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CoS – Capítulo 16

Capítulo 16. Arte

La vida en el Deepblue era agobiante, pero a la vez sistemática. El tiempo seguía pasando sin que Richard se diera cuenta, permaneciendo inalterado. Sin embargo, continúo recibiendo cada vez más ingresos inesperados a lo largo de los meses, la mayor parte de ellos bajo el título Deleite de Sharon. Richard no entendía por qué lo estaba recibiendo, pero prácticamente podía sentir el peso de todo ese oro al final de cada mes. Incluso un gran mago quedaría en bancarrota si gastaba así.

Aunque Sharon parecía estar reconociéndolo mes a mes, Richard solamente logró mantener un punto de equilibrio. Sus gastos habían ascendido a cifras inimaginables, casi llegando a ser interminables. Esto se debió en parte al cambio en su horario durante los últimos meses, donde las infrecuentes lecciones se habían extendido. A diferencia de la filosofía, la política o la alquimia, a veces él era el único en estas clases, definitivamente no fue una buena señal.

Un profesor recibía una cierta cantidad de remuneración por cada c lase que daba, y esta cuota se dividía entre todos los estudiantes que asistían a dicha clase. Si cualquiera fuera el único estudiante en una clase, tendría que asumir el costo total de esa clase, el cual sería un gasto cada vez mayor.

Richard se dio cuenta de la atención que había captado desde la primera vez que recibió dinero por parte del Deleite de Sharon. Con frecuencia había gente señalando con el dedo y susurrando sobre él a su alrededor. Su percepción no era lo suficientemente fuerte como para saber exactamente de qué estaban hablando, pero esta constante atención hacía que se sintiera cada vez más incómodo.

Sharon no pudo guardar el secreto por más de una semana. Ella esparció los sucesos a su círculo íntimo, y ellos a su vez los esparcieron a través de los suyos. ¡El nuevo discípulo del legendario mago era un maestro de runa en formación!

Sólo tardó dos meses para que todo el Deepblue se enterara de la situación. Las predicciones de Sharon siempre fueron ciertas a pesar de que el futuro está en constante cambio, y en esta oportunidad ella predijo el nacimiento de un nuevo maestro de la runa. La gente aún lo dudaba, pero eran lo suficientemente inteligentes como para no decir nada. Sólo los estúpidos serían honestos acerca de esas cosas, y el resto habría eliminado a esos idiotas hace mucho tiempo por un poco de Deleite de Sharon.

A estas alturas, sólo había una persona que no conocía al futuro maestro de la runa, y ese era claramente el propio Richard. Por supuesto que no estaba inconsciente de los cambios, el aumento de las lecciones relacionadas con las formaciones de hechizos como las matemáticas, la geometría, arte práctica, y la apreciación del arte; además del hecho de que él ahora era el único estudiante en algunas clases que había comenzado con otros. Sin embargo, lo único que le preocupaba eran los gastos cada vez mayores de las lecciones, y no el motivo real de los cambios.

El horario de Richard había cambiado de nuevo últimamente. Había experimentado un aumento exponencial en sus lecciones de dibujo, siendo el tema fundamental el esbozo. Este era un nuevo campo para él, y sin embargo, cada pieza de trabajo que entregaba representa una lección que el mago artista de nivel 15 le estaba enseñando. La precisión robótica de los esbozos sorprendió incluso al renombrado artista: ¿Dónde estaba el encanto?

Dibujar era arte, no una simple recreación de la realidad. ¿Seguía siendo arte a pesar de que básicamente no había diferencia con el objeto en sí? Frustró al hombre ver las obras de Richard, y las percibió como piedras gigantescas que se estrellaban contra su pecho para aplastar sus creencias originales y su comprensión del mismísimo arte. ¿Cómo puede ser tan preciso?

Pero no podía regañar a Richard ni una sola vez. Aunque los bocetos no encajaban con su forma habitual de pensar, no estaba siendo algo extremo en este caso, ¿la precisión es un arte en sí mismo? Como mago, el hombre sabía muy bien que aunque Richard no tenía un don para las artes, su precisión infalible lo hacía un talento sin igual como mago; especialmente como maestro de runa.

No era necesario que hiciese comentarios innecesarios a pesar de su pasión, porque él tampoco podía pasar por alto el Deleite de Sharon. El dinero también era un requisito fundamental para el arte. Y si estropeara a un futuro maestro de runas sólo por su gusto personal por las artes, lo que le esperaría podría ser la Furia de Sharon. Se estremeció ante la idea; preferiría que los enanos lo asesinaran.

