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CoS – Capítulo 0.2

Capítulo 0.2 Prólogo

 

Una adolescente del grupo bostezó en voz alta mientras miraba a su alrededor con ojos vivos, diciendo con aburrimiento, “Es tan tranquilo… ¿Por qué no hay bandidos? ¿Se han vuelto más inteligentes?” Estaba equipada con un extravagante pero ligero traje de armadura, con su hermoso cabello de color avellana recogido en una cola de caballo. Tenía una mirada de inocencia, que estaba estropeada por las dos espadas que colgaban a un lado de su caballo.

Una muchacha de aspecto más adulto con túnicas sencillas sonrió a sabiendas cuando escuchó esto: “Los que no son inteligentes ya han sido aniquilados. ¿O no lo han hecho?”

La chica más joven estaba indignada, “¿No hay bandidos valientes?”

“Los valientes mueren más rápido.”

Esta respuesta la dejó sin palabras. Ella gritó por un tiempo, siguiendo con, “Nunca podré ganarte, Elena.”

La chica llamada Elena estaba vestida con túnicas simples, el atuendo de acólitos y magos más débiles. Su cabello oscuro se balanceó libremente detrás de ella, unas cuantas hebras dibujaban la aguda curva de su cara mientras aterrizaban sobre su pecho. No parecía excepcional, pero su carisma era suficiente para atraer la atención. Era evidente que Elena tenía una debilidad por la chica más joven mientras la consolaba, levantando su ánimo de nuevo.

Las pisadas de un caballo sonaron repentinamente desde atrás de la caravana, alertando inmediatamente a los guardias. Aunque el carruaje no se detenía, prepararon sus armas para atacar. Este era el territorio del Vizconde Axecar quien puso un esfuerzo extra para erradicar a los bandidos, pero fueron entrenados lo suficientemente bien como para no tomar las cosas a la ligera.

Las estruendosas pezuñas del caballo resonaron cuando el jinete salió del humo espeso. Parecía bastante brusco, con un cabello desordenado solo mantenido a raya por un pañuelo rojo. No llevaba ninguna camisa debajo de su armadura, sólo un pecho desnudo y musculoso que estaba cubierto por vello grueso.

Se desconocía si el hombre estaba puramente presumiendo o realmente era de improvisto, pero el caballo negro que montaba era también mucho más grande que uno normal, obviamente del linaje de una bestia demoníaca. Puede que haya sido un hombre a caballo, pero irradiaba un aura de mil soldados.

El desconcierto cambió  los rostros de los guardias a medida que el rival se acercaba a ellos. Apretaron fuertemente sus espadas, algunos incluso empezaron a  desenvainar. Estas armas brillaban con encantos mágicos, cada una de ellas resultaba más costosa que un carruaje entero de piel de bestia demoníaca normal.

¡Clang! Las espadas de la chica de cola de caballo sonaban mientras las sostenía con sus manos, sus ojos brillando mientras los clavaba en el jinete que se acercaba, “¿Bandido?”.

“¡Tonterías!” Elena detuvo a la chica emocionada, señalando a sus guardias para que se detuvieran. Varios de ellos mostraron caras de consternación, pero todos permanecieron en silencio y siguieron órdenes.

El jinete los pasó a toda velocidad como un relámpago, el humano parecía un tigre y el caballo un dragón que arrastraba el viento acariciando el cabello de Elena. Se les adelantó varias decenas de metros, pero de repente se detuvo y giró sobre sí mismo, gritando hacia la caravana que se acercaba: “¡Hey, hermosa! ¡Soy Gaton!”

Se fue tan pronto como gritó las palabras. La caravana quedó confundida.

“Elena, ¿estaba tratando de ligar contigo?” dijo la chica más joven después de estar confundida por un tiempo.

“Estaba hablando de ti, Tzu.”

“No, él te estaba mirando-”  La chica quería continuar, pero un pequeño torbellino de los dedos de Elena golpeó a su caballo y este se impulsó hacia delante. Todo lo que podía hacer era murmurar a regañadientes.

Nada ocurrió después de este episodio hasta que la caravana llegó a la posada que habían reservado en la Ciudad de Ludwig, preparándose para hospedarse durante la noche allí.

La Ciudad de Ludwig no era enorme en ningún sentido. Tenía una carretera que unía toda la ciudad y sólo contaba con varias centenas de habitantes, pero debido a su ventajosa ubicación entre los territorios del Vizconde Anzikar y el Bosque Noche Eterna, prosperó en el comercio. Había un sin número de posadas y hoteles en la ciudad, así como tiendas que vendían armas, herramientas mágicas y pieles de bestias mágicas.

Lo más popular de todo, sin embargo, es el licor local. La ciudad cobraba vida por las tardes, la brisa que llevaba el olor de la comida y el alcohol. La cena era un momento en el que todos podían descansar después de un largo día de trabajo, y por esa misma razón los miembros de la caravana se dirigían al salón de la posada. El restaurante de esta posada era bastante grande, por lo que su grupo no ocupaba mucho espacio entre los demás mercenarios y caravanas.

