<- Actualmente solo registrados A- A A+

CoS – Capítulo 145

Libro 2 – Capítulo 28. Un Ataque Repentino (2)

Unos cuantos guardias patrulleros irrumpieron hacia la puerta principal con antorchas en la mano, justo a tiempo para ver a un grupo de enemigos armados rodeando la mansión. Su líder podía ver claramente las caras de estos bandidos bajo la luz de la antorcha, y era capaz de distinguir algunas caras familiares. Él exclamó asombrado: “¡Pierre! ¿De verdad eres tú? ¿Tío Yomen? ¿Por qué están ustedes aquí? ¿No siguieron a Sir Kojo para encontrar a los demonios del otro plano?”

Al estar expuestos, Pierre y Yomen se vieron obligados a detenerse. Los tres prisioneros restantes de Richard también se detuvieron, pero a pesar del estancamiento momentáneo, la patrulla no pudo entender la situación. Gangdor reveló una cruel sonrisa detrás de los prisioneros, sosteniendo con fuerza el hacha en sus manos. Los caballeros avanzaron por el flanco, mientras que Waterflower se mantuvo oculta a la sombra de Gangdor, conteniendo la respiración.

En ese mismo momento, Richard emitió una orden fría desde la torre en que estaba vigilando la situación, “¡Yomen… Mátalos!”

En el momento en que su voz sonó, el guerrero de mediana edad agitó su espada inconscientemente, casi como si hubiera escuchado los susurros de un diablo. El joven que tenía enfrente estaba aturdido, mirando con incredulidad la herida que tenía en el pecho. El corte era largo y profundo, casi exponiendo sus órganos internos; Yomen evidentemente había usado toda su fuerza.

Ese golpe había alcanzado los puntos vitales del joven en un solo movimiento, tan rápido que ni siquiera había tenido tiempo de reaccionar. Fue un golpe que rompió los huesos de su cuerpo, pero ni siquiera se balanceó. Claramente fue un golpe exquisito y despiadado.

Yomen definitivamente había demostrado sus habilidades esenciales como guerrero veterano con ese único golpe.

Cuando la espada aterrizó, incluso el propio Yomen se quedó aturdido durante un momento. Sin embargo, se recuperó inmediatamente y dio otro paso adelante, apuñalando al joven guardia en su abdomen.

“¡Mátenlos!” sonó un grito, pero esta vez no fue Richard.

“¡MÁTENLOS A TODOS!” Yomen estaba acabando con un guardia por cada uno de esos gritos, y los otros prisioneros parecían despertarse de su ensueño mientras se abalanzaban sobre los guardias también. A pesar de ser superados en número, mataron a sus oponentes uno tras otro. De siete a ocho guardias habían sido asesinados instantáneamente entre los destellos de las cuchillas.

Independientemente de la edad, todos los prisioneros que acompañaron a Richard esta vez habían visto sangre, tenían muertes sobre sus cabezas. ¿Cómo podría una milicia civil aspirar a igualarlos en un combate cuerpo a cuerpo?

Desde que la lucha había comenzado, los prisioneros relajaron completamente sus manos y pies, levantando sus escudos y espadas contra otro grupo de guardias que se apresuraron a prestar ayuda. La sangre se derramó una vez más, los recién llegados también fueron derrotados sin que quedara ni un solo sobreviviente. Incluso los que resultaron gravemente heridos no fueron dejados de lado, las espadas los cortaron o apuñalaron sin dudarlo. La crueldad de estos hombres sin escapatoria hizo que incluso Gangdor se encogiera de hombros.

Richard había preparado una bola de fuego, pero resultó ser inútil. Saltó hacia abajo, lanzando un hechizo de caída de plumas que le permitió aterrizar con elegancia en el suelo. Una gran conmoción se produjo en las torres centrales y laterales en ese momento, con un gran número de guardias aproximándose. Todos estaban desarreglados, algunos incluso desarmados, pero su gran número les daba una ventaja abrumadora.

Los cinco prisioneros estaban jadeando rápidamente, amontonados uno junto al otro. Cada uno de ellos fue herido hasta cierto punto, pero eso no hizo más que aumentar su ferocidad. Miraron a sus antiguos camaradas con los ojos enrojecidos, sosteniendo firmemente las espadas de acero en sus manos.

Flowsand salió de la oscuridad en ese momento, hechizos de curación cayeron sobre los dos heridos de mayor gravedad. Aunque los guerreros se sorprendieron, ¡sirvió para levantarles la moral!

Richard que estaba flotando en el aire. Infundió maná en su voz, gritando fuertemente: “¡Maten a todos los que se atrevan a resistir!”

La voz envolvió toda la mansión, dejando a los guardias asaltantes sorprendidos. Se frenaron involuntariamente, pero pronto fueron empujados por las olas detrás de ellos. Esta vez, sus gritos de guerra fueron excepcionalmente feroces, como si quisieran aumentar su propio valor.

Richard salió de la multitud con el brazo derecho levantado, haciendo una señal. Un repentino y agudo siseo resonó en el cielo nocturno, cuando una flecha penetrante atravesó a uno de los guardias de las primeras líneas, haciendo que cayera muerto al suelo. Richard empujó su mano hacia abajo, invocando a cuatro brutales jabalíes frente a él. Todas estas criaturas fueron bendecidas por Flowsand en el momento en que emergieron.

Cuatro inmensas sombras galoparon entre las filas enemigas, convirtiéndolas en un gran lío. Uno de los jabalíes había clavado sus dientes en la cintura de un desafortunado tipo durante la carga, levantándole hacia el cielo al son de los gritos penetrantes.

