RAV – Prólogo: Parte 1

Modo Noche

PRÓLOGO: PARTE 1

 

Niflheim, un mundo cubierto por un infinito mar de tinieblas y oscuridad, las sombras se extienden por cada pedazo de este mundo causando que una densa y purpúrea niebla bloquee la vista perpetuamente, un mundo de oscuridad de los nueve grandes mundos del árbol de la vida y el universo, Yggdrasil.

En la cima de este mundo se encuentra un castillo tan negro como la noche, flotando en lo alto de los cielos, los muros del castillo se extienden hasta donde alcanza la vista, manchados de un rojo oscuro, siendo prueba de la sangre que se había salpicado en ellos, unas torres se encuentra en cada una de las ocho direcciones del inmenso castillo, proyectando una imagen de invulnerabilidad y fortaleza, las inmensas puertas del castillo eran como la boca de una feroz bestia causando miedo a quienes la vieran, dando a entender que aquellos que se atrevieran a pasar probablemente no saldrían jamás.

 En un salón dentro de este imponente castillo se encontraba un hombre sentado sobre un trono, este hombre parecía tener alrededor de unos veinte años pero su presencia estaba llena de poder y de él emanaba una aterradora aura de oscuridad y muerte. Aunque estaba sentado, era fácil ver que era alto.

Su pelo blanco estaba moviéndose con el viento, su piel blanca como un precioso jade parecía reflejar la luz, la esclerótica de sus ojos era negra igual que sus pupilas resaltando su iris haciéndolo ver como diademas que brillaban de un color blanco lechoso sobre el negro de sus ojos, de su cráneo sobresalían dos largos cuernos oscuros, al igual que una larga cola negra sobresalía de su parte trasera, usaba una armadura negra carbón con un brillo metálico posado sobre su cuerpo, mientras que en su mano derecha se encontraba sujetando una majestuosa lanza azabache qué se ocultaba en las sombras, su rostro mantenía una mirada indiferente.

El hombre mantenía sus ojos cerrados, mientras calmadamente se recostaba sobre su trono pensando en la extensión de sus dominios, pensando en el incierto futuro mientras imágenes de Niflheim pasaban por su mente, así permaneció durante un tiempo, hasta que un fuerte sonido perturbó sus pensamientos; eran las enormes puertas del salón siendo abiertas, desde afuera entraba un hombre joven que parecía tener alrededor de unos treinta años, su pelo corto de color verde, sus ojos azules, con la piel blanca, vistiendo una armadura de color rojo oscuro con una katana en su vaina colgando de su cintura.

El hombre se apresuró a entrar al salón rápidamente, luego se arrodillo en una rodilla frente al trono, para luego hablar en un tono servil.

“Mi señor, perdone mi intromisión, pero deseo saber, ¿Hará un movimiento en contra de los campeones?.”

“…..”

Suspirando, el extraño hombre dijo

“Zoldius, mi leal sirviente y compañero, aún estoy recuperando el poder que he perdido en las continuas batallas que tuve hace cientos de miles de años, en mi estado actual apenas puedo derrotar a un campeón, pero sufriría terribles pérdidas, yo apenas he recuperado la mitad de mi poder original, mientras el resto de campeones ya poseen por lo menos el 60% de su poder según mis más recientes investigaciones, por ello, incluso si utilizo la lanza demoníaca Astalón, no tengo ninguna oportunidad de victoria.”

“Mi señor, usted una vez fue conocido y temido por los nueve mundos como el Rey Demonio, Azzagrat Avarice, poseedor del arma mundial de Niflheim la lanza demoníaca Astalón, uno de los nueve campeones de Yggdrasil, el poderoso comandante de los demonios de Niflheim, una de las más grandes razas de los nueve mundos, pero ahora, después de tantos milenios, solo aquellos guerreros antiguos lo recuerdan.”

“…..”

Azzagrat alzó su cabeza, su mirada se perdió en la nada, recordando sus hazañas del pasado.

“Mi señor, si usted no puede derrotar a un campeón con su cantidad de poder actual, intente complementarlo incrementado la fuerza de sus tropas y expandiéndose hacia otros mundos.”

“Eso no bastara, la fuerza de los campeones es inmensa, no es algo que se pueda solucionar con los simples números, no importa el número de tropas que enviemos, serán destruidas aunque estén en el rango 6, el pico de los mortales.”

