KMS – Capitulo 8

Modo Noche
Capítulo 8 : Lo que Trae el Agua

(ACRÓPOLIS DE ATHENS)
CIUDAD DE ATHENS, PAÍS DE GRECIA.
 
Era de saber común las cosas que realizaba los dioses con los seres humanos en la antigüedad, sobre todo los dioses griego y romanos, iguales, si no con diferentes personalidades y nombre.
 
La mayoría de los dioses de este panteón tocaban la tierra en tiempos pasado para tener relaciones con los humanos, nada que ocultar sobre este tema.
 
Siendo así, los tres más poderosos, Zeus, Poseidón y Hades, tenían prohibidos tener un hijo con un humano normal. Si fallaban esta propuesta, la opción sería; primero, matar al semidiós; segundo, ubicarlo en un lugar donde no corra peligro de destruir su alrededor y no sean perseguido por los Yokai; tercero, si no tenía completo conocimiento de los dioses, se le sellaría sus poderes y viviría como una persona normal.
 
Así eran las cosas en este lugar que los dioses griegos gobernaban.
 
A mitad de la noche. En el país de Grecia, ciudad Atenas, en la Acrópolis de la diosa Atenea.

 
Se encontraba tres jóvenes divirtiéndose y pasando la noche.
 
La primera, pelo rubio largo y lacio, ojos grisáceos como las tormentas, llevaba unos jean blanco y una blusa de cuero de color negro.
El segundo, un chico de edad de 19 o más, pelo corto negro con un lunar de cabello blanco al lado derecho de su cabello, ojos azules. Tenía puesto unos janes y un chaleco de cuero grueso.
Y por último, La chica de pelo rubio largo, sus ojos azules, tirando a azules verdoso. Llevaba puesto un vestido de color azul, era hermosa.
―Scarlett, es hora de regresar a casa, ya es tarde―le dijo chico de cabello negro con el lunar de canas blanca.
 
―Alesandro, vamos a quedarnos un poco más―dijo Scarlett con ojos de cachorro pidiendo algo―Adara quiere. ¿Verdad Adara?
 
―¡He!―se sorprendió―Bueno, hemos estado toda la noche en el acrópolis de mi madre.
Se quedaron en silencio.
 
―Bueno, Atenea seguro nos dejara estar un poco más de tiempo―dijo Scarlett―además, tu eres la única que ha tenido la oportunidad de hablar con tu mama. Y nosotros dos nada.

 
Se quedaron pensando.
 
―Aunque no he podido hablar con padre, sé que son sus reglas los que no le permite entablar conversación con nosotros pero aun así…―paro Alesandro. Las reglas eran más estricta con los hijos de los tres grandes.
 
No había más nada que hablar.
 
Ellos tenían el conocimiento de quien era sus padres, sabía que eran semidioses en este mundo, por ley y decreto establecido por los dioses para sus hijos, estaba escrito “no poder usar sus poderes contra los humanos normal ni contra de uno mismo, es decir, semidioses contra semidioses. Solo contra los Yokai o aquellos que quieran atentar a su vida”.
 
―Creo, que será mejor irnos al campamento―termino rindiéndose Scarlett.
 
―Sí, es mejor. No me cuadra el ambiente que hay ahora―comento Adara.
 
―Bien es hora de partir―Termino diciendo Alesandro.
 
Después de eso se alistaron para irse al campamento. Nada raro para ellos. Era su actividad diaria para ellos. Los tres mejores amigos, juntos desde la infancia.

 
Iban por las calles de la ciudad de Athens.
 
El ambiente estaba frio, nada fuera de lo lugar para este tiempo, además ya era más de la mitad de la noche. Ellos tendrían que tener una es cusa por llegar tarde.
 
―¿Que vamos a decir esta vez?―pregunto Adara estando un poco nerviosa―creo que hemos mentido tanto que, ya nos deja salir y no nos dicen nada porque quieren.
 
Scarlett sonrió―Tienes razón. Creo que será mejor, decirle que no queríamos regresar todavía.
 
―Hmmm, Es la mejor opción―comento Alesandro.
 
―Si…―dijo Scarlett
 
―¿Que vamos hacer el día de hoy?―pregunto Alesandro.
 
―Ya estás pensando lo que haremos en la noche―dijo Adara soltando unas risas.
 
―Sí, déjame ver…―se quedó pensado Scarlett―Bueno, lo que me gustaría hacer en la noche de hoy es…―le entro escalofrió―Hace frio, o son cosas mías.
 
