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CoS – Capítulo 1066

Libro 7 – Capítulo 126. Elección Final

 

“No tienes elección, Raymond,” la madre cría explicó con calma, “Puedes seguir trabajando para el Maestro y tener tus propios hijos, o puedo matarlos a los dos ahora. Usaré tu alma para crear un nuevo especialista en logística, mientras que también encontraré algún uso para ella.”

“Un nuevo yo no será más que una cáscara vacía,” se rió Raymond, “No poseerá mis conocimientos y técnicas secretas.”

“Una cáscara es adecuada. El plan de reparación del alma fue tu mayor uso, y todo lo que necesitamos ahora es tu capacidad para manejar los suministros.”

Raymond recordó una leyenda sobre el plan de reparación del alma cuando fue planteado, un secreto confidencial de Soremburgo del que incluso él mismo solo había escuchado unas pocas palabras. Sin embargo, hizo a un lado el pensamiento y habló sin ningún cambio en su expresión, “Será mejor que tengas cuidado. Cada Erudito es una catástrofe a punto de ocurrir.”

La madre cría simplemente tarareó y cortó la conexión. Mientras tanto, unas cuantas abejas más repusieron su salud antes de recoger a sus compañeros muertos y salir volando.

“¿Qué está pasando?” Preguntó Reyna mientras se acercaba, agarrándose fuertemente de su brazo.

“Suspiro. Vamos, te lo contaré todo,” él mostró una sonrisa reconfortante.

Raymond preparó algunos bocadillos antes de unirse a la princesa en el salón de dibujo, hablando detalladamente sobre todo lo que ha pasado hasta ahora. No ocultó casi nada, explicando cómo estaba en deuda con la madre cría, su rencor contra Richard, e incluso el plan de reparación del alma. Por supuesto, no mencionó la puerta trasera que los Eruditos habían dejado en ese plan para controlarla; era algo que se había forzado a olvidar solo para que la madre cría no lo descubriera al escanear su alma.

Él ignoraba completamente que la madre cría había encontrado la trampa dentro del plan hace mucho tiempo, estableciendo contramedidas y usándola como cebo. Si bien los Eruditos de Soremburgo eran faros de sabiduría en comparación con la mayoría, ella era una misteriosa máquina de guerra con una mente incomparable. Incluso el propio Richard apenas pudo seguirla, y los Eruditos estaban lejos de ser adecuados.

Esta fue una historia muy larga que tomó toda la tarde en terminarla. La cara de Reyna se deformó incontables veces durante todo el proceso; siempre había sido bastante ingenua, y el trato con Richard que la trajo a Faelor fue la conspiración más atrevida de su vida. Ni siquiera se había esperado tales trasfondos en los años de paz que había experimentado.

En un momento dado, tembló y saltó, “¡Tenemos que irnos, ahora! ¡Intentaste lastimar a Richard, definitivamente no se quedará así! ¡Deberíamos escapar!”

Raymond la sostuvo y le dio una palmadita en la cabeza, “No te preocupes, ya he llegado a un acuerdo para seguir trabajando para él. Estamos a salvo, al menos por ahora… Parece que todavía hay algo de valor en mí, y no están listos para tirarme todavía.”

“Oh…” se tranquilizó un poco, pero solo pensar en Richard la dejó temblando.

Raymond sonrió, “Ya que podemos continuar, deberíamos considerar tener hijos en algún momento.”

“¿Qué? ¿En serio?” Sus ojos se iluminaron de inmediato.

El propio Raymond se oscureció; no sabía muy bien qué sentido tenía continuar con su línea de sangre. Sin embargo, la mujer que lo amaba quería tener hijos. Estiró su mano y la empujó a sus brazos, enterrando su cabeza en su hermoso cabello para ocultar su expresión. Cansada más en mente que en cuerpo, la Primera Princesa de la Alianza Sagrada pronto se durmió.

Una vez que Reyna roncaba ligeramente, Raymond regresó a su escritorio y continuó planeando la asignación de recursos para la guerra de Richard. Richard estaba siendo muy frívolo con su uso de tropas, lo que aumentaba enormemente la presión sobre la logística. Junto a la información sobre las nuevas unidades de transporte estaba el plan para la próxima marcha que ya había comenzado, con 30.000 elites dirigiéndose al Collar de Perlas en el norte. Tanto la ruta como el destino le eran ajenos, mientras que las órdenes eran vagas; parecía que la decisión se había tomado apresuradamente.

Afortunadamente, las tres nuevas avispas podrían transportar inmensas cantidades de materiales dondequiera que se necesitaran. También volaban alto y no se veían afectadas por el terreno; incluso si eran lentas, cubrían la distancia de observación de aves y no establecían senderos.

Mientras trabajaba, Raymond golpeaba constantemente la mesa. Parecía ser inconsciente, pero sus movimientos tenían un ritmo extraño que parecía resonar en toda la habitación. El color rosado que había vuelto a su rostro se desvaneció rápidamente, como si cada golpe le estuviera drenando su vida.