Tres vagabundos estaban dando una actuación cerca del bar; dos de ellos tocaban la guitarra mientras que el mayor, en el centro, tocaba el djembé y cantaba un poema sobre el heroico Alexander Black Rider. Su voz ronca se combinó con el ritmo fuerte del tambor para añadir sentimiento a la música, creando un encanto único a la historia apasionada que estaba contando. Probablemente explicaba por qué la audiencia seguía cautivada, a pesar de haberla escuchado repetidas veces. El alcohol fue consumido jarra por jarra, mezclándose en el torrente sanguíneo y precipitándose a la cabeza. Parecía hacer que el ritmo del tambor fuera aún más cautivador, afectando incluso a la propia Elena.

Repentinamente, las estruendosas pisadas de un caballo resonaban afuera, deteniéndose justo en la entrada de la posada. Un hombre bien corpulento entró en el lugar, tan grande que tuvo que inclinarse para entrar por la puerta. Escudriñó la zona, y sus ojos se iluminaron mientras daba grandes pasos hacia Elena y Tzu, ignorando las penetrantes miradas de los guardias mientras se sentaba junto a las chicas. Miró fijamente a Elena con una amplia sonrisa, como si los dos fueran los únicos en el mundo, “¡Hey hermosa, nos encontramos de nuevo! Me llamo Gaton.”

Con una visión más clara de él, el hombre parecía bastante brusco; un fanfarrón con músculos forjados de acero. A pesar del grueso bigote en su cara, era notablemente joven. Sus ojos eran dos orbes esmeraldas, pareciendo más relucientes cuanto más tiempo se les miraba. El hombre bronceado tenía una leve cicatriz roja que se extendía desde el rabillo del ojo hasta el lado izquierdo de la mejilla, bastante nueva pero que no arruinaba su mirada. La cicatriz en vez de eso le agregaba una pizca de virilidad. La armadura que llevaba no era de alto nivel, y ya tenía algo de desgaste.

Los ojos de Tzu se iluminaron mientras miraba a Gaton,”¿Bandido?”

“Aventurero”.

“Poco convincente,” Tzu estaba evidentemente decepcionada por la respuesta de Gaton, pero ella continuó preguntando, “¿Entonces por qué nos estás acechando?”

Gaton sonrió y señaló a Elena. “¡Porque me gusta!”

“Ahhh, estamos frente a un pervertido,” Tzu no se molestó en esconder la decepción en su cara.

Elena se sentó en silencio, pero la estruendosa armadura del hombre alertó a muchos de sus guardias; la mayoría de ellos habían desenvainado sus espadas. El aura de los guardias cambió en el momento en que las espadas estaban fuera de sus envolturas, estos desprendían una sensación mordaz y asesina. La temperatura en el restaurante bajó instantáneamente, y los mercenarios que antes hacían ruido también se calmaron mientras contemplaban la conmoción. Habían estado aventurándose el tiempo suficiente para entender lo que estaba pasando y, aunque estos guardias no eran expertos, habían asesinado antes. Sus habilidades superaban con creces su  joven aspecto.

Elena frunció el ceño y miró a Gaton con sus ojos azul claro, sin evitar su mirada ardiente. Los guardias guardaron sus espadas en el momento en que ella les hizo una señal, sentándose, pero aun vigilando a Gaton. Un solo movimiento extraño y no dudarían en clavar sus espadas en él.

Elena simplemente dijo, “No me gusta el apego sin sentido, no conseguirás nada de esto.”

Gaton rió, “Me gustas, y te enamorarás de mí. Esto fue profetizado.”

“¿Entonces quieres decir que te gusto por una profecía?” Elena permaneció indiferente, ni siquiera preguntó de dónde venía la profecía.

“La segunda mitad fue profetizada, no la primera. Me gustaste cuando te vi, es así de simple.”

“¿Y de quién era la profecía?”

“Mía.”

Elena suspiró con disgusto, todavía sentía curiosidad por él hace unos momentos, pero ahora casi estaba segura que era otro sujeto persistente. Pero la inocencia en sus ojos la sorprendió, la razón por la que no dejó que sus guardias se movieran todavía. Sin embargo, estaba cansada  de sus tonterías.

Tzu se emocionó de nuevo e interrumpió, “Bien, si te gusta Elena, ¡tienes que demostrarlo! ¿Por qué no nos invita un trago?”

Gaton sacó su bolsa antes de que Elena pudiera rechazarlo, y tiró todas sus monedas sobre la mesa. Señaló a todos en la caravana y gritó,”¡Oye, jefe! Dale a cada hombre un vaso de uva. ¡Ah no, cerveza!”