―Aunque ya es más de la media noche―dijo Alesandro―No creo que… ¿estás bien?

 
―Parece que no, estoy viendo un poco borroso.
 
―¡He, enserio! Hay que llamar al campamento―recomendó Adara.
―No, no. Estoy bien no te preocupe voy a estar bien―Scarlett se pasó la mano por los ojos.
―Bueno, si es así―dijo Alesandro.
 
―HA ¿Quién es esa?―pregunto Scarlett.
 
Alesandro miro a los lados―No veo a nadie más que nosotros,
¿estas segura que estas bien?
 
―Pero es una mujer, tiene el pelo verde.
 
―¿pelo verde?―Adara miro―Scarlett no veo a nadie, será mejor llamar al…
―¡NO!―le grito―ella está ahí, viene hacia nosotros―callo de rodilla―¡HAAAAAAAA!
―¡Scarlett!
 
―Me duelen los ojos―se cubrió los ojos, apretándolo por el dolor―ella, ella. ME ESTA HACIENDO ESTO. Duele.
Alesandro y Adara se miraron, y miraron hacia donde estaba mirando Scarlett.

 
―Ella viene hacia m…―paro. Scarlett dejo sus manos caer al suelo para apoyarse.
―¿Scarlett? ¿Ya te encuentra mejor?―pregunto Alesandro.
 
―¡HAAAA!―dijo arrogantemente―¿Estas bien esto? ¿Está bien lo otro? ¿Acaso eres estúpido o qué?
―¿Scarlett?―hablo Adara.
 
―Scarlett, ya no es hora de estar jugando―dijo Alesandro.
 
―¿Jugando?―dirigió su mirada a Alesandro―Yo no tengo tiempo para estar jugando, hijo del dios Zeus―se puso de pie, mirando a Alesandro con la mirada un poco inclinada.
―Scarlett, ya es tarde―hablo Adara―tenemos que regresar al campamento…
 
No era simplemente ella, parecía otra persona. Ninguno de los dos se había dado cuenta de que Scarlett, no era Scarlett.
Esto no era más que la persona que había visto Scarlett. Fue tarde para ellos.
No se dieron cuenta del peligro que corrían en esos momentos, la amiga de la infancia de ellos ya no era ella.
Este fue el fin.

 
¿Este era el final de un nuevo comienzo?
 
Si es así, las cosas iban a ser peores para Scarlett y los dioses. Si.
Sin previo aviso Scarlett ataco a Adara, no pudo esquivar la cinta de un color verde esmeralda, una cinta de un grueso de 30 centímetro, que parecía no tener fin, se extendía hacia Adara.
Alesandro se dio cuenta por muy poco, pero… Las cicatrices que quedarían grabado en el brazo izquierdo de Adara, lo recordarían para toda la vida.
―HAAAAAAAAAAAAAA―El grito desgarrador dado por Adara, era el grito del sufrimiento, al sentir como le cortaron el brazo limpiamente.
―¡Adara! ¡Adara! Por favor resiste―Alesandro llorando tras ver esta desesperante escena, miro a Scarlett con ojos de odio―¿Que has hecho, Scarlett?
Las lámparas que alumbraban las calles de ese momento se prendían y apagaban.
 
―Lo siento―dijo Scarlett con una sonrisa en su rostro―pero tienes que morir, necesito cumplir mi trabajo.

 
―¿De que estas hablando?―pregunto Alesandro―Si Padre se entera de eso, los dioses estarán en contra de Poseidón. Parte del mundo se verá afectada si eso llegase a pasar.
―¿Qué importancia tiene el mundo ahora? A él no le interesa este mundo.
―Vas a lamentar lo que estás haciendo Scarlett.
 
―Es hora de morir, chico. El tiempo se congelo.
El ver a Alesandro lanzándose hacia ella, justo como un rayo a toda velocidad. Daba lo mejor para esquivar las cintas que iban dirigida hacia a él. Una y otra vez, todo los esquivaba pero…
La realidad de que podía hacer algo, la realidad de que su amiga había herido a su mejor amiga, la realidad de que estaba atacando a su mejor amiga y la realidad de que de pronto podría morir a manos de su mejor amiga, lo llevo al final de la escena.
Alesandro sacando una lanza de rayos de forma de una lanza de su mimo largo de cuerpo, la tenía sostenida con su mano arriba para darle a Scarlett.
Sonrió.

 
La sonrisa de felicidad asomándose en el rostro de Scarlett, había dicho “Caíste, chico”.
 
