KMS – Capítulo 6

Modo Noche
Capítulo 6 : El Regreso de los Problemas

Frio. La ausencia de calor en el cuerpo de un ser vivo, exactamente a que se refiere esto. El frio para algunos resulta agradable pero para otros es totalmente inaceptable el querer convivir con este, así como el fuego lo es con el agua, así también lo es el fuego con el frio.
Las mayorías de las personas arraigadas a este frio, son personas sin emociones que no le sorprenden nada en absoluto.
Pero este no era el caso de Arata.
 
Donde estaba no era un lugar físico, ni palpable para otros, sino para él y lo que a él le gustaría hacer con este lugar.
La mente, el lugar más remoto del ser humano, y consigo trae los sueños, manifestaciones de lo que uno ha vivido durante el día y su pasado.
El estado del sueño para mucho era un lugar desconocido, se dice que por medio los sueños uno ve el futuro o predice cosas que van a ocurrir, mentira. Es decir, para el caso de Arata,  esto no era más que para pasar el tiempo y recuperar tan siquiera  una  parte de la  energía  que él tenía   anteriormente,

クランムンスタ| Kuranmūnsutā
©Cedlhom
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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solo para que su cuerpo no se estresara y terminara en un estado profundo de coma y no poder levantarse, o en el peor de los caso, la muerte.
Así era el, en su mayor tiempo era un chico agradable para todos, pero desde lo profundo de su corazón era el más frio, es decir, no tiene sentimiento alguno por las persona que están a su lado. Todo esto causado por los problemas que había vivido hace algunos años.
Se despreciaba así mismo por no sentir nada.
 
Pero esto no impedía que él no siguiera adelante. Aprendió sin ayuda de nadie a expresar sentimiento y nadie se enterara de lo mucho que estaba sufriendo al no expresar felicidad, tristeza o amor de verdad. Esto era fingido.
No había nadie para él.
 
Solo esperaba que el día que recuperara la habilidad de sentir las emociones de verdad llegara, así él lo quería.
Las lágrimas que el soltaba el día que llego Nozomi, eran lagrimas que salían sin ninguna razón, no sabía cómo dejar de llorar, no sentía nada al salir las lágrimas, él sabía eran  lágrimas de felicidad, pero a la vez de tristeza.

クランムンスタ| Kuranmūnsutā
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Solo lo dejaba salir, los sentimientos le llegaba, mas no le afectaba, pero si lo expresaba.
“Felices aquellos que pueden expresar sus sentimientos y lo sienten”
Eran los pensamientos de Arata para las personas alrededor de él.
Sentía paz como en ningún otro lugar. Un blanco puro que no dañaba la vista humana, se extendía a todos lados, el suelo, los horizontes, el cielo. Un blanco puro.
Fue cuando el tomo la decisión de cambiar de paisaje, quería brisa y mar, un lugar para refrescarse, aunque hubiera sol.
Pero fue un error que el no pudo evitar.
 
En vez de aparecer en medio de una isla, con el sol y el aire fresco con el olor a mar. Apareció en medio de las profundidades de un océano inmenso.
No se asustó.
 
Al contrario, en medio de la mitad del océano, siendo más preciso, el lugar donde se encontraba era debajo de este que no llegaba mucha luz del sol.
Respiraba bajo el agua.

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Podía ver las burbujas de su respiración cuando salía.
 
Miro a todos lados, para ver si encontraba a la persona responsable de esto, y pudo notar una silueta negra. Se dirigió hacia ella para saber de quien se trataba, pero a medida que se acercaba ella se alejaba, estaba confuso en esos momentos.
“Ayuda”
 
Era la voz de esa chica pidiendo ayuda. Si era su voz entonces ella tenía la capacidad de comunicarse por medio de la telepatía.
Se apresuró para ayudarla, se dio cuenta de que ella también podía respirar bajo el agua, entonces ¿por qué le pidió ayuda?
En esos momentos vio como ella estaba encima de un torbellino gigante.
No la quería llevar a las profundidades del océano, al contrario, la querían sacar del océano.
No sabía porque, pero Arata se dio cuenta que si salía del mar le esperaba algo cruelmente a ella, la muerte. No esperaba más que eso a lo que estaba sucediendo en esos momento, también sabía que si salía del mar el también perdería la capacidad de respirar debajo del agua, y allí llegaría su final.

