MNU Volumen 6 – Capítulo 12

Capítulo 12

Punto intermedio.

Alizes, ahora era escuchada. El objeto de adoración por ser una semidiosa paso a otro nivel. Era reconocida como igual entre los soldados.

Mientras tanto Sort caminaba por el campo y los hombres ahora no le temían. Sabían que ahora luchaba con ellos. Y él caminaba con un gran orgullo, pero tarde que temprano llegaría su amo para arremeter con los que ahora son sus aliados.

Luego de que pudieron reponerse por un rato. El sol estaba en su ocaso, pero estaba oculto por las nubosidades negras. El viento aún seguía y una lluvia imprescindible era esperada.

La legión aparece por el bosque con el ejército del centurión. Y se asombraron al presenciar tal destrucción.

La entrada del Vallhalla estaba destruida. Y los bosques contiguos al impacto del rayo, estaban carbonizados. Sangre y miembros esparcidos en la tierra, y montones de cuerpos estaban siendo incinerados.

Al ver todo ese escenario con la gran ventisca; al legionario Algornoz le dio una sensación de  escalofríos que le hizo pensar en lo duro que fue la batalla.

Luego de desmontar el caballo, el centurión y el legionario. Estos se presentan a Alizes que estaba comiendo algún tipo de fruto verde dentro de su tienda. Ellos informan lo sucedido.

— Mi diosa Alizes— Dice el centurión arrodillado. Cosa que al ver Alizes le pide que se levante con un ademán.

El centurión pone su yelmo sobre la mesa y se sienta mientras el legionario detrás de él, también entra a la tienda con él.

Los dos se sienta, y el centurión empieza la conversación mientras ella mira a Parom.

— Alizes.

— ¿Cómo les fue en su misión?— Dice ella.

— Muy bien— Replica el centurión. — ¡De hecho, demasiado bien!— Confiesa el legionario cuando se levanta y cierra la tienda con la cortina. Y luego replica.

—  No tuvimos  resistencia alguna.

El centurión prosigue:

— Cuando llegamos al primer torreón, los ciento cincuenta hombres que estaban en el muro blanco fueron llevados a loto de oro. Y de allí tuvimos que enviar una unidad de reconocimiento.

Alizes demostró total curiosidad por saber por qué la legión se demoró tanto si no hallaron resistencia alguna.

— Entramos por la fuerza— Dijo el legionario. — Luchamos y matamos a unos cuantos. No más de unos 90 o 100.

El legionario con una mirada algo desconfiada le sigue contando.

— Los miles que loto de oro informó ya se habían ido. Y los que quedaron era la mitad de un batallón que esperaban nuevas órdenes.

— ¿Y…?

— Bueno, no hablamos seretra. Pero uno de los monjes hablaba y dijo  algo como: “Sornish… ah ¿cómo era?, igs ush etim selim uhg Jsviel”. Y no recuerdo lo otro creo que era algo así como “Esso Jsviel im turba”. Y Jsviel esto y Jsviel lo otro. Siempre pronunciaba esa palabra.

— ¿Mataron al hombre?— Pregunta Alizes.

— No, se estalló algo en la boca y murió.

— ¿Ósea que recuperaron Loto de oro?

— Si, sé que ese no era el plan, pero…

— No, lo han hecho muy bien. Pero esto que me cuenta es muy sospechoso… es como si supieran que ganaríamos  esta batalla. Muy bien, no era lo que esperaba pero estoy satisfecha.

Saldremos a la madrugada  rumbo a Oru. Así que mantengan viva esa extrañas palabras, conozco alguien que  habla el seretra, él nos explicara que significa. Por ahora, quiero que la legión vuelva a loto de oro, y la centuria se queda cuidando el paso de lo que era el Vallhalla y el torreón blanco. Algornoz quiero que tú escojas a alguien de confianza y envíes un escuadrón de reconocimiento a casa rubí, quiero saber cómo andan las cosas por allá. Cuando lo hagan vendrán conmigo ha Oru para rearmar la estrategia.

— Muy bien, su divinidad— El centurión y el legionario hacen el saludo de respeto y salen de la tienda de campaña.

Alizes queda perpleja. Pero más que eso, su nuevo poder que despertó la tenía más distraída que cualquier cosa. Ya que podía ver a través de esa arma todo por lo que Raynard pasó en su búsqueda.

Pero las sensaciones que sostenía el arma eran tan poderosas que tocarlo produciría en ella un horrible estremecimiento. Y dejó de lado a Parom.

La noche era fría pero agradable.

Y mientras se atendía a los heridos y se sentían todos mejor. Los muertos recogidos en el campo fueron envueltos para ser llevados a su familia.

Ar Dumis y Fredys con sus soldados todos juntos. No compartían momentos ni gratos ni tristes. Pero se sentían iguales… ya que los dos líderes estaban hablando.

Su compañía era amena, y todos los sabían. Que entre Fredys y Ar había algo.

Fredys era mayor que Ar por dos años, y Ar la conocía en sus días de entrenamiento. Los dos fueron reclutados en tiempos cuando la milicia era obligatoria para los hombres y voluntaria para las mujeres. Nunca se hablaron, pero siempre se cruzaban miradas. Y fue así hasta que Ar Dumis fue ascendido como Torner para la armada dorada, y Fredys capitán de la guarda real de la Imperata.

Y nunca más, volvieron a versen o hablarse si alguna vez lo hicieron. Fue gracias a Alizes que se pudieron juntar en una misión ligada.

Ar no sabía si Fredys era virgen. No sabía si Oromus la violó junto a las otras. No sabía si creer en esos rumores de que las impuras eran lascivas.

Pero pura o no, él la veía con los mismos ojos como la primera vez que se encontraron en las arenas de entrenamiento.

Él siempre la veía hablar de todas las cosas, pero sus labios lo distraían de sus palabras. Esa conversación tan agradable que sostenía con esa mujer, lo llevó inconscientemente a besarla.

El mundo literalmente se congeló al ver, como dos superiores se demostraban afecto. Todos los de bajo rango que comían y disgustaban de la comida, y las mujeres que se mantenía entre ellas en fraternidad. Al ver el beso inadvertido de Ar: Dejó a todos inmóviles.

El silencio se adueñó del lugar. Y Fredys al sentir ese beso, quedó estupefacta. Sus ojos se humedecieron, y quedó con la palabra en la boca.

Se levantó y salió del lugar apenada y en silencio.

Ar quería disculparse por lo que hizo, pero Fredys le gritó que no la siguiera, Ar en total desacuerdo no le hace caso y la sigue a un lugar apartado donde nadie pudiera escucharlos. Y al dejar el lugar, el murmullo empieza a surgir.

Fredys quería llorar, y Ar se disculpa con ella. Pero Fredys no pronunciaba ninguna palabra.

Luego al escucharla sollozar, él le dice:

— Mira, sé que no es el momento ni el lugar. Y lo digo enserio, he perdido muchos buenos hombres allá afuera: Muy buenos, hombres que conocía muy bien y que murieron fieles a su patria. Pero todos ellos tuvieron algo que yo no pude tener… una familia, Una familia que los esperaba en casa al volver. Yo no tengo eso, ¿sabes? Mis hermanos se mudaron de Oru a tierras rojas. Mis padres murieron, y no tengo esposa ni hijos. Y solo tenía en mi mente esa mirada tuya que esperaba volver a ver, tu sonrisa y todo tu rostro. Estuve enamorado de ti desde la primera vez que te vi en el campo de entrenamiento. Eso era lo que me mantenía despierto, y con ser alguien mejor para cuando volviera a verte… Si no sientes lo mismo, perdóname. Yo solo… yo solo… sabes que olvídalo, creo que hice una estupidez, y te avergoncé lo siento.

Ar Dumis esperó que ella dijera algo, pero no se movía y solo le daba la espalda.

Así que al ver la indisponibilidad de ella. Él se fue decepcionado.

Y se dijo a sí mismo como consolación:

— Daré mis respetos a los muertos.

La noche pasó, y todos fueron a descansar. Mañana era el día en que podían volver a casa.

Faltaban 3 horas para la madrugada. Ar no podía dormir en pensar sobre la confesión que hizo y se sentía abatido. Pensó en sus amigos que murieron en batalla y la tristeza lo inundo. Pero no se dejó llorar. Más bien intentó a la fuerza dormir. Pero era inútil.

Una rama se quebró, y sintió que alguien se aproximaba. Alistó su espada en la cabecera y esperó a que entrara. Pero vio la figura de una mujer fuera de ella, y vio como el cuerpo a la luz de la luna entró a su tienda.

Y él reconoció la forma del cabello corto y del mechón que colgaba de su frente. Era obvio saber que Fredys  había entrado a su tienda.

Él le pregunta:

— ¿Qué haces aquí?

— ¿No te importa que sea una impura?— Dice ella susurrando.

— No me importa.

— ¿Y no te importa todas esas cosas que hablaron sobre mí?

— No me importa los rumores, para mi sigues siendo alguien especial.

Fredys se quita su pijama y le muestra su cuerpo desnudo. Y se acuesta sobre él, y él, al tocar su cuerpo siente unas cicatrices en su espalda. Ese era la intención  de Fredys, que Ar sintiera sus cicatrices y que aceptara todo de ella.

— ¿El maldito Oromus te hizo esto?— Pregunta Ar.

Ella le acentúa que sí.

— No me importa si Oromus te abuso…

— No, él no me abusó, estas cicatrices fueron el castigo por resistirme a la violación. Me resistí hasta la última instancia solo para este momento. No sabes cuánto he esperado este día.

— Ósea que aun eres, ¿pura?

Y ella de una forma tierna y excitada le dice que sí, solo moviendo su cabeza.

Y lo besa. Y con esa excitación, Ar Dumis y Fredys de la Frey duermen esa noche juntos en un momento único y apasionado para ellos dos.

*                                                    *                                                        *

Mientras eso pasaba, Alizes estaba en un intenso sueño donde podía ver el pasado de Raynard Boldorg dentro de este mundo.

Ella podía sentir la tristeza al ver los pilares de cuerpos calcinados de niños y mujeres dentro del castillo negro del rey Dark en islas negras, la paranoia al huir de los soldados en Char, el miedo en Raimfarben, podía ver como luchó con ese Krajen, y con la ballena blanca, el llanto en islas Lpudientes con los Insecsers, sintió el terror en el mar nuboso, y la adrenalina recorrer sus venas cuando lucho con el gusano del desierto.

Todo esto lo sentía tan propio que se revolcaba en su cama como si de una pesadilla se tratase, y sudaba frio. Y luego llega su versión más confiada, para tomarle de la mano en un infinito espacio negro.

Y le dice:

— Cálmate.

— ¿Eres mi otro yo?— Pregunta Alizes.

— Sí, soy tu otra personalidad. Aunque… ya me has dejado surgir como tú. Así que para ser más precisa, soy ahora la tu que te ayuda, no la que necesitas.

— ¿Qué me está pasando?

— Bueno, has desbloqueado otro poder. Si no te has dado cuenta, en la tierra fuiste una gran lectora; Y como ya es sabido, la lectura ejercita  nuestro cerebro: despierta vías neuronales, y activa la memoria. Podría seguir diciéndote lo que ya sabes… Pero lo que importa, es que ahora conoces el aura de tu chico.

— ¿Esto es el aura de Raynard?— Alizes pronuncia por primera vez su nombre completo y siente calidez al  decirlo para luego repetirlo. —Raynard Boldorg ese es su nombre.

— Si, ahora conocido como el Rey sonriente. Tengo darle merito, ha pasado por mucho… Y solo por ti.

— Sí, pero ¿Por qué su aura es tan… tan?

— ¿Repulsiva?

— Sí.

— Puede ser que en parte sea nuestra culpa.

— ¿Qué?

— Si, veras. Tú, o más bien nosotras. Hicimos que el tomara una actitud más desafiante, ayudado por algo, que aún no descifro que es.

— ¿Y por qué tomaría esa actitud?

— ¿Es broma?

— Se supone que somos la misma persona. ¿A ti por que no te desconcierta?

— Mientras estemos en este mundo, tú y yo somos un ente separado, te pregunto: ¿Cuál fue el principio de que hayamos llegado a este mundo?

— Pues, que nos queríamos suicidar.

— Bien, así que ese resultado intervino en sus acciones. Él vino a este mundo para impedir que nos matáramos cayendo por ese risco. Pero un lago mágico o interdimencional aparece y nos manda a este mundo. ¿Me sigues el hilo?

— No, aun no.

— Muy bien. El tiempo que tardo él en venir ayudarnos fue de tres minutos. Cosa que por el cambio de tiempo se tardó tres días para llegar a la choza esa del viejo.

— Si, ¿y?

— De verdad ¿no lo captas?

— ¿Captar qué?

— Te lo pondré fácil: compara el tiempo exacto y sincronizado de nuestros tiempos hasta que nos vimos en los juegos de Rougen.

Alizes observa como ella era tratada como una reina, mientras él era tratado como basura. Como ella era destinada a ser una diosa, mientras él a ser un pobre diablo. Como ella experimentaba la calidez de una cama y un palacio, mientras él dormía en alcantarillas, y castillos embrujados por los fantasmas del cruel pasado. Todo el tiempo en que ella se la pasó aceptando su presente. Él estaba sobreviviendo y aguantando. Él solo se aferraba a que ella lo aceptara para irse.

Pero en vez de eso. Lo envía de vuelta al desierto por donde vino.

Y su personalidad invertida le dice:

— Él ha llegado muy lejos por nosotras. Y tú lo destierras, ¿y esperas que te perdone solo porque sí? Te aprovechaste de él solo porque está enamorado de ti.  Y hubo un momento en que se quebró por tu actitud tan pendeja. Y no solo eso, interviniste en su mente para que no desistiera, forzándolo a que su conciencia cortara todo lazo emocional contigo. Y fue por eso que sin ninguna culpa ese hombre ha derrochado todo ese placer que te tenía para ti con esas Darkinas.

— Porque tú no… tú eres mi conciencia, ¿no?

— Por esa misma razón. Soy tu conciencia y esa parte de ti que no muestras al mundo: Te dije que no lo hicierais. Pero te volviste arrogante en este mundo y me ignoraste, preferiste hacer caso a lo que viste con esa precognición que escucharme. Con tus poderes te cegaste. Y ese hombre de ahí el cual no desarrolló ningún poder en todo lo que te busco, nunca dejo ni por un momento, influenciarse por la historia de este mundo. Debo darle crédito de que te haya soportado la vez que lo mandaste a ese desierto a morirse. Mira, esta aura es la de un hombre que ha aguantado un montón de cosas  y lo ha hecho por ti.

— Eso quiere decir que, ¿esta aura  es por la vez que lo rechace?

— Y no solo eso, poco a poco mientras se resistía en involucrarse en toda esta mierda de la guerra y de las casta. Fue tomando más seriedad  sobre el asunto de este mundo. Tú lo único que hiciste fue abrirle los ojos a involucrarlo más cuando lo llamaste en secreto para reunirte con él. Él ya tenía todo eso en mente cuando las Darkinas lo encontraron. No solo fue el rechazo, también fue haberlo enviado a ese lugar para encontrarse con ellas. Creaste el ambiente perfecto para que ese chico llegara al borde de la locura.

— No sabía que llegara a tanto por mí.

— Si esto fuera contado como una historia, tus serias la antagonista. Al que no te conozca, pensara que tú fuiste la que origino toda esta trama.

— ¿esa es la razón de mi…?

— ¿De tu agresividad en combate?  Sí, ¿crees que por sí sola hubieras peleado como lo hiciste en ese momento?

— …

— Escucha con atención, acaba con todo esto. Deja de luchar y ve con él. Deja que él te guie.

— Me reuniré con él, cuando todo esto acabe.

Y de repente abres sus ojos en el silencio de la noche.

*                                                         *                                            *

Fredys y Ar estaban abrazados en la cama.

Y ella le dice:

— Cuando me confesaste tu amor con ese beso, y con todo lo que me dijiste. Me dejaste un poco impactada, pero a la vez feliz. Porque al fin correspondiste lo que nunca pude decir. Y eso me asustó…

— Que bueno que te bese.

— Sea como sea, creo que todo terminó bien.

— Sí.

Esa pausa incomoda del “Sí” dejo un poco pensativo a Ar y le pregunta:

— ¿En qué piensas?

— No sé si contártelo, puede que te asuste un poco.

Fredys se levanta y le mira, para luego sonreírle:

— ¿Qué es? Sea lo que sea, podremos llegar a algo.

Ar la mira y le toca la frente.

— Cásate conmigo— Le dice él.

Pero Fredys no se asusta y dice:

— Esta bien…

Ar Dumis, sí se sorprende porque no se esperaba que aceptara tan rápido. Y lo hizo tan feliz que casi llora. Y Fredys que sabía cómo se sentía le consuela en su pecho desnudo.

*                                                     *                                                      *

Esa mañana, Alizes se pone su indumentaria. Y un soldado la llama para informarle a gritos que el escuadrón de reconocimiento había llegado.

Su misión; era cerciorasen de que el ejército de los Saambala hubiera hecho una retirada forzosa. La caballería de reconocimiento volvió al alba, desde el paso cerrado de lo que era el Vallhalla, hasta las trochas del bosque oculto.

Les costó rodear lo que alguna vez fue una cordillera formada solo por rocas. Pero llegaron a la madrugada y dieron la orden de que podían marchar de nuevo a la ciudad.

— Mi diosa Alizes— Dice el Ereiser.

— Solo Alizes, ¿Qué encontraron?

— Nada. Por el bosque oculto no encontramos nada, ni un rastro  que nos diera indicios de que hubiera infiltraciones. Y llegamos a la trocha que nos llevó al muro, y las cuevas no nos mostraron ningún rastro de ocupación.

— Al parecer no sabían que había cuevas por esa parte del valle. ¿Qué más?

— Más bien creemos que estaban tan confiados de poder entrar que prefirieron llegar sin ninguna avanzada.