Scarlett movió su mano derecha al lado derecho de su cara, justa al lado, en el espacio en el aire. Empuño la mano en el aire, y tratando de sacar un objeto del aire, poco apoco aparecía.
 
De color verde, con varias cintas flotándoles en el aire. Se podía apreciar la forma de una espada doble filo, su tamaño era de la mitad de su cuerpo.
 
Sacándola rápidamente, esquivo la lanza de rayo y llevo la punta de su espada al pecho de Alesandro, no lo pudo esquivar.
 
No dijo nada, no hubo tiempo para eso. Fue una muerte instantánea.
A los ojos de Adara estando tirada en el suelo agonizando, no sabía si lo que estaba viendo era la realidad o simple ilusión de su mente que ya estaba a punto de morir.
 
Pero entendió, que la imagen de Alesandro sostenido en el aire atravesado por una espada en su pecho, era la cruel realidad.
 
―¡Haaaaa!―Lagrimas de dolor recorría su hermosa cara―¡Alesandroooo!―seguía llorando del dolor.

 
―Tranquila niña, a todos le llega la hora de morir, incluso para un semidiós como ustedes.
―Lo pagaras―dijo―lo pagaras.
 
―Sí, sí, sí, ya duérmete de una vez. Da gracias que te he dejado con vida.
Callo.
 
Adara extendiendo su mano para alcanzar a Alesandro, callo, junto con la conciencia de ella. Había quedado inconsciente del dolor.
Lo que se pudo notar en ese tiempo, fueron los rayos solitarios que se extendía en todo el cielo de la ciudad de Atenas.
―Ya viejo. Apenas fue un crio de los muchos que tienes―dijo Scarlett mirando al cielo. Ahora.
Saco la espada verde del pecho de Alesandro, cayendo este al suelo con la mirada hacia arriba.
Scarlett se arrodillo al lado de él, y llevo su mano al pecho de Alesandro.
―[Chushutsu] – [Mugen no Mahou] – [Fujikome]―[Extracción] – [Magia de lo  Infinito] – [Contención]

 
Silencio.
 
Las partículas de luz verde con blanco que estaba en la palma de la mano de Scarlett llegaban al pecho de Alesandro que alumbraba fuertemente. La luz llego al pecho de Alesandro, al llegar ella tiro…
 
Tiro su mano hacia arriba para atraer algo, solo se podía ver poco a poco el cómo este estaba siendo extraído.
 
El alma.
 
De color Blanco con azul, su contextura de cristal como las formaciones de hielo delgado tomaba la forma cristalizada del cuerpo de Alesandro, junto con pequeñas chispas de corriente.
 
Scarlett se puso de pie para sacarlo por completo.
 
Hasta que el alma estaba completamente fuera. Hermosa la contextura de su Alma, un color azul entremezclado con blanco se extendía en el cuerpo del alma, chispeando pequeñas chispas de electricidad.
 
Así era la forma del alma de un semidiós, de dos atributos. El dado por el humano normal y el dios.
 
El alma se la quedó mirando.

 
―Lo siento―dijo Scarlett mirando el alma a los ojos―pero mí te necesita mi amigo. ¿Nos puedes ayudar?
Scarlett espero su respuesta.
 
La respuesta del alma de Alesandro no era más que simple gestos como los demás.
 
El alma no dijo nada por un tiempo, se la quedaba mirando hasta que…
Asintió.
 
―Gracias―dijo Scarlett expresando su gratitud―Ahora tendré que llevarte conmigo, por favor, este será tu cuerpo temporal.
En la parte de su cuello llevaba un collar completamente liso, dorado, no llevaba ningún adorno.
 
El alma, vio el collar. Su cuerpo, poco a poco su esencia entro en el collar.
―Listo―dijo estando relajada―este cuerpo de la chica no aguantara más. Espero que los otros ya hayan regresado.
Cogió el cuerpo de Alesandro y…
 
Un pálpito de corazón fue lo que se sintió en el ambiente.

 
La partidura de espacio sufrido en el ambiente, esa entidad salió de su cuerpo.
Desapareció.
 
No veía la luz de esa noche. No veía el lugar donde estaba. No sabía que había pasado.
No sabía por qué el olor a sangre. No sabía por qué las lágrimas.
No sabía por qué de dolor de su corazón. No sabía por qué del peso de sus brazos.
No sabía por qué sentía que había hecho algo que le destruiría su corazón.
La escena frente a sus aojos al recobrar la vista, al ver que sus ojos estaban viendo poco a poco normalmente, no paraba de llorar.
―¿Qué ha pasado?
 
Se preguntaba al no ver todavía la escena que estaba al frente de ella.