Gangdor estaba tan emocionado que su cara se enrojeció. Se precipitó de entre la multitud, exclamando: “Mi hacha no puede…”

Pero en ese preciso instante, un fuerte gritó resonó cerca de él mientras un ataque de ardiente energía pasaba rápidamente a su lado. La bola de fuego se movió más lejos, explotando en medio de los guardias patrulleros, el borde de la explosión estuvo a pocos metros de la bestia. Si hubiese sido más rápido, lanzándose contra los guardias, ahora mismo se habría bañado en fuego.

Gangdor sabía muy bien lo aterrador que podía ser Richard. Podía lanzar bolas de fuego muy rápidamente, y si la primera ya había explotado entonces la segunda habría dejado sus manos. No pudo evitar retroceder; la segunda sólo sería más rápida.

Como se esperaba, mientras las olas de la última bola de fuego continuaban extendiéndose, otra ya había pasado por encima de él, explotando entre los guardias restantes. De hecho, estas dos bolas de fuego también abarcaron a los brutales jabalíes que estaban en el enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Dos de ellos se habían librado de las garras de Richard en la primera, girándose para mirar al culpable con venganza en sus ojos. Sin embargo, la segunda había enviado al resto de los cuatro jabalíes y a los veinticuatro guardias directamente al infierno.

La mansión se quedó en silencio al instante.

En cuestión de segundos, con tres hechizos en total, se había eliminado a la primera oleada de guardias. Al mirar hacia el desordenado espacio, que ahora estaba vacío, no eran sólo los guardias enemigos los que estaban asombrados – incluso muchas de las personas del lado de Richard estaban secretamente asustadas.

Los párpados de Gangdor comenzaron a contraerse vigorosamente. Si no hubiera escuchado las órdenes de Richard, al saltar a la multitud según lo planeado, habría muerto por las explosiones antes de poder agitar su hacha. Ningún guerrero de nivel 10 querría sufrir ni una sola bola de fuego, mucho menos dos con menos de un segundo de diferencia. Ni siquiera un guerrero de nivel 11 podría recuperarse de eso.

De hecho, un guerrero de nivel 12 como Sir Kojo, que también tenía una excelente armadura, había sido derrotado por cinco de las bolas de fuego de Richard. Si Richard no se hubiera encargado de los subordinados del caballero, habría sido capaz de centrar el daño en éste y derrotarlo con tan sólo cuatro.

El segundo grupo de guardias se estaba reuniendo, cuando de repente gritaron alarmados. Se dieron la vuelta para irse apresuradamente, escapando a la propia mansión. Parecían olvidar que Richard podía prenderles fuego con dos de sus bolas de fuego, matándolos de todos modos.

Aunque aún quedaban casi cien guardias en la mansión, su voluntad de luchar había sido borrada por esos tres hechizos. Richard levantó el brazo derecho una vez más, señalando al edificio central de la propiedad: “Dejad con vida a las mujeres y a los niños. ¡Maten a cualquier hombre que se atreva a resistirse!”

Richard apenas había terminado su sentencia, pero Gangdor ya se había lanzado como un torbellino. Sus estruendosos rugidos resonaron a través de la noche, “¡Llevo toda la noche esperando esto! ¡Cuídense de mi fuerte hacha, lagartijas! ¡Tiene hambre de sangre!”

* ¡SHLICK! * El hacha de Gangdor cortó la cintura del último de los guardias patrulleros, casi partiéndolo por la mitad. Después de eso, el gigante se abalanzó sobre el edificio principal, gritando más fuerte que los interminables llantos y gemidos.

“Mi hacha ya no puede soportar el hambre…”

“Mi hacha no puede soportar el hambre…”

“Mi hacha…”

“Soportar…”

“Hambre…”

“¡¡¡HAMBRE!!!”

El bruto mataba tan rápido que no podía gritar a la misma velocidad que lo hacía.

Los prisioneros, caballeros, raptors… Incluso Waterflower y Flowsand se apresuraron a entrar en la mansión, dejando que los trolls bloquearan las salidas delanteras y traseras con sus enormes cuerpos. Sin embargo, todavía había algunas personas corriendo por allí, tratando de escapar escalando las murallas de la propiedad. Pero, ¿cómo escaparían de la vista de Richard, que estaba solo en la plaza? Todo lo que Richard tenía que hacer era señalar con su dedo esas figuras, y los arcos se liberarían en la oscuridad, flechas una tras otra atravesaron sus cuerpos en una fracción de segundo. Era como si fuera un dios de la muerte, ordenando quitarles la vida.

En sólo unos minutos, los ruidos de la masacre habían disminuido notablemente. El ensordecedor grito de Gangdor también se había vuelto más y más completo.

Un afortunado guardia de la patrulla había escapado por la puerta trasera del edificio principal, y hábilmente saltó sobre un caballo en el establo trasero mientras salía corriendo alocadamente. Corrió a toda velocidad por las murallas, intentando esconderse entre las sombras de los árboles mientras se acercaba rápidamente a la ahora desprotegida puerta principal.

Olar apareció en silencio al lado de Richard, con su arco extendido. La punta de la flecha ardía con llamas de rastreo, y el elfo ya sabía que definitivamente atravesaría el corazón del hombre. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de soltarla, Richard de repente lo detuvo.

Sorprendido, Olar exclamó: “Maestro, ¡definitivamente avisará al campamento de entrenamiento!”

“Déjalo ir”, contestó Richard con calma.

Poco después, el guardia salió de la mansión en su caballo, desapareciendo en la oscuridad de la noche.


Lista de Capítulos Donación: 5 Capítulos patrocinados x 10 $ Facebook

Capítulo Adicional 1-2. por la SEGUNDA PARTE de una teoría previa de Jóse López.”las crías estarán bajo él dominio de Richard…”

Descarga:

Deja un comentario para mostrar que estuviste aquí:

Necesitas Iniciar Sesión para comentar.