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Se apresuró, solo faltaba unos metros para que la chica saliera del agua, y noto que era imposible, no podía hacer nada  en estos momentos, no podía usar ningún poder, estaba impotente en estos momento, inútil.
Aunque sabía que esto no era real, él no quería que nadie más muriera por él, sabía que lo tenía que dar todo, esto es un caso perdido para el de todos modos. Sabía que esto era imposible para él.
Ya que se dio cuenta que no avanzaba por la inmensidad del torbellino debajo de él que lo quería llevar a las profundidades del océano, era un caso perdido.
En un último vistazo, vio como la chica era sacada del agua, y sintió como el agua comenzó a agitarse alrededor de él, como si fuera una tormenta fuera de temporada, turbulento.
“*tsk*”
 
Fue lo único que podía decir debajo del agua, solo a los pocos segundo sintió como las profundidades del agua le apretaba su cuerpo hasta el punto de ahogarse.
No podía respirar.
 
No podía hacer más nada, que dejarse llevar hasta las profundidades del océano y meditar lo sucedido aquí.

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Apretaba su puño en estos momentos, sabía que era un inútil que no pudo salvar a alguien aun estando en su propio sueño. Se dio cuenta que su ira no le afectaba en nada, lo sentimiento que su cuerpo expresaba no le causaba algo a su mente.
Es irónico decir que Arata era alguien que mostraba sus sentimientos físicamente y con acto, pero que no sentía nada al expresar esto. A veces se preguntaba si una persona como él debía de existir, pero sabía que tenía que vivir por las personas que quería proteger, este era lo que realmente sentía, su sentimiento, sentimiento de querer cuidar a alguien, no hay otra cosa.
Ya no podía aguantar su respiración, ya estaba al borde de la mente, se preguntaba el por qué no se había levantado todavía, no dejaba de apretar fuerte su mano por no hacer nada. Faltaba poco, su cuerpo moría por el agua que entraba por la boca y la nariz.
“¡Arata!”
 
Conocía la voz, era de una chica que estaba llorando. Se maldijo así mismo, sabía que la que había hecho llorar, era una de la persona que más quería cuidar.
“¡Arata! ¡Por favor despierta!” “Creo que ya es la hora de volver”

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10

 
 
 
Lo único que pudo sentir en ese momento fue un ardor en su cara, parecido a lo que se puede sentir después de recibir una bofetada de una mujer y luego quedaba el dolor, el dolor de haber hecho algo que no entendía para hacerla enojar.
Fue ahí cuando abrió los ojos y vio un poco borroso, por la poca luz que le llegaba a los ojos.

 
***La tristeza por saber que iba a perder a un ser querido, la hacía volverse fuera de sí.
―¡Arata!―gritaba con todo su pecho.
 
Su mano siendo agarrada con fuerza, y ver como el hermano que ella quería estaba a punto de ahogarse por una razón desconocida, no sabía qué hacer.
Ya era de madrugada, los pequeños rayos del sol estaba tocando la casa donde ellos Vivian. Todos los habitantes de la casa se estaban levantando por los gritos que Nozomi hacía.
―!Arata! ¡Por favor despierta!
 
Las lágrimas caían a manantial de sus ojos, ojos de un color negro que te podía llevar al abismo más profundo de la oscuridad.
En eso momentos lo tenía abrazado, sentía la fuerza de su mano apretándola, su mano ya estaba dormida, pero lo único que pudo hacer, la única opción que le quedaba, era la que ella no quería hacer.
Las sirvientas estaban al otro lado de la puerta, preguntaba que pasaban atrás de la puerta.