 
―Adara―su voz temblaba.
 
―Scarlett―dijo entre voz cortada del dolor, la única que había recobrado la conciencia―Has hecho enojar al dios principal.
 
―¡He!―esto es culpa tuya―comenzó a temblar más su voz―tú lo mataste, lo mataste.
 
La vista llego al punto en el que pudo ver claramente lo que había en ese momento.
 
Miro al peso que traía en sus brazos.
 
―¡He! ¿Qué es esto?―comenzó a llorar y soltar una pequeña risa creyendo que era un juego―Alesandro despierta―le acaricio su rostro―no hagas esos juegos.
 
Desafortunadamente no era un juego. El cuerpo sin vida de Alesandro estaba en sus brazos en esos momentos.
 
―Los dioses te castigaran por lo que hiciste Scarlett. Si vas a huir tiene que ser rápido o si…
 
Se desmayó nuevamente, solo pudo notar su brazo cortado enteramente.
 
La tempestad venia.

 
Los cielos estaban turbulento, rayos salían de las pequeñas nubes que estaban en los cielos de Atenas.
―¿Qué he hecho?
 
*Boom*
 
El sonido de algo estrellándose a unos metros de Scarlett se oyó secamente. Solo sabía lo que podía ser. El polvo que había levantado, no se podía distinguir a la persona que estaba en esos momentos ahí.
―¡Hija!―grito una mujer en el polvorín―¿Qué has hecho hija de Poseidón? Zeus no dejara pasar esto.
 
La que hablo atravesando el pilar de humo ante ella, no era más que la diosa Atenea. Vestida de blanco entero, joyas de oro en unas de sus manos, pelo rubio y sus ojos cenizos turbulentos que podría notarse una tempestad en ese pequeño espacio.
―¿Atenea?―pregunto Scarlett. Se levantó un poco histérica―Yo no he hecho nada.
 
―No había nadie en este lugar más que ustedes tres. No hubo peligro de algún Yokai en estos lares―dijo Atenea.
 
―Pero, pero, no sé qué ha pasado―comenzó a llorar―solo me di cuenta cuando tenía a Alesandro en mis brazos.

 
―Eso no es así―dijo Atenea―los cielos esta en caos por lo que has hecho, Zeus ha justificado tu crimen. Se dará justicia con tu muerte y Zeus también sentencio a Poseidón, exiliándolo a lo último del Caos.
 
Invocando su armadura, la egida, el escudo de Zeus. Su lanza larga, y su casco que llevaba un penacho de plumas en su parte superior de color blanco.
 
Scarlett se puso de pie.
 
―¡Atenea!―grito Scarlett―¡Eres la diosa de la sabiduría, sabes muy bien que yo no le haría nada a ellos!
 
―Lo que le has hecho a mi hija no tiene justificación―dijo Atenea―ha llegado tu hora hija de Poseidón.
 
Atenea lanzo contra ella, la diosa de la sabiduría iba a matar a uno de los hijos de Poseidón. En la antigüedad Atenea lucho contra Poseidón para ver quien se quedaría con la ciudad que hoy actualmente se llama Atenas, por supuesto, Atenea gano.
 
Pero esta vez no era la opción, lo digo porque así lo parecía ser.
 
Poseidón sabía muy bien como era su hija, a pesar de no hablar con ella, era un padre que siempre estaría con sus hijos a pesar de no poder hablar con ellos, como todos los demás.

 
Al momento de llegar su lanza al cuerpo de Scarlett… El agua se desbordo.
La cantidad de agua que venía de todos lados avanzaba hacia Scarlett.
―¡Poseidón!―dijo Atenea entre dientes.
 
El agua llego hacia ellas, cubriendo a Scarlett en una esfera echa de agua. El agua sostenida en forma de esfera en el aire, llevaba adentro a Scarlett, quedo sumergida en sueño.
―¡Poseidón!―grito Atenea―estas interfiriendo con la voluntad de Zeus, tu hermano.
Una voz estruendosa que venía de todos lados se hoyo en el aire.
―Están juzgando mal, un crimen que mi hija no ha cometido. Mi deber como padre es cuidar la vida de mis hijos, si estos no han hecho nada―Poseidón hablo.
―Mira a tu alrededor―giro Atenea mostrando a los cuerpos tirados―Tu hija ha hecho esto, no había signos de monstruo o que alguien más estuviera aquí, que tienes que decir contra esto.
Silencio.

 
―Eres la diosa de la sabiduría Atenea―dijo Poseidón―así que debes concluir y buscar la verdad.
 
