WAMR – Capítulo 99

Modo Noche

Capítulo 99: Una carta extraña

 

Benjamín no podía esperar más.

El mejor escenario era que el Santo Caballero se fuera para que la habitación estuviera vacía. Entonces podría rebuscar el cuerpo sin preocuparse.

Sin embargo, eso no sería posible ya que el deber del Santo Caballero era vigilar y no abandonar su puesto.

Parecía que era la mejor oportunidad que podía tener Benjamín.

Por supuesto, primero tendría que ocuparse de este Santo Caballero.

En ese mismo momento, Benjamín se dio cuenta de que no tenía ningún impacto psicológico ni culpabilidad después de cometer un asesinato. A menos que, por supuesto, fuera gente que él sentía que no debía ser masacrada, o de lo contrario se sentía como si simplemente estuviese eliminando NPCs. No se pondría nervioso.

No sonaba como si estuviera cuerdo…

Mmm…

Ah, bueno, déjalo ser.

Tenía asuntos mucho más importantes que atender que pensar en ello. No iba a ser fácil manejar a este Santo Caballero, así que no debería perder el tiempo pensando en la vida.

El problema no radicaba en matar al Santo Caballero, que era la parte fácil, sino más bien en cómo podía asesinar rápidamente al caballero mientras acechaba en las sombras.

Para evitar problemas con algún intruso, apostaron muchos santos caballeros en el hotel. A través de la Detección de Partículas de Agua de Benjamín, pudo sentir que había otros siete u ocho hombres, y ese es sólo el número de los que estaban a su alcance.

Si alertará a los Santos Caballeros, no tendría la oportunidad de alcanzar el cuerpo.

Usar una pistola sería imposible.

La Aguja de Hielo sería su mejor oportunidad. Sin embargo, sólo podía usarla a corta distancia. Otro problema era que no estaba seguro de si los hechizos mágicos alertarían a los Santos Caballeros.

La especialidad de los Limpiadores era que podían detectar cualquier hechizo mágico, pero ¿en qué confiaban? Si se trataba de un instrumento mágico, ¿No es probable que alguno de los Santos Caballeros llevara también una de estas herramientas?

Si uno de ellos realmente la llevara, estaría condenado.

Después de una cuidadosa consideración, creyó que debía ser más cauteloso en su ejecución.

Entonces, ¿qué debería hacer?

Pensó una y otra vez. De repente, se levantó y corrió en la dirección opuesta del túnel. Después de correr durante unos diez minutos, se detuvo y cantó el hechizo rompehielos.

Esto fue lo que se le ocurrió.

Si su preocupación era que la magia active la alarma, entonces simplemente podría lanzarla más lejos.

Si él lanzaba el hechizo lejos y volvía a la entrada del pasadizo mientras mantenía el hechizo en su palma de la mano, todos los problemas se resolverían.

“¿Soy listo o qué?” No pudo evitar alabarse a sí mismo.

La Aguja de Hielo que acumuló Partículas de Agua rápidamente se formó en la palma de la mano de Benjamín. Benjamín sostuvo la Aguja de Hielo y corrió hacia la entrada.

Fue increíble lo fácil que fue mantener el hechizo mientras agarraba la Aguja de Hielo. Combinado con la rápida recuperación de su energía espiritual después de obtener la cruz, se sintió muy poderoso. Diez minutos después, llegó a la entrada del túnel secreto.

Respiró hondo y recuperó la compostura. Estaba listo.

Era hora del ataque sorpresa.

Sintió su corazón palpitar en su garganta.

El siguiente paso era el más importante de todo su plan.

Benjamín revisó la habitación una vez más con su Detección de Partículas de Agua para asegurarse de que todo estaba en su lugar. Activo el mecanismo del túnel secreto. Se escuchó un sonido bajo pero audible, y la tabla entre el armario y el túnel se abrió.

Poco a poco se inclinó en la parte superior de su cuerpo para cerrar las puertas del armario medio abierto.