Richard  disponía de menos tiempo para preocuparse por sus cuentas. Tenía deberes que hacer por la noche; por lo general, un promedio de un dibujo, de dos a cinco rupturas de formaciones mágicas y una montaña digna de la geometría planar cada noche. Sin embargo, incluso ignorando la dificultad de las asignaciones, el material de papelería también era un gasto considerable. Primero, necesitaba un gran número de papeles mágicos en los que escribir: papeles de la constelación, papeles de la marca lunar, papel de la pesadilla abismal y otras cosas similares. También necesitaba todo tipo de tintas, desde una tinta oscura normal hasta la tinta infernal de Lorskar. Si algo tenían en común era lo costoso que costaba todo, y cuanto más extenso el nombre, más caro resultaba en general.

Debido a que la geometría de los planos implicaba composiciones en 3D, tuvo que usar un proyector mágico para terminar los deberes. Richard ya había perdido la cuenta del número de cristales mágicos que había utilizado; ahora era algo común que las cajas completamente llenas de cristales se vaciasen para cuando él terminara.

Richard no sabía cómo hubiera hecho sin la alegría constante de la maga legendaria. Lo mejor que podía hacer ahora mismo era mantener el equilibrio, y aun así no administraba bien su tiempo. Todavía tenía que meditar y practicar magia aparte de sus lecciones, y el tiempo que se les daba se había reducido a un nivel extremo. Su crecimiento se vería afectado si lo redujera aún más. Richard solo se dirigía con estudiantes promedio en lugar de gente como Minnie, y a pesar de todo  tenía que depender de las 500 pociones de maná cada día para mantener un ritmo básico de progreso. Esas fueron otras 15.000 monedas tiradas por el desagüe.

Su única alternativa era dormir menos, pero todavía era un niño en edad de crecimiento. Se alimentó con comidas curadas, con la carne y sangre de diversas bestias míticas. La esencia de esa sangre que se condensaba en su cuerpo sólo ayudaba a aumentar su crecimiento cuando dormía. Afortunadamente, existían toneladas de técnicas de meditación en el Deepblue que podrían utilizarse durante el sueño, y aunque tenían efectos limitados, eran mejores que nada.

Por eso el mayor problema de Richard en este momento, es que tenía demasiadas cosas que hacer y muy poco tiempo para hacerlo. Se enfrentó al problema matemático de cómo invertir tiempo y recursos para maximizar los efectos de cada parte de su vida académica, y la complejidad de este problema fue aumentando con el paso del tiempo. Richard terminó pasando cuatro días resolviendo todo esto, categorizando y especificando algunos aspectos esenciales. Esto demostró el intelecto del muchacho, que había tardado unos pocos días en calcular la mejor manera de distribuir los recursos y el tiempo, finalmente resolvió la pregunta que lo había estado atormentando. Los cuatro días estuvieron bien empleados, su don de Precisión le indicó que el nuevo plan le ahorraría mucho más que los cuatro días que había perdido al idearlo.

En este punto Richard se dio cuenta de que estaba viviendo como un homúnculo, pero eso no le molestaba. En su mundo todo era digital, así que no le importaría volverse aún más robótico. De este modo dio la bienvenida a su primera primavera en el Deepblue, como un robot perfecto con un horario repleto.

En la mañana de su undécimo cumpleaños, Richard se puso de pie ante su espejo para mirar fijamente su reflejo; observando a un joven hombre.

Los niños de las montañas crecían regularmente un poco más grandes de lo normal y con todos los platillos especiales que había estado comiendo últimamente, Richard ya era por media  cabeza más alto que otros de su edad. Parecía tener unos 13 o 14 años y sus rasgos infantiles se desvanecían en su madurez. Sus ojos ya se habían vuelto tan profundos que la gente podía confundirlo con un adulto. Posiblemente fue por las muchas desgracias que había experimentado, o quizás fue por su línea de sangre Archeron.

También tenía los músculos bien definidos a lo largo de la mandíbula, ojos lucidos, cejas gruesas y seductoras, y una nariz recta y elevada. Estas eran las características de los elfos reales superiores. Richard nunca fue de los que se preocupan por la apariencia, pero todas esas lecciones de arte lo hicieron consciente de su buen aspecto.

Ups, la Precisión lo corrigió, un raro aspecto.

¿Y eso qué? El pequeño Richard no le importó tanto. Los seis intensos meses en el Deepblue habían influido profundamente en su forma de pensar: las cosas bellas sólo servían como accesorios o decoraciones. Así como los hombres de gran talento tomaban a las mujeres hermosas como trofeos. Por supuesto, ya se había percatado de que los hombres guapos eran más raros que esposas como trofeos.

No obstante, Richard había cumplido 11 años. Los niños de las montañas maduraban rápidamente, y los niños de 12 años que tenían familias no fueron algo desconocido.

Cada vez que cumplía años, Elena le hacía un resumen del transcurso del mismo, haciendo énfasis en los aspectos que debía conservar del año. ¿Pero ahora?

Lo único que Richard vio en su undécimo cumpleaños fue su reflejo en un espejo. ¿La única cosa en su mente? Las ardientes llamas de sus recuerdos…


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