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AWE – Capítulo 1221

Capítulo 1221: Sutra de la Pāramitā Futura.[1]

Hasta el Emperador-Santo y el Emperador-Vil habrían tenido cuidado de hablarle a Bai Xiaochun de ese modo. Solo la pequeña tortuga se atrevería a tal cosa.

Bai Xiaochun quedó boquiabierto. Pero luego dio un paso hacia atrás y se desvaneció mientras la voz de la pequeña tortuga seguía resonando.

Después de un instante, apareció junto a algunas rocas decorativas, a unos 300 metros por detrás de dónde había estado de pie. Allí extendió la mano e hizo un gesto de agarre.

En ese momento, el aire a su alrededor se resquebrajó y se pudo escuchar un grito. Allí apareció la pequeña tortuga, apenas se veía una serie de imágenes residuales que aceleraban con una velocidad impresionante.

Pero este no era el mismo Bai Xiaochun del pasado. Dejó salir un frío bufido, dio un paso adelante, e hizo que toda el área pareciera haberse doblado sobre sí misma. Casi se veían como las ondulaciones del agua. Luego todo volvió a la normalidad. Había utilizado una magia selladora, pero una vastamente más poderosa de lo normal, ¡selló el área entera!

Sin importar como intentara acelerar la pequeña tortuga, solo terminó bajando la velocidad. Sus ojos se llenaron de incredulidad y se esforzó poderosamente por librarse, ¡pero no pudo escapar de la mano que se aferró a su cuerpo!

Bai Xiaochun se sentía inmensamente orgulloso de sí mismo. Después de tantos años, esta era la primera vez que había capturado con éxito a la pequeña tortuga antes de que esta lograra escapar. La sostuvo frente a su cara y le dijo, —¿Qué acabas de decir pequeña tortuga? Es que no te escuché bien.

La pequeña tortuga estaba claramente impactada, pero tampoco aceptaría fácilmente la derrota. Lo miró fijamente y se preparó para dejar salir un torrente de insultos. Pero antes de hacerlo, Bai Xiaochun, quien ya la conocía muy bien, la sacudió violentamente de un lado a otro.

La tortuga solo pudo chillar en respuesta, —Oh venerable maestro, mi dueño, Lord Bai… deja de sacudirme. ¡Maldita sea! ¿Desde cuándo te hiciste tan fuerte?

—¡Solo bromeaba! ¿Cómo podría marcar a tu hijo Lord Bai? ¡Jamás me atrevería! ¡Mi amor por él no conoce límites! ¡Jajá! Vamos, no nos hemos visto en mucho tiempo, ¿¡cómo no iba a bromear un poco!? —Pero sus súplicas de nada sirvieron, Bai Xiaochun lo siguió sacudiendo un rato.

—¡Se suponía que te quedaras en la Dinastía del Emperador-Santo! ¿¡Por qué diablos te escapaste!? ¡Mi colección de cartas de amor se ha ido por tu culpa! —Tan solo recordar las cartas de amor arruinó el humor de Bai Xiaochun.

Entonces la pequeña tortuga no pudo evitar enojarse también.

—¿Crees que quería escaparme? ¡Todo iba de maravilla en la Dinastía del Emperador-Santo! ¡Pero entonces viniste y dijiste que me proclamarías el Dios de las Bestias si me quedaba un rato más!

—¡El Dios de las Bestias! ¡Eso suena mucho mejor que la Tortuga-Santa! Sabes lo mucho que me quedé sentado esperando, ¿deseando que llegaras? Pero nunca lo hiciste. ¡Así que claro que tenía que venir a buscarte! —La pequeña tortuga hablaba más firmemente con cada frase. Al final miraba directamente a Bai Xiaochun, y este le devolvía la misma mirada. Así pasó un momento tenso, y entonces Bai Xiaochun empezó a reír. Obviamente sabía que la tortuga había estado bromeando. Y la tortuga también sabía que él bromeaba. Y mientras los dos reían, Bai Xiaochun la soltó.

—Ah, lo que sea. De ahora en adelante… ¡serás el Dios de la Bestias de la Dinastía del Archi-Emperador!

En cuanto las palabras salieron de su boca, se desató un extraño poder del que ni Bai Xiaochun estaba al tanto. Debido a eso, la pequeña tortuga se estremeció, y entonces sus ojos se iluminaron. Al parecer, fue como si una ley natural invisible entrara en acción, y la estaba imbuyendo con poderes extraños.

¡La pequeña tortuga repentinamente empezó a emitir una luz deslumbrante!

—¡Yuuujuuuu! —gritó la pequeña tortuga mientras volaba maravillada por allí. Bai Xiaochun solo siguió riéndose. Aunque no quería causarle problemas al Emperador-Santo debido a la pequeña tortuga, ahora que esta había venido por sí sola, no la iba a traicionar entregándola.

Aun así, tenía que considerar bien todo el asunto.

—¡Asegúrate de mantener un bajo perfil! ¡Baja la cabeza! Será muy molesto si el Emperador-Santo te viene a buscar —Dicho eso, ignoró la emoción de la pequeña tortuga y regresó al palacio.

Después de darle un vistazo a sus hijos, y de charlar un rato con Song Junwan y Zhou Zimo, volvió tranquilamente a su cultivo en reclusión.

Al fin y al cabo, aunque había concluido con éxito su última sesión, aún no había terminado con el trabajo para perfeccionar su Voluntad Futura.