―No hay necesidad de eso.
 
―Yo llevare a mi hija a salvo, mientras busco a alguien que me ayude.
 
―¿A quién le pedirás ayuda?―pregunto Atenea.
 
―Las únicas personas en la que todo los dioses pueden confiar, dime, ya debes saber la respuesta no. Zeus nunca ha querido su presencia aquí en la tierra, pero no puede hacer nada contra ello.
 
―¿Los llevaras a ellos?―pregunto Atenea―Ellos solo pelean contra los Yokai en vez de nosotros, ellos no pierden su tiempo en pequeñeces de los dioses.
 
―¿pequeñeces?―hubo subida de vos―una pequeñez como esta no llevaría a tal caos que hay en el cielo de los dioses griegos en este momento. Siendo así me retiro.
 
―¡Espera!―Atenea paro a Poseidón―Sabes que por la culpa de nosotros los dioses en general, él ha perdido a un ser querido. El porcentaje de que él te ayude es de un cinco por ciento, él no te prestara la ayuda…

 
―Al menos confió que en ese cinco por ciento, haiga algo de esperanza en que me preste su ayuda. Si no hay más nada que decir me retiro―dijo Poseidón.
Como el agua viene y corre por todo el canal del rio, así corrió el agua que vino y se fue en un momento sin oportunidad de pelear.
Atenea giro su vista a Alesandro, su cuerpo sin vida estaba tendido en el suelo frio de la madrugada.
 
Luego Giro su mirada a su hija que estaba también tendida en suelo, con un solo brazo en su cuerpo, estaba inconsciente, sabía que no había muerto. Adara solo necesitaba que alguien la ayudara a recuperarse, pero no regresaría su brazo.
―Hija―se acercó a su cuerpo―voy hacer todo lo posible para que te recuperes.
Fueron las últimas palabras Atenea.
 
En un pilar de humo, desapareció llevándose consigo a los cuerpos de su hija y Alesandro. Dejando las calles de la ciudad de Atenas como si nada hubiera sucedido nada en ese momento.

 
***
 
Poseidón.
 
Cuando puso a su hija en la esfera de agua, la había puesto a dormir de inmediato, por lo que no sabía de el, cuando llego ante ella y hablo con Atenea.
 
Scarlett estaba todavía sumergida en sueño en la esfera de agua, su ropa no se mojaba al contacto de esta.
 
La forma de Poseído no tenía forma en ese momento, estaba en un lago en lo profundo de un bosque.
 
Sabía que no tenía tanto tiempo, no podía salir de los límites de Grecia.
 
Parte del agua de su cuerpo salió flotando en el aire, una mínima parte de agua. Tomando la forma de un collar, lo llevo a la esfera, y por si misma se dirigió al cuello de Scarlett.
 
El collar se engancho por sí misma.
 
―En la única persona en la que debes confiar, es en el líder del Clan Luna De Estrella.
 
Así eran las cosas para este tiempo. Algo malo he imprevisto que no se pudo evitar no importa cuando fuera o que día fuera,

 
tarde o temprano iba a pasar este suceso que había ocurrido el día de hoy.
 
―La prioridad, es dejarte por ahora a salvo, y cuando llegue el momento, te enviare a un lugar que este cerca de él―dijo Poseidón―ahora, espero que te encuentres bien en el tiempo que no esté contigo.
 
Se despidió solo con las palabras que había dicho hace un momento.
 
Fue lo único que pudo hacer por su hija, sabía que lo que se esperaba en los cielos era peor. La ira de su hermano Zeus había hecho que hubiera caos en el cielo.
 
Solo tocaba esperar para ver qué sucedería en ese momento.
 
Así la presencia de Poseidón desapareció de ese lugar, dejando a Scarlett atrás, esperando la oportunidad de volver a despertar.

 
***
 
―¿Y Bien? ¿Tienes que decir algo al respecto?
 
La pregunta hecha por Arata a la hija de Poseidón en ese momento de la noche, en el parque de la Ciudad de Yamagata, Japón. No tenía nada de amenaza.
 
―Eres, ¿eres el líder del Clan Luna De Estrella?
 
―Sí, Kuranmunsuta, se llama el clan―dijo confirmando la pregunta―Poseidón, me pidió su ayuda por medio de los sueños.
 
Cierto, los dioses tenían las costumbre de comunicarse con los seres humanos por medio de los sueños, era cuestión del ser humano creer si lo que soñaron era mensaje de los dioses, o simples sueños.
 