— Sea como sea, fue bueno para nosotros. ¿Pudieron llegar al otro lado sin dificultades?

— Si, no encontramos obstáculo alguno, fuimos hasta las fronteras y no vimos ejercito algunos. Parece que están fuera de nuestros dominios.

— Ahora veo por qué son la mejor tropa de reconocimiento. Muy bien, informa a todos sobre la retirada.

— Muy bien, mi di… digo Alizes.

Alizes ve a Lcios levantado con su armadura y bromeando le comenta:

— Al parecer alguien ya se encuentra bien. Para ser un viejo decrepito liberaste una gran cantidad de energía.

— Me siento un poco mareado. Y fuera de lugar, mierda no había peleado así desde que mi abuelo me obligo a luchar con él. Fue un maldito, pero por calipso que me enseño bien.

— Su regimiento se siente orgullosa de tener un Abneguer muy valeroso y fuerte.

— Oh mi diosa, ¿cuantos de mis hombres murieron?

— La mitad. Pero serán honrados como hombres que no temieron enfrentar la muerte y morir por su casta. Su sepultura será la más alta medalla al honor.

— ¿Dónde están sus cuerpos?

— La unidad móvil de cuerpos esta hacia ese lado. Presenta tus respetos rápido, partiremos ahora mismo.

Mientras todos estaban alistando para recoger las tiendas. Alizes buscaba a Sort para hablar con él. Pero en vez de eso, ve salir a Fredys de la tienda de Ar Dumis, y ella se aproxima para luego sorprender a Ar como trataba de hacer escabullir a la capitana de las valquirias. Los dos se congelan y son recibidos con una mirada un poco seria.

— Al parecer va haber matrimonio— Dice Alizes.

— Como… como es que sabe eso— Ar voltea a mirar a Fredys por lo asombrado que estaba, de que Alizes les respondiera de esa manera y ella sin ningún problema le dice:

— Yo lo sé todo… es broma, con solo ver que tuvieron sexo anoche, ya se ve venir ese matrimonio. Además todas aquí hablan de ustedes, después de esa escenita de anoche no me sorprende que Fredys se hubiera escapado a tu tienda anoche.

Los dos se sonrojan, pero ALizes le dice a su capitana que se alistara para poder salir. Y lo mismo fue para Ar.

Les tomó tiempo pero el ejército que repelió a los Saambala ya estaban tomando camino a la ciudad.

MNU Volumen 6 – Capítulo 11

 

Capítulo 11

Las victoriosas.

Desafortunadamente el gran carisma de Alizes no sirvió de nada, porque a pesar de matar solo a uno. Un soldado le dio un golpe en el pecho que la devolvió como quince metros. Lanzándola al lodo y su arma llega a un pequeño pantano cerca de la batalla.

Un monje se lanza a ella, y ella rueda para que el mazo, que sostenía el monje golpeara la tierra. El monje congela el charco donde esta Alizes y le coagula el piso donde estaba para que no pudiera huir. Luego el monje con su maso se tira a ella para golpearla. Ella se protege con sus brazos el rostro y el mazo impacta el campo de fuerza que protege a Alizes.  Ella no conmemoraba su poder y entiende que ahora es intocable.

Lanza su campo de fuerza para que el monje saliera disparado por su poder y cae al otro lado del campo. Los monjes y los de casta dorada se fijan en ella al ver su poder y retoman la confianza para darles frente.

Sort corre para detener el avance de los Bersas blancos (versión de los osos polares de cuello largo) Este que era mayor en tamaño y fuerza; enviste a las bestias y los quema con su aliento de fuego y vuela por el lugar para atacar.

Fredys que estaba en la salida de la pradera de los caídos pone al cuidado de los maestres a: Ar Dumis que estaba herido e inconsciente por disparar todo su poder al golem de nieve llamado Golum y la herida producida por el granizo en forma de pico.

Las valquirias de fuego ayudan al ejército de Ar Dumis posicionarse y hacer retroceder el ejército de los Saambala. Alizes empieza su ataque con el poder de la Psicometría  que poseía a Parom al ser el arma de un artista marcial. Se trasmitió a Alizes algunas técnicas que Raynard aprendió en la escuela con el club de Wing chu.

Ella corre al campo de batalla con el hacha de Parom. Y emprende a embestir, sin embargo para ella el arma era muy incómoda y de un momento a otro pierde el arma. Uno de los monjes al ver que era una mujer que se le dificultaba el luchar con arma. La toma de los hombros; pero esta arremete con golpes al pecho con su codo izquierdo tres veces seguido. Y lo derrumba con una patada al tórax.

Uno detrás de ella trata de desequilibrarla golpeando su pierna pero ella lo evita, y de un golpazo al rostro con su rodilla apoyándose con la pierna del monje para golpearlo lo derriba. Otro monje lanza un jab al rostro pero sin más Alizes lo toma del brazo y lo patea al pecho tres veces, hasta que la cuarta patada con una voltereta lo tira al suelo. El siguiente viene con la intención de golpearle la cabeza pero ella más rápida pone sus brazos alrededor de sus hombros y golpea con sus rodilla el pecho del hombre y presiente como otro se acerca por detrás y mientras golpeaba el pecho del hombro con su rodilla esta lanza una patada hacia atrás y golpea al otro el estómago,  y lanza al que tenía sujeto por los hombros violentamente al suelo.

El mismo hombre que recibió una patada al estómago trata de sujetarla para que no pudiera atacar más. Pero no se deja y toma el brazo del atacante y con su rodilla derecha rompe su brazo y toma impulso para golpear su lomo con el codo y lo deja incrustado al suelo, y mientras otro corría hacia ella. Vuelve a saltar y le da tremendo patada conjunta con los dos pies al que venía mientras cae al cuerpo el hombre que dejo incrustado en el suelo.

De repente mientras se levantaba. Una mujer de la casta blanca la ataca con una patada. Pero Alizes se cubre posicionando los dos brazos al pecho y no deja que el golpe le afecte. La mujer ataca con un puño a la pierna de la mujer que la devuelve y ella con ganchos al cuerpo arremete. Alizes bloquea el golpe y evita un gancho izquierdo para luego devolverlo con gancho derecho a la mujer que aún sigue en la lucha. La mujer toma posición pero Alizes da una patada a su cintura y luego a la pierna derecha dejándola tendida en el suelo.

Dos hombres se lanzan a ella al mismo tiempo; Uno trata de golpearla pero ella se agacha y deja pasar el golpe y esta golpea con su codo las costillas y mientras este retrocedía por el dolor llega el segundo y ataca pero esta no deja que diera el golpe y golpea con su codo derecho el plexo solar del segundo mientras rápidamente retorna con el primero para golpear el pecho con su rodilla y mientras el segundo se reponía, Alizes no lo deja y golpea con una patada al mismo lugar y toma al primero y lo lanza girándolo por el suelo. Otra mujer la sorprende con una patada al abdomen y otra patada que es bloqueada con la pierna doblada de Alizes. Esta lanza un golpea con su mano empuñada de hielo que golpea la coraza con tanta fuerza que deja un poco adolorida Alizes. La mujer lanza otro gancho al rostro pero ella se protege con su brazo y toma el brazo para bajarlo y de un movimiento Alizes se inclina para que su pierna izquierda golpeara el rostro de la mujer que tenía el cuerpo bajo. Pero ella se protege.

Luego retoma la lucha, Alizes lanza su jab pero la chica se protege y lanza un gancho al hígado de la misma manera que atacó antes con su mano cristalizada. Alizes no la suelta y rodea su cuello con sus brazos y lanza sus rodillazos al abdomen de la mujer, y le da un patadon al peroné de la mujer para dejarla desplegada en la tierra.

Otro hombre se lanza para ayudarla, pero no alcanza su golpe a Alizes. Esta retrocede y se da cuenta que otro llega por detrás. Así que el primer hombre lanza seguidamente un jabs y Alizes los toma para hacerle una llave y doblegarlo. Luego el segundo se acerca y es recibido por una pata en la garganta. Alizes que aun sostenía el brazo del hombre, pasa su pierna por alrededor de él y rompe su brazo y cuando grita de dolor Alizes lo calla golpeando su cara con el codo derecho. Mientras que el segundo se reponía del ataque, lanza una patada pero ella gira rápidamente y lo noquea con un golpe en el rostro con su codo izquierdo. Otro que se dio cuenta de todas esa batalla la reta y ella pasa por encima del monje blanco tendido en el suelo.

El hombre lanza sus golpes, pero Alizes golpea su bícep derecho. Intenta nuevamente y ella golpea su bicep izquierdo. Este trata de lanzar una patada y ella golpea el femoral y lanza un gancho al esófago y una patada al abdomen. Otro monje llega para detenerla pero ella sostiene su puño agarrándolo del brazo derecho y golpea su abdomen con una patada. El otro monje trataba de reponerse pero Alize pone de rodillas con el que estaba peleando y gira por su espalda para dejar inconsciente al otro monje que se estaba levantando con una patada al rostro. Luego al que le dio la patada al abdomen lo toma de la pierna y de un solo golpe contundente con su pie derecho se la rompe. El primero que supuestamente queda noqueado se levanta de nuevo. Pero Alizes con su pie le quita de apoyo el brazo con el que se levantaba y toma la cabeza del hombre y lo estalla contra el suelo varias veces hasta que la sangre se revuelve con el lodo, y por si las moscas le rompe el cuello.

Y para rematar el que tenía la pierna rota Alizes aprovecha y se desliza por el suelo para noquearlo con su rodilla mientras pasa deslizándose. Uno de los hombre que aún está de pie quería sorprenderla pero ella toma el brazo del hombre y lo disloca para luego darle un cabezazo y dejarlo tirado en el suelo con una voltereta que hace impactar su cabeza a la tierra. Luego observa como una de las mujeres que había derrotado se trataba de levantar pero ella se acerca y le parte la espalda.

Ella se sentía cansada. Y Una de las valquirias grita su nombre para luego lanzarle a Parom. Ella se sentí fatigada y su furia había desaparecido. Se sentía asustada.

Ve como los Saambala retroceden. Y Alizes que no entendía el verdadero poder que había despertado con su nuevo don de psicometría. Logra saber que los de casta blanca no habían desarrollado lo suficiente como para poder sacar todo su potencial.

El monje que los comandaba al ver su inferioridad en batalla por falta de experiencia. Dice:

— Sakten, um Esso. (Terminemos con esto).

Y manda a sus hombres en línea para que crearan una pared de hielo. Y volver intentar invocar a Golum.

Los hombres de Lcios salen del paso con éxito y Alizes que estaba totalmente agotada, nota que los artefactos ya estaban puestos. Pero toda la infantería estaba dispersa.

Y a falta de liderazgo por habar herido a Ar, que podía llevar su ejército en una especie de formación contra los blancos que poco a poco  entraban por el paso del Vallhalla. La tribu de los Saambala que retrocedían por el ejército de Ar y de Alizes formó una pared de hielo que denegó el avance de las valquirias. Los hombres de Lcios que quedaron dentro del muro murieron a mano de los blancos.

Lcios gritaba con rabia por perder a tantos hombres. Reclutas que estaban en la etapa inicial de su entrenamiento. Él los maldecía y al haber sobrevivido sintió impotencia por primera vez al no poder salvar su batallon.

Entonces grita y busca el bastocar para calentar de nuevo los cielos. Pero estos ya habían gastado todo el torbe modificado para crear la tormenta. Entonces sirvió como carga para liberar toda su energía, a sabiendas de que podría caer inconsciente por utilizar toda su energía.

Alizes, llama a todos los hombres para que se retiraran. Y le siguieran a la pradera de los caídos y se reagruparan antes de que Golum volviera a su forma.

Alizes estaba tan extrañamente adolorida que le costaba estarse de pie. El haber utilizado la Psicometria por primera vez: Hizo que el campo que la protegía y la premonición desaparecieran. Ese poder desplazó los otros poderes y cargo el cuerpo con habilidades que nunca había tenido y con el sentimiento de rabia que sostenía Parom a través de Raynard al luchar. Entonces no volvió a utilizar ese poder si no fuera como última instancia.

Fredys que estaba ya en la pradera observaba como los hombres tanto de Lcios como de Ar se devolvían mientras Lcios quien estaba concentrado dejaba que los hombres corrieran mientras emanaba su poder eléctrico al cielo.

Sort sentía como el aura azul de Alizes se mesclaba con el de Raynard. Pero no era algo bueno, si no todo lo contrario. Se había contaminado por la maldad que estaba impregnado en el arma. Y le dice:

— Alizes, es mejor que sueltes esa arma, si la sigue sosteniendo con ese poder tuyo. Te consumirá, y podrá matarte…

— No, la haré mía. Ella no me doblegara, estoy harta de que todo me esté manipulando. Desde ahora yo seré su dueña. ¡Lcios es hora!

Lcios le alumbraban sus ojos y su boca. Y de ellas, como de las llamas de sus dedos. Expulsa una ráfaga y exclama con voz resonante:

— ¡DEMOLEDOR DE CIELOS!

Y la tierra se puso tan caliente y el cielo tan acalorado que de nuevo la tormenta retorna con un aire un poco más agresivo.

Golum ya estaba resurgiendo y pasaba sobre la pared de hielo. Alizes le pidió a Fredys que dirigiera su compañía hasta las murallas de la ciudad para que no pudieran traspasar la defensa mientras los hombres restantes tanto de Ar como de Lcios defendían la pradera de los caídos.

Los rayos ahora era un arma incontrolable para los hombres que entraban en su modo Berserker. Y ellos corren de nuevo a la pared de hielo y lo quiebran.

Los maestres preguntan a Alizes cuál era el plan de los monjes blancos. Y esta les responde:

— Los de casta blanca aún no han desarrollado todo su poder. Es por eso que el agua y el viento no han sido completamente controlados.

Alizes observa como poco a poco el poder de Lcios decae y ella rápidamente le dice a Sort que lo recogiera.

Sort vuela por los alrededores y atestigua como los Berserker luchan contra Golum que lo cortaban con sus rayos pero este siempre se regeneraba al congelar alguna parte de su cuerpo que derribaban.

Sin percances, Sort toma a Lcios inconsciente y caliente, para llevarlo de nuevo a la pradera  donde los monjes atendían a los heridos y reponían las armas.

Rayos se veían a la distancias. Y columnas de hielo resurgían y desaparecían. Y Alizes sintió que no podía intervenir en luchas tan épicas como esas. Pero sin un comandante en jefe que los guiara, pronto podrían romper las formaciones establecidas y llegar de campo ovalle a la pradera de los caídos. Y los monjes habían colocado su puesto de avanzada en el Vallhalla sin percatarse de los extraños aparatos que en ello había.

Ar Dumis se levanta como reaccionando a una preocupación y dijo:

— ¡Nos atacan!— Luego de que se percatara de que todo era una pesadilla se desvenda y se levanta. Alizes le dice que se calmara para que descansara, pero desiste de su consejo y ve como sus hombres y los hombres de Lcios luchaban sn cesar con sus poeres. Y Lcios se encontraba a un lado de él desmayado. Le dice:

— Tenemos que activar los atrapa truenos.

Y es cuando ve con asombro como el Golum que derroto estaba surgiendo y luchando cada vez que los rayos lo partían.  Habla con Sort y le dice que lo llevara al campo Ovalle para liderar a los hombres que estaban agotados por la lucha tan tremenda que tenían.

Sort mira a Alizes y ella al ver la determinación de Ar, este le permite hacerlo. Luego Sort lo lleva corriendo y este se lanza al campo mientras quemaba su herida que aún estaba sangrando.

Golum ya estaba en camino a la pradera de los caídos. Pero sabía Ar que para derrotar a Golum primero tenía que matar a los que lo crearon.

Los hombres que agotaban su energía luchando contra los Saambala y deteniendo a Golum: ven como Ar Dumis aparecía en la frontera con el lobo negro de Alizes.

Ellos toman energía y retroceden y dejan que Golum que era ya inútil pelear con él, avanzara. Y prefirieron esperar a su comandante en jefe.

Ar les dice:

— ¡Compañía, en formación!, tenemos que destruir esa entrada, y para eso tenemos que hacer caer el cielo.

— Señor Dumis, eso quiere decir que ¿haremos un Skyfall?

֫— En efecto. ¿Saben cómo se hace?

— Si señor— dice uno de los hombres, mientras que los jóvenes prometedores que sobrevivieron a la primera oleada de ataque se miraban unos a otros y le dijeron:

— el Abneguer Lcios nunca nos dejó practicar ese ataque.

— No se preocupen, para esto tenemos que tener dos unidades. Skyfall es un ataque muy complejo pero de igual manera poderoso. Imagínate hacer caer una pequeña parte de Helios hacia ese monte. Muchos de nuestros predecesores lo utilizaban para destruir montañas.

— ¡Es increíble!

La primera unidad que se conformaba de 875 hombres de parte de Lcios era la ofensiva y los 365 hombres de Ar Dumis la defensiva con otros 400 hombres que empezaban formarse para crear el Skyfall.

El hombre de los lentes y de piel clara que comandaba las tropas del Saamball les dice a sus hombres que formaban las tropas lo siguiente:

— Fo umen, ni siet on dae uma squll. (Embistan las unidades de defensa, y atraviesen la pradera) — Soe im shen us eterio. (Los superamos en número)

Los hombres aceptan la orden y gritan:

— ¡Ule ha, smish, smish! (ataquen en formación Smish) — Y el monje agita su brazo al cielo en señal a otro hombre que estaba en la distancia supervisando las horda y las ordenes de su líder. Luego mueve su cabeza en total aprobación y grita  todos:

— ¡Shish, uga! Sa eta (¡todos, formación Smish! invocación de armas) —

Todos los Saambala en la entrada del Vallhalla sacan un agua especial y forman su arma que eran espadas de hielo.

Todos ellos se forman en fila y crean una formación llamada Smish que era prácticamente una “V” solo que detrás de cada hombre había la misma formación.