Luego, salió del túnel y se arrastró hasta el armario cerrándolo. Se puso en una posición de un ninja que acecha en la oscuridad.

Esperando en silencio a su presa.

El Santo Caballero que estaba junto a la puerta oyó un leve crujido. No aviso a nadie ya que el sonido era casi inaudible. El Santo Caballero estaba perplejo, lentamente entró en la habitación, revisando de izquierda a derecha.

Su mirada se fijó rápidamente en el armario.

“¿Podría ser el viento? Pero las ventanas están bien cerradas…”

Recordó claramente que el armario estaba medio abierto, pero ahora estaba completamente cerrado. Pensó que era extraño así que camino hacia el armario hablando consigo mismo.

No pensó mucho en ello cuando extendió su brazo para abrir el armario.

La puerta del armario crujió al abrirse pulgada a pulgada…

“Shhhh, no hagas ruido.”

Benjamín susurró tímidamente cuando lo encontraron en el armario. Señaló un letrero de silencio con una mano mientras golpeaba la Aguja de Hielo en el hombro del Santo Caballero con la otra mano.

¿Y el Santo Caballero? Nunca más pudo hacer ruido.

La Aguja de Hielo penetró en la armadura aparentemente robusta. Incluso con largos períodos de entrenamiento militar, uno no podría haber reaccionado en tan poco tiempo.

Miró a Benjamín con una expresión conmocionada que rápidamente se congeló. Sus labios estaban levemente separados como si tratara de pronunciar algo.

Al final, las palabras imposibles no dichas se convirtieron en un suspiro de escarcha blanca, soplada en la dirección de Benjamín.

Benjamín no pudo resistirse, agitó los brazos delante de él mientras decía: “Amigo, deberías cepillarte los dientes”.

Lentamente salió del armario mientras se aferraba suavemente y con cuidado al Santo Caballero. Puso al Santo Caballero a descansar en el suelo. En ese momento, todavía estaba blandiendo la Aguja de Hielo y una vez que confirmó que el Santo Caballero estaba muerto, aflojó su agarre y deshizo el hechizo. Se movió hacia el cadáver del sacerdote.

Todo salió bien, ¡por fin pudo saborear su victoria!

Pero no tenía mucho tiempo. Temía que otro Santo Caballero entrara en la habitación. No podía saborear el momento y simplemente agarró el cadáver con los ojos cerrados.

Pasó unos veinte segundos cogiendo cualquier cosa que creía útil y se la metió en el bolsillo. Aquellos que no cabían en su bolsillo, los envolvió con su camisa. Era como si fuera su primer intento de robo y no podía identificar lo que era bueno o malo. Tomó todo lo que pudo.

Una vez que terminó de buscar, rápidamente tomó la mercancía, volvió al túnel secreto y cerró su puerta. Ni siquiera tuvo tiempo de ver lo que cogió. Solo siguió por su camino.

Si no hubiera sido por los artículos envueltos en su ropa, habría corrido a buscarlos.

No se atrevió a dar la vuelta y murmuró internamente: “Por favor, no dejes que me encuentren, por favor, no dejes que me encuentren…”.

Podría ser porque sus planes anteriores siempre se tornaron amargos y por tanto acumuló suficiente karma bueno. Esta vez, no hubo contratiempos y ni siquiera ocurrió nada dentro del túnel secreto.

Después de más de media hora, salió del túnel y regresó a las ruinas de la prisión.

Se aseguró de que la entrada al túnel secreto estuviese sellada antes de cubrirse en una esquina. Tomó un respiro y se relajó.

Aunque la Quest “Exhumar el Cadáver” le había costado mucho tiempo, al menos fue un éxito.

Y ahora, por fin pudo dar un suspiro de alivio y comprobar su botín.

Se agachó y observó la pila de mercancías, asintiendo satisfecho.