En lo alto de los cielos, estos golpes sonaban fuerte. Sus movimientos incluso afectaron las leyes que sostenían la esfera de cristal a lo largo del plano, causando ondas en la superficie como si una piedra hubiera sido arrojada a un lago. Estas ondas se extendieron rápidamente hacia el vacío, disparándose a la distancia.

Esta era una técnica secreta de los Eruditos de Soremburgo; con años de brutales entrenamientos, incluso la gente común podría afectar las leyes del mundo. Estas ondas podían viajar grandes distancias en un momento y así enviar mensajes a través del vacío, pero acceder al poder de las leyes venía con sus propios costos. Los plebeyos no podrían soportar la enorme pérdida de energía, y la mayoría simplemente moriría de un solo intento. Este método se utilizaba normalmente para enviar el mensaje final cuando uno se encontraba a las puertas de la muerte.

Sin embargo, Raymond estaba siendo mantenido vivo por la madre cría. No sabía si ella notaría el daño anormal en su vitalidad, pero el pensamiento solo lo hizo sonreír. Calmándose completamente, recordó toda la conversación y se centró en la revelación de su nombre verdadero. En muchos aspectos, este nombre verdadero era como el de una deidad; no podía hacerle daño en lo más mínimo. El mundo era realmente extraño.

……

A una distancia incalculable en el vacío había una enorme tormenta de energía espacial. Una sola cuchilla de poder de esta tormenta podría destruir a cualquiera que estuviera cerca, ¡pero a la vista sorprendentemente pacífica había un semiplano entero! Toda la masa terrestre no tenía más de unos pocos cientos de kilómetros cuadrados, pero tenía una enorme barrera translúcida que bloqueaba los hilos de energía frenética que ocasionalmente llegaban.

Este semiplano parecía tener su propio clima, con una de las cuatro estaciones en cada esquina del rombo. El norte albergaba montañas nevadas con un imponente castillo antiguo, formado por rocas negras y no particularmente agradable a la vista. La plaza justo antes del castillo tenía una estatua de un hombre alto que sostenía un libro y una pluma.

En lo alto de la terraza del castillo, un viejo mago estaba absorto en un grueso tomo mágico. Ocasionalmente se estiraba con fatiga, mirando a la distancia durante un momento antes de volver a bajar la vista. Esta sección de la terraza era un afloramiento frente al pico de la montaña, lo que permitía ver todo el semiplano si se miraba hacia atrás. Sin embargo, lo único que había delante era la aterradora tormenta de energía que rodeaba la masa de tierra.

El escudo invisible estaba bloqueando claramente algunas de las cuchillas de energía más cercanas, causando patrones hermosos pero violentos en toda su superficie. Una buena parte de la energía se había condensado en el exterior hasta parecer una capa de nubes oscuras, formando un anillo que cubría todo el semiplano.

No se podía ver la parte superior de este anillo ni siquiera el final al mirar hacia abajo, pero dado su tamaño, era fácil tener la idea equivocada de que se podía alcanzar con un simple estiramiento. No obstante, ni siquiera los dragones podrían cubrir la distancia en décadas sin saltos espaciales, ni querrían hacerlo. La energía condensada desgarraría a todos a decenas de miles de kilómetros de distancia. Solo existencias como la del Soberano Dragón podrían acercarse sin morir.

Que este diminuto semiplano existiera tan pacíficamente en medio de esta tormenta era incluso más grandioso que un milagro divino, pero ese término era perjudicial para el logro. Uno verdaderamente podría experimentar la inmensidad del mundo aquí; por mucho que la gente se llamara a sí misma santos y leyendas, esta energía sin ley era prueba de cuán pequeña era la vida en el vacío.

En una habitación secreta dentro del castillo de abajo, un joven estaba leyendo un enorme tomo que era casi la mitad de alto que él. A punto de dormirse del aburrimiento, se sobresaltó repentinamente por un espejo en la pared antes de que comenzara a brillar, con destellos ondeando por toda su superficie. Poco después, se formaron una serie de símbolos mágicos que lo hicieron saltar de su asiento.

El joven agarró rápidamente una pluma y un papel mágico antes de anotar cuidadosamente los símbolos, comprobando tres veces si había errores antes de atreverse a soltar la pluma. Una vez que los símbolos desaparecieron y la luz del espejo se apagó, de repente suspiró con fatiga y se limpió el sudor que cubría su frente. Volviendo a su asiento, tuvo que recobrar el aliento por un momento antes de poder mover sus extremidades.

Era uno de los cuatro aprendices que fueron puestos en servicio rotativo en esta habitación del espejo, encargados de copiar cualquier símbolo que apareciera en este espejo. El joven leyó el mensaje, pero a pesar de ser capaz de entender cada uno de estos símbolos, lo leyó como un montón de galimatías. Esta fue la primera vez que vio algo en sus cuatro años aquí, pero se dio cuenta de que el mensaje probablemente estaba encriptado. Cuidadosamente doblando el trozo de papel y colocándolo en su túnica, corrió a la parte superior del castillo para informar.

<< Nota: Galimatías – Lenguaje difícil de comprender por la impropiedad de las frases o por la confusión de las ideas. >>


Capítulo Pendiente 2/2

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