Los hombres de Ar Dumis que sabían la formación, gritan:

— ¡Es punta de lanza, ahora, todos juntos, el estilo del escudo berserker!

Los monjes blancos retiran la pared de hielo y corren contra la primera unidad estática y ellos chocan contra el escudo, que era un campo de fuerza de repulsión que no permitía que nadie entrara. Algo muy parecido al campo de fuerzas personal de Alizes.

Ellos formaban domos de hielo alrededor del campo de energía. Pero el calor que emanaba de ella derretía el hielo. Y los monjes con desesperación trataban de romper el escudo o rodearlo, pero era inútil.

Es entonces que prefirieron dejarlo y pasar de largo sin atacarlo. Pero Ar Dumis que supervisaba el ataque y la defensa grita desde su posición: “¡Expansión!”.

Y cada hombre en el tramo. Extiende sus brazos en forma de cruz, y una aurora de energía se expande por tres mil metros para que los monjes no pasaran. Y el muro de  energía se expandía más y más cada vez que el tiempo pasaba. Y era asediado con hielo y granizo, pero nada le penetraba. Incluso trajeron un ariete. Pero el ariete no podía soportar el inmenso calor del campo y se quemaba.

El hombre de lentes que comandaba el ejército desde la distancia. Hizo levantar una bandera diferente a todas las demás. Para que repitieran la ofensiva de la pared de hielo en forma de cono para que penetrara el escudo.

Entonces retiran todo, y grandes tumultos de nubosidades llegan a la frontera para encontrasen con la tormenta. Un versus climático, nieve contra truenos y rayos.

El cielo se iluminaba de grandes resplandores y estruendosos relampagos, y el Vallhalla llegaba con tormentas de nieve que chocaban contra la brisa húmeda del campo Ovalle.

Y los monjes trajeron en un instante el gran carámbano que golpeo el escudo y quebró la formación. Y al ver que eso funciono repitieron la formación y penetro el escudo nuevamente para que los Berseker rompieran su elaborado plan de defensa.

Entonces Ar Dumis, enfureció el cielo y la gran estática en los atrapa truenos advertían a los monjes que aguardaban en el Vallhalla una mala idea estarse en el paso. Así que le avisaron al monje de los lente que no se percató de lo que había en las rocas.

 

Mientras tanto en la pradera de los caídos. El golum estaba a punto de llegar a la muralla de la ciudad de Oru. Y las valquirias que intentaban derretirlo estaban ya cansadas.

La única que estaba en operación con toda la energía era Fredys que supervisaba la unidad. Ella entra a la ciudad y sube la muralla para divisar como el gran muñeco de nieve se aproximaba. Y era tan grande que no le sería difícil para ese golem pasar la muralla. Divisó como la población que había sido evacuada de las aldeas cercanas entraban a la ciudad para el resguardo. Y se dispuso a minimizar el avance con la única técnica que conocía, algo heredado de su familia.

El golpe relámpago solo era efectivo a cierta distancia. Y esperó que el hombre de nieve llegara  un poco más para cortarlo en pedacitos.

Sus aliadas en tierra la observan y deducen que hará ese golpe. Así que una de ellas grita:

— ¡Escuchen!, Fredys hará el golpe relámpago. Nosotros también lo haremos. No nos daremos por vencidas. Mientras los hombres están luchando contra el ejército blanco, nosotras no podemos permitirnos que este Golum llegue a nuestras tierras. Así que Valquirias de fuego reúnanse, porque también daremos el golpe relámpago.

Todas ellas montaron sus bicornios y rodearon al muñeco, que poco a poco llegaba a la muralla.

Fredys muy calmada y con su cabello dorado ondulando como banderea representativa de los Berserkers. Mira, como muy al horizonte los grandes carámbanos en forma de cono y de pirámide forman imponentes fortalezas intimidantes para cualquiera. Pero no para los de raza de trueno… ellos nacieron con el terror de las tormentas. Porque cada vez que salía un imponente carámbano en forma de varios picos. Los rayos caían para echar abajo toda esa formación imponente.

Serena en sus pensamientos. Saca su espada de nombre freyya y la apunta al cielo oscuro y remolinante.

Las copa de los arboles más altos bailaban al sonsonete del viento y las hojas acompañaban el ritmo del ambiente. Fredys solo da un salto y con ese salto se lanza  con su espada para cortar con su golpe relámpago al muñeco. Ese golpe fue silencioso y muy rápido. Tanto así que el muñeco se divisiva dividido en cuatro pedazos. Y cada pedazo fue cortado por las demás mujeres que no dejaron que se reconstruyeran.

Cada guardia en las puertas y en las murallas miró con gran asombro el espectáculo dado por las mujeres, que los dejaron boquiabiertos. Los ciudadanos vitoreaban a las mujeres y la lucha dada en ese momento por la líder de las valquirias de fuego.

Y es cuando el cielo resplandeció de blanco. Una gran columna blanca que abrió un agujero en el cielo estaba cayendo desde las alturas. Ar Dumis dejo caer un rayo tan grande que no solo destruyo todo el paso del Vallhalla, y que mato a miles en ese paso. El calor que traía ese rayo fue tan espantoso: Que árboles que estaban a la distancia del impacto se quemaron. Y lo único que protegía a los hombres de ese impacto fue el campo de fuerza que ellos mismo impusieron. Alizes también protegió con su campo de fuerza la pradera y algunos árboles que estaban dentro de ella.

Y ella cae cansada porque nunca había hecho un campo de fuerza de esa magnitud.

El paso había sido destruido.

Y todos los Berserkers que se protegieron se desmayan por recrear una técnica tan destructiva que solo podía hacerse una sola vez por el tiempo que llevaba hacerlo. Era una técnica casi igual al Ignis coelum de los Redgroouk.

Pero fue en vano. Aunque el rayo mato a una gran cantidad de monjes blancos, el hombre de lentes sobrevivió porque mando a sus hombres crear una fortaleza que cubriera todo el paso. En algunos puntos ese muro fue destruido y monjes murieron en los derrumbes.

El hombre miraba como esas gigantescas rocas estaban ahora tapando la entrada. Ahora ya no era más el paso del Vallhalla.

Los hombres que resurgieron del impacto abrieron paso con su fortaleza y dieron entrada a un nuevo camino que se resguardo del derrumbe por la pared de hielo. Estaba el hombre blanco mal herido, y dos monjes lo sacaron de ahí para llevarlo fuera del Vallhalla. Y dieron la señal a los campamentos del ejército restante para la retirada. Habían perdido la batalla pero no la guerra.

Alizes vomitó y estaba postrada por cansancio, los monjes la atendieron pero ella dio orden de que los heridos eran primordiales. Luego al notar el panorama a devastador de la lucha entre el pantano y la tierra quemada y los arboles carbonizados. El polvo que se produjo por el arrase, pensó que por poco estos monjes cruzaban el campo.

El factor de demora de la centuria y la legión produjo un total desgaste entre la compañía de Lcios y Ar Dumis.

Todos los hombres regresaban a la pradera de los caídos para ser atendidos y poder regresar a Oru, incluso las valquirias regresaba con toda la compañía completa.

Ar Dumis manda a recoger los muertos y contar cuantos hombres quedaban entre el regimiento de Lcios y de él.

Kolgar hace esa labor, mientras, Slovan recoge todo los instrumentos que le servirían para la próxima batalla. Alizes que estaba un poco mareada por utilizar tanta energía en el escudo de repulsión; mandó a quemar todos los cuerpos de la casta blanca. Se sentó y se quitó el yelmo: Su cabello corto impresiona a los soldados que la ven hermosa. Estaba sucia y llena de tierra. Pero esos ojos y ese cabello le daban un tono bastante impactante. Las pecas y su gran seriedad dejaban a más de uno sonrojado.

Los rumores de que la diosa solo estaba destinada a ese detestable Dark, creaba una sensación de desilusión y rabia por parte de los soldados: porque, para ellos encontrar a alguien de esa hermosura tan poco común era imposible.

Las mujeres doradas eran hermosas de por sí. Pero lo escaso y lo raro en una belleza única como lo era Alizes era para algunos el tesoro inexpugnable. La armadura azul de Alizes resaltaba del resto, y pasearse por un campo de hombre entre jóvenes y viejos era como aquella joya que no se podía encontrar en el barro. Alizes sentía una sensación extraña en ese ambienta que nunca antes había sentido, y era para bien. Porque era la primera vez que se sentía el centro de atención de todos, de una manera popular. No como en aquellos días que ara para burla o para algún tipo de broma. Desde que se volvió la semidiosa de ese mundo, siempre creía que era solo el estatus que la separaba de la popularidad a la obligación. La adoración a la atracción, y no como lo que paso con Oromus, sino más bien la gran autoestima que se tenía ahora por ser bella. Y que otros no solo la respetaban por ser la hija de calipso, sino también la respetaban como guerrera y como líder.

Los soldados sonreían cuando la veían, y aplaudieron a la más grande estratega que poseía el reino hasta ahora.

Por ella fue que los ejércitos se mantuvieron. Y repelieron a un ejército que los superaba en número. Era la primera vez que se sentía reconocida, la primera vez que se sentía bella por dentro y por fuera. La primera vez que no quería ser otra persona sino la de ahora.

Se sentía victoriosa.

MNU Volumen 6 – Capítulo 10

 

Capítulo 10

La doncella de hierro.

Alizes estaba liderando la retaguardia. Con las valquirias de fuego: ella montaba a Sort con su armadura azul y la guadaña de Parom. Mientras llegaban a campo Ovalle.

En la mente de esta chica rebelde. Solo podía entonar una canción para calmar la adrenalina y poder guardar sus nervios al enfrentarse por primera vez a una batalla a escalas reales y no fantasiosas como en los libros que leía.

The troopers de iron Maiden: Era algo especial que hubiera memorizado la letra de la canción para una vida tan atormentada como fue la de ella. Los caballos y el huargo negro que comandaba la tropa corrían por las colinas enlodadas por la lluvia.

Aunque ese día no estuviera lloviendo, estaba nublado y la brisa fría recorria el campo para presenciar lo que iba a ser la cruzada más espectacular hasta el momento. Alizes se reunió con tres de sus abneguers.Y repasó el plan de batalla posicionando los tres ejércitos en diferentes partes del campo.

El primero sería Lcios  que escoltaría a los maestres de armas y sus pupilos que colocarían el artefacto en el paso de las rocas. Luego el ejército de Supremis Orc tomó rumbo a Or con el legionario que le respaldaría.

Ar Dumis que ya tenía su ejército en trote, se posiciona en todo el valle frente a la gigantesca muralla natural llamada Vallhalla.

Pide a un soldado que subiera a una vieja atalaya abandonada que estaba construida en las enormes rocas.  Este sube y observa con gran detenimiento el camino que se formaba por las rocas, y los maestres colocando en la tierra los cientos de artilugios que construyeron. El cielo gris y los vientos que silbaban daban escalofríos al joven que miraba desde las alturas.

Luego sintió más frio de lo normal. El viento empezó a tornarse más y más frio al punto de que vio como el espesor de  las nubes bajaban. Un tornado descendió a tierra y tomo rumbo a Vallhalla. El hombre grita a su superior de que un tornado se aproximaba.

— ¿Qué, un tornado? — Dice Ar Dumis, sorprendido. El trombo se va deformando y adelgazando a medida que se acercaba.

Lcios que estaba a la espera de alguna sorpresa. Ve el tornado y pregunta:

— ¿Pero qué mierda, de donde salió eso?

De inmediato. El tornado desaparece, y se mantiene en calma. Luego el centinela en el atalaya mira con su catalejo una cantidad de hombre a una distancia considerablemente larga. Tanto así que con el catalejo solo ve pequeños puntos moverse.

Y escucha algo extraño colisionar con el muro del atalaya. Este deja su catalejo y mira que fue lo que impacto el atalaya. Y ve como un granizo golpea violentamente la torre y  fija la mirada al cielo; un granizo en forma de estaca atraviesa su cabeza matándolo de inmediato y cayendo al vacío mientras Ar Dumis ve lo sucedido.

— ¡Estamos siendo atacados! ¡Levanta la bandera Cotzo!— Dice Dumis.

Cotzo se sube a una peña y de inmediato sube la cumbre de la roca y levanta una bandera para luego disparar una flecha al lugar donde los hombres de Lcios estaban laborando.

El Ereiser toma la flecha y observa al hombre con la bandera verde. Y este observa el moño amarrado en la flecha y se da cuenta que es azul. Corre de inmediato a uno de la caballería que servía como mensajero y le da la noticia para que corriera donde estaba Lcios que miraba como los maestres aun no terminaban en colocar los clavos gigantes en el paso del Vallhalla.

— Mi señor Lcios. Ya vienen, tenemos que retirarnos y reagruparnos. Ar envió un moño azul y hay un Ereiser izando la bandera verde.

— Muy bien. Da la orden a todos y reagrúpalos al frente. Tenemos que salir de aquí protegiendo a estos inútiles.

— Muy bien señor.

Sin aviso. Un gran cumulo de granizos en forma de estacas caen del cielo  matando a cinco maestres. Y Lcios corre con un escuadrón que tenía escudos y protegen a los demás que regresaban del paso de Vallhall. Y con gran temor y desconcierto pregunta:

— ¿De dónde carajos salen esas cosas? ¿Qué alguien me explique de donde salieron esas cosas?

— ¡Señor!— Dice un neguer que ayudaba en el momento. —  Puede ser posible que… esas cosas sean controladas por las castas blancas.

— ¿Qué? Es ridículo. Las castas blancas no tienen ningún poder manifestado.

Luego de que la lluvia de granizo, cayera en la entrada. Se detiene y una gran cantidad de soldados blancos de uniforme azul menta y túnicas blancas se detienen a distancia considerable y observa como el paso esta indefenso. Un hombre alto de aspecto penetrante. Con lentes oscuros y piel blanca observa con desdén la entrada a tierras doradas. Saca un báculo blanco que irradiaba luz y una perla que estaba en la punta de esta que contenía un líquido especial, que brillaba en azul. Y quien portaba el gran báculo lideraba el ejército.

El hombre levanta el báculo y hablaba en un idioma que muy pocos hablaban, el seretra:

— Sou, in imageniti. Se inco sum perios. (¡Soldados, en posición! Esta es nuestra oportunidad)

Hombres dieron un  paso adelante y sacaron sus propios báculos. Y tenía tallada en su mano izquierda una marca con el símbolo de la matriarca regente Jsviel. Y estos alzaron su brazo izquierdo y empezaron a llamar el frio ahuyentando el calor en la tierra. Y casi instantáneamente empezó a nevar.

Grandes fundíbulos rodantes  envían grandes cargas de nieves que mientras son endurecidos por los monjes caen en las rocas destruyendo las formaciones rocosas.

— ¿Esto es imposible? ¿Acaso nos escondieron todo este tiempo su poder?— Lcios impactado no podía creer lo que observaba. El neguer a su cargo le grita:

— ¡Mi señor tenemos que proteger la entrada!

— Tienes razón. Eso malditos desagradecidos nos las tendrán que pagar. ¡Muy bien, todos conmigo! haremos una jaula de trueno, mientras estos tontos se ponen a salvo nosotros los cubriremos.

Los hombres gritan con euforia y se posicionas. Todos los maestres corren y son llevados de vuelta a campo Ovalle donde los hombres de Ar los llevaran devuelta a Oru.

Lcios y los centenares de hombres se reúnen en la entrada antes de que los saambala abastecieran sus fundíbulos.

Cada hombre en fila posiciona su espada con la punta al suelo. Y se concentran para que un rayo que les representaba impactara constantemente el suelo. Y fue así, una gran cantidad de rayos impactaron el suelo fulminando la tierra. Y cuando los pedazos de hielos macizos y gigantes chocaron la jaula de trueno estos estallaron en miles de pedacitos.

Alizes muy a lo lejos presenciaba eso. Era majestuoso ver ese espectáculo sobrenatural.

El hombre que parecía el líder de los blancos mira a su segundo y le dice:

— Au, setzo im. (Enfríen el cielo)

El segundo hace la señal de levantar los brazos al cielo y al cruzarlos representa solo una cosa. Llevar su poder al cielo para que el poder de los Berserkers no tuviera eficacia en ellos.

Es cuando todos los hombres señalan el cielo con sus dos manos y de inmediato. Se torna oscura, y la ventisca se intensifica.

Los rayos cesan y se esfuman. Lcios mira con terror la intensidad de poder oculto en los blancos, y le dice a todo su regimiento que saliera del paso. Y grandes trozos de hielo caen en la entrada y agranda el paso del Vallhalla. El hombre del gran báculo levanta su mano derecha en señal de ataque. Y los hombres de casta blanca corren a la entrada y activan de nuevo el poder del granizo para que sirviera como proyectil.

Los maestres y sus pupilos llegan a donde estaban Alizes y las valquirias. Kiros y Slovan los recibe y Kiros pregunta:

— Informen de la situación.

Un hombre de mediana edad le dice:

— Los de casta blanca a hora tienen el poder de manejar el viento y el agua. Crearon proyectiles con el hielo y mataron a cinco de los nuestros. Acab, Melciades, Bex,  Bongol, y Teladuria. Y han enfriado el cielo para que las tormentas no se puedan producir.

— ¿Qué? Eso no puede ser. Han pasado eco desde que los de casta blanca nunca han desarrollado algún poder.

— No es imposible— Dice Alizes. — El tiempo se ha encargado de darles una oportunidad, y ahora lo están aprovechando. Es mejor que nos preparemos. Antes de que lleguen a la pradera de los caídos.

Slovan se acerca a Alizes y le comenta:

— Mi señora, le he traído armamento.

Carretas llenas de esas armas que imitaban un rifle. Alizes observa todos los bastocar y se le ocurre una idea para ayudarlos. Y le dice a Fredys que le diera a cada una de sus mujeres un Bastocar.

