MNU Volumen 3 – Capítulo 11

Modo Noche

 

Capítulo 23

Saga de OldWorld:

Charles Irving Smith, y la muerte.

“Me encuentro ya cansado. Y han pasado 70 años desde que llegué a este lugar, mi mente gastada ha olvidado como era mi mundo, y los pocos recuerdos que tengo se han roto poco a poco, al punto de que a veces me pregunto ¿Dónde estoy y como he llegado aquí? Ahora estoy sumergido en las aguas más profundas y peligrosas de todas… Mi locura.

He descubierto, como se originó todo en este lugar, y de donde proceden estas criaturas, y terminé de escribir mi historia sobre la vida en esto parajes tan exóticos y extraños, termine de escribir mis memorias y todo lo referente a mi investigación. Ya no tengo más por qué vivir, ahora con 95 años, el tiempo aunque corto se va como la vida misma… en un instante. Decidí morir como llegué aquí, hundido en estas aguas para morir con el mar.

Y en todo este tiempo, solo he huido para sobrevivir, sin tiempo para disfrutar de mi vida, tanto aquí como en mi mundo, tengo solo pocos recuerdos felices:

Cuando conocí a Fryda, cuando conocí a Robert, y cuando conocí a Chardi, cada uno de ellos abrió un capítulo en mi vida, en el amor como en el conocimiento. Viviendo en esta solitaria isla con los arcaicos que en todo este tiempo su vida no se ha terminado, y es sorprendente como se han mantenido. Ni uno solo de los vejestorios de este lugar ha muerto; ellos siguen con su vida ermitaña. Y yo me destine aquí, privado de toda liberta por el solo hecho de no querer saber más de este mundo, resignado a morir solo como último sobreviviente y superviviente de la tripulación del exilio.  ”

Estas serán mis últimos escritos, porque hoy zarparé al océano bospelante donde resurgimos hace 70 años con 205 personas que solo querían volver a casa. Así que cualquiera que lea esto quiero que entienda que si ha llegado aquí a este mundo, tómese el tiempo de entender que no será fácil volver a nuestro mundo.

Las palabras de Charles me llegaron. Este hombre que contó su vida desde el inicio y por partes, ha creado una magnifica historia que contar para sus generaciones. Pensé que sería lo último que leería de él, las hojas acumuladas en esa libreta se desordenaba y no sabía que maravillosa historia o aventura me terminaría de contar: por lo que sé, este mundo ya parecía tener relación con el nuestro, gira en el sentido contrario que el nuestro, parece haber cierta intervención humana en su evolución, tanto biológica como en desarrollo en las ciencias. Y nuestro mundo converge  cada cierto tiempo para que los humanos puedan entrar. Eso es todo lo que he podido concluir por lo que cuenta.

Así que pasando página veo, con gran sorpresa y con agrado lo que cuenta.

“Lo que escribiré a continuación, y retomando lo que escribí anteriormente será un hecho realmente sorprendente, y también un poco o prácticamente nada creíble, pero tomándome mi tiempo he reflexionado sobre el modo de actuar de todo lo que ha ocurrido, y es para que quien lea este diario tenga en cuenta que si es posible salir de este mundo, pero debo advertir que desconozco o por ahora excluyo alguna posibilidad lógica conocida sobre cómo opera el volver o el ingresar al mundo 2 como lo he llamado.

Ahora empezaré: primero escribiré que en estos momentos estoy escribiendo este capítulo, en mi mundo. Después de lanzarme al mar, con deseos de volver a ver mi mundo, resulte rescatado por un bucanero en las costas de Dyfed en las tierras de gales.

Tenía 95 años  cuando los marineros del buque me sacaron de esas aguas. No olvidare  sus rostros, ellos estaban estupefactos, y muy desconcertados, no sabían de donde era, pero le expliqué que era de un condado del reino unido, ¿y cómo podría yo contar que en realidad venia de un mundo alterno al nuestro? Les dije que era tripulante del exilio, un buque ballenero que andaba por el pacifico.

Les conté que habíamos naufragado cerca a las canarias. Pero ellos no entendían, y fue cuando me llevé una gran sorpresa al decirle en que año había zarpado, y ellos se miraron como si de un loco se tratara.

El Exilio había zarpado el 02 de abril de 1840 de las costas de Plymouth, ellos me dijeron.

— Oye, no sé qué fue lo que te paso, o si te golpeaste muy duro en la cabeza, pero… es 3 de abril de 1740 amigo.

— ¿Qué?

— Si, es 1740— Dijo uno de los hombre jóvenes que me salvaron.

Quedé estupefacto, no podía creerlo, ¿o será que me juegan una broma?

— Tenemos las bitácoras del capitán si no nos cree, o el mismo podría afirmarle la fecha.

— me he devuelto 100 años al pasado, ¿cómo es esto posible?

