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CoS – Capítulo 0.5

Capítulo 0.5 Prólogo

Elena se quedó en silencio y sólo miró al fuego ondulante. Su cara parecía estupefacta y oscura en contraste con el brillante fuego, sacando a relucir la tenue angustia en su expresión. El viento fluía desde el otro lado del horizonte, ocultando las tres lunas mientras oscurecía.

Se puso de pie, “Me voy”.

Gaton se sorprendió. “¿Te vas? ¿A dónde?”

“Donde se supone que debo estar”, no se detuvo para nada y salió de la cueva.

“La próxima vez, nosotros…”

“¡No habrá ninguna próxima vez’!” Gritó Elena mientras desaparecía en la oscuridad, la voz resonó dentro de la cueva. Gaton se quedó allí, confundido, y no la persiguió. Acababa de perder un corazón, así que no tenía fuerzas para perseguirla. Además, la chica era un mago nivel 6 con poderes extraños y misteriosos.

Gaton se sentó derrotado, apretando su cabello. Se quedó callado por un rato antes de reírse histéricamente, “Está bien. Los Archerons se vuelven locos de todas formas, “Ceder a la locura o morir en el silencio…” ¿Qué bastardo fue el que dijo eso?”

Su risa resonó por todas partes en la silenciosa noche. La hoguera permaneció encendida, desde hace tiempo el conejo se había quemado en cenizas.

……

El tiempo nunca dejó de correr, y cinco años se habían deslizado rápidamente entre sus dedos. El Bosque Noche Eterna perdió su paz en la sexta primavera, cuando los humanos dirigieron ejércitos que entraban a profundidades del bosque zona tras zona. La belleza y serenidad del bosque fue destruida por la fuerza bruta y la magia. Las llamas envolvieron el lugar, y los árboles fueron quemados hasta la raíces. Las bestias mágicas fueron forzadas a salir de sus hábitats, porque incluso las más fuertes de ellas no eran rivales para los humanos.

El Bosque Noche Eterna era el territorio tradicional de los Elfos de la Luna de Plata. La realeza de los elfos por generaciones había protegido este bosque que llamaban hogar, y harían todo lo que pudieran para proteger sus tierras. Los mayores enemigos de los elfos eran los humanos, atacándolos una y otra vez en su codicia por cualquier material que pudieran conseguir.

Pero la invasión era distinta a las del pasado, el comandante de los ejércitos un genio sin precedentes en guerra. Dirigió una tropa de 50 Caballeros de la Runa que menoscababa la ventaja de los arqueros más experimentados.

El conflicto se esparció entre las tribus, poniendo a las tropas en desorden, ya que los más fuertes sucumbían uno tras otro. Más de la mitad de los doce reyes elfos habían sido asesinados en batalla, e incluso el sacrificio de la mayoría de sus soldados no pudo mantener a raya la invasión. Las disputas continuaban, y la violencia extendiéndose por todo el Bosque Noche Eterna mientras los humanos se dirigían a las profundidades del Palacio Luna de Plata.

Sin escapatoria, las numerosas tribus de Elfos de la Luna de Plata unieron sus fuerzas y desataron una guerra total, pero desafortunadamente los elfos fueron aniquilados. Después de 1300 años de reinado, los elfos del Bosque Noche Eterna habían caído…

Un pequeño grupo de elfos escapaba del Bosque Noche Eterna. Parecían ser uno el bosque, dejando tan sólo sombras mientras se movían rápidamente entre los caballos galopantes y los asesinos gritos de guerra. Los fuegos devoraban los antiguos árboles para despejar un camino para sus líneas, y sus espantosas caras expresaban que este campo de batalla ya no era el bosque que conocían. Grupos de caballeros intentaban interceptarlos de vez en cuando, pero pudieron seguir avanzando.

El Árbol del Mundo ardía en un infierno mientras se desamarraban lágrimas en la distancia, parecía una hoguera de fuego muriendo bajo medio cielo rojo. Los elfos rodeaban a una joven chamán de forma protectora, abandonando la formación sólo cuando un enemigo intentaba interceptarlos. Pusieron sus vidas en juego para protegerla, poderosos guerreros elfos asesinados uno tras otro, mientras el ataque de los Caballeros de la Runa continuaba sin cesar.