El paso del Vallhalla es invadido por los monjes de la tribu Saambala. Y arremeten contra el ejército joven de Lcios.  Pero este regimiento fue ayudado por el de Ar Dumis que les disparaba con el Bastocar. Y el atrapa truenos era inútil sin una tormenta. Ar Grita a todo pulmón para que el grupo de Lcios pudiera retomar la ventaja. La nieve había ocultado la gran fortaleza de piedra y la nieve ahora era un arma contra los Berserkers.

Los dos ejércitos juntos tanto el de Ar como el de Lciso no podían contener la horda de los Blancos y poco a poco retrocedían.

Es entonces cuando el gran hombre del báculo invoca a Golum. Crean una gran golem de nieve de casi doscientos metros.

— Hija de chingada— Dice Alizes con matices del vocabulario de su mundo. Esta se asombra al ver como ese muñeco aparece en la frontera. Y le grita a Fredys que dispararan el bastocar a los cielos para calentar la atmosfera.

Y esta da la orden para disparar los rayos. Y una gran cantidad de ráfagas de calor calienta el cielo frio y la tormenta se forma.

Ar Dumis, se da cuenta de lo que quiere hacer Alizes y le grita a Lcios de que iniciara la retirada y llevara a todo su regimiento a campo Ovalle. Lcios mira el campo y mira como una tormenta eléctrica se intensificaba.  Levanta la bandera verde y todos los dorados salen corriendo. No sin morir algunos por los proyectiles de hielo.

Golum se sube sobre las montañas de roca cubierta de nieve y dispara grandes iceberg de hielo que impactan sobre el último paso de la entrada al Vallhalla matando a los hombres de Ar Dumis.

— Ha, ¿quieres todo mi he…? Muy bien.

Lcios al ver como Ar Dumis lo enfrenta le grita que se retirara. Y este sin más le dice.

— ¡Garras doradas!— Y lanza el atrapa truenos atrás de él lo más lejos posible y atra los rayos de la tormenta.

Y la gran electricidad que atraía a su lomo lo expulsa y grandes rayos en forma de garras salen para derretir a Golum.

El muñeco cae en forma líquida y caliente matando algunos de la tribu con el agua hirviendo. Pero atacan a Ar con algunas estacas de hielo.

Fredys corre con su caballo de la nada y arremete contra los soldados blancos y se lleva a Ar Dumis de ahí.

La lluvia de granizo cae y atrapa a los que estaban en la última formación. Como aun no llegaba la legión ni la centuria. No le queda de otra a Alizes que ayudar.

Ella grita:

— ¡Esto es por su pueblo! ¡Demuestren que son dignas!

Toma la delantera con Sort y a toda velocidad corre por la pradera para llegar al campo de batalla.

The troopers, era todo lo que sonaba en ese momento para su desbordante adrenalina. Los de la infantería quienes estaban atrás de la pelea. Miran como un lobo negro a toda velocidad se aproxima a ellos. Alizes luciendo su armadura celeste con el hacha entre sus manos guiaba a las demás hacia el centro de todo. Y toda la caballería de valquirias de fuego le seguía.

Las de línea inferior le seguían fervientemente mientras las nobles estaban detrás de ellas.  Los hombres de Ar Dumis seguían peleando. Pero sin el bastocar y sin poder. Solo chocaban armas.

Alizes colisiona contra la primera fila y Sort de un solo rugido lanza fuego de su osico y quema a una docena de soldados blancos. Luego Alizes salta desde sus lomos y embiste con el hacha.

MNU Volumen 6 – Capítulo 9

 

Capítulo 9.

Las dos batallas de Federg Zholty. Parte II.

Zholty empieza apilar los muertos de ambos bandos. Y libera a los esclavos.  Le lleva toda una tarde hacerlo.

Un puñado de obreros mal entrenados aun en cantidad no era suficiente para acabar una caravana de mercenarios y asesinos. Ese capataz había tomado una mala decisión.

Y revisando todo el lugar se da cuenta que no era un campo de concentración para el tráfico de manchados. Entiende que era una mina. Y al entrar a la cabaña del capataz. Observa con detalle todo lo que quería ocultar ese hombre. Observa  la caldera con papeles quemados y revisa los cajones y no encuentra nada salvo una cosa.

El muy tonto no se había deshecho del mapa que conducía al otro yacimiento aún más grande de telactita pero purpura en Well river. La única costa no destruida por el Tsunami.

Entonces escucha voces por un tubo cornucopico y presta atención a lo que dice:

— ¡¿Hay alguien hay?! ¡¿Me escuchan, por favor alguien?!

— ¿Si, quién es?

— ¿Capataz? ¿Es el capataz?

—No, él está muerto. Mi nombre es Federg Zholty de la comunidad Maltuina. ¿Quién habla?

— Mi nombre es Dorton. Soy un esclavo a órdenes de Edquina. De un momento a otro estallaron las entradas y muchos de nosotros quedamos aquí encerrados dentro de la mina. Las raciones de comida y agua son muy pocas y queríamos saber por qué se nos dejó aquí.

— ¿Qué? ¿Acaso los enterraron vivos?— Zholty se agitó por pensar nuevamente en que este lugar los tenía esclavizados para la extracción de algún mineral. Y que el capataz había enterrado vivos quien sabe a cuantos manchados. Luego quería llorar de la rabia y se calma para poder pensar mejor. Se sentía como un hipócrita por haber ignorado antes lo que sus espías les había contado.

— No se preocupen. La comunidad Maltuina se encargara de ustedes… Por ahora mantenga la calma —.Ese remordimiento lo acusaba y lo hizo estallar; destrozando todo lo que había dentro de la cabaña. Luego cuando Dorton sigue preguntando este le dice:

— ¿Aún sigue ahí señor Zholty?

— Sí.

— Algunos mineros encontraron paredes que comunican a varios socavones. Y hay más de nosotros en vario lugares… Creo que esto es imposible.

— Encontraré la manera, no desistan.

— Señor Zholty. Esto no está funcionando. Los socavones que nosotros mismo cavamos están en puntos ciegos y la única salida fue la que estalló.

Zholty llora.

— Muy bien. Debe haber algún lugar en el que se pueda perforar y llegar alguno de los túneles. Y salvarlos a todos.

— No gaste tiempo en nosotros unos simples mestizos. Ya la gran mayoría murió por el derrumbe. Y solo nos queda como dos o tres icsex. Tan solo cumpla una petición humilde de este esclavo señor Zholty.

Zholty no quería, y se decepcionó al final. Lo que hace es llorar en silencio mientras escuchaba a Dorton proponerle algo que para él era imposible de realizar.

— Señor Zholty, por favor detone la mina. El capataz al parecer no pudo encender la otra carga y eso fue lo que produjo que no nos enterrara del todo.

— ¿Qué me crees para pedirme eso? ¿acaso ya perdieron la esperanza de vivir? No soy tan cruel  como para enterrarlos vivos.

— Señor Zholty, si detona la última mecha. La explosión nos matara inmediatamente. No estaríamos sufriendo como lo hacemos ahora. Por favor no nos deje vivir un minuto más en este infierno. No hay garantía de que usted o su gente puede penetrar toda la tierra y encontrarnos a tiempo.

— No. Debe haber alguna manera de salvarlos.

Cuando Zholty pensaba en cómo ayudarlos. Un hombre le comunica una carta de Sugy.

— Zholty, Sugy nos avisa que nos enviaron refuerzos desde el hemisferio Ap. Al parecer quieren que investiguemos la mina.

— ¿A quién mandaron?

— Red Gules.

— El bastardo. Ese mald… Un momento. Si Red viene, quiere decir que lo enviaron con su navío ¿no es así?

— Bueno. Puede ser: su esposa se quedó como refuerzo, así que al parecer es solo él con su tripulación.

Zholty vio él mapa colgado en la cabaña y miró la cornucopia. Observó con gran detalle que había otra mina igual en well river. Así que tomó el mapa y es cuando ideo la manera de sacarlos vivos de ahí. Le dijo subordinado de confianza que reuniera a todos los 25. Y juntó a los esclavos manchados que quedaron.

Zholty le dice a sus veinticinco:

— Todos usted vienen conmigo— Ahora se dirige a su hombre de confianza — Ethan, organiza a los manchados y convence  a los que quieran venir conmigo y busca a alguien que sepa sobre la mina en well river. Nos encontraremos con Red Gules en la costa.

— ¿Qué, con ese bastardo? Con nosotros es suficiente atacar otra mina clandestina. No necesitamos a ese infeliz.

— Si, solo nos estorbaría— Gritan los hombres inconformes.

— ¡Ha callar! Él es un Maltuino como nosotros. ¡Más respeto!

— Pero jefe. Es un traidor… dejo que un Dark se subiera a su nave.

— Si, y también su esposa que mató a uno de los nuestros.

— Eso no importa. Ahora es un cha le most. Y tiene el título Spirrow cosa que nadie más tiene. Así que por muy bastardo que sea, él nos ayudará, primera regla Maltuina.

Vamos a salvar a todos estos esclavos. Cuando nos vallamos, Ethan estará a cargo. Escucha muy bien Ethan. No sabemos si hay más minas ilegales cerca, pero si encuentras alguna fuerza enemiga, huye y dirígete al reino rojo… Y otra cosa, mantente en contacto con Dorton: dile que, no desfallezcan que muy pronto los salvaremos.

Zholty hace que sus hombre ensillen y cabalgan con la luna semi roja a su espalda.

MNU Volumen 6 – Capítulo 8

 

Capítulo 8.

Las dos batallas de Federg Zholty.

— ¡Muévanse escorias inútiles!— Grita el capataz.

Azotaba sin importa el género o la edad a los manchados esclavizados. Para él todos eran iguales. Los manchados y las sangres sucias eran detestables para ellos que eran de sangre pura.

— ¡Capataz!— Grita uno de los guardias que controlaba el flujo de producción del mineral sacado. Este le fue informado por un vigía que habían hombres acercándose por el desierto. Y este le dice:

— Capataz, quiero que me acompañé. Úgo ha visto desde la torre una caravana con muchas galeras y Bufrones.

— ¿Qué? ¿Una caravana? ¿Quiénes son y qué es lo que hacen?

— No lo sé. Están muy lejos, pero desde el montículo se pueden ver unas personas subir la montaña.

— Edquina me encomendó la discreción de este lugar. No puedo permitir que algunos bastardos se adentre más a este lugar: Llévame de inmediato.

El Capataz se sube a una montaña y observa por el catalejo que unos cien hombres transportaban algo que no se podía ver muy bien.

— Úgy, Trae a tu hermano Úgo y ve con él. Lleva consigo 3 hombres y averigua que es lo que hacen.

Los hombres del capataz salen con Úgo y empiezan a rastrear la caravana. Y desde la distancia. Ocultos, observan que hay una cueva y hombres salían con carretillas llenas de bacilos dorados. Y llenaban una carreta más grande que era arrastrado por Bufrones.

Luego reconocen a uno de los que comandaban la caravana. Y se infiltran en la cueva esperando encontrar la real causa de su incursión al socavón. Y se dan cuenta que una gran bodega albergaba cantidades de minerales dorados de ambar llamado Lux. La moneda de los Orus y de toda tierra berserker.

Entonces escucharon a escondidas lo que planeaban hacer con todo ese dinero. Federg Zhoty que había sido reconocido por su estatura y por el gran símbolo que representa la “F”, que llevaba en su pecho y de todo aquel que trabaja para él.

Les dice a sus dos subordinados:

— Extraigan un tercio de Lux y la mitad de Laras Cruxes para los nobles de la región bahía Scarlata. Tenemos tres Icsex para largarnos de aquí.

— Señor Zholty. ¿Qué hacemos con los Orgon? La ciudad Roca negra está esperando la solicitud de préstamo para surtir de armamento los dos lados de la zona boscosa y comprar los cultivos de Bonia.

— Eso no es problema nuestro. Los monjes blancos tienen que encargarse de esas compras y de los préstamos de su propia estirpe. Mí llamado solo es enteramente de los basilos de los Redgroouk y los Berserkers. No tengo tiempo de preocuparme de los demás. Si enviaran un escrito de que tenemos que desocupar todo la bodega eso sería lo que estaríamos haciendo. Ademas ya enviamos los pedidos por adelantado.

— Muy bien mi señor. Enviare eso por escrito.

Los infiltrados esperaron la noche y salieron directo hacia el capataz para informarle el gran tesoro que guardaban los Maltuinos. Es entonces que el capataz se le escapa una sonrisa de oreja a oreja y les dice a sus mayorales:

— Traigan a todos los capataces de todos los socavones. De los sectores 19 al 32: formaremos un pequeño ejército y atacaremos en la madrugada.

*                                                *                                                       *

A las 5:45 de la madrugada. Un hombre miraba como Federg Zholty transportaba toneladas de basilos que estaban siendo llevadas en carretas enormes. Y que iban dirigidos a una casa noble no reconocida. El capataz como era llamado por los demás, estaba liderando su grupo de nómadas para el ataque conjunto a la caravana.

El capataz hizo una señal girando su mano al cielo para que rodearan la caravana y así buscar algún indicio de ejército o emboscada. Los demás se dispersan y se abren paso por la montaña ocultando su presencia en las rocas. Cuando no encontraron nada fuera de lo común. Úgy que es hermano de Ugó levanta la bandera roja. El capataz le indica a uno de su mayoral que bajaran por la ladera en total silencio y se situaran más adelante para cortarles el paso en el camino de vuelta al paso de la serpiente.

Luego toma a todos lo hombre que andaban con él. Y pasa junto a ellos sin ser percibidos a la frontera a Well river.

Cuando la caravana estaba llegando al paso de las tres serpiente y fronteras con Well river. Federg Zholty observa como la silueta de un hombre vibraba por el calor de la mañana… Luego la caravana se detiene y es rodeado por  54 hombres con machetes, picas, cuchillos, y garrotes e instrumentos muy poco usuales para una batalla.

Federg Zholty sonríe por que le dio gracias que los hombres que estaban rodeándolo aunque con rostros agresivos no poseían lo necesario para  asediar.

Es así que el capataz, se adelanta un poco para estar a un paso de Zholty. Y le dice:

— ¿Que tenemos aquí? Un Maltuino lejos de casa… Dime ¿qué te trae por aquí. Federg Zholty?

— No creí que fuera tan conocido, como para que me reconocieran…

— Todo mundo sabe quién eres. El p*** traidor que se reveló contra los Golder.

— Bueno, viéndolo así, no te culpo por un tan feo rumor sobre; y ya sabiendo eso quiero preguntar ¿Qué es lo que quieres, señor…?

— Dime capataz. Y a tu pregunta, estoy interesado en lo que llevas en esa carreta.

— Y eso ¿porque te interesa? Yo no he ido a tu campo de internamiento para preguntar que hacen en ese lugar.

— ¿Campo de qué?

— Si, sé que hay algo detrás de esa montaña cerca de la cordillera  de alabasta. No me interesó en lo más mínimo, aun cuando los espiaba desde mucho antes.

El capataz se queda callado y algo impactado. Para luego decirle:

— Muéstrame lo que llevas ahí.

— No, y no tengo por qué. No eres mi jefe.

— Entonces dime ¿Qué hacías?

— Esto ya se está poniendo algo molesto ¿Sabes? hagamos esto, ¿Qué tal si me dejas ir? Yo no te molesto con lo que sea que hagas, y tú no me molesta con lo que sea que haga yo. Y cada quien mantiene sus secretos. Hare de cuenta de que no he visto nada. ¿Qué dices?

— No estás en posición de negociar Zholty. Ha como se ve esta situación. Yo te supero en número. Y no estas contando con algo.

— Pues ilústrame.

— Tu cabeza tiene un alto precio en las cortes Berserkianas. Ahora, si solo me apodero de lo que sea que lleves y llevó tu cabeza a los Berserkers, adivina que. Me haré más rico que cualquiera de estas chusmas.

— Wow, ¿así te refieres a tus subordinados? Que mal jefe. Además me caías tan bien Capataz. Y por qué me caías tan bien te daré una última oportunidad, se ve que eres un tipo duro, pero buena gente. Así que te propongo por última vez: Déjame ir, y hare como que nunca tropezaste conmigo.

— Parece que no entiende. Observa— El capataz mueve su cabeza de lado a lado y los demás hacen lo mismo incluyendo Zholty que no entendía que tenían que ver. Luego este le responde.

— Vienes aquí donde no hay absolutamente nada, Y empiezas hacer cosas extrañas en mi territorio. Y llamaste mi curiosidad…

— ¿Tu… curiosidad? Haber, habar dejemos algo en claro. Yo estoy pacíficamente aquí con mis amigos haciendo negocios que a ti no te incumbe. Esto ya no me gusta para nada… ni siquiera te conozco pero ¿sabes qué? Te la pondré de esta manera ¡Retira a tus hombres, y lárgate! ¡haz lo que quieras, no me importa! Y puede que así te evites un problema que no podrás resolver

— Oblígame.

Zholty saca un cuchillo y lo pone en su cuello mientras el capataz pone la punta del machete en el vientre de Zholty. Y este le dijo:

— Es mejor que te rindas. Mis hombres en cualquier momento pueden matar a los tuyos.

Zholty observa los alrededores y no ve nada. Luego mira a sus hombres y grita:

— ¡Protejan las carretas!— Y con eso empuja al capataz con un patadon y este empieza a pelear con los hombres para que no revelaran el contenido de las carretas. Eran 12 hombres al mando de Zholty que escoltaban las carretas contra los 54 del capataz.

Los hombres aun siendo pocos habían matado a varios inexpertos en las filas del capataz que no lograron revelar lo que había en la carreta. Todos pararon al ver lo duro que era al enfrentarse a un grupo de mercenarios bien entrenados. El capataz recapacita con la fuerza de sus hombres comparadolos al nivel de los hombres de Federg Zholty. Así que grita:

— ¡Todos juntos!

Luego todos se abalanzan a la carreta y entre más se agolpaban fue inevitable que un machete cortó la funda que cubría el carro. Luego se reveló que eran efectivamente los basilos que Úgo había contado.