 
Pero por lo aturdida que estaba en esos momentos, no le podía llegar las preguntas a sus oídos.
Con su mano libre le acariciaba el cabello sedoso negro que traía.
Ya estaba calmado. Era hora de actuar.
El sonido se oyó en la habitación completamente sola, solo ellos en ese lugar, por esa razón las que estaban al otro lado tuvieron que arriesgarse en actuar sin permiso.
En un ligero golpe de puño, por la jefa de las sirvientas, Natsuki. Activo su Arumakado, color blanco. Activo la magia y golpeo la puerta en un pequeño y ligero movimiento de mano, la puerta se abrió de golpe.
―¡¿Que sucede?!
 
Lo que vieron estaba un poco fuera de lugar, no hablan de la escena si no de ellas estando en ese lugar, se lamentaron.
―Pe, perdón por la interrupción.
 
Ella y el resto de las sirvientas que estaban en la puerta de la habitación se inclinaron. Tenían lacara roja, y se retiraron en un parpadeo.

 
Era obvio.
 
La escena que vieron fue…
 
Al darle la bofetada a Arata, estela soltó de la mano.
 
―Parece que te he hecho llorar nuevamente.
 
Sus ojos veía la imagen de Nozomi, su cara estaba cubierta con sus manos, trataba de parar las lágrimas.
 
Sentándose cerca de ella, frente a frente, la veía con la cara inclinada. Sabía que la había echo llorar, pero no sentía ningún remordimiento por esto, se maldecía así mismo por no poder sentir lo que tenía que sentir en este momento.
 
Llevo su mano a la oreja de Nozomi, y le dio un pequeño masaje a la punta inferior de la oreja, luego de eso la deslizo a la cara que mantenía tapada con sus manos.
 
―Vamos, todavía no me voy a ir.
 
Nozomi dejó caer sus manos a las piernas, y agarro con fuerza el vestido de dormir que traía en esos momentos, y con rabia en su cara, enfurecida por lo que había sucedido, y también por lo inútil que fue al no poder hacer nada por su hermano cuando él la necesitaba.

 
―Todavía no tienes permitido irte. Si te vas sin mi permiso te seguiré, sabes. Ya he perdido a un hermano, no puedo perder a otro nuevamente.
 
Se echó hacia Arata para abrazarlo con fuerza.
 
―No te preocupes, no me iré―llevo su mano a su cabeza para acariciarla y así consolarla.
 
Los hermanos gemelos, sus cabellos negros y negros como las negras plumas de un cuervo. Se encontraba abrazado en esos momentos de la mañana.
 
La alejo un poco de él y la cogió por los dos hombros.
 
―Tienes que reír.
 
―Si―se limpió las lágrimas de sus ojos.
 
―Ahora, me tienes que dar la bienvenida.
 
―De acuerdo
 
Cambiando su expresión triste por una de felicidad le dio la bienvenida.
 
―Bienvenido de vuelta Arata oni-san.
 
―Sí, estoy de regreso.

 
Nozomi se abalanzo hacia él.
 
Fue ahí cuando se escuchó las puertas de la habitación abrirse de golpe.
 
Todavía estando abrazado, vieron a las sirvientas entrar. Y lo único que hicieron fue analizar un poco la situación, disculparse, hacer la reverencia e irse así como el viento las trajo.
―¿Qué fue lo que sucedió?
 
―Creo que fue culpa mía. Estaba desesperada pidiendo ayuda, que no me llegaba nada a los oídos. Seguro tomaron medidas al no escuchar mi respuesta.
―Hmmm, bueno.
 
―Sí.
 
―Hmmm.
 
―¿Que paso?
 
―No, nada. Solo estoy viendo que hacer hoy.
 
―En ese caso. Hay que comenzar con las presentaciones.
 
―¿Presentaciones?
 
―Ya lo veras.

 
―¿De qué hablas?
 
―Primero   ahí   que   bañarnos   y   cambiaron   para   ir   a   la preparatoria. ¿Sabes cómo tienes que ser a partir de hoy?
―Claro. Paso firme, recto y mirada al frente.
 
―Bien, es hora de prepararnos.