―En, en Gracia, los cielos esta en caos, sentenciaron a mi padre Poseidón al exilio a las profundidades del Caos, y también a mí me sentenciaron a muerte por algo que no he cometido.
 
―¿Qué?―pregunto Nozomi sorprendida por la noticia―Arata Oni-san, ¿es verdad lo que está diciendo? los miembros del clan que está en Grecia, no han notificado nada.
 
―Cierto, seguro los dioses lo han mantenido en secreto―dijo Arata―y bien, ¿Por qué la sentencia de muerte y por qué el

 
exilio del dios Poseidón? Eso causaría un pequeño desequilibro para el mundo si eso llegase a suceder.
 
―Lo único que recuerdo, fue estar con mi amigos―comenzó a contar―. Adara, hija de la diosa Atenea y Alesandro, hijo del dios Zeus. Lo único que recuerdo―le salían las lágrimas por los ojos―es sentir que me dolían los ojos―Y al momento siguiente, estaba en el suelo, teniendo entre mis brazos al cuerpo sin vida de Alesandro, Adara estaba tendida en suelo con un brazo cortado enteramente. Adara me dijo que yo lo había hecho―estaba llorando―Yo sé que no hice nada, yo no hice eso.
Nozomi y Arata se vieron a los ojos.
 
―Jun, por favor, ve a ver que necesita Haruka-chan.
 
―Si―Jun se inclinó y se fue.
 
―Bien, Scarlett-san. ¿Sentiste algo o viste a alguien antes de que eso sucediera?―pregunto Arata.
 
―Solo sentí que me dolían los ojos, y comencé a sentir un escalofrió y también y también…
―¿y también?―pregunto Nozomi.
 
―Y también, cuando me dolía la vista, pude notar a alguien a lo lejos, era una mujer de pelo verde largo.

 
―¿pelo verde?―preguntaron los dos.
 
―Bien, siendo así, hay que ver si lo que has dicho es verdad―dijo Arata.
 
―¿No me creen?
 
―No es que no creamos lo que has dicho, es para verificar la veracidad de tus palabras, sabes, nosotros no tenemos la obligación de ayudar a los dioses, nosotros seguimos el primer contrato que hiso nuestro primer antepasado. Al principio no iba a ayudar a Poseidón, pero viendo que es por tu vida y la de él que están mal justificada, los ayudare.
 
―Gracias.
 
―No hay de que―dijo Arata―Nozomi, revisa sus memorias.
 
―De acuerdo―dijo Nozomi.
 
Acercándose Nozomi a Scarlett, que todavía estaba sentada en el suelo, se arrodillo frente a ella y llevo su mano derecha a la frente de Scarlett.
 
―Siéntete agradecida, mi hermano no ayuda a los hijos de los dioses ni a los dioses, así que debes mostrar tu respeto hacia el―le dijo Nozomi en voz baja al oído de Scarlett.

 
―De acuerdo―Scarlett confirmo sus palabras, se ruborizo un poco.
 
―Bien, continuemos―dijo Nozomi para continuar. Sacando nuevamente su Arumakado, hablo.
[Analize] – [Uranai no mahou] – [Miru](Analizar – Magia de adivinación – Ver)
 
Su mano comenzó a brillar en la frente de Scarlett.
 
―Bien, veamos que ha sucedido―dijo Nozomi―Hermano.
 
―¿Qué paso?
 
―Es verdad que le dolía los ojos.
 
―¿Has visto algo más?
 
―Sí, que juega del otro equipo.
 
―Mentira… ¿verdad?
 
―Si―respondió Nozomi
 
―No digas eso―dijo Scarlett avergonzada.
 
―Y también la imagen borrosa de una mujer de pelo verde también la vio, pero los otros dos chicos no la vieron.

 
―Hay algo malo, ¿qué ha sucedido?
 
―Sí, bueno, todo se puso en negro, no hay memoria a partir desde que vio la mujer de pelo verde y se abalanzo hacia el cuerpo de Scarlett-san.
―Eso quiere decir…
 
―Sí, fue una posesión.
 
―¿Has visto algo más?
 
―…Ya volvió los recuerdo―dijo Nozomi―el chico llamado Alesandro está muerto, tiene atravesado el pecho y la chica llamada Adara, tiene el brazo completamente cortado.
―¿A llegado Atenea?
 
―Si, al parecer, su padre Zeus le ordenó matar a Scarlett por lo que había hecho. Al parecer todo lo que dijo fue verdad.
Termino el encantamiento.
 
―¿Ahora me creen?―pregunto Scarlett.
 