— hahahahahahahahah ¡malnacido! Lo tenías bien guardado. Con esto y con tu cabeza me haré muy rico— Le dice el capataz. Para luego chiflar y hacer que hombres con arcos salieran de las rocas. Eran los hombres de Úgy y de Úgo que estaban ocultos en las laderas.

Zholty los mira y los cuenta. Luego este mira a sus hombres y comenta en voz alta:

— ¿Esos son todos?

— ¿Pero qué dices? Con estos serán suficiente— El capataz da la orden de disparar. Sin embargo los arqueros empezaron a gritar.

Zholty ahora era el que chiflaba. Y 25 hombres salen  de la arena revelándose en diferentes lugares.

Hombres con vendas en todo su cuerpo brotan del suelo con la arena del desierto que fluía como agua. Estos empezaron atacar a los de atrás y a los arqueros. Luego los 12 que llevaba Zholty atacan a los que estaban en frente y empieza de nuevo la revuelta.

El capataz peleaba y peleaba. Pero aunque pudiera contener a los hombres entrenados de Zholty. Sus secuaces eran los que bajaban en número.

Zholty quería cortarle la cabeza al capataz. Y era duro de llegar. Antes tenía pasar por la docena de hombres que peleaban por él. Y este le gritaba para que le escuchase.

— Mis hombres son los asesinos más letales. Nunca debiste meterte conmigo maldito infeliz. ¡Ahora iré por tu cabeza!

El capataz al ver como perdía la batalla empezó a huir. Y Zholty observaba como corría ese hombre y le pidió una lanza a uno de sus asesinos. Y la  lanza: atraviesa los cielos y llega a perforar más arriba del sacro y atraviesa su abdomen bajo.

El capataz cae. Y Zholty se ríe. Luego el capataz con toda esa tenacidad se levanta y rompe el arma. Y corre con todas sus fuerzas.

— Es hora de la cacería muchachos— Y los 25 salen a correr por el capataz que les llevaba una ventaja de dos kilómetros con rastros de sangre que dejaba en la arena.

Alabasta no estaba muy lejos de la contienda. Y llegar a la mina era muy fácil… por lo que el capataz aun herido les grito a los hombres de los socavones que iniciaran el plan de ocultamiento masivo. Úgy que había abandonado la batalla antes.      Lloraba por su hermano muerto. No prestó atención a lo que dice el capataz que estaba sorprendido de que él estuviera allí. Entonces sin mucho tiempo. Entra a toda prisa y con esos nervios que controlaban lo que hacía, gritó por el tubo en forma de cornucopia; — ¡Suelten los pesos y enciendan la mecha!

— ¡Úgy, Maldito cobarde, tenemos que salir de aquí. Los hombres de Zholty se aproximan!

Úgy lloraba y le dijo:

— Mi hermano, ha muerto. Esos malditos lo mataron… yo no huiré. Los enfrentaré aquí.

Es entonces que Ugy hace sacar a los 18 capataces inferiores que quedaban y les mandó cubrir todas las entradas de las minas.

Los contrapesos cortados sellaron puertas que daban a la superficie. Y las mechas encendidas detonaron una carga explosiva que provocaron un derrumbe matando a mineros manchados entre viejos adultos y niños que estaban en la extracción del mineral. Doscientos hombres estaban en esas minas que fueron cerradas. Y ciento cuarenta y cuatro hombres quedaron para defender las minas.

El capataz mientras se debilitaba por la cantidad de sangre que botaba. Encendió la caldera y quemó los informes sobre el producto que estaban extrayendo y mensajes a Edquina. Luego al acercarse por la venta desde su cabaña. Mira como los hombres de Zholty se asoman por el filo de la cordillera contemplando las minas. Luego se asusta y quema su herida con una varilla que tenía en su punta el sello de la cabecilla de la mina con las que marcaban a los esclavos.

— ¡Maldita sea!— Grita el capata soportando el dolor de la quemadura. — Maldito seas Federg Zholty. Me la pagaras con tu cabeza— El capataz denuevo pone al rojo vivo la varilla y quema la parte de atrás. Este grita y sella la herida mientras un enfrentamiento entre diecinueve o quizás más contra los veinticinco de Zholty. La batalla fue cruel y despiadada. El capataz ya no quería luchar y salió por la puerta de atrás mientras evitaba como las espadas chocaban cerca de él y las flechas surcaban su cabeza.

Uno de los veinticinco lo ve y le ataca. Pero él evite el golpe, sin embargo uno de los capataces lo empuja hacia otro luchador que le golpea la cara. El capataz se arrastra tomándose la herida quemada y se levanta pero otro hombre empieza a batir su espada en contra de él, cortándole la espada. Pero gracias a otro que lanzo un latigazo al brazo de su atacante evito que le matara. El capataz huye por los canales de agua y ve cuerpos flotar y este se sumerge.

Al ver como el canal pasaba una cerca este sale y es recibido por una piedra que fue lanzada con el fin de lastimar a uno de los capataces. Pero esta llega a la cabeza del capataz y cae un poco aturdido mientras se arrastra por los bordes de la zanja y llega a los capos de internamiento. Donde los mesclado, Maltuinos y manchados tratan de cortar las mayas que por mucho tiempo los aprisionaron.

El capataz se levanta mientras tapa su herida de la cabeza con la mano y abre una puerta dentro de los almacenes. Para buscar una salida, este toma un pico y ve como un hombre entra para atacarlo pero le lanza el pico y cae de inmediato.

El capataz observa como los esclavos salen del campo ayudados por los hombres de Federg Zholty. Y sale disparado al hangar de los bicornios. Algunos de estos equinos estaban totalmente descontrolados y asustados. Pero la capataza necesitaba huir para dar aviso.

Al pasar por los establos ve como matan a Úgy, que grita:

— ¡Por mi hermano!

Este daba pelea aun cuando tenía una espada en su vientre. Luego mata a otro pero Úgy fue envestido por una lanza en su espalda. Úgy voltea y mata al que lo apuñaló con la lanza y muere después de que otra lanza penetrara su garganta.

— ¡Que imbécil!— Dice el capataz. Para luego encontrarse con la sorpresa de que alguien había lanzado una flecha en llamas para incendiar todos los establos.

Entra con el fuego y saca a un corcel blanco de dos cuernos para poder huir. Las llamas alcanzan una columna de madera y se rompe. El capataz no había alcanzado a ensillar cuando un pedazo de mara cae en su cabeza y lo deja tirado en el suelo. Por fortuna para él el caballo estaba amarrado en su lomo con una cuerda que se había enredado en su pie y sale corriendo mientras llevaba al capataz arrastrado por todo el desierto.

Federg Zholty con su arco, ve como el caballo ya a lo lejos llevaba por el suelo el cuerpo casi moribundo del capataz.

MNU Volumen 6 – Capítulo 7

Capítulo 7.

Federyg Zholty contra la federación minera del distrito comercial. Parte II

Baldurg, Solomea,  Dargus, y Kolgar que es el más anciano. Costeaban todo lo que conllevaba una guerra sin cuartel contra las castas  dominantes desde que la matriarca inicio la guerra.

Como habían perdido islas negras. Enviaron  una orden a cada chaca le most que custodiaba  las llaves de las bóvedas secretas de los  Maltuinos para que pudieran desocupar todo los tesoros. Sus reservas secretas localizadas en varias partes del mundo están siendo ahora consideradas por el consejo para abrirlas y negociar la guerra que muchos saben es un negocio.

Federg Zholty estaba entre los que guardaban una de las llaves de la bóveda localizada en las cordilleras de alabasta que compartía territorios entre dos desiertos: las lamentaciones e iteroi.

La cueva donde estaba guardado el tesoro Maltuinos tenía que ser llevadas y escoltada a los nobles del último bastión noble de casta roja que no fue reconocida en la estirpe racial de los Redgroouk. Por tal motivo se unieron a la casta de los Maltuinos para derrocar el actual gobierno. Estos tenían fortificaciones y mucho armamento disponible para surtir a los hombres de la comunidad.

Zholty llevaba una caravana por el paso de las tres serpientes. Un camino árido que se bifurcaba en tres pasos llenos de laberintos de mesetas y montañas.

*                                           *                                              *

Suggy que era la hermana de Bergy recibió el informe de su hermano sobre Blood Castle que contaba las bajas y todos los recursos gastados en la batalla y recibía cartas sobre otras ciudades conquistadas. Esta mujer era ahora la mano derecha del consejo Maltuino.

Ella era hermosa y muy joven, de cabello marrón y ojos avellana. Era lista y llevaba a cargo el deber de contadora principal. Los tesoreros principales del consejo la avalaron por ser muy hábil con la matemática y dejaron su oficina en telos. Donde estaba la mayor reserva.

Ella tenía a su mando un ejército de mujeres que operaban en todas las ciudades registradas donde, o, habitan Maltuinos o donde se está llevando la guerra. Luego Suggy recibe un extraño informe sobre Federg Zholty de una extraña mina encontrada en itori cerca de Well river.

Suggy que tenía una actitud muy mandona. Entra al salón de los ancianos y dice:

— ¡Reunión, ahora!

— ¿Que pasa Suggy?— Dice Baldurg. — Tengo en mis manos una carta de Federg Zholty sobre algo que ha encontrado en Well river.

— ¿Y qué es?— Dice Baldurg, que al verla tan bien vestida con esa falda marrón larga que cubría sus piernas, y su blusa manga larga blanca con cuello de tortuga, y cabello recogido. Se queda maravillado porque siempre le encantó esa joven. Suggy sabía eso y le reprende: — Deja de verme con esos ojos lascivos viejo. Sabes muy bien que ya tengo pretendiente.

— ¡Sí!, un pretendiente que no te corresponde. Venga Suggy ¿hasta cuándo vas a seguir así?

Suggy se enrojece y se enfada inflando sus cachetes y de mirada furtiva escondía esos ojos llenos de ira contra el viejo que no hacía más que molestarla.

— Ya basta Baldurg deja de molestarla. Por favor continúa ¿Qué fue lo que encontraste?

Suggy atiende el llamado de Dargus y se controla. Con esa mirada furiosa les dice:

— Según Federg Zholty. Hay una mina de Telactita Purpura y un gran campo de internamiento.

— ¿Qué dice, telactita?

— Si, y un campo de internamiento de sangre manchada. Los están esclavizando para sacar el mineral. Y nadie sabe para que lo estén utilizando.

— Que extraño— Dice Solomea. — La telactita es un mineral de uso médico. Suggy retoma la conversación:

— Según Federg, luchó contra docena de hombres que custodiaban la mina. Y al parecer hay un yacimiento más grande. En el paso de la serpiente.

— Well river. Entonces hay minas ilegales en el paso de la serpiente.

— Y aquí no acaba— Dice Suggy. — Un capataz que escapó se enteró de que tenemos una bóveda secreta en una de las montañas que está en la cordillera.  Y como deduzco puede ser que ese capataz informe y lleguen a ir para saquear  nuestras reservas.

Dargus se levanta violentamente y Solomea se pasma. Incluso Baldurg golpea la mesa y el más anciano dice:

— ¿Eso no puede ser…? Necesitamos apoyarle. Escribe de inmediato que desocupen toda la bóveda.

— No teman. Ya me encargué; no solo pedí que desocupara sino que también investigara. En vez de proteger, podemos dar el primer golpe. Si nos apoderamos de esa mina y averiguamos su uso. Puede ser que esa mina sea un as bajo la manga, de alguna u otra forma… Le dije a mi asistente que enviara una carta a Red Gules que no está en operación para que asistiera la caravana y que dejara a su mujer como resguardo a los que están en los hemisferios de las costas.

— Bien hecho Suggy. No solamente eres hermosa si no lista. Ojala ese pretendiente tuyo sepa lo  que se está perdiendo.

Con ese fastidio  le dijo:

— ¡Eventualmente se enamorara de mí así que a callar!

— Muy bien Suggy. Si el tiempo nos apremia podemos adentrarnos a resolver ese problema. Pero necesitamos que la dote se salve y llegue a los nobles. Ellos están esperando y no tenemos tiempo que perder— Solomea que se preocupaba en que no hiciera todo sola le recalca que es más importante los recursos bien administrados. Suggy lo entiende y le dice:

— Solo lo que demore Red. Ya cuando estén bien escoltados la dote llegara a tiempo.

—Bueno, al parecer ya tienes todo controlado—Dice Dargus. Entonces Suggy le dice:

— No es todo.  Nuestros espías en Rougen ya dieron el golpe de estado que hemos estado esperando. La rebelión de manchados ha surtido efecto. Aun así algo me huele mal en todo esto. Es bien sabido que Tifon tiene sus rutas de tráfico de Maltuinos por Rouguen. ¿Y si todo  lo que tenía en Rouguen después de ese golpe ha sido destruido y usurpado? Puede que él esté relacionado a esa mina.

— Esto no me gusta para nada, ¿a donde quiere llevar todo esto Suggy?— Pregunta Baldurg.

—  Un informante anónimo me dijo: que Baldurg está manejando un tipo de mercancía ilegal en los demás reinos. Y no me especificó que era… Puede que la mina que Federg Zholty encontró sea de Tifon.

— ¿Cuándo te llegó ese comunicado?

— Ayer, mucho antes que Zholty enviara su informe.

— Esto es muy extraño— Dice Dargus que se acaricia la barba y comenta. — ¿Quién podría ser? Nuestros espías siempre envían su carta con las iniciales establecidas… ¿Por qué ocultar su identidad?

— Sea quien sea. Nos ha dado una buena información. Ahora solo podemos esperar en que mina puede estar tratando los cabecillas del distrito comercial.

MNU Volumen 6 – Capítulo 6

Capítulo 6.

Federg Zholty contra la federación minera del distrito comercial.

El distrito comercial: Es un comercio secreto donde los nobles de línea sanguínea inferior tratan y comercializan con Maltuinos y otros nobles de sangre manchada.

Estos nobles  compraron terrenos en el desierto de iteroi e iniciaron una homeostasis sinérgica con los demás grupos rechazados.

Y durante la primera guerra iniciaron otro engranaje comercial, junto con las islas unidas, que empezaron a crear una potencia económica que rivaliza con las castas dominantes. Para estas castas esa segunda potencia se considerada el mercado negro.

Al pasar el tiempo, el comercio de estas comunidades emprendió a tomar vuelo y familias grandes entablaron una particular confederación clandestina para controlar el mercado. Ahora lo que se suponía era un mercado entre familias desconocidas y manchadas, ahora está en el poderío de tres personas de raza pura.  Equidna,  Tifon, y Ortro.

Estos tres controlan el mercado tanto de trata y tráfico de manchados, como de minería, contrabando de joyas, espionaje, sicariato, pescadería ilegal, cultivos ilícitos, y juegos de azar. Todo esto conjunto a una docena de burdeles y tabernas, y con ello convino sobornos, chantajes y colaboraciones entre algunos Maltuinos que no pudieron entrar al consejo de los chaca ni le most.

En contraposición el consejo Maltuino que no colabora con estas personas ni con su comercio, tratan de convencer algunos nobles para que no sigan negociando el tráfico de manchados. Después de que Raimfarben (quien era uno de los proveedores y compradores de sangres sucias) fuera destruido. Y de que Jredin barba roja quien se le conocía en el bajo mundo como Ortro, muriera. El mercado se llegó a  desequilibrar tanto, que las dos cabezas del distrito comercial tuvieron que reunirse para hablar sobre las pérdidas monetarias de ambas columnas de su imperio ilegal. Es así que Equidna y Tifon se reunieron en torres altas en el desierto de las lamentaciones para hablar con uno de sus consejeros.

Yco, siendo el capter prior de torres altas. Sirve de consejero maestre a los cabecillas que comandaban el distrito comercial. Edquina y Tifon llegan por el lado sur del continente, sin adentrasen por el mar nuboso donde alguna vez reino el rey gusano.

Edquina es una mujer rubia de grandes pechos y de cabello lacio y de hebras doradas, su cabellera llega hasta su cintura y siempre tenía una corona del triunfo hecho con laurel de oro en su cabeza. Es la reina de una ciudad dorada llamada Ouro; es la hermana ilegitima del Imperato Zastrozz Gold, su nombre real es Amber Heal Gold de la casa Heal. Su padre había dado ese reino a la mujer con quien tuvo un romance antes de su matrimonio con Frigga. Amber Heal Gold es malvada, de un temperamento frio y maquiavélico. Ha matado más manchado que cualquier otro de raza pura… y esclaviza solo hombres de raza manchada, Maltuinos o nobles de línea inferior. Amber es promiscua, salvaje, es ofensiva y muy mal humorada. Pretende algún día derrocar a su hermano mayor con quien tuvo relaciones,  tiempo atrás. Y fue la causante de que su hermano menor Goud se corrompiera, abusando de él cuando se estaba en listando en las filas, para ser caballero. Amber era así: codiciosa, lujuriosa, conspiradora, traicionera, pero por sobre todo, muy locuaz. Con un susurro podía crear guerras y destruir imperios. Es la líder del grupo moneda negra y lleva consigo la primera moneda que su padre le regaló.

Por otro lado, Tifon al que apodaban el lobo gris: es un hombre de cabello refulgente y muy alto. (Tan alto que sobre pasaba a Amber por veinte centímetros y eso que ella era más alta que cualquier otra mujer dorada conocida.) Él era taciturno. Y nunca se le vio sonreír. Sus ojos marcados y somnolientos eran tan penetrantes y poco agraciados que parecía odiar cualquier cosa que se le presentara. No reaccionaba mucho y parecía que nada lo excitaba. Siempre se mantenía impecable, con sus ropas bordadas de hilo de oro y el símbolo de su familia imperial que se conservaba  como la cuarta línea de sucesión al Sterio Imperio. Muy pocos conocían su nombre real. Pero de igual manera Yco y Amber si lo conocían.