 
*** 
―Y… ¿Quiénes son ellos?
 
Estando en el salón de reunión de la casa, se encontraba en el trono más grande puesto en lo alto de las escaleras al fondo del salón.
Nozomi, ubicada al lado de el con sus uniformes de la preparatoria puesto.
Al frente de ellos se encontraba cuatros persona arrodilla frente a él. La pregunta que estaba haciendo no era para todo los que estaban ahí, sino, a las personas ubicadas al lado de ellas.
Estando la prefectura de Tokyo, Tami Annashi. A su lado estaba Nyoko Haruka.
Y después estaba el líder de Saitama, Hiroyuki Hisao. A su lado estaba Ayame Jun.
―Y bien Nozomi. Cuéntame.
 
Su cara mostraba duda, estaba nerviosa. No sabía si lo que había echo estaba bien o mal. Pero hablo de todos modos.
―Sí. Al realizar la reunión de líderes la semana pasada. Los líderes de Tokyo, Saitama y Nigata. Trajeron a tres personas

 
nuevas para que se unieran al clan. Cuando realice la ceremonia, me di cuenta que postulaban para ser nuestros discípulo―suspiro―. Por lo tanto sin su consentimiento hermano. Los escogí para ser nuestros discípulos. ¿H… he elegido bien hermano?
 
―Dijiste que eran tres. ¿Dónde está el otro?
 
―Bueno. Decidió, tomar una vida más tranquila.
 
―Sabia elección.
 
―Lo había escogido para mí.
 
―Hmmm― se levantó y alzo un poco la voz―Bien, pueden decirme su nombre.
 
Los cuatros se pusieron de pie, y los nuevos discípulos dieron un paso al frente.
 
―Yo… yo me llamo Nyoko Haruka―estaba nerviosa como de costumbre―. Fui escogida para ser discípula de Hiromi-hime.
 
—Yo me llamo Ayame Jun—se presentó Ayame con su rostros mirando al suelo, estaba un poco nerviosa—. Fui escogida para ser la discípula de Hiromi-heika.
 
Silencio…

 
—Bien—dijo Arata mostrando su rostro si emoción—. Annashi y Hiroyuki. ¿Creen que ellas son buenas?
—Por… ¿Por qué? ¿Hay algún problema con ella?—La que hablo fue Annashi estando bastante nerviosa a la pregunta echa por Arata.
—No—movió sus manos—. Al contrario, me sorprendí verla, es decir, son tan jóvenes y tiene un poder a considerar, ¿De dónde la sacaron?—hiso una pausa—Bueno, no importa, lo que importa es que estamos aquí, si es así. Les doy la bienvenida a las dos como nuestras discípulos—paro—. ¿Quieren preguntar algo antes de terminar?
—Sí, ¿Quiero saber , como sea nuestro entrenamiento?
 
—Si estás hablando sobre la lucha Haruka-chan. Seria, claro está, en combate real. Añadiendo las clases teóricas también lo será, por lo que tienen que tener un buen oído, y si tienen alguna duda antes de comenzar una lucha, es mejor ante preguntar que lamentar, Haruka-chan. La vida es primero ante todo, ¿De acuerdo?—miro a Ayame— ¿y tu Ayame?
—Esto, ¿Quiero saber, si soy buena para ser su discípula?
 
—Bueno, ¡Nozomi!
 
—Sí.

 
—¿Por qué la escogiste a ella para que fuera mi discípula?
 
—Sencillo, fue porque ella tiene una personalidad casi parecida a la tuya Oni-san.
—Como oíste, no hay más nada que decir—paro—A los líderes, le felicito por el buen trabajo que han hecho.
Y en una y maravillosa reverencia profunda, le agradecieron las palabras dicha por Arata.
—De acuerdo terminamos aquí. Ya se pueden retirar, Ayame y Haruka-chan se quedan, hay que ir a la escuela.
—¿Escuela?—Pregunto Ayame.
 
—Claro, somos jóvenes así que necesitamos de la escuela para entrar en la sociedad y divertirnos sobre cualquier problema. Si quiere pregúntale a Annashi y a Hiroyuki, ellos han ido con otros líderes al karaoke a pasar el rato.
—¡Heika!—Annashi tenía las mejillas rojas por la vergüenza.
 