La joven chamán abrazó junto a ella un grueso libro dorado, este era el Código de Alucia, el objeto más sagrado de los Elfos de la Luna de Plata. No era más lenta que los soldados acompañantes, y uno no podría darse cuenta a primera vista de que en realidad era una maga. Después de haber pasado por varios ataques, sólo quedaban dos guerreros a su lado.

El camino que tenían delante de ellos se abrió abruptamente, y un lago en calma apareció. Esta era la perla del Bosque Noche Eterna, el Lago Creciente. Había  un caballero sentado en silencio junto al lago, bloqueando su camino.

Una tensa aura llenaba el aire, perturbando la paz y la serenidad del bosque. Si uno miraba en el agua, encontraría que todos los organismos habían detenido sus actividades, para refugiarse en el fondo.

Aunque sólo era un caballero que los bloqueaba, su presencia y elevada estatura le hacían aparecer como una poderosa montaña. Incluso el caballo de guerra negro que montaba era más grande de lo normal, y sus vestiduras eran tan gruesas que probablemente podría espantar a los plebeyos. Parecía no estar perplejo por nada, sólo respiraba de vez en cuando corrientes de aire ardiente de sus fosas nasales. La espada en sus manos tenía tres metros de largo, aún cubierta de sangre fresca: sangre de Elfos de la Luna de Plata.

La joven chamán detuvo sus pasos, mientras los guerreros elfos atacaban al  caballero. Esta era una batalla que sólo podía terminar en la muerte, todo lo que querían hacer era perforar el pecho del caballero con sus espadas. Ignoraron la reacción que se acercaba mientras atacaban, pero una vil risa resonó desde dentro de sus casos mientras una espada arrasaba como un relámpago.

El caballero desmontó de su caballo, visiblemente manchado con sangre de bestias incluyendo elfos. Caminó hacia la joven chamán y se rió: “La bella y elegante chamán de la Luna de Plata. Eres tan importante entre los elfos de la realeza, ¿realmente pensaste que te dejaría escapar tan fácilmente a ti y al libro sagrado? ¡Mi recompensa se reduciría a la mitad si hiciera eso! Esta es mi primera vez comandando un ejército tan grande y poderoso, no puedo dejar que eso suceda”.

Tan pronto como terminó de hablar, dos elfos sin vida cayeron al suelo. Ni siquiera los mejores guardias de élite de la realeza de la Luna de Plata habían podido esquivar la espada del caballero. Sin embargo, la chamán se impresionó un poco, preguntando desesperadamente: “¿Gaton?”.

El cuerpo del caballero se endureció como una estatua de piedra mientras se quitaba el casco y mostraba su rostro cincelado. De hecho, éste era Gaton, los últimos cinco años no dejaron rastro de él, sino madurez y resolución. El aventurero se había convertido en un general que dirigía a miles de soldados, logrando cosas que ningún humano había hecho en este plano. Sólo mantenía ese par de ojos tan puros y claros como hace cinco años.

Gaton miró fijamente a la chamán, y su expresión se convirtió en una de gran alegría. Exclamó en voz alta: “Elena”.

Frente a Gatón estaba la hermosa chamán conocida como Diosa de la Luna, no la maga humana de aspecto sencillo de años atrás. Aun así, Gaton logró reconocer esos ojos. El antiguo guerrero de nivel 3 ahora entendía el hechizo secreto de transformación de los Elfos de la Luna de Plata.

La alegría de Gatón se fue desvaneciendo lentamente a medida que se amargaba, y dijo lentamente: “Así que eras un Elfo de la Luna de Plata, y la mejor chamán de ellos. Pertenecías a la realeza, no me extraña que fueras tan fuerte con la magia hace años atrás”.

Su mirada permaneció fija en Elena durante un rato, antes de sonreír con alegría: “¡Hey, preciosa! Eres más hermosa que la mujer más perfecta que me pueda imaginar, pero me gustabas más como un mago humano”.

Esa risa familiar… Hizo que Elena sintiera como si hubiera estado cinco años en el pasado otra vez, pero el código pesado y frío en sus manos la despertó de sus pensamientos. El Chamán de Alucia tenía que ser puro e impecable.