Al tomar asiento y ser servidos por las mezcladas con comida y vino. Yco inicia la cumbre secreta del distrito comercial.

— ¡Su majestad!— Dice Yco, inclinándose y dando la bienvenida para que tomara asiento. — Permítame…—. Yco acomoda la silla para que Edquina tomara el sillón. Luego prosigue con Tifon que se sienta sin necesidad de que Yco le inclinara la silla por él.  Yco también se acomoda y da inicio a la reunión.

Tifo que era el más mezquino exclama con arrogancia:

— He sabido, por mis fuentes Yco, que permitiste al maldito Dark assas viviera mientras estuvo en torres altas. ¿Eso es cierto, Yco?— Yco se levanta y se inclina para pedir perdón, luego se sienta y dice:

—No tenía opción, la diosa Alizes me pidió hacerlo.

— ¿Obedeces a una dudosa diosa, que puede ser extranjera? ¿Acaso tu lealtad no está con nosotros los Berserkers, Yco? Oromus mismo escribió una carta al prior de torres altas para que no permitieran el acceso de ese Dark a nuestro mundo. ¿Acaso rechazaste esa petición?

— No, Tifon, yo no rechacé nada… fue la misma diosa la que denegó ese mandato. Ya como es sabido ella tiene más poder y autoridad que el Imperato.

—Ya, déjalo Tifon, deja en paz a Yco, él no tuvo la culpa… fue esa odiosa y desagradable mujer. A demás ella ya fue corroborada por el concilio de los electores como autentica, y fue capaz de tomar el elemento; cosa que ningún Berserkiano ha podido. ¿Saben? yo la conocí en persona, la muy maldita me rechazo con una mirada, apenas la conocí.

— Eso es porque fornicabas con Oromus. A pesar de eso, mando a  matar a todos los electores, dejando solo al octavo hombre. Eso no lo hace alguien que no es de nuestra raza o venerada por ella— Resopla Tifon con ánimos desairados. — Acepto que hizo algunos cambios— Dijo Edquina. — pero no debemos juzgar a alguien a quien apenas llega para gobernar… esa bastarda tarde o que temprano pagara.  Nos hizo un favor con ese Imperato Oromus, y ese concilio corrompido. Pero lo que no puedo perdonar es a ese maldito Dark que la está buscando. Si no fuera por él, nuestro comercio no estaría sufriendo todos estos percances.

Yco se levanta y dice lo siguiente:

— Deben perdonar mi falta de comprensión, ya que soy un viejo decrepito. Pero verán que la muerte del concilio, no trae nada bueno. Tanto la diosa Alizes como ese Dark; Llegaron para destruir todo a su paso. Si no fuera por ella nada de esto habría pasado, y si no fuera por él, pues Raimfarben aun estaría en operaciones. Deben notar que tanto como la guerra que se avecina o la gran tragedia de perder a un miembro tan irreemplazable como lo fue Ortro. Es una oportunidad que podemos sacar para derrocar al actual gobierno elitista.

— ¿Nos sugieres que cometamos sedición, Yco? — Dice Tifon.

— No, más bien cambiar el orden, sin afectar el resultado. Al haber perdido el distrito de las islas unidas y un sinfín de ciudades por el tsunamis que provocó el Dark. Podemos tomar cartas en el asunto y sacarle jugo al partido político que obtienen ahora los excluidos: como los son la raza de línea inferior, y Maltuinos distinguidos.

— ¿Ahora nos pide que juguemos en ambos lados? — Edquina sonríe por esa propuesta y deja que Yco hablara.

— Me enteré que ya los Maltuinos están atacando grandes ciudades, como: Loto de oro y casa rubí, Lingot y Midas y ahora mismo puede que Blood Castle también esté siendo atacada.  En tiempo de guerra es mejor saber quién va a ganar. Se sabe que las castas no tienen todas las tierras con los mejores recursos. Ustedes tienen parte del comercio exterior, como los son los minerales, pescadera y cultivos. ¿Por qué no empezamos a negociar con ambas partes? y quien ofrezca mejor paga… pues bueno, apoyaremos al que sabemos tiene las de ganar.

— Tu propuesta no me suena Yco— Dice Tifon, luego pregunta— ¿Por qué nos aconsejas esto, que ganas tú?

— Yo no gano nada Tifon, pero ustedes pueden sacar provecho de la situación.

— Esto me huele a que tienes otras intenciones— Dice Edquina. — Hemos perdido a un integrante importante de nuestra mesa negociadora, hemos perdido proveedores y clientes en las zonas afectadas por el tsunami, y varias ciudades donde teníamos comercio fueron conquistadas, perdimos Raimfarben, el apoyo del anterior Esterio imperio. Lo único que nos queda es la zona baja de Jurgendlows donde solo hay minas. Si hacemos lo que dices y apostamos al perdedor este mercado negro desaparecerá. Nosotros desapareceremos.

— ¿Y que hay de la obra negra?— Dice Yco.

— ¿¡Que dices!?¿¡Cómo te enteraste de eso!?— refunfuña Edquina con ímpetu. Pero Tifon que no sabía qué era eso, pregunta:

— ¿Qué es la obra negra? Edquina, ¿me estas ocultando algo?

— Yco, ¿me estas espiando? maldito bocon…

— Los vigilo para poder aconsejarlos. No me mal interprete. Pero lo hago por el bien de este comercio.

— Muy bien, me las arreglaré contigo cuando todo esto haya pasado: La obra negra es una mina que tengo oculta cerca de los estrechos del mar nuboso en los depósitos de telactita más arriba de Well river.

— ¿Dices que sacas telactita?

— Sí, pero esta es una telactita especial, una telactita purpra que en si no es gran cosa. Pero molida es capaz de producir un gas que en ambientes adecuados produce un fuego propulsor. Quien descubrió esto fue un maestre de armas y también erudito que está en Laputa. Él piensa que este mineral podría ayudarnos en remover el defecto hallado en los núcleos y crear armas de propulsión gaseosa. Entraríamos en una nueva era armamentistas he industrial.

— ¿Qué dices?—La sorpresa de Tifon es tal que fue la primera vez que se le vio expresivo y luego menciona:

— ¿Y me ocultaste eso todo este tiempo?

— Bueno, ya no más. Solo me queda una mina, es la reserva más grande  de talactita purpura hasta ahora encontrado… la llamo la obra negra. Las demás minas fueron arrasadas en las costas por el tsunami. Y si los Maltuinos se enteran de esto podrían arrebatarme la mina. Ni siquiera los esclavos saben para que sacan ese mineral supuesta mente “inútil”. Si logramos vender este material para la producción de armas al imperio. Podremos resurgir de nuevo. Seria nuestro boleto de salido para las grandes pérdidas que hemos sufrido.

Una mezclada se adentra a la habitación donde estaban los tres. Y una mujer de ojos color rojo y blanco dice:

— Señor Yco, un hombre de cabello marrón moribundo está preguntando por la señorita Edquina. Se hace llamar el capataz. Dice que los Maltuinos han atacado.

Edquina se levanta y sale a buscar a ese hombre. Para luego verlo ensangrentado y medio muerto. Pero este respiraba y poco a poco miraba a su reina y le comenta algo en el oído que solo ella escucha.

— Esos malditos bastardos…— Comenta Edquina, Para luego retomar —No me lo puedo creer. Tengo que partir, enviare un informe de lo sucedido  a ti y Tifon. Iré a Well river. Algunos Maltuinos liderados por Federg Zholty se apoderaron de una mina, pero no fue la talactita purpura. Tengo que apurarme a llegar para solucionar el problema.

— Espera, dijiste que solo tenías una sola mina.

— Mentí.

—  ¿Qué piensas hacer? Edquina, yo iré contigo.

— Tengo que eliminar evidencia de toda actividad. Si los Maltuino encuentran la reserva de la obra negra puede que descubran la razón de su excavación. Tengo que ocultarla de alguna manera.

— Si los Maltuinos están ahí puede que ya hayan llegado a la obra negra.

— No, al parecer confundieron la mina, con un campo de internamiento. Si logro llegar y destruir esa mina no lograran hallar prueba de su existencia. Enviare toda producción hasta Laputa. Y recolectaré todo los basilos posibles.

— Muy bien, llevaré mis naves también. Te ayudaré a sacar la telactita.

Edquina le coge de las pelotas y se las aprieta haciendo que gimiera de dolor.

— Escucha, Tifon. Sé lo que planeas, si veo, o me entero de que has usurpado mi mercancía. Tenlo por seguro que no vivirás para contarlo. ¿Entiendes?

Este accede con sus gestos y Edquina suelta sus testículos.

— Tomaremos mi barco volador. Envía tus naves por las costas.

Edquina salé y manda a su Abneguer que trajera al torner encargado de maniobrar el “Globulus blanco” un tipo de barco esférico de aspecto malgastado y dañado. Tenía tubos y portillas que daban una sensación  de claustrofobia. Sin contar que tenía tubos de escape que emanaba humo negro.  Tifon le comenta:

— ¿Que mierda es eso? Pensé que tendrías una nave decente. Pero esto es un monto de porquería voladora.

— ¿Acaso no sabes que es la discreción? Esta nave no levanta sospecha. En Well river tengo otro aerobarco más elegante. Después de que hagamos el trabajo destruiré esta.

Cuando Tifon dio su orden para desplegar sus flotas a Well river. Globulus blanco partió a obra negra.

MNU Volumen 6 – Capítulo 5

Capítulo 5.

Blood Castle Conquistada.

Alex se coloca de nuevo en el panel de disparó, con un nuevo cañón, y es cargado con la mitad de las lumias verdes.

Cuando el Neguer, presencio la derrota naval de los Bloodquianos, preparó él su contramedida.

— ¡Todos, saquen la balista! ¡No dejaremos que tomen el puerto!

Los robustos hombres sacaban la balista, y la colocaban desde la almena para disparar  a los barcos.

Luego cuando los barcos tocan tierra. Se abre una puerta donde salen carretas blindadas, pero no avanza y esperan el ataque de Alex Carnacio. Es entonces donde Alex dispara el cañón. El rayo abre un agujero enorme al muro. Y esta fue tan fulminante, que no solo quema los bloque si no que el rayo quema más de veinte casas que se agolpaban en la trayectoria dentro de la ciudad matando a muchos soldados y civiles que aguardaban en esa parte de la muralla.

Luego la carreta sale del barco y se acomoda, justo debajo del despeñadero donde los muros de la ciudad se colocaban. Allí puesto bajo fuego enemigo, las carretas contenían por debajo unas puertas, y esas puertas se abren para que hombre empezaran a construir trincheras.

La caballería Bloodquiana llega para avasallar  los hombres que bajaban del barco.

Pero el continuo fuego se cargaba a todo Maltuino que trataba de defender las trincheras. Los Ereiser con su fuego carbonizan las carretas y matan a los hombres. Y más Maltuinos se bajan para defender la playa, y escuchaban el tamboreo y la canción que una y otra vez se repetía en el mar.  Los barcos de Federg Zholty tenían a su mando a un hombre llamado Bergy que no había enviado sus flotas al ataque. Si no que los preservó todos, para rodear el puerto. Es entonces que Alex Carnacio y Kleigor          Coral preparan el ataque a los constantes bombardeos de los Bloodquianos con sus flechas.

El muro que había sido roto por el rayo fue de inmediato cubierto por grandes portones de madera; para que los invasores no pudieran entrar. Alex prepara las catapultas para enviar barriles llenos de ácido inflamable. Este fue lanzado a la ciudad que sin resguardo alguno cayeron en la casa de los nobles. Quemando y matando algunos de sus ocupantes. El Neguer al mando grita a sus compatriotas que huyeran y a sus subordinados dictó la orden de evacuación. Y reemitió una escuadrilla para escoltar a la población y gritó a todo hombre:

— No estamos en este mundo para ser vencido por los malditos bastardos manchados sangre sucia. Somos poderosos y no dejáremos que nos humillen… ¡Soldados de Blood Castle! ¡Prepárense, atacaremos con las flechas ígneas rojas! ¡ SAGITAAAAAAAAAAAA!

Los arqueros crean arcos y flechas de fuegos. Otros en vez de flechas y arcos crean lanzas que son disparadas a los barcos con los trabuquetes que enviaban los barriles inflamables y estas a su vez se destruían y quemaban el barco cuando las flechas y las lanzas las alcanzaban.

Al encallar en la playa, los hombres de Alex y Kleigor bajan hacia las trincheras y atacan la caballería. Pero los de la caballería enviaban sus ignicus para calcinar a todo hombre que llegaba a desembarcar… luego lanceros de la tropa 28 que estaban en la cuarta flota detrás del barco del capitán. Arrojan lanzas para matar a los jinetes y en conjunto a sus caballos. Y mientras son asediados por los Bloodquianos soldados con las flechas rojas que los fulminaban en el momento. Más hombres desembarcaban en las costas pero esta vez para defender las trincheras y traen consigo vineas de madera para repeler las flechas enemigas y apoderasen de las trincheras.

Al ver cómo eran contratacados por los soldados rojos, desde las almenas por las flechas de fuego y las flechas de madera. Kleigor grita:

— ¡Traigan Los p**** morteros!

Kleigor carga un torbe modificado con una perilla de cuenta regresiva y lo mete dentro del mortero. El engranaje iba de para atrás mientras este fue lanzado a los soldados rojos. Y Kleigor grita:

— Tragasen esto hijos del fuego. ¡Disparen!

Kleigor envía el torbe al Neguer y este dispara su flecha de fuego que destruyó el torbe y de repente explota con rayos y truenos. Cuatro torbes explotan en la cima de la muralla y mata a los soldados. Y el Neguer que milagrosamente sobrevive se levanta un poco aturdido y con la mirada  distante y perdida escuchando como los soldados caían uno por uno muerto por esa invención Maltuina.

Es cuando la escuadrilla que evacuaba lo saca del adarve y lo ponen en las escaleras mientras los soldados preguntaban qué hacer. Y el Neguer pregunta:

— ¿Han sacado a todos de esta zona?

— No señor, aún nos falta. ¿Usted se encuentra bien?

— Si Bien, reúnelos a todos antes de partir de aquí.

— ¿Por qué señor?

— Nuestra vida depende de ello. Los Maltuinos no esperan y estarán aquí ahora mismo, si destruyen ese pórtico entraran y será nuestro fin. Tendremos que retrasar su entrada para que los ciudadanos que huyen tengan oportunidad de salir.

El subordinado reúne a todos los habitantes restantes y dice:

— Nobles de sangre pura, ciudadanos Bloodquianos por favor escúchenme un momento. Necesito de su ayuda… cada uno de ustedes tiene el potencial de un ereiser. Por su sangre corre el fuego y el calor. Ahora es cuando tenemos que responder con ardor a los enemigos de la corte roja… no dejaremos que entren a nuestra ciudad a usurpar lo que es nuestro por derecho… quiero que se unan a mí para detenerlo. Si no lo hacemos, será tarde para nosotros. Ellos nos sorprendieron con artilugios y nos derribaron con el primer golpe. Pero les demostraremos que nuestro poder es mayor… por favor, préstenme su fuerza.

Un noble de bigote puntiagudo y traje rojo sale de la multitud para gritar:

— ¿Qué es lo que necesitas Ereiser?

— ¿Alguien conoce el Ignis coelum?

Todos ellos se miraban, y miraron con rostro afirmativo al Ereiser y dice:

— Muy bien entonces, andando; para esta técnica necesitamos un lugar amplio.

— ¡Que tal la plaza scarlata!— Grita una mujer con joyas en su cabeza y cuello.

— Es perfecto. Traigan todas sus cosas… iremos a la plaza, después de eso tendremos que salir de aquí.

Los habitantes se reunieron y empezaron a escuchar como trataban de destruir el pórtico de madera que tapaba el agujero. Luego hicieron un círculo y se tomaron de la mano. 102 personas entre niños, mujeres y hombres contando soldados se tomaron de las manos y cerraron sus ojos.

El ignis coelum era una técnica enseñada a los civiles como táctica defensiva. Entre más personas estén reunidas, más poderosa es la potencia del ignis coelum… Cada uno aceleraba su proceso piroquinetico y lo acumulaba en el cielo. Lo especial de esta técnica es que es la única manera en que una sociedad colectiva puede compartir memorias… de esta manera el neguer podía controlar el punto de disparo.

Alex Carnacio, Kleigor Coral, y Bergy quienes estando en diferentes lugares, presenciaron como el cielo se tornaba anaranjado y luego un color rosa suave con tonos amarillos. Cada Maltuino en la playa estaba estupefacto de lo hermoso que era el cielo en ese momento. Incluso la neblina se disipó y se logró ver toda las flotas que llegaban a la playa… pero los hombre que intentaba  entrar por el portón dejaron toda labor, al ver el cielo… las nubes se esfumaban y un gran aro de fuego se acumulaba en la bóveda celeste… Es cuando Kleigor Coral dice:

— Mierda, ¿esto es lo que creo que es? ¡Salgan todos de ahí!

Los hombres bajo el pórtico, no sabía lo que gritaba Kleigor… pero vieron el cielo y sintieron un calor tan intenso que las armas se calentaron al rojo vivo y cada combatiente lanzaba lejos su arma y empezaban a ponerse colorados. Es entonces que Alex y Kleigor levanta la bandera blanca. Bergy quien ya tenía situada su flota en el puerto de Blood Castle manda a sus hombres que tomaran las murallas para advertir a los que estaban en las trincheras y en el pórtico que salieran de ahí rápidamente antes de que el ataque fuera completado.

Kleigor Coral toma la bandera roja y sube por una escalera de asalto para situarse sobre la muralla he izar la bandera. Pero era demasiado tarde, una enorme columna de fuego renuente cae del cielo tan rápido que no da tiempo de dar las retiradas. El ignis coelum cae exactamente en el pórtico donde los hombres con sus arietes intentaban destruir el portón de madera.