—Ya, ya. Bien es hora de irnos. Nos iremos a pie ya que me informaron de que Amaya y Juro están ocupados con otra cosa. Listo, es hora de alistarse para ir a la preparatoria.
Y ahí termino todo para los discípulos, si creían que les daría una súper bienvenida, no era así.

 
El día en que Nozomi fue a visitar a la Directora, dejo a Amaya para que hiciera las vueltas para los nuevos estudiantes que entraría a la preparatoria, ya todo estaba preparado, uniforme, útiles, información personal, curso, todo.
 
Paso el tiempo y ya todos estaban preparados y listos para irse.

 
***La calles llena de todos los alumnos de todos los lugares del país y del mundo. Caminaban para el ingreso a la preparatoria, no pasaba nada alrededor. Solo el soportar ver como los miraba al grupo de adolecente que no habían echo nada que los culpara de algo era bastante reprochable.
Arata y su hermana eran los únicos que sabían que estaba sucediendo en esos momentos.
Decidieron salir a la escuela pie, junto con las chicas que se incluyeron en el grupo de Arata. Nozomi no le había contado algo importante a Arata, algo que a ella no se le había pasado, más bien, era para darle una sorpresa. Sabía que en cualquier momento ella llegaría.
Al poco tiempo después ya se encontraban a unas dos cuadras de la inmensa escuela crea en Japón.
—¿no tienes nada que decir?
 
La pregunta echa por Arata para Nozomi, era para saber si no había nada que se le había olvidado contarle, algo que hubiera ocurrido en el transcurso que él estaba en coma. Bueno, apenas tenía pocas horas de despertarse y había decidido ir al colegio.
—Sí, si hay algo que no te he dicho.

 
 
 
—¿Y qué es?
 
—Bueno, ya lo veras.
 
Con las chicas detrás de él, el alzo la vista al cielo y poso sus dos manos detrás de su cabeza para pensar.
 
Había decidido cambiar, y así el cumpliría con esto.
 
—¡Nozomi!–
 
Se oyó el llamado del nombre de Nozomi ubicado detrás de ellos. Nozomi volteo porque sabía de quien era esa voz, y así como ella lo hiso, los demás junto con Arata miraron a la figura de una mujer venir corriendo hacia ellos.
 
Arata estaba confuso en esos momentos, no sabía qué hacer en esos momentos frente a la chica que había llegado frente a la cansada por correr.
 
—Esto, esto…—jadeaba.
 
—Esto—Arata miro a Nozomi buscando explicación.
 
—Haruka y Ayame. Adelantémonos un poco.
 
—¡Nozomi espera!

 
—Oni-san, ella tiene que hablar una cosa contigo.
 
—¡He!
 
Nozomi miro hacia la chica, diciéndole “buena suerte”. Y la chica entendió que le había dado la oportunidad. Arata miro hacia la chica nuevamente.
—Sak…
 
—¡Perdón!—se disculpó—Lo siento mucho por lo que hice. Fui una persona que echo a perder una amistad importante para mí, fuiste la primera persona en hablar conmigo y ser mi amigo.
Pero aun así te falle al no aparte por el momento difícil que estabas pasando en ese momento—estaba inclinada por la cintura todavía—sé que no merezco tu perdón. Pero siempre quise tener la oportunidad de querer hablar contigo nuevamente, pero no pude hablar en los momentos indicado y perdí mi oportunidad, hasta llegar a alejarme de ti completamente—comenzó a salirle las lágrimas—Tenía miedo. Tenía miedo de que también me rechazaran. Fue egoísta de mí.
—Sak…
 
—Solo quiero pedirte perdón—lo interrumpió—Quiero volver a ser tu amiga. Y si no lo quiere me alejare de ti y no me veras… Lo siento sé que no merezco tu amistad, sé que no has hecho nada como eso, el poco tiempo que estuve contigo, supe que no

 
eras capaz de hacer una cosa—seguía llorando—Solo, solo, solo quiero volver a la amistad que tenía contigo antes…
 
—Sakura.
 
