmunsuta.
 
Y seguido de esto se fueron caminando hacia la casa de Koyomi, la lluvia no paraba, aunque no estaba lloviendo muy fuerte, era lo suficiente para no poder llevar paraguas.
 
Había sido todo.
 
La mujer Eshima Eri, sin ningún pequeño esfuerzo había hecho todo esto, y lo que se le pudo hacer, fue solo un pequeño corte realizado por Arata.
 
El padre de Arata y líder del clan, había ordenado no divulgar esto a los demás clanes por el momento.
 
Lo que más les iba a preocupar, era…
 
¿Cómo se iban a enfrentar a los doces y su líder cuando ellos decidieran hacer su movimiento?
 
Pero lo único que tenían que hacer, lo que tenían que hacer ahora, era esperar para ver que iba a pasar en el futuro.
 
Este fue el comienzo de una lluvia sin fin.

 
 
Nota del Autor:
Estoy dando lo mejor de mí.
 
Les doy las gracias a todos los que están leyendo la novela, como siempre. Espero y les haya gustado este capítulo, hubo muchas cosas importantes en este capítulo, lean bien y entiendan todas las piezas para que entiendan la historia.
 
Me alegro de que lean esta novela, en el próximo capítulo ya entraremos en la historia principal, así que espérenlo con  ansias.
Hasta pronto y…
La próxima semana subiré el siguiente capítulo.
Gracias