“Mi señor, entonces podríamos crear un grupo de guerreros de élite de las más fuertes razas,  para entrenarlos hasta que lleguen al menos al rango de las leyendas; con ellos como su escolta podría derrotar a los campeones incluso si tu poder no está recuperado por completo, este plan podría tomar milenios, incluso puede tomar decenas de miles de años, pero aún así es más rápido que su recuperación.”

“…..”

Azzagrat se queda callado, pensando sobre el plan de su sirviente.

No es un mal plan, pero se requieren dos cosas: primero conseguir varios sujetos con el potencial de avanzar entre los rangos y segundo que ellos me tengan una lealtad inquebrantable que elimine la mínima posibilidad de traición, después de todo, cuando llegue el momento en el tengan poder tal vez decidan traicionarme.

¿Para qué me serviría todo ese trabajo?, sería un desperdicio de tiempo, esfuerzo y recursos, de todos modos, no podría llevar a cabo este plan; mi poder es actualmente demasiado débil y si hago un movimiento de reclutamiento será notado por los otros campeones, para hacer tal plan sería necesario deshacerse de la mirada de los campeones, algo que actualmente es imposible.

Suspirando, Azzagrat volvió su cabeza, mirando a su sirviente.

“Zoldius Gwyddyon, tú eras un humano normal, huérfano en Midgard, tenias un inmenso potencial, una sed de poder y grandes deseos de venganza, yo te encontré y te entrené, por ello obtuviste el poder y conseguiste tu venganza, tu gratitud hacia mí fue la que forjó tu gran lealtad, por la cual aún después de obtener tu venganza sigues a mi lado, o ¿Me equivoco, Zoldius?.”

“No. Mi gran señor, gracias a usted pude levantarme del polvo y conseguir vengarme, todo lo que he logrado es gracias a mi señor, mi vida le pertenece.”

“Pero que tu seas un hombre grato y leal no asegura que el resto sea así, este mundo está lleno de diferentes tipos de personas, puedes extender una mano en ayuda y terminar perdiendo ese brazo.”

“Aún así, Mi señor, debería intentarlo, no…”

BANG!!

Se escuchó un fuerte ruido de impacto, era obvio que algo había golpeado los muros del castillo flotante.

Ante ello, Azzagrat mostró una sonrisa fría como el hielo, mientras mostraba sus largos colmillos sobresaliendo de su boca.

“Dejaremos esta conversación para más adelante, parece que alguien se atrevió a atacar mi castillo, veamos quien es. Zoldius, vienes conmigo.”

“Sí, mi señor.”

Zoldius respondió respetuosamente.

Azzagrat se levantó de su trono y empezó a caminar hacia las puertas del salón, mientras una neblina negra comenzó a salir de sus pies, hasta que lo cubrió por completo, luego esta se dispersó en el aire, pero el ya no estaba allí, mientras que Zoldius fue cubierto con el poder de los rayos, y salió disparado del salón como una línea de luz.

***

Los dos llegaron a las afueras del castillo en solo un instante, posicionándose y permaneciendo de pie sobre las murallas, sintiendo el aire helado cargado de la eterna neblina de Niflheim, mientras ambos mantenían sus miradas fijas en los atacantes.

Frente a ellos se encontraban tres hombres y una mujer, todos de razas diferentes.

Uno de los hombres era de la raza de los dragones, parecía tener alrededor de unos treinta y cinco años con un par de alas escarlatas que brillaban como el fuego sobresaliendo de su espalda, sus ojos amarillos con pupilas verticales como una serpiente, sobre su frente con forma de reptil un par de cuernos cortos que brillaban con una tenue oscuridad mientras las escamas de su cabeza brillaban con un rojo resplandor, de piel morena con su estatura siendo enorme para los estándares humanos, midiendo casi cuatro metros de altura, portando una armadura encantada color plateada con runas rojo sangre que desprendían un calor intenso mientras se encontraba sobre su cuerpo, dejando en la parte trasera un agujero del que sobresalía una larga cola roja mientras en sus manos estaba llevando un hacha gigante de doble filo, con el mango rojo ardiente y la hoja cubierta de fuego.

Otro de los hombres era de la raza de los gigantes, tenía la apariencia de un hombre de mediana edad entrando a la vejez, con un tamaño tan alto como el de una montaña, su piel era de un color grisáceo como el metal, aparentando ser como el hierro, tenía unos ojos azules marinos, pelo largo blanco-azulado que llegaba hasta su espalda y una larga barba blanca, su armadura era blanca como un pedazo de hielo de diez mil años con trozos de cristales azules que desprendían un aire gélido a su alrededor, en sus manos sosteniendo un enorme mazo con un mango de color azul extremadamente largo, el diámetro de la cabeza del mazo era comparable a un buque de guerra, su peso era ridículo, pesando cientos de toneladas mientras estaba cubierto con complejas líneas delicadamente esculpidas.