―Si. Pero tengo que confirmar dos cosas―dijo Arata―la primera, es verdad que juegas del otro equipo.
―¡heee! Bueno, eso, eso es… es verdad―se dio por vencida, estando un poco ruborizada.

 
―Vaya, que sorpresa―dijo Arata sorprendido―Bueno. Segundo, Nozomi.
―Si.
 
―Llama a nuestro tío, y dile que traiga a las oráculo de la familia, necesito confirmar una cosa con ellas.
―Enserio.
 
―Si.
 
―Bueno, si así lo necesita.
 
―Y también, llama a Amaya. Ella vendrá con nosotros, también dile que cancele la reunión de líderes por dos días.
―También, y ¿para qué es esos arreglos?
 
―Bueno, tenemos que ir al Olimpo claro―dijo Arata como si nada.
―¿Al cielo? Pero allá solo pueden estar los dioses.
 
―he, eso no me importa.
 
―Está bien―dijo Nozomi―. Ya hago los arreglos.
 
―Scarlett, ya es hora de que te pongas de pie, me haces sentir mal verte ahí.

 
―He, está bien―se puso de pie rápidamente.
 
―Muy bien―dijo Arata―Nozomi, dile a Amaya que Traiga regalos de Tokyo y nos venga a buscar ahora con el auto.
―Bien―confirmo Nozomi. No pasó nada más.
Scarlett se quedó al lado de Arata quien estaba callado viendo a su hermana hablar por el teléfono mientras hacía lo que le había dicho.
―¿puedo hacer una pregunta?―pregunto Scarlett a Arata.
 
―Dime.
 
―¿Por qué puedo hablar japonés, si nunca lo he aprendido?
 
―Haa, eso. Bueno, seguro fue tu padre Poseidón. No ibas a venir aquí y no saber japonés ¿verdad?―dijo Arata―de todos modos, por obligación tuve que aprenderme los idiomas de los países que tenemos contrato, incluyendo el griego moderno y el antiguo. Aunque la mayoría me las paso mi padre con un hechizo, creo que el hechizo de los idiomas esta en los libros de la biblioteca de la casa, fue uno de los hechizo dado por los dioses cuando hicieron el contrato con nuestro antepasado―se perdió en sus pensamiento.

 
―Listo―vino Nozomi notificando que ya había hecho los arreglos que Arata dijo.
 
―Bien, hay que esperar a que Amaya llegue.
 
―Si, dijo que venía dentro de cinco minutos a más tardar diez minuto.
 
―Listo―dijo Arata―Ahora es llegar a la casa, tomar un buen baño y mañana a primera hora ir a Grecia. Nozomi, ¿me vas a acompañar?
 
―Claro, a donde tu valla voy a ir. Soy tu hermana gemela después de todo.
 
Fueron las palabras dicha por Nozomi con una sonrisa en su rostro, una sonrisa de felicidad hacia su hermano.
 
Ahí fue cuando termino esa noche.

 
***
 
―¿En dónde estoy?
 
La pregunta echa al aire libre por Sakura, tras despertar en un lugar que era casi familiar.
―Sakura, ya estas despierta―hablo Nozomi―me asustaste, te habías desmayado en el camino, y te traje a mi casa, estas ahora mismo en mi cuarto.
―Nozomi―dijo Sakura―¿Por qué me he desmayado?
 
―No lo sé.
 
―¿Qué hora es?―pregunto sakura.
 
―Son las diez.
 
―Hmmm.
 
―Tienes que tomar un baño ahora. Ya llame a tu mama para decirle que te quedarías conmigo.
―Gracias.
 
―No te preocupes, mi hermano está afuera haciendo unos deberes.
―¿deberes?―pregunto de nuevo Sakura.

 
―Visitas imprevistas a última hora del día―dijo Nozomi.
 
―bien, tomare un baño entonces, me duele un poco la cabeza―dijo Sakura mientras se sobaba la cabeza.
―Seguro son los síntomas del desmayo. Tendrás que comer algo para que se te quite, mandare para que te preparen algo.
―Gracias.
 
―Ahora, a bañarse. Se está haciendo demasiado tarde.
 
―Si.
 
Seguido después, Sakura se levando de la cama y se quitó su ropa para irse a bañar, junto con Nozomi que estaba esperando a que despertara para bañarse Junta.
Así llego la noche para ellas.

 
***
 
―Para que nos necesita Arata-sama.
 