Había derramado una gran cantidad de monedas, pero la mayoría eran de cobre. Eran pocas de plata, incluso, olvídate del oro. Esto no fue suficiente para comprar ni siquiera un vaso de cerveza, mucho menos el licor de uva caro. Gaton se rascó la cabeza de vergüenza, “Uhh, mi vida de aventurero acaba de empezar. No he ganado nada…”

Esto dio lugar a las risas en el restaurante. Las vidas de los otros aventureros eran aburridas y peligrosas, era raro que obtuvieran entretenimiento como éste.

Los guardias, por otro lado, se disgustaron cada vez más. Tzu parecía interesarse más por Gaton. “Soy más guapa que Elena, y también tengo un cuerpo mejor. ¿Por qué no te gusto?” Estaba llena de energía, y era por media cabeza más alta que Elena. Su entrenamiento de combate le dio un cuerpo que elegante y tentador, generalmente considerado más atractivo para los hombres.

Gaton se rascó la cabeza y le contestó, “Bueno, no tengo una razón para que me atraiga. La vi y me gustó.”

Tzu no iba a dejar que esto pasara, “Entonces habla de ti, ¿qué tienes que consideras valioso de Elena?”.

“¡Observa, soy de la realeza!” Gaton buscó en su bolsillo un emblema. Aunque los patrones tallados en él ya se habían desvanecido, todavía era reconocible como un objeto antiguo. El estatus social sigue siendo importante mientras existan seres humanos en Norland, porque muchos derechos son concedidos únicamente a los aristócratas.

Gaton se sonrojó y dijo, “El castillo heredado… Se vendió hace algunas generaciones. En cuanto a mí, aún no me han otorgado los derechos para heredarlo.” Sus palabras fueron discretas, pero admitieron que su familia había perdido el poder hace mucho tiempo e incluso quizás el territorio. Era alguien sin herencia de una familia de aristócratas que probablemente perdieron sus tierras.

“¿Qué hay sobre ti?”

“Sólo soy un guerrero de nivel 3 que aún no ha encontrado su camino en la vida.” Gaton contrajo sus musculosos brazos y su pecho rocoso. Desgraciadamente, eso no demostró nada sobre su habilidad; las habilidades de un guerrero de alto nivel no dependían de meros músculos.

Tzu gritó de forma petulante, “Guerreros de nivel 3, ¿no están por todas partes?”

“¡Soy diferente de otros guerreros de nivel 3! ¡Soy un genio, y mi cuerpo puede ser inscrito con runas! ¡Mira aquí!” Gaton extendió sus brazos, quitandose los protectores y mostrando un vívido tatuaje de toro en su antebrazo. Esto no era un simple tatuaje, sino una runa con poder mágico. Era una pequeña formación de hechizos inscrita en su cuerpo que fortalecía sus habilidades.

Las runas afectaban en gran medida el poder de un individuo, convirtiéndose en mercancías extremadamente valiosas por su poder y rareza. Cualquier persona podía llevar una runa en su cuerpo, pero era difícil encontrar una entre cientos de personas.

“Es sólo la Fuerza de Toro, nada de lo que envidiar. ¿Esto es ser ingenioso?” El conocimiento de Tzu vio a través de la habilidad de la runa de Gaton instantáneamente. La Fuerza de Toro podría mejorar la destreza física de un guerrero, pero era tan práctico como una runa común. Aun así, la mirada de Elena se quedó en el tatuaje de Gaton, sus cejas se fruncieron mientras se quedaba sumida en sus pensamientos.

Sin preocuparse, Gaton se puso sus protectores de brazo y dijo, “No tengo el dinero para obtener una runa mejor. Pero espera hasta que descubra tesoros que alguien olvido o asesine a un monstruo de alto nivel, tendré suficiente dinero. Observa mi cuerpo, puede soportar el poder de cuatro runas distintas.”

“¡Eso me parece mejor!” Tzu apenas estaba satisfecha. El don de una persona se medía tanto por su clase, como por el número de runas que podía soportar. La mayoría sólo soportaba una, así que alguien como Gaton capaz de soportar cuatro runas se consideraba bastante bueno. Esto le daba mejores estadísticas y habilidades que la gente común de su nivel.

Como no hubo más conflictos en esa zona, todos dejaron de prestar atención a su conversación. La voz del vagabundo resonó una vez más por la barra, mientras el ritmo constante del tambor y el alcohol fuerte se complementaban. Tzu pronto se familiarizó con Gaton, e intercambiaron sus experiencias de sus aventuras sin parar mientras consumían el licor. De hecho, esta fue la primera vez que ella ha estado tan lejos de casa, pero las cautivadoras historias de Gaton mantuvieron a Tzu fascinada.

Con el paso del tiempo, la atmósfera en el comedor se mantuvo muy agradable. Hubo mucha algarabía, y no hubo incidentes de gente luchando o creando problemas. Para cuando todos se dispersaron a altas horas de la noche, era obvio por la sonrisa del camarero que habían bebido mucho licor del caro. Incluso Tzu no podía mantenerse de pie, y Elena tuvo que arrastrarla de regreso.


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