— Disculpe usted, pero ojee un poco lo que traía envuelto, esa historia suya es sorprendente, ¿de casualidad es usted escritor?— Quedé un poco confundido, y dije—  ¿Escritor?— El joven me veía con esa expectativa y yo con todo eso revuelto en mi cabeza solo dije que sí. — Perdone que lo haya leído sé que es una falta de educación pero no pude evitarlo, ¿me puede decir su nombre de nuevo?

— Mi nombre es Charles Irving Smith.

— Suena muy elegante, me llamo Nickolas Fleming, soy el segundo al mando en este barco, mi primo es el capitán, y él es mi ayudante Jhonson, estábamos surcando el oeste cuando te vimos flotar con esta cosa que llevabas, ¿dinos que te paso?

Yo no sabía por dónde empezar, así que invente una historia, porque me creerían un loco si les digo que vengo del futuro, y ellos creyeron totalmente de mi naufragio de un barco llamado el exilio, conté la parte de la tormenta y omití todo lo demás.

Cuando llegamos a tierra, los hombres me ayudaron con comida y ropa. Yo me cree un plan que consistía en viajar a mi ciudad natal luego a Bristol, y de ahí a Edimburgo.

Antes de mi viaje, me hice famoso por mi historia que Nickolas había leído, ya le había contado sobre un pirata, la Royal Navy estaba en una guerra total con los piratas, y haberles contado sobre un pirata desconocido creo historias sorprendentes. No me quede mucho como para escucharlas.

Después de ganarme dinero contando mis historias en el mar sobre las aventuras del gran Charles Smith, porque no sabía que otro nombre poner.

Eso me dio idea de escribir una historia fantástica con mis aventuras en el oro mundo, tome mis notas que iban destinadas a mi amigo Robert y para Chardi y conviné todo en un gran libro que titulé «VIAJES FANTASTICOS: EL MUNDO DE LA INFINIDAD DE CARAS»

Mientras hacía mis paradas en los distintos lugares que quería visitar tomaba nota de todo lo que podía recordar y lo que leía de mis propias anotaciones, me adapté muy rápido a mi cambio de siglo, porque todo lo que conocía en mi era no existía en este tiempo, nada estaba hecho todavía, ni siquiera la panadería, ni el burdel, pero si encontré mi orfanato y al padre Simon cuando era tan solo un niño llorón de 4 años. Ese viejo me maltrato mucho, pero el que lo cuidaba a él también lo maltrataba, no intervenía y en ningún evento. No sentía que fuera necesario.

Cuando llegué a Edimburgo, el puerto se estaba construyendo, y la pesca de ballenas estaba aún en su auge.  Nada de lo que yo había visto en mi época estaba, así que no sabía que esperar.

Me senté sobre una roca por un rato para observar el atardecer en el mar, miraba ese cielo rojo que no era muy diferente al mundo 2 donde pase toda mi juventud, lloré un poco porque pensé en que nunca volvería a ver a Chardi ni a mi amigo Robert, y es cuando algo sorprendente pasa.

Un niño se acerca, era regordete y estaba muy bien vestido, de camisa blanca y pantalón marrón oscuro, de cabello dorado y ojos azules, tenía tirantes en sus pantalones, y un moño rojo envuelto en su cuello. El niño tendría 9 o 10 años. Él se acercaba por detrás poco a poco porque me vio desde el principio que me senté que estaba escribiendo algo.

Y el con esa curiosidad me pregunta que escribía, yo le dije que una historia, fantástica sobre todas mis aventuras en el mar.

Él me dijo que le gustaba leer, así que yo le conté todo lo que me paso en ese mundo 2, desde que conocí a mi amigo Robert, a Chardi y a Fryda, como fue mi vida de huérfano, como los piratas lucharon contra una animal gigante que tenía una isla en su lomo, conté tantas cosa que tenía guardado en mi interior, que fue liberador. Cosas que no contaba en mi historia ni en las historia de bar, ese niño fue especial por que escucho toda mi vida.

Al terminar de contarle todo, la madre del chico lo llamo, porque ya era tarde así que como el niño era tan curios y le gustaba leer, le pasé a él el borrador terminado de mi historia, este lo acepto y cuando ya se iba a ir, este chico me dijo su nombre.

— Mi nombre Erasmu Darwin señor.

— ¿Eres Erasmus Darwin?

— Si, ¿Por qué?

— Por nada, ve con tu madre.

El chico se fue, y hablo con su madre, para contarle lo que llevaba.

Estaba hablando con el abuelo de mi amigo Robert.

Entonces entendí como si hubiera ocurrido ayer, la expresión de mi amigo Robert cuando le dije mi nombre, Charles Irving Smith.

Y es ahí cuando caigo en cuenta la relación de su nombre, Charles Robert Darwin.

 

 

 

 

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