Estando en la sala de estar, blanca. Todo blanco, lo único de otro color era el televisor full hd de 52”
 
Dijeron las tres chicas al unísono, con cabellos plateados, finos hilos metálicos en su cabello, así parecían ser su cabello que traía cada una.
La más alta. Una adolecente de 20 años de edad tenía el pelo cabello plateado largo, llegando casi más debajo de su espalda, llevando el diseño del uniforme de pelea del clan, pero este era blanco. Los bordados plateados.
La segunda. Un poco baja, de 18 años. Tenía el pelo a la mitad de su espalda con el cabello plateado, el mismo vestido y bordado que la primera.
La tercera. La más baja de toda, 16 años de edad. Pelo corto hasta la altura de sus hombros. Llevando el mismo vestido y bordado que las otras dos.
Su expresión, ninguna tenia. Eran seria pero… De vez en cuando jugaban entre ellas misma y se reían.
―¿Arata-sama?―dijo la de pelo largo.

 
―¡Ha! Saori. Lo siento, estaba pensando las cosas.
 
―Cierto, cierto. Saori nee-san, deja a Arata-sama pensar las cosas―hablo la de pelo corto.
 
―Ara, Ara. Harumi nee-san, hay que hacer silencio para que Arata-sama piense calmadamente―hablo la de pelo medio largo a la de pelo corto llamada Harumi.
 
―Ya, ya. Naomi nee-san, ya deja de discutir con nuestra hermana menor, ya. Arata-sama necesita meditar más en sus pensamientos, ya―dijo mirando a Arata que las miraba, Saori tapo con su mano su boca y tapo una pequeña sonrisa de su boca.
 
―Me alegro de que se encuentren bien―dijo Arata.
 
―Gracias a usted Arata-sama, por preguntar―dijeron al unísono las tres, medio inclinando su cuerpo.
 
―Bien―asintió Arata.
 
―Es raro que Arata-sama no cite a las tres, ya―dijo Saori.
 
―Ara, Ara. Aunque sacamos las tres tarjetas plateadas, no podemos ser sus esposas, porque no podemos perder nuestra virginidad―dijo Naomi.

 
―Cierto, cierto. La virginidad es lo de menos, el futuro del clan es lo primero―siguió hablando Harumi.
 
―Ya, ya. Fue la decisión de Arata-sama. Quedaron en silencio.
―¿Chicas?―pregunto un poco nervioso pero no le prestaron atención.
 
―Aunque a veces me siento un poco sola, ya―menciono Saori triste.
 
―Ara, Ara. Nosotras también necesitamos de un hombre―menciono Naomi.
 
―Cierto, cierto. A veces lo tenemos que hacer entre nosotr… Las miradas recayeron en Naomi.
―Ya, ya. Es hora de que Arata-sama nos cuente nuestra llamada, ya―dijo Saori nerviosa.
 
―Ara, Ara. A veces el tiempo es oro.
―Cierto, cierto. Lo que dije fueron fantasías mías―dijo Naomi. Quedaron en silencio.

 
―Por favor Arata-sama, prosiga a contarnos lo que necesita―dijeron las tres al unísono, mirándolo a los ojos.
 
―Bueno si ya terminaron―dijo Arata espantando lo que habían dicho.
 
―Me gusta, cuando ella entabla una conversación―había aparecido el tío de Arata, Koyomi.
 
―Tío, por ahora puedes retirarte.
 
―heee, pero si apenas acabo de llegar.
 
―Está bien, puedes esperar afuera y después hablamos. Puedes hablar con Scarlett.
 
―Hooo, otra chica―dijo Koyomi―eres todo un gigolo, sobrino mío.
 
―¡tío!
 
―Sí, sí. Ay me estoy retirando. Amaya, cuídalo bien, ¿de acuerdo?
 
―Sí señor.
 
Amaya estaba en la parte de atrás de Arata, disponible para lo que el necesitara.

 
―Bien, lo que necesito saber, es que han visto del ¿futuro del mundo.
Silencio.
 

―Ara, ara.

 
Nota del Autor

 
Hola.
 
A veces me pregunto muchas cosas. A los lectores que leen esta novela, les doy mis agradecimiento por leer esta novela, en serio, gracias.
A pesar de que son muy pocos los que están leyendo esta novela, me alegro que hay personas que le gustan mi novela, hay seguir avanzando.
Agradezco a todos que dejan sus comentarios.
 
Por último, les diré que tengo una sorpresa a los que leen la novela, va hacer dentro de un mes o mes y medio pero se las daré. Ya de aquí allá, la historia estará bastante avanzada, pero vale la pena lo que estoy haciendo.
Así que espérenlo. Gracias, por su tiempo.