Primero le dedicó un tiempo a arreglar los detalles que debían de arreglarse. Luego procedió a trabajar y convocó los poderes de la técnica, la cual ya se había convertido en algo casi instintivo para él. A estas alturas, empezó a formular la habilidad divina que manifestaría el tercer nivel del Códice de Tiempos Inmemoriales.

—Poseo mi Sutra del Pasado y mi Sutra del Presente. Mi tercera habilidad divina debería ser… ¡un Sutra del Futuro! —Con respecto a su Sutra del Pasado y su Sutra del Presente, los límites previos en su base de cultivo implicaban que era incapaz de desatar sus verdaderos niveles supremos de poder.

Pero ahora que poseía un poder de batalla comparable al de un arcaico, estaba seguro de que los otros dos sutras serían aún más impresionantes. Además, debido a lo poco que los usaba, sin dudas caían en la categoría de ases bajo su manga.

Había puesto mucho empeño en su Sutra del Futuro, por lo que las cosas procedían con facilidad ahora que realmente se ponía manos a la obra. Se sentó de piernas cruzadas y empezó a realizar varios augurios, y gracias al aura soberana que poseía, podía avanzar más rápido. En cierto modo, era como trabajar con una fórmula medicinal.

Así pasaron seis meses volando. Ya había pasado un año desde la batalla con el Emperador-Vil usando su Luminiscencia Arcaica, por lo que una vez más tenía a su disposición esos quince disparos.

Ahora se le hacía mucho más fácil concentrarse ya que tenía cierta seguridad.

Así pasaron varios meses más. En una noche en particular, mientras yacía sentado en su recámara privada, abrió repentinamente sus ojos, y dentro de ellos se veía algo que parecía una flor roja que estaba apenas abriendo su capullo… La flor estaba formada por un gran número de pequeños símbolos mágicos, los cuales se entremezclaban los unos con los otros para darle forma a una flor… Pero al inspeccionarla de cerca, se veía muy similar al legendario lirio pāramitā que crecía en las tierras de los muertos.

Mientras ese lirio pāramitā rojo brillante tomaba forma, el aura de Bai Xiaochun empezó a transformarse de manera considerable, se hacía como cada vez más vacía, como si ya no perteneciera al mundo.

Eventualmente bajó su cabeza y levantó su mano derecha. En ese momento, los símbolos mágicos rojos que formaban la flor de pāramitā empezaron a brillar con una luz deslumbrante, la cual empezó a dar vueltas sobre la palma de su mano… y crearon un lirio pāramitā de color rojo brillante.

—Esta es la habilidad divina para el tercer nivel de mi Códice de Tiempos Inmemoriales… ¡el Sutra de la Pāramitā Futura!

—Y en cuanto a su poder… —repentinamente se desvaneció y reapareció dentro de la residencia oficial de Gongsun Wan’er. Esta aún estaba en meditación aislada, se centraba en recuperarse de sus heridas, un tipo de cultivo que se podía interrumpir sin herirla.

Podría haber ocultado si presencia si quería, y ella no habría sido capaz de detectarlo. Pero no hizo eso. Dejó salir su aura, y cuando ella lo sintió, abrió los ojos y pudo ver el lirio pāramitā rojo que tenía en la mano.

Pudo sentir una atracción a la flor casi de inmediato, la cual claramente emanaba la sensación de la muerte. De hecho, mientras más la miraba, más sentía que se quedaba sin aliento, como si la flor contuviera alguna fuerza misteriosa a la que no era capaz de resistirse.

—Eso es…

Bai Xiaochun no respondió nada. Le apuntó con el dedo, y envió el lirio pāramitā volando hacia ella, con tal velocidad que no pudo evadirla. Y en cuanto le impactó, se sumergió dentro de su cuerpo.

—Esta es mi nueva habilidad divina. Vamos, atácame. —Dicho eso, se quedó parado en silencio con una pequeña sonrisa en el rostro.

Gongsun Wan’er vaciló por un momento, entonces pasó un destello por sus ojos, realizó un gesto de conjuro y le apuntó con el dedo. En ese instante, una corriente de humo negro repleto de fantasmas malignos salió disparada hacia Bai Xiaochun y golpeó de lleno su pecho.

Mientras que él se quedó de pie inmóvil, Gongsun Wan’er se tambaleó hacia atrás y se sujetaba el pecho. Afortunadamente, solo había atacado con ochenta por ciento de su fuerza. Se le quedó mirando con incredulidad y dijo, —¿¡Cómo puede ser!?

 


[1] El concepto de «pāramitā» es algo que aparece en ISSTH y en otras historias de Er Gen. Significa literalmente «la costa opuesta», y se refiere a un estado de perfección o plenitud. Podéis leer la Wikipedia para una introducción básica.


Capítulo extra, Patrocinado por: ¡El Ancestro Daniel Yulan! ¡Muchísimas Gracias!

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16 Comentarios Comentar

  1. Obelisk

    Lector

    Nivel 9

    Obelisk - hace 3 meses

    Yuuuujuuuu ;0
    Paramita!!! Justo acabo de leer parte eso en Talisman Emperor gg

  2. Ecle Chan

    Lector

    Nivel 11

    uhm… ahora tiene que alcanzar el estado arcaíco, pero me pregunto ¿con qué se fucionará?
    En cuanto a la pequeña tortuga… su decreto se hizo ley, entonces ¿qué queda para Brutus?

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