Elena levantó con frialdad el Código de Alucia, diciendo: “Gaton, tus manos están manchadas con demasiada sangre de los Elfos de la Luna de Plata. Sólo uno de nosotros puede salir vivo de aquí”.

Gaton se frotó suavemente la cabeza y sonrió amargamente. “Tú… no eres rival para mí…” No pudo terminar sus palabras, porque Elena empezó a atacarle a la velocidad de un guerrero elfo. El código resplandecía al abrirse la cubierta.

Gaton giró las dos grandes espadas en sus manos mientras miraba a la elfo que atacaba, su ataque increíblemente rápido capaz de asesinar incluso a demonios devoradores de hombres, y mucho más a los delicados duendes. Poseía una habilidad inconcebible.

Las esquinas de los labios de Elena se levantaron repentinamente. Las puntas de las espadas se acercaban cada vez más y más a sus ojos, pero ella no esquivó. Una espada corta surgió del código mientras ella se apresuraba, apuntando brutalmente al pecho de Gaton. Todavía recordaba aquella noche cuando sintió los latidos de su corazón con sus propias manos, y supo la posición de su segundo corazón.

Elena sabía que Gaton no podría esquivar este ataque, esta era la habilidad más poderosa del Palacio Luna de Plata, el Rayo Secreto de la Luz de la Luna. Como Chaman de Alucia, su destreza como espadachín era más fuerte que su magia y hechizos sagrados. Ninguna armadura sería capaz de detener esta espada una vez bendecida por la propia Alucia, y ni siquiera los Caballeros de la Runa que eran el exponente de la destreza humana sobrevivirían. La corta y afilada espada no tuvo misericordia.

Imágenes de las heridas profundas en el pecho de Gaton aparecieron en los ojos de Elena. Hace cinco años, perdió su primer corazón para salvarle la vida. Ahora, la espada corta en su mano estaba a punto de atravesar el segundo.

No pretendía esquivar la espada de Gaton en absoluto, y tampoco podía esquivarla. Solo podía esperar que su espada perforara el corazón de Gaton antes de que él con su espada le cortara la cintura. Tenía que vengar las vidas de los Elfos de la Luna de Plata perdidos por el furioso ataque.

Quedémonos… permanezcamos juntos, juntos en este bosque… era lo que ella pensaba.

La Espada de la Luz de la Luna cortó despiadadamente la armadura de Gaton, atravesando su pecho y penetrando profundamente en su palpitante corazón. El furioso poder de la espada destruyó completamente sus aurículas y ventrículos.

Las grandes espadas se detuvieron de repente. Habían entrado en contacto con su piel, pero las puntas no fueron más lejos. Las manos que las sostenían permanecían tan firmes como las montañas.

Gaton miró a Elena como si quisiera decir algo, pero ya no podía hacer ningún sonido. Sin embargo, sonreía mientras caía al suelo junto a sus armas, en el abrazo de Elena. Su sangre empapó la mitad de su cuerpo, como hace cinco años.

“Tú…” Elena se quedó sin palabras. El mundo ante ella era confuso, y la sangre caliente cubría su cuerpo.

-Está bien ser idiota, lo más aterrador es no poder encontrar a alguien por quien volverse un idiota -. Las palabras que este hombre dijo una vez llenaron la cabeza de Elena, fue justo después de eso que le dijo su nombre verdadero sin dudarlo.

El código cayó al suelo. Elena envolvió sus brazos alrededor de Gaton, y su cuerpo lentamente perdió la temperatura de ellos.

“¡No!” ella lo abrazó de cerca, susurrando:”¡No morirás!”

Gaton pasó los siguientes siete días entre el sueño y la realidad. Cuando abrió los ojos, se encontró tendido en una cueva.

No podía sentir los latidos de su corazón, pero seguía vivo. Se volteó y observo unas ropas de chamán esparcidas con manchas de sangre secas. La sangre apestaba, pero no lo suficiente como para dominar la fragancia de la mujer que tanto amaba; una fragancia tenue y dulce que lo envolvía a él también.

El olor perduraba, pero ya no podía ver la hermosa silueta de Elena. Los últimos días de ternura, primavera e intimidad no eran más que una ilusión, que no dejo rastros en ninguna parte.

Esta vez, realmente no hubo “próxima vez”.


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