Si, era Emiya Sakura. La belleza al ser mostrada junto con las lágrimas derramada al levantar su cabeza, al escuchar su nombre, fue como un alivio para su corazón. No para Arata, sino, para Sakura. Que no paro de llorar, al contrario, al escuchar su nombre por la persona que ella creía que la odiaba.
 
—Está bien—puso una sonrisa—Digo, es lógico para cualquier persona el hacer esto. Como lo digo, buscan la mejor opción para convivir con la sociedad sin miedo a ser aislado.
 
—Pero, pero yo…
 
—No importa, ¿o sí?—dio un pequeño respiro—eres una chica buena, Sakura. Te aprecio mucho, y de todos modos, yo no quería dañar tu vida por mi culpa.
 
—Eso, eso no…
 
—Está bien ya. Ahora fuiste muy valiente al venir y pedir perdón. Si buscas perdón no te la daré.
 
—¡He!

 
—Como te voy a perdonar por algo que ni siquiera es necesariamente perdonar. Lo que necesitaba escuchar de ti en estos momentos es “Arata, Buenos días. ¿Cómo te ha ido en la escuela? ¿Quieres que volvamos a ser amigos?”. Y yo te respondería “¡ha! Sakura-chan, Buenos días. Varios meses sin verte, en el colegio me ha ido bien, ¿y porque volver a ser amigos? si ya lo somos desde hace tiempo”. Si, algo así.
 
Puso su mano en la barbilla para pensar.
 
—¿Qué te parece Sakura-chan?–se quedó pensando sin mirarla—Hm, Sakura-chan, te pasa algo.
 
Y en un momento a otro, solo sintió el calor que transmitía Sakura de su cuerpo. Ella lo abrazo. Lo abrazo, porque sabía que fue una idiota.

©Cedlhom

 
クランムンスタ| Kuranmūnsutā
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
27

 
—Soy una idiota—lloraba—Eres tan bueno Arata-kun.
 
—Ya, ya. Ya paso—Le acaricio el cabello—Eres una buena chica.
 
—Sabes.
 
—Hm.
 
—Siempre me has tratado como una niña
 
—Bu, bueno.
 
—soy un mes mayor que tú.
 
—No importa.
 
—¡heee!
 
Y al momento.
 
—Creo que ya está todo solucionado no es así.
 
Era Nozomi quien había llegado a la escena, y tosió un poco después de decir eso.
—Creo que ella no me quiere dejar ir—Dijo Arata.
 
Al mismo modo que dijo esto, Sakura se dio cuenta en que estaba en una situación comprometedora.
—¡ha! Los siento.

 
—No es nada no te preocupes—le dijo Nozomi a Sakura ya que esta se disculpó—No es como si me tuvieras que pedir permiso para hacerlo—mentira—. Y bien Oni-san, como te siente.
—Hm. Mejor Ahora.
 
—Bien, continuando, Sakura te presento a dos nueva integrante de la casa.
Después se presentaron a cada una sin ningún inconveniente, pasaron los minutos y se dieron cuenta de que ya se estaba haciendo tarde.
 
Lo que no se había dado cuenta era que habían armado una escena en plena mitad de camino a la escuela, muchos vieron esto y pasaron como si nada, y otros tomaron fotos.
—Es hora de partir.
 
La sugerencia de Arata, activo las mentes nuevamente para avanzar otra vez a la escuela.

 
*** 
Ocho y cinco de la mañana. Había unos cuantos estudiantes fuera de clases, la llegada de Arata alarmo a todos en la escuela y comenzaron las miradas.
 
Preguntándose los estudiantes, de porque lo dejaban ir con chicas a su lado, era el enigma más grande en la escuela hoy en día. Arata solo tuvo que avanzar sin ningún inconveniente.
 
—¡CREI QUE YA HABIAS MUERTO!
 
Nozomi sabía de quien era esa voz, y sobre todo Arata. Sakura estaba nerviosa y se posiciono atrás de Arata.
 
La llegada de esa persona, basto para que toda la escuela y lo que estaban en los pisos superiores de la escuela dieran un vistazo por la ventana para ver de qué se trataba.
 
Un espectáculo esperaban.
 