Ya no era necesario romperlo, porque con el fuego. La madera explota en llamas y negrea toda pared donde se situaba la puerta. Todo hombre, planta o tierra queda hecho cenizas. Y no solamente mata a los Maltuinos citados en la puerta, también mata a todo hombre  bajo las murallas y en las trincheras. Aquellos ubicados en esa parte de la muralla mueren calcinados. Pero no era todo, la columna de fuego aún seguía cayendo y empezaba a rodear la muralla para extinguir cada vida enemiga de los rojos. Kleigor llora al ver a sus compatriotas morir y de resignación manda a un hombre a que le entregara un arco y una flecha.

Kleigor corre por el adarve y busca la gente que creaba el ignis coelum, y los ve desde la alameda y busca al neguer. Muy pocos conocían sobre esa técnica y más aún quién iniciaba el ataque  con la memoria colectiva.

Pero Kleigor sentía que era ese soldado que inicio el ataque con las flechas de fuego, y, que fue él también quien inicio todo esa problemática situación desde que llegaron a la playa. Bergy que también estaba sobre el adarve con  cincuenta hombres gritaba a Kleygor que saliera de ahí y hullera porque sabía que esa columna de fuego se dirigía a él. Aun estando lejos Bergy sentía ese calor incesante y  el viento caliente que emanaba la columna de fuego.

Kleigor toma su arco y su flecha y buscaba una zona donde tuviera un tiro limpio. Y el hombre que estaba con él observaba como ese enorme pilar de fuego llegaba a ellos. Y le decía a su señor:

— Señor Kleigor Coral, no quiero interrumpirlo, pero esa cosa se está acercando a nosotros.

El hombre ya estaba poniéndose rojo, y emanaba de él sudor como si se estuviera derritiendo. Pero Kleigor ni se inmutaba, estaba tan concentrado. En su mente pasaba la incertidumbre del tiro… no sabía si esa flecha llegaría a la plaza scarlata, aun cuando sentía ese calor acojonante, estaba en un trance que le permitía olvidar todo dolor que le producía el calor:

— ¡Si va a disparar, ahora es un buen momento!— Gritaba el ayudante de Kleigor… aun así se tomó su tiempo y apunto con la mayor precisión posible.

— Oh no, esto es una locura… disparé ahora, esa cosa, ya está muy cerca— Grita su colaborador. Kleigor escuchaba muy lentamente la voz del hombre y no se percataba de que su subordinado le gritaba. Luego este le dijo:

— Yo me largo de aquí, no quiero morir.

El hombre se baja por la escalera. Pero mientras este hombre baja. Bergy grita a todo pulmón el nombre de Kleigor Coral.

La columna de fuego era tan grande que cubría varias manzanas de una ciudad, y podría calcinar en su diámetro más de cuarenta casas. Y este tornado como se mostraba era tan uniforme en su corriente de fuego que no parecía moverse ni girar en sí. Esto era ignorado por el ojo de Kleigor que solo observaba la longitud de su disparo, y al hombre a quien quería que llegara su flecha… Luego, disparó.

La flecha surca el cielo, y parecía imposible que llegara tan lejos; ya que la plaza scarlata estaba muy lejos… un tiro imposible incluso para un experto. Pero Kleigor se estaba jugando su vida para que llegara, incluso su propia revancha, y su reputación. Pero no dudo ni un segundo de que esa flecha llegara a su destino.

Cuando el tornado estaba a punto de llegar a la alameda donde se encontraba Kleigor. La flecha llega como un rayo y penetra la garganta del Neguer que controlaba el ignis coelum… y todas las personas que compartían memorias sintieron un pequeño piquete en su cabeza. Se sueltan de sus manos y se percatan de que el neguer cae muerto por la flecha de Kleigor. Luego la mujer que estaba cerca de él grita, y toma sus cosas, y las manos de sus hijos y salen corriendo. El ignis coelum se deshace y el tornado se disipa.

Bergy y todo Maltuino que vieron lo que Kleigor hace se asombran y gritan de gozo. Para luego emboscar a los soldados que escoltaban a la población.

Kleigor Coral no sintió ni felicidad ni nada parecido por lo que acaba de hacer. Su rostro inexpresivo demostraba poca importancia a lo que hizo. Luego levanta la bandera blanca para que todo barco con hombres pudieran encallar. Y desembarcaron multitudes y entraron por la pared rota sin importar el calor que el suelo emanaba por lo anterior. Y fueron recibidos con flechas. Pero por más intento de los soldados rojos de detener la avanzada, eran muertos por los arqueros puestos en las murallas.

Y las multitudes entraban para alcanzar a la masa que ya estaba fuera de la ciudad para escapar… pero un gran ejercito rodeo la población. Este era el ejército de Federg Zholty que estaba puesto para no dejar escapar a nadie. Luego Bergy se presenta y grita a todo rojo que estaba presente:

— ¡No teman ciudadanos de Blood castle, ya no teman más, no estamos aquí para hacerles daño! ¡Ahora están bajo la protección Maltuina!

Un noble Grita:

— ¡Malditos sangre sucia, bastardos asquerosos… no necesitamos su compasión!

Bergy se acerca al hombre, y le dice:

— Calma señor. Yo no lo estoy insultando…

Luego el noble le escupe la cara, y este tan solo le dice:

— Váyanse, y déjenos en paz, malditos sangre sucia.

— Vaya, que modales… escupirle en la cara a un hombre que nada le ha hecho. ¡Muy bien… pensé que estaban asustados, pero desde luego es la casta rabiosa y orgullosa… nada más piensan en ustedes… no me extraña por que los llaman egoístas, y eso que yo tengo sangre roja por parte de mi abuelo!

— Pues tu abuelo era un maldito, por prestar su sangre con otra casta… su hija debió ser una p***

Bergy voltio a ver a uno de sus subordinado y da la orden para que capturaran al hombre. Estos lo hacen y el noble rojo gritaba cosas como:

— Quítenme las manos de encimas asquerosos Maltuinos de mierda. Sangres sucias, bastardos…

— ¡Yo no estoy aquí para ser insultado, ni escupido en el rostro! Solo tengo una petición a todos ustedes… Quiero que me entreguen al rey de Blood Castle.

Había silencio en el público. Y Bergy al ver esa lealtad les grita:

— Si no lo hacen mataré a uno de ustedes uno por uno si es necesario para que me lo digan; y empezare con…—  Bergy mira a todos lados y la multitud preocupada rezaba a su diosa cupido para que no los escogiera a ellos. Luego Bergy agarra la mano de una niña, y dice:

— Si no me dicen dónde está el rey… ¿Cómo es que se llama?

— Se llama Roj’s Rajes Blood— Le dice uno de sus subordinados.

— Entréguenme a su rey Roj’s , y los dejare vivir a todos incluyendo a esta preciosa niña pelirroja y pecosa.

Nadie decía nada, incluso la mamá que gritaba por su hija; esta les imploraba a todos sus compatriotas que la ayudaran o que el rey se presentara para salvarla. Incluso soldados lloraban por no poder hacer nada, ellos no conocían el paradero de su rey. Pero Bergy les grita:

— Muy bien, subiré de nivel a ver si su rey entiende lo crítico de la situación. Contaré hasta 3, si no aparece le cortare la mano a esta preciosa niña.

1… 2… y…

— Esperé por favor. Esperé un momento… no tiene que ser esa niña. Puedo ser yo quien pierda la mano— Grita el soldado angustiado. Pero Bergy pregunta:

— ¿Sabes dónde está tu rey? Si no sabes dónde está, no me sirve— El soldado implora piedad a la niña. Y llora también.

Luego Bergy corta la mano de la niña. Y la multitud se aterra de ver eso. Incluso su madre cae al suelo moqueando y llorando. Implícitamente el hombre que escupió a Bergy le grita cosas por presenciar el maltrato a la niña. Pero este lo manda a degollar para que se callara. Y con eso la multitud empieza a buscar soluciones.

— ¡Si no me dicen dónde está su rey, le cortaré la otra mano! Piénselo bien, ¿están seguros de que esta niña vale las dos manos por su rey? ¿Solo porque su rey no reconoce lo critico de esta situación?

Bergy toma del cabello a la niña que estaba gritando y llorando del dolor y este dice:

— ¿Dónde está su rey? 1… 2… y…

— ¡Aquí está el rey!— grita un soldado rojo.

Y un hombre encapuchado grita a los soldados:

— Quítame tus sucias manos traidoras. ¿Cómo te atreves a entregar a tu rey? Maldito traidor. Cuando salga de esta te mandaré a quitar la cabeza y alimentaré a mis bestias con los restos de tu familia. Esto es traición contra la corona, contra tu país y contra tu casta… suéltame te digo.

Muy bien, si no me quieres soltar… te daré lo que sea pero por favor ayúdame. No me entregues… lo de tu familia era una broma, oigan ustedes no me entreguen. ¿Quieren dinero? ¿No? Les daré a mi hija para que haga lo que plazcan con ella. A la reina, pidan lo que quiera, pero por amor a cupido no traicionen a su rey.

El rey  intentaba salir pero la multitud les cerraba el paso y lo mandaron al frente con Bergy. Luego suelta a la niña y manda a los Maltuino a que trataran la herida de la niña.

Y Bergy agarra de la cabeza al rey Roj’s y le quita el poncho que lo cubría, y le dice:

— ¿Ve esa sangre, su majestad? Usted causo que le quitara la mano a esa hermosa niña. Todo por su cobardía… ¿qué clase de rey es usted, que abandona a su población?

— Por favor no me mate… se lo suplico, le daré todo lo que tengo, incluso tomen a mi hija, ella puede complacerlos de muchas maneras pero  no tomen mi vida.

Bergy le observa y susurró a su oído:

— Todo lo que tengas ya nos pertenece.

Y Bergy entierra un cuchillo en su abdomen y este empieza a retorcerse de dolor. Luego un Maltuino le pasa  un machete a Bergy y de un machetazo le quita la cabeza al rey Roj’s. Y al salpicar sangre roja en la cara de Bergy mira a sus habitantes impactados y le dice:

— Ahora, todos devuélvanse a la ciudad. Las mujeres por favor les pido de buena manera que atiendan a nuestros hombres. Cocíneles y atiendan a nuestros heridos… y los demás: hombres viejos, jóvenes o soldados… les pido que reconstruyan la ciudad… la necesitamos bien cuando envíen la ayuda. Les prometo que defenderemos bien su ciudad.

*                                               *                                              *

Cuando todo terminó. Los tres hombres que comandaron el ataque se reunieron en la alameda donde estaba Kleigor Coral.

Bergy al ver como una ciudadana Bloodquiana venda las quemaduras de Kleigor, le pregunta:

— ¿Cómo están tus quemaduras? Al parecer te están atendido  bien.

Kleigor le hace una señal a la mujer para que se marchar y esta se retira, no sin antes recibir una nalgada de Bergy. Esta le mira con furia pero se retira sin decir nada.

Alex Carnacio al ver eso le dice:

— Llegaron noticias desde Lingot y Midas. Al parecer ya fueron conquistadas. Junto con Casa rubí y loto de oro. Enviaran infantería a Enemet y Oru para conquistarlas… faltamos nosotros para enviar nuestra prueba de conquista. Escríbele a tu hermana Suggy de nuestra conquista Bergy.

Así que dijo:

— Tenemos que reconstruir rápido esto. Aunque ganamos esta batalla fuimos los que más hombres perdimos. Hombres y recursos.

— No te preocupes, tenemos recursos de esta ciudad como para 20 ecos— Dijo Alex Carnacio.

— Sin contar que tenemos al bastardo de Red Gules y su esposa Qnty para defender nuestra retaguardia. Si llegan con sus naves voladoras, Red se encargara de abrirnos paso por el mar… tenemos todo esto controlado. — No hay que subestimar las flotas de los Redgroouk. Son las segunda mejor del mundo. Ahora el segundo paso a tomar es conquistar Tierras roja. Es el país más grande de los Redgroouk después de Akai y Rougen.

Los hombres miran el horizonte y sonríen al atardecer esperando que su victoria llegara a oídos del consejo Maltuino.

— Por eso no te preocupes. Ya hay alguien tomando Akai y Rougen. Si las cosas salen bien todo las regiones Redgroouk serán nuestras.

Y Bergy sonríe mientras come y bebe en el atardecer.

 

 

 

 

 

MNU Volumen 6 – Capítulo 4

Capítulo 4.

Las costas de Blood Castle.

Los barcos de la sociedad Maltuina se acercaba por las costas. Los tambores se escuchaban a lo lejos. Hombres corpulentos tocaban esos majestuosos atabales. Y el coro unánime llegaba a los guerreros de casta roja que esperaban en las playas con miedo. El cielo se tornaba oscuro, y la brisa fría surcaba las mejillas de los soldados que esperaban con ansiedad…

No fue difícil esperarlos. Pesqueros divisaron a lo lejos las embarcaciones, que anclaba  el océano amargo. Luego y a toda prisa fue informado a la guardia real que se acercaban.

Un espeso celaje se acumula en el horizonte. Y oculta a la vista todas las flotas. Pero el canto llano de los hombres perturbaba el semblante joven de los caballeros.

En camino a la guerra vamos… Nada nos detendrá.

Imparable somos. Aunque los grilletes me sujeten yo seguiré aquí.

Si el verdugo me ejecuta aun estaré ahí. Somos invencibles, somos más.

 Aquel donde la soga no llega, ahí estará… Errante somos, y desterrado seremos.

Más allá del mar, llegaremos.

Rechinen las espadas, y suenan las cadenas.

El mal llegará, aquellos a que la justicia no llega

Himno Maltuino, llegaba a los cielos. El hombre de sangre pura… jóvenes soldados que esperaban el desembarque, pasaba saliva y se erizaban. El tamboreo resonaba tan duro que incitaba la epicidad.

La lluvia cae, fría y regordeta. Los cascos reflejaban el mar y como poco a poco los barcos surgían de la niebla. El Abneguer que comandaba el pequeño regimiento mira por el catalejo y reconoce tres estandartes.

El primero en divisar fue el Zirsal. — Veo el Zirsal con tres estrellas. Es el Zirsal de Kleigor Coral…

— ¿Kleigor Coral?— Dice un Neguer que fue ascendido hace poco, joven pecoso y de cabello rojo. —he escuchado mucho sobre él…

— ¡Sí!, yo también he escuchado cosas sobre ese infeliz, le dicen el “Frenesí carmesí” ha matado a muchos de los suyos.

— ¿Y por qué lo hace?— El muchacho al preguntar, le demuestra a su superior el miedo que tenía a los Maltuinos. Pero este sin desagravio ni retaliaciones le pregunta:

— ¿Ya escuchaste su canción?

— Si, es muy fría…

— Los errantes; son bastardos, mesclados, e incluso parricidas. Él mato a su propio tío por venganza, y busca desesperadamente a su hermano que lo traicionó. El consejo de la línea roja lo sentencio a muerte por desacatar órdenes del mismo Imperato. Aun no se sabe por qué mataron a sus padres. Pero desde niño ha estado en total guerra con nuestra raza.

— ¿Es cierto que mató a 30 hombre solo con sus manos?

— Sí, de ahí sacó su apodo. Cuando mato a su tío, la corte envió orden de captura. Y estando ebrio dentro de un prostíbulo mató a toda la escolta real.

El chico se asusta más. Luego un Ereiser le dice a su Abneguer:

— Mi señor mire ahí, vienen más.

El Abneguer mira por el catalejo y se sorprende aún más cuando ve el estandarte del siguiente barco:

— Es… es… no puede ser, ese blasón, el rombocircudecaedro con tres estrellas. Es de Alex Carnacio.

(El rombocircudecaedro de tres estrellas es de Alex Carnacio. Se creía muerto… pero los Maltuinos lo refugiaban todo este tiempo.)

— Y no es todo, hay otra bandera izada. Es el de Federg Zholty. Su inicial con tres estrellas. Tenemos a tres Maltuinos en nuestras aguas… Malditos bastardos, no será en mi guardia malnacidos, no en mi guardia.

El Abneguer grita:

— ¡Bloodtianooos!, ¡esta batalla tendrá que ser la última entre sus miserables vida! ¡Denlo todo, maten a esos bastardos, sin piedad! … ¡Gánense la gloria derramando sangre Maltuina. Sus esposas, sus hijas, sus madres, y sus hermanas esperan mucho de ustedes. ¡Así que no se caguen en esta playa y embarquen! … ¡los pararemos en la barrera! ¿Siganmeeeeeeen!

El Abneguer es el primero en subir y guía los treinta barcos para llegar a la barrera.

Los hombres en proa disparan Ignicus. Y el fuego aleja a los barcos Maltuinos que se desvían de su ruta por el único tripulante del navío. Pero cuando el fuego los alcanzó. Los hombres de los barcos se tiran al agua y se pierden en la niebla… los hombres ven el barco vacío y estos pasan por en medio de los navíos rojos sin explicarse por qué esta sin tripulación. Y disparan una flecha desde la pared de neblina.  Los tres barcos estaban completamente cargados de explosivos y líquidos inflamables como los que utilizó Ikal en Lingot. El Brulote  explota y destruye las embarcaciones de los rojos de Blood Castle.

Como soldados Redgroouk manejaban el fuego. Algunos pudieron controlar el fuego que consumía su embarcación. Otros que estaban cerca de la explosión murieron instantáneamente. Cuando las flotas entraron a la neblina. Se percataron de que luces brillaban en las brumas. Y explosiones se oyeron a lo lejos donde gritos de hombre se ahogaba con los resonantes tambores y coros Maltuinos que cantaban una y otra vez:

En camino a la guerra vamos… Nada nos detendrá.

Imparable somos. Aunque los grilletes me sujeten yo seguiré aquí.

Si el verdugo me ejecuta aun estaré ahí. Somos invencibles, somos más.

 Aquel donde la soga no llega, ahí estará… Errante somos, y desterrado seremos.

Más allá del mar, llegaremos.

Rechinen las espadas, y suenan las cadenas.