Con esta cantidad de botín tomada en un lapso de veinte segundos, usted podría imaginarse lo bruto que era Benjamín. El pobre cuerpo estaba casi despojado de sus pantalones y sus bellas vestiduras se rasgaron volviéndose algo que solo podía definirse como harapos.

Benjamín no tuvo tiempo de reflexionar sobre este asunto, pero ahora que lo pensó, el sacerdote era un caso clásico de alguien que fue deshonrado y asesinado.

Sería difícil imaginar la reacción de la Iglesia una vez que echaran un vistazo a la escena.

Sin embargo, aunque estallaran de rabia, no podrían culpar a Benjamín.

Ya había repasado el plan en su cabeza y se aseguró de no dejar rastro. La gente en este mundo carecía de habilidades detectivescas y no tenía la tecnología para identificar el ADN. La Iglesia no podría vincular el caso con Benjamín.

Entonces, ¿qué hay que temer?

Y así como así, la Iglesia fue puesta en un segundo plano. Benjamín empezó a contar su botín.

¿Monedas de oro? Genial, esto es para guardarlo. ¿Una cruz? No hay indicios de Artes Divinas en él, .es inútil. Se deshizo de ella. ¿Llaves? Bueno, no estaba seguro de lo que abrirían, pero sería mejor guardarlo. ¿Anillo? Impresionante, es un instrumento mágico, esto hay que guardarlo. ¿Boleto para ir al Teatro de la Ciudad? No me interesa, debería deshacerme de esto…

Le llevó cinco minutos arreglarlo todo.

Benjamín sintió un peso quintándose de sus hombros después de deshacerse de los objetos inútiles. Enterró lo inútil y luego amontono lo bueno ante él.

Dos anillos, un collar, un pequeño cristal de partículas de luz y una carta.

Para Benjamín, el hallazgo ya era bastante abundante. La mayor parte de la riqueza del sacerdote estaba en las herramientas mágicas para salvar vidas que explotaron como si fueran fuegos artificiales.

Aunque era una pena, si los cuarenta instrumentos mágicos no hubieran estallado, Benjamín no habría podido luchar contra el sacerdote.

Y por eso estaba contento con el resultado.

Los anillos y el collar eran instrumentos mágicos. No estaba seguro de que funciones tenían, no es como si tuviese un manual, sólo podía investigarlos para enterarse.

Puso los artículos en su bolsillo.

A continuación, el cristal de partículas de luz.

Honestamente hablando, esto no sería útil para Benjamín ya que no podría fortalecer las Runas Mágicas. Además, si él colocara el cristal en su Espacio de Conciencia, las Partículas de Agua en el espacio probablemente correrían enloquecidas.

Huelga decir que los cristales de partículas eran conocidos por su amplia gama de usos y aunque no le eran de utilidad a Benjamín, podía usarlos para negociar. Benjamín guardó cuidadosamente  el cristal.

Finalmente, la carta.

Coloco la carta como un objeto útil sólo porque despertó su curiosidad. Nunca sabrás si la carta contenía un secreto, aunque en realidad, él sabía que era muy posible que fuera simplemente una carta escrita por el sacerdote a su familia y amigos.

Aun así, realmente quería echar un vistazo.

Escaneó la carta que tenía en la mano. Parecía que el sobre fue sellado no hace mucho tiempo y aún no había sido enviado por correo. Todavía se podía oler el olor persistente del sello de cera cuando se sostenía de cerca.

Se escribió con una bonita y pulcra caligrafía con una pluma en la cubierta del sobre.

“A Su Majestad el Rey de Carretas.”

  • Furan

    Gracias por el esfuerzo 🙂

  • CAP

    Por cierto, estoy planeando cambiar la portada a la inglesa, ¿votos a favor?¿En contra?

    • lordearth the king of scorpion

      mejor pon la original que mostraste antes, representa la novela a la perfeccion

    • Juli Freixi

      A favor!!!
      Pd. Muchas gracias por el capitulo!