El último de los hombres tenía una apariencia semejante a la de los humanos pero tenía un halo de santidad en su cabeza que lo diferenciaba de los mortales, dos pares de alas blancas cubiertas de hermosas plumas se encontraban posadas en su espalda, su edad es difícil de determinar, pero daba aires de un hombre de mediana edad, su estatura siendo promedio con una larga melena rubia descendiendo desde su cabeza, sus ojos siendo de un profundo azul mientras una corta barba se extendía desde su barbilla, su piel de un color blanco caucásico, una armadura que brillaba con rayos blancos cubriendo su cuerpo y una larga espada plateada fuertemente sujetada en sus manos.

La mujer era fácilmente identificable como parte de la raza de los elfos, sus largas orejas revelaban sus orígenes, podría describirse simplemente como una mujer extremadamente hermosa, su edad era de alguien entrando en la madurez, alrededor de los treinta años, con una estatura poco remarcable, su piel siendo de un blanquecino ligeramente bronceado mientras que sus ojos eran de un verde claro, desde su cabeza hasta su cintura se extendía un largo pelo negro, con un pecho lleno y unas curvas seductoras, su cuerpo cubierto de una hermosa toga de color blanco nieve con su delicada mano derecha que sostenía un bastón marrón con partes de dorado, que parecía haberse hecho con la rama de un árbol sagrado.

Concentrado su mirada, Azzagrat procedió a hablarles mientras mantenía una expresión relajada.

“Ginartes Ladon; Campeón de Muspelheim, el Dragón del Fuego Eterno.”

“Salomón Gotland; Campeón de Jötunheim, Gran Gobernante de los Gigantes de Escarcha.”

“Claude Haniel; Sirviente de Salomón, Dios del frío congelante.”

“Afrodita Goodfellow; Sirviente de Ginartes, Diosa del calor infernal.”

“…..”

Tras ser descubiertos e identificados con tal facilidad por Azzagrat el grupo no expresó ninguna señal de sorpresa.

“Ginartes, Salomón, buenos amigos míos, ¿Habéis venido a visitarme?, que gran sorpresa, jajaja.”

El grupo mantuvo expresiones frías ante las palabras de Azzagrat. Ginartes incluso se enfureció por el sarcasmo remarcado en ellas, respondiendo.

“Deja de hacerte el idiota ¿quién está viniendo a visitarte?,¿Qué es lo que te parece tan gracioso?, te mataremos y con eso robaremos tu energía mundial. Nosotros dos te superamos en cuánto al poder que hemos recuperado, y sabemos que tú sólo tienes la mitad de tu poder, no tienes forma de ocultarlo, aparte, está vez cada uno trae consigo un sirviente de rango 8; mientras que nosotros llevamos nuestras armas mundiales. La muerte es el único destino que te queda.”

Azzagrat sabía que la situación no era fácil, pero aún así, mantenía su confianza en la victoria respondiendo.

“Que triste que esas sean sus razones para visitarme, pero aun así piensas que con su poder podrán matarme, jajaja. Ustedes son un par de simples campeones de grado principiante e intermedio, mientras que yo soy un campeón avanzado, mi sirviente es un dios superior; y su sirviente Claude es simplemente grado avanzado, Afrodita incluso peor, una basura principiante. Aún con ese poco poder piensan que podrán matarme, muy bien, excelente, hace tiempo que pensaba que el proceso de recuperar mi energía era muy lento, les devoraré su energía mundial para recuperarme más rápido, jajajaja.”

Sosteniendo fuertemente su lanza con ambas manos Azzagrat posicionó su cuerpo para la batalla, luego, en solo un momento.

BOOM!!

Un fuerte retumbo sonó desde los muros cuando el salió disparado de ellos con una fuerza increíble, el impulso lo lanzó como una bala con su lanza apuntando hacia Ginartes, mientras que al mismo tiempos el previamente callado Zoldius avanzó rápidamente hacia Claude.

Frente a su ataque, Ginartes levantó su gigantesca hacha ardiente de doble filo, con un fuerte movimiento descendente, la hoja creó un intenso muro de fuego que calcinaba todo a su paso, pero sin perder el impulso Azzagrat movió su lanza horizontalmente con tal fuerza que creó un viento huracanado que destrozó el muro de fuego.