El mal llegara, aquellos a que la justicia no llegó

Quienes cayeron al agua y que sobrevivieron a la explosión. Se mantuvieron juntos y se pusieron de acurdo para llegar a la playa.

— ¡Todos a la playa!— Grita un soldad, que nadaba. Luego gritaban cuando de la nada una lluvia de flechas caía para matar a los sobrevivientes.

Los navíos restantes que no entraron en la neblina, al escuchar las explosiones pararon. Y los torners se comunicaban por banderas:

La bandera roja, era de finalizar ataque.

La bandera blanca era para atacar.

La bandera azul, para ataque simultaneo.

Y la bandera verde, retirada, o rendición.

Uno de los torners manda a sacar la bandera azul. Y los demás acatan la orden y forman a sus hombres para el nuevo ataque en conjunto.

El horno imperial: Un ataque tan poderoso que podría acabar con cualquier ejército. Consiste en formar tornados de fuego y juntarlos en una barricada. Pero la única desventaja de esta era que estaban sobre el agua. Y solo tenían una oportunidad para que funcionara.

Los soldados invocan sus llamaradas y crean un tornado de fuego sobre el agua. Calentándolo a tal punto que el choque de ambiente de frio y calor empezaba a espesar más la neblina. Pero tenían que enviar esos tornados a los navíos frente a ellos. Luego cuando los veinte barcos se juntaron, el tornado se convirtió en una gran pared de fuego que calentó tanto el mar, que despejo la neblina.

Y los hombres que trataban de enviar el tornado. No se dieron cuenta de lo que venía a ellos.

Una gran bola de fuego cayó cerca de ellos. Y un barco enorme, tenía apuntado a ellos un cañón que disparaba rayos.

El torne rápidamente maniobró el barco he hizo planear la bandera blanca. Todos los barcos atendieron y enviaron el tornado. El tornado absorbió en una fatua vorágine  las flotas cercanas. Los devoró como una bestia y los alzó por el aire y los prendió fuego antes de llegar al tornado.

Hombres, Maltuinos y embarcaciones manchadas fueron carbonizados. El tornado se acercaba a la nave principal de Alex Carnacio.

— Mi señor, mi señor… El tornado se aproxima.

— Carguen el cañón con la mitad de la carga de lumias. Y sube la bandera azul, para que preparen todos los barcos trabuquetes antes de que el tornado los succione.

Se toca el cuerno, y la bandera azul se iza. Luego uno de los cargueros de lumias verdes le dice al torner encargado que era imposible cargar el cañón con la mitad de la carga por que podría hacer explotar el cañón. El torner discute y lo hace él mismo antes de que el capitán llegara. Se prepararon casi que cincuenta kilos de babosa verde para disparar.

El calor se sentía, y los barcos de atrás preparaban las catapultas. Alex que se quitó su camisón y se empapó de agua. Llego al cuarto de disparo donde el caño estaba listo para el disparo.

EL torbellino había ya calcinado treinta barcos Maltuinos que le pertenecían a Alex Carnación. El viejo se sienta en el panel de tiro y apunta al tornado.

El tornado estaba a quinientos metros de longitud y seguía atrayendo barcos. Los barcos catapultas estaba siendo arrastrados por su poder centrípeta. Y las velas, los mástiles y las vergas se quemaban sin antes llegar al tornado. Sus vientos calientes, hervían a tal temperatura que los hombres se refugiaban bajo cubierta para que el calor no los matara. El torner apuraba a su capitán por que el tornado estaba ya a doscientos metros y este era insoportable.

Alex estaba esperando a que la agitación de las babosas verdes subiera a un estado crítico para disparar. Luego dispara el cañón y el rayo fue tan potente que derrite la boquilla del cañón…

El golpe del rayo disipa el tornado. Y no solo destruye barcos. Llega a la muralla de Bloodcastle, devastando la muralla y una almena de guardia.

Alex da la orden de disparo a los trabuquetes. Para que destruyera los barcos rojos. Y estos disparan bolas de fuego que caen a algunos de estas flotas.

El tornado había destruido la mitad de la fuerza naval de los Maltuinos. Y los Bloodquianos estaban a la par también. Pero las bolas de fuego estaban disminuyendo las barcazas. Entonces los soldados sobrevivientes utilizan el fuego para romper los proyectiles… El único Abneguer al mando de dieciséis naves saca la bandera azul de nuevo para la última formación que podían dar frente a las veinte embarcaciones que quedaban de los Maltuinos.

Cuando las flotas Bloodquianas se ponen en fila, para proteger la bahía. El Abneguer da la orden a los torners para que crearan el icnicus flecha roja.

Esta formación menos potente que el icnicus normal, es m efectivo cuando hay una formación de más de cuarenta hombres. El fuego se centra a los pocos barcos que se aproximaban y que estaban por traspasar la barrera.

El Abneguer grita:

— ¡Formación!

Los hombres se forman a los costados del barco y esperan las naves de Kleigor Coral.

— ¡Ellos creen que no tenemos con que luchar! ¡Pues yo digo que se pudran; Liberen los brulotes!— Grita el Abneguer.

El brulote se libera de los barcos y se envía para que la corriente los dejara en medio de ellos y de los Maltuinos.

Cuando se percataron de ellos trataron de reventarlo antes de que llegara  a los navíos. Pero el Almirante Abneguer del barco rojo grita.

— ¡Disparen!

Los Bloodquianos disparan sus flechas de fuego y no dejan que los Maltuinos puedan disparar. Poco a poco los trabuquetes instalados disparan, pero como estaban detrás del ariete y del Almiranta, no vieron los brulotes. El barco guía alza la bandera verde.  Y estos se percataron de que evitaran el barco. Pero una flecha echa de fuego gigante llega al barco y lo hace explotar. Echando abajo a tres barcos trabuquetes de la flota Maltuina.

Lo mismo paso con los otros cinco que explotaron, y luego un sexto y un séptimo, explotaron por el Icnicus flecha roja.  Cuando los Maltuinos perdieron tres barcos más, envistieron los barcos rojos con el yunque que llevaba el ariete líder a los barcos rojos. Pero estos solo tenían dos tiros; el primero fue para hacer explotar los Brulotes, y luego cuando chocaron en la barrera hecha por los Bloodquianos. La segunda embestida derribo los arietes restantes.

La flota Maltuina se había reducido considerablemente. Ahora eran doce.

Los  dos hombres que comandaban el ataque salen a la pelea y atacan a los rojos que trataban de componerse de la embestida.

Luego y sin previo aviso. Los trabuquetes empiezan hundir embarcaciones rojas. Rompiendo la barrera… para que los barcos restantes llegarán a las costas.

Los rojos ya cansados por utilizar su poder. Decidieron luchar a espada y arco contra los Maltuinos.

Alex Carnacio le dice a Kleigor Coral que se encargara de despejarle el camino, mientras él intenta abrir un camino a la ciudad. Este acepta y dirige a los hombres que con él iban.

Alex le dice a su carguero que prepararan otro tiro. Peor este le dice:

— Señor Carnacio, solo nos queda un cañón. Y la mitad de la carga que se supone seria para la defensa. Ahora solo nos queda este poco.

— No importa. Entraremos a como dé lugar.

MNU Volumen 6 – Capítulo 3

Capítulo 3

Lingot y Midas conquistadas.

Luego de que llevaran a Lereaj, Corevan, y toda su guardia sobreviviente. Encuentran a Ikal sentado en el trono. Y le dice:

— Te dije que nos volveríamos a ver,

— Prometiste, que te irias— Dijo el rey Lereaj.

— Oh, y me fui, ¿acaso no me fui muchachos?

Todos los secuaces de Ikal decían. — ¡O si, nos fuimos!, ¡si, por supuesto!

— Ves, todos están de acuerdo de que nos fuimos.

— Idiota, no me refería a eso. Dijiste que no volverías.

— Bueno, me fui pero volví. Ósea que si cumplí. Una promesa tiene un límite de tiempo. Y no apostamos el límite de tiempo.

— Sí, dije que no volvieras nunca. Y nunca es un para siempre.

— ¿De verdad? ¿Maldita sea, no recuerdo eso? ¿Muchachos ustedes recuerda si él dijo eso?

Los secuaces dudan y unos dicen:

— No lo recuerdo. Bueno, sí. ¡Tal vez, creo! ¡Si dijo eso!, ¡no seas idiota el, no dijo eso! ¡Si lo dijo! ¡Sí creo que él lo dijo jefe!

— ¿Entonces están todos de acuerdo de que él lo dijo?

Unánimemente dicen que ¡Sí!

— Ha, creo que me veo como un idiota ahora. Bueno ya que se le va hacer. Bueno creo que por primera vez rompí mi promesa…

— Maldita escoria, cuando Beith Semesh se entere de esto…

— ¿Quién, el rey de Midas? Te refieres a esto.

Ikal pide a un hombre que le pasaran el costal. Dentro, mete su mano y le dice al hombre subordinado:

— ¿Le cortaste la mano? ¡Pedí específicamente su cabeza idiota!

— Ha, jefe… como pensé que aquella vez con la mujer…

—… con esa mujer fue cosa diferente… ¡ahora no tengo una cabeza que mostrar!

— Oh, no se preocupe también le corte la cabeza esta en este otro costal.

— Pues dámela.

El hombre la pasa la cabeza y dice:

— ¿te refieres a este Beith Semesh?

La cabeza regordeta y barbuda del rey Beith rueda, y aún mantenía su corona puesta.

— ¿Pero cómo?— Se indaga el rey Lereaj.

—Tengo tiempo y estas a puno de morir. Así que te contaré todo…— Ikal se ríe no como en son de burla, si no de alegría porque siempre le gustaba contar sus planes cuando conquistaba al enemigo. Así fue siempre, le gustaba presumir su gran perspicacia belica. Era un genio para la guerra incluso con los Maltuinos, y también en el juego de choupar. (Un juego de mesa modificado para la estrategia, es homologo a nuestro juego de ajedrez)

— Cuando llegamos, enviamos espías a Midas antes de entablar estrategia contra tu ciudad. Y nos dimos cuenta de  que todo el regimiento estaba en tu metrópoli para dar apoyo. Y solo dejaron un puñado de hombres en el paso de las palmeras. Así que investigamos quien era su mensajero, o si enviaban carta por algún ave. Y bueno no fue difícil… los mensajes eran llevados por ambos medios.

— Como te atreves… maldito sangre sucia, escoria… — El rey escupía sangre mientras su mirada fijaba odio en Ikal.

— Cuando, desarrollamos el plan de distracción. Sabía que tú me tendrías una trampa. Vi tus movimientos de juego mucho antes de que las ejecutaras. Entonces mandé a que marcaran las distancias requerida para que nuestras catapultas fueran efectivas… Y como una catapulta normal no acertaría en sobrepasar el muro. Mandé a desarma cuarenta de mis barcos para que diseñaran una catapulta con un alcance más largo.

— Una pregunta…— Refunfuña Corevan, que también estaba herido. — de que estaba hecho esa pintura roja.

— La pintura es una mescla de lumia verde, sangre de bofron, scalcarol, y baba de gusano. Es inflamable también y perdura en cualquier lugar donde se unte.

— ¿Esa es la razón por las que brillaban en la oscuridad?

— ¡Ha lo notaste!… sí, tuvimos que esperar tres noches para que dejara de brillar. El tiempo perfecto para que no pueda ser vista desde la torre pero si en tierra.

— Maldito infeliz— Grita Lereaj. Pero Ikal, antes que responderle prefirió continuar. — Bueno, pudimos dar batalla en el paso de las palmeras y esperar a que el mensajero llevara las noticias a tu ciudad y al rey Semesh… Interceptamos ambos mensajeros y matamos las aves que llevaban sus noticias. Cambiamos todo para que quedaran incomunicadas… Uno de mis hombres se infiltro haciéndose pasar por Ereiser y mato al rey mientras dormía…Nos ayudó a entrar hombre a la ciudad y listo… sin ejércitos que poner resistencia. Vencimos sin mucho esfuerzo.

El rey Lereaj le miraba con tanta rabia que ya no le cabía una arruga a su facción del rostro y luego Ikal le dijo:

— Mientras tú estabas cómodo en este trono. Yo ya estaba planeando mis cinco jugadas antes de poner un pie en este desierto. Investigué, ley todo acerca de tu linaje… Lo bueno de la comunidad Maltuina es que conocemos los secretos de todos y todas. Leí sobre tu mujer y sobre tu hija, que ambos murieron de una enfermedad terrible. Después de eso mantuviste relaciones fuertes con tu vecino, y bla, bla, bla muchas cosas inútiles… pero lo único que me llamó la atención, fue que un archivo contenía la palabra que necesitaba para armar mi plan. “orgullo y honor” es el lema de tu familia… eres orgullos de raza y eres tan honorable que cuando tuviste la oportunidad de matarme no lo hiciste. En cambio fuiste ocioso y me subestimaste.  ¿Crees que no leí la carta que le enviaste a este gordo de cómo me habías derrotado de igual a igual? Más bien el lema de tu familia debió ser “inútil y mentiroso”

Ikal se sienta en el trono y se refiere al joven maestre de armas:

— En cuanto a ti, Corevan. Te dejaré vivir, para que te unas a mí. ¿Qué dices?

Corevan no responde. Luego Ikal se levanta y se acuclilla para verle el rostro morado, sucio y lleno de sangre.

— Esta oferta te la estoy dando porque, me pareció interesante que proveyeras mi primer movimiento. Podría ser entretenido tener un maestre de armas. ¿No te gustaría saber cómo hice esas armas?

Corevan, no le contestaba. Y a Ikal le pareció grosero. Así que dijo:

— Bueno la oferta acaba de expirar, mátenlos a los dos.

Corevan reacciona al saber que iba a morir. Y dice:

— ¡Piedad, por favor, piedad! ¡Deme otra oportunidad para responder por favor! ¡Se lo suplico!

Corevan apretaba el pantalón de Ikal, mientras lloraba y moqueaba. Ikal le responde:

— Este bien. Te daré otra oportunidad…— Ikal saca la daga de su cinturón y se la pone en sus manos. Luego le dice:

— Mata al rey Lereaj.

Corevan toma desconcertado la daga y mira al rey que le ve también un poco anonadado. El rey grita:

— Eres un infeliz malnacido. Como pones a un joven para que asesine…

Al rey Lereaj le ponen un bozal y empieza a balbucear. Luego Corevan se levanta llorando y se pone de pie enfrente del rey, mientras hombres sostienen al rey para que no escapara. Corevan asustado, temblaba y su corazón palpitaba tanto que todos podían escucharlo. Ikal le observaba como dudaba y dijo:

— Saben que, olvídenlo… mátenlos a los dos.

— ¡Lo siento, lo siento, lo siento, por favor perdóneme!— Gritaba Corevan asustado.

Corevan, apuñala a Lereaj en su pecho cinco veces y luego se cae de rodilla llorando y sujetándose de cabeza porque no  soportaba la sensación de matar. El rey cae muerto e Ikal sorprendido dijo:

— Bien muchacho… se lo merecía el pobre viejo desgraciado.

Corevan lo veía más confundido aun, y al verlo Ikal le reponde:

— Este viejo, mantenía relaciones con la esposa de Beith.

— ¿Cómo lo sabe?— Pregunta Corevan.

Ikal pide el costal y saca la cabeza de la mujer, que en vida debió ser hermosa. Pero ahora con su cabeza cortada ya no lo era tanto. Es entonces que Ikal le dice:

— Porque ella mismo lo confeso. Descubrimos cosas que nos hicieron sospechar, y la amenazamos. Luego le cortamos la cabeza.

Ikal la tira en el suelo como si fuera un balón y dijo a sus hombres:

— ¿Saben qué? ya no lo quiero. No quiero cobardes en mis filas. Échenlo fuera

Cuando estaban a punto de sacarlo de la sala real. La gran puerta se abre y entra el colosal que mato a Reiker. Atado en cadenas y llevado por cinco hombres.

— Jefe, mato a doce, pero pudimos con él. Tuvimos que atarlo con estas cadenas.

— ¿Ish, puf tan og, Lereaj ahg?— rezonga el colosal. Pero Ikal sin saber runez antiguo pregunta.

— ¿Que mierdas dice? ¿Hay alguien en este lugar que sepa hablar runez?

Cuando ve al rey Lereaj muerto se ríe y grita:

— ¿Porque p**** no lo trajeron, antes? Ahora el único que lo entiende está muerto. Muy muerto. ¿Ahora que chingados vamos hacer para hablar con él?

— Estug, ihne person inda istangen.

— Ah mierda, toco a la antigua. Con señas—. Ikal mueve sus manos concordes a lo que va a decir:

— Yo, Ikal granatrot.

— Ikal Granatrot— Dice el colosal.  Luego quita la corana de Lereaj y dice: — Ahora yo ser rey— El colosal se ríe y dice: — Ikal, i ta, Ikal, i ta. Lereaj eimben.

— ¿Qué? Lereaj muerto— El colosal se reía y luego pronuncia las palabras.

— Trasgo, servir a Ikal.

Ikal se emociona y grita:

— ¡Entonces si hablas mi idioma!, ¿Qué tan difícil puede ser el galgo?

— Nue, igh  Ikal Granatrot, Yo servir. Bai inger hain.

El colosal se arrodilla. Y este le manda a quitar los grilletes. Luego Ikal toca la piel blanca del colosal y pasa su dedos sobre su frente para luego decirle.

— Levántate—El colosal se levanta. Ikal señala a los hombres que venían con él y le hizo la señal de muerte. Paso su dedo índice sobre su garganta. Cuando sus hombre se dieron cuenta de eso, gritaron el por qué. El colosal se abalanzó sobre ellos y los despedazo. Ikal ignoró eso, y se retiró. El torner que andaba siempre con él, le siguió mientras Ikal avanzaba al trono para decirle:

— Envía todo el informe correspondiente, al consejo Maltuino de que Midas y Lingot fue conquistado. Y que el próximo es Enemet.