—Yo creí que una te ibas a despertar al no venir el día de ayer.
 
—Hola Annashi. Hay algún problema con eso—el que hablo no fue Arata sino Nozomi.
 
—¡Heee!

 
—Parece que no hay nadie quien te detengas. No te preocupes ya encontré la situación para eso.
 
—Hiromi-heika, ¿Quién es ella?—en una voz suave le pregunto Haruka a Arata.
 
—Una conocida no te preocupes. Y también, no me llames así, llámame por mi nombre de acuerdo, también para ti Jun-san.
 
—De acuerdo.
 
—Otra cosa. No hagan nada al menos de que yo les dé la orden.
 
—¿Qué tanto hablan ustedes tres de ahí?—pregunto Sadashi Kyoto en su postura de gobernante—Una pregunta para ustedes. ¿Han sido chantajeadas por él? ¿Las ha amenazado para que este con él? Díganme la verdad.
 
—Arata-hei… Arata-san. Está seguro de que no le puedo hacer nada—La que hablo fue Jun.
 
—No. Nozomi, lamento dejarte esto a ti.
 
—No te preocupes Oni-san.
 
Kyoto no sabía de lo que estaba hablando entre ellos, y miro a Sakura que estaba detrás de Arata.

 
—Emiya-san. Me informaron de que te vieron pidiendo perdón a Arata. ¿Te ha amenazado con algo?
 
—*tsk*—Fue la respuesta dada por Sakura, su cara tierna que no hace mucho estaba llorando, ahora estaba ensombrecida por lo que había dicho Sadashi.
 
—¿No puedes hablar? ¿Te dijeron que no hablaras?
 
Que se puede hacer frente a esta situación, una persona que no sabe nada, sacando conclusiones a la ligera solo para perjudicar a una persona.
 
—Sabes Sadashi. A veces te pasa de calidad—El comentario de Nozomi basto para que Sadashi frunciera el ceño de lo enfurecida que estaba.
 
—Muy bien, ya está bueno. ¡Atrápenlos!
 
Y en unos segundo cada personal del integrante d Arata fue agarrado por la parte de atrás. Estudiantes de tercer año.
 
—No hagan nada—Las palabras de Arata iban dirigida a Haruka y a Jun, incluida Nozomi. También Sakura fue víctima de esto.
 
Con una llave que mantenía sus brazos sin movimientos desde la parte de atrás de la espalda. Estaban detenidos por los mismo estudiantes de la institución.

 
Los dos estudiantes acuerpados que mantenía a Arata agarrado. Lo llevaron al piso, golpeándose un poco la cabeza y doblándole el brazo derecho en una llave.
—¡Arata!
 
—Oni-san
 
—¡Arata-Heika!
 
—¿Heika? También le obligaste a decir eso—Sadashi se acercó al cuerpo de Arata—que piensas ahora. Ya tengo pruebas, Sakura pidiéndote perdón en reverencia.
—¡Estúpida!—Grito desde al otro lado Sakura.
 
—Lo estoy haciendo por tu bien, tienes que agradecerme.
 
¿Que era esta situación? Los estudiante no hacían nada, solo estaba como espectadores frente a lo suceso que estaban pasando en ese momentos, y los profesores donde estaban.
Los estudiantes no hicieron nada, si no sacar sus celulares y grabar todo lo que estaba pasando aquí.
—Ya todos aquí saben, que tienes a la directora de la escuela amenazada para que te deje estudiar—menciono Sadashi— También está en la estación de policía, para que confiese a las mala.

 
Umi Kazue estaba siendo interrogada en estos momentos, que era lo que había hecho Kyoto para llevar a cabo esta situación.
—Y por último, mi familia es muy cercana al director de las JSDF, las Fuerzas de Auto Defensa de Japón. Vienen por tu captura e interrogatorio de los delitos que has cometido hasta ahora. ¿Quién sabe? De pronto pases más tiempo en la cárcel.
Nada que decir a esto.
 
¿Qué era lo que pasaba en estos momentos?

 
Nota del Autor
La publicación de esta novela será de dos capítulos por semana.