Aprovechando la concentración de Azzagrat en su oponente, Salomón se movió a la espalda de este, intentando asestar un fuerte golpe con su enorme mazo.

SLASH!!

El sonido del viento era capaz de destruir los tímpanos, Azzagrat repentinamente aumentó su velocidad en el aire logrando evitar el enorme mazo, luego aceleró en línea recta hacia Ginartes, dejando tras de sí a Salomón.

Azzagrat invocó una neblina oscura que se dirigía hacia Salomón. Aunque este movió su enorme mazo destruyendo la neblina corrosiva sin esfuerzo, el objetivo no era dañarlo, si no distraerlo por unos momentos; aprovechando que este estaba bloqueando su ataque, Azzagrat continuó su rápida carrera, apuñalando su lanza en dirección a Ginartes.

***

Mientras la batalla de Azzagrat iniciaba, Zoldius se encontraba en su propio combate.

SLASH!!

Con un solo movimiento recto de su katana, cortó limpiamente el brazo izquierdo de Claude.

Sufriendo el fuerte dolor de perder su brazo, y con su sangre fluyendo, Claude intentó defenderse desesperadamente con su brazo restante, a la vez que Afrodita aprovechó ese momento e invoco una enorme lanza de fuego tan grande como una casa.

Con furia en sus ojos, Afrodita disparó la poderosa lanza de fuego en contra de Zoldius, obligándolo a retroceder mientras intentaba bloquear la lanza.

BAAM!!

La lanza fue bloqueada tras impactar en la katana de Zoldius, los restos de las llamas caían sobre su rostro, quemándolo y bloqueando su vista mientras retrocedía.

En ese momento, Claude aprovecha la momentánea ceguera de Zoldius, lanzándose en contra de este con su espada en mano, Zoldius sintiendo el peligro logró desviar la espada larga y con su katana hizo un corte lateral, con chispas resultando de su impacto, aprovechando la inercia resultante del impacto, Zoldius giro su katana sobre su propio eje, terminando en el lateral contrario de Claude, propinando un profundo corte en su pecho, pero eso no era suficiente para matar a este, que gritaba tras recibir el fuerte corte.

“¡¡Ahora!!”

En el momento en que Zoldius escucho eso supo que algo iría mal.

Afrodita que se encontraba esperando el momento perfecto lanzó una inmensa bola de fuego directamente hacia Zoldius, el ataque venía demasiado rápido y desde abajo, aprovechando la concentración de este durante el corto intercambio, Afrodita había descendido al suelo fuera de su vista, aprovechando las neblinas naturales de Niflheim en su favor para ocultarse.

El ataque de la bola de fuego acertó completamente a Zoldius, causándole quemaduras alrededor de todo su cuerpo, en especial sus piernas, por suerte podía volar y esta era una batalla aerea, asi que no afectó su movilidad considerablemente.

Aún así, el dolor de tener sus piernas quemadas no era una broma.

Zoldius se enojó extremadamente ante esto, en su ira invocó un increíble rayo dorado que descendió desde los cielos hasta golpear a Afrodita.

ZAPT!!

Afrodita, que se encontraba admirando su exitoso ataque fue repentinamente impactada por un rayo, su cuerpo se quemó a un estado igual o peor que el de Zoldius y su mente quedó aturdida.

Al recuperar su conciencia, Afrodita vio a Zoldius volando directamente hacia ella; un fuerte nerviosismo la atacó instantáneamente.
No solo su ataque había sido incapaz de matarlo, sino que causo que Zoldius la marcará como su objetivo y se dirigiera hacia ella.

Pero un Claude gravemente herido apareció frente a ella, bloqueando los poderosos ataques de este.

CLINK!!

Las dos espadas chocaron entre sí, Claude intentó cometer un ataque contra Zoldius, pero fue fácilmente desviado por este.

CLINK!!

Luego de varios intercambios a alta velocidad, aprovechando el brazo faltante de Claude, Zoldius ataco con todas sus fuerzas al flanco izquierdo de este, pero Afrodita estaba esperando que estuviera en peligro para defenderlo, lanzando múltiples bolas de fuego hacia Zoldius.

Luchando en esta batalla de dos contra uno, Zoldius fue acorralado poco a poco, mientras cubría su cuerpo de una poderosa lanza de fuego que Afrodita ocultó astutamente dentro de una masa de bolas de fuego.

Mientras este se defendía de la lanza fue apuñalado por Claude en el estómago, con su espada hundiéndose en su cuerpo hasta el mango.

Descarga: