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CoS – Capítulo 183

Libro 2 – Capítulo 66. Venganza (2)

Richard refrenó a su caballo, observando a los guerreros semi-orcos que se interponían en su camino. Cuanto más tiempo tardara observando, más información recibiría sobre su objetivo.

Había un total de ocho orcos piedra de sangre deteniendo a Richard, cada uno de aproximadamente dos metros de altura entre los niveles 6 y 8. Sin embargo, con su fuerza innata eran similares a guerreros de un nivel superior en combate. No obstante, de 6 a 8 y de 7 a 9 no presentaban grandes diferencias para el grupo de Richard. Había dos magos en su grupo, y los orcos tenían una lamentable resistencia a la magia.

El líder dio dos pasos adelante, señalando a la nariz de Richard, “¡Humano! Has matado en el Campamento Piedra de Sangre, y al Jefe Martillo Tormenta le disgustan los problemas. Vendrás conmigo ahora, si está libre te interrogará mañana”.

“¡Orco! Atrévete a señalar a un mago de esa manera de nuevo, y tu brazo será cortado al instante,” respondió Richard apáticamente.

Algunos orcos inmediatamente mostraron miradas aterrorizadas, y algunos incluso retrocedieron. Los magos eran aterradores para los orcos, su existencia sólo era superada por los dragones malvados. Sin embargo, el líder gruño furioso: “¿Estás amenazando a los valientes guerreros del Campamento Piedra de Sangre?”

Pero incluso si sus gruñidos fueron feroces, la mano que había usado para señalar a Richard descendió. Los magos eran malvados y aterradores para los orcos, y las leyendas los habían convertido en seres omnipotentes. Podían hacer que los guerreros más poderosos quedasen impotentes para siempre, un castigo más aterrador que la propia muerte.

<<NOTA de Sland: Hace referencia a la impotencia sexual, que es la incapacidad de un hombre de conseguir o mantener una erección firme para la relación sexual>>

“Amenazar a un mago tendrá consecuencias mucho peores”, dijo Richard con un toque de risa.

Sin embargo, el guerrero semi-orco no parecía pensar de la misma manera. No obstante, tarareó y finalmente cedió, “Quemaste la residencia de Mark. Al menos deberías decirnos qué pasó, ¿no?”

Richard hizo un gesto con la mano, y un soldado de infantería levantó la cabeza del cadáver para mostrarle a los guerreros orcos su cara.

“¡Es Guadaña de Sangre!”, Gritó uno de ellos alarmado.

Este hombre violento y poderoso tenía fama en el Campamento Piedra de Sangre, pero ahora había caído en manos de este joven y apuesto mago. ¡Se desconocía si aún estaba vivo! Los magos eran aberraciones verdaderamente aterradoras.

Richard habló tranquilamente, “Este tipo perdió una apuesta conmigo en la arena, pero no estaba dispuesto a pagar. No tuve más remedio que cobrar la deuda yo mismo. Su vida puede ser considerada el interés que me debe”.

“Esto…” El semi-orco se rascó la cabeza, sin saber qué contestar. Desde el punto de vista del mantenimiento del orden, tenía sentido hacer cumplir las deudas. Tales disputas ocurrían todos los días en Piedra de Sangre, y de vez en cuando se perdían algunas vidas. El problema aquí era que Richard había creado un gran lío, y por lo visto también había matado a la familia de la Guadaña de Sangre.

Justo cuando estaban en un punto muerto, una figura bajita y corpulenta se apresuró desde la distancia, gritando desde su ubicación: “¡Sir Richard, Señor Richard! ¡Espere, tengo algo que decirle!”

Este era el anfitrión enano del cuadrilátero de gladiadores. Corrió hasta que se quedó sin aliento, pero a unos diez metros de distancia no podía aguantar más y dijo, “¡Mark no es alguien con quien se pueda jugar! Sir Richard, por favor no sea tan imprudente… ¡Ah!”

El enano estaba aturdido; había visto el cadáver de Mark. Su mirada permaneció fija en la cara de Mark durante un minuto entero, y sólo entonces tragó saliva, girándose para mirar a Richard. En ese momento, su encantador rostro no parecía diferente al de un diablo.

Richard miró hacia abajo al enano, “Estos valientes guerreros de Piedra de Sangre no quieren que regrese. Recuerdo que me prometiste algo de buena voluntad como precio por tu pobre gestión en la arena”.

“¡Pero por supuesto!”, contestó rápidamente el enano, acercándose al líder y diciéndole algo. Parecía que el enano gozaba de gran estima entre los orcos piedra de sangre, ya que su explicación fue aceptada sin objeciones. El capitán condujo a su pequeño equipo de guerreros y se marchó.

Richard negó ligeramente con la cabeza. ¿Así que los orcos se marcharon sin más? Parecía que este enano tenía bastante estatus, y tampoco le agradaba mucho Mark. Sin embargo, solo había usado una pequeña porción de su maná, y el poder de la mayoría de sus subordinados no había sido mostrado. Había deseado que los guerreros fueran más enérgicos, para poder probar las habilidades de los orcos piedra de sangre. Pero, dado que fueron lo suficientemente inteligentes como para no provocarlo, no se dejaría llevar por las ganas de competir.

Richard luego se rió en voz alta, liderando el frente con su caballo hasta que llegaron a la posada a salvo. Numerosos pares de ojos los observaron desde las sombras a lo largo del camino, pero al ver el cadáver de Mark nadie se atrevió a moverse.

Al regresar a la posada, Richard le dio una palmadita en el hombro a Sam: “¡Bien hecho!”

Desde que llegó a Faelor, se había encontrado cada vez más interesado en gente como Yomen y Sam. Podían hacer muchas cosas, y resultaban de gran utilidad como guías.

Luego hizo que levantaran el cadáver de la Guadaña de Sangre, llevándolo a la habitación en la que Zendrall residía actualmente.

Zendrall se había mantenido en su posición de prisionero a lo largo del camino, sin causar problemas. Sus interacciones durante este tiempo le dijeron a Richard que este nigromante era alguien que valoraba la confianza y las promesas, arrogante pero obstinadamente persistente a la tradición mágica. Desde que Richard derrotó al hombre apropiadamente en un duelo mágico, se había ganado su respeto.

El poder del Libro de la Tenencia era visto como parte del propio poder de Richard en Faelor. Aquí, el uso de equipo mágico estaba bien en un duelo. Había pocos magos en este plano, todos ellos de alta posición, y monopolizaron la producción de cualquier equipo mágico poderoso. Por lo tanto, demostraron la importancia de estos objetos en los duelos, y cuanto más poderoso era el equipo que un mago podía usar, más respeto obtenían.

Después de todo, aún se necesitaría maná para activar estos equipos, y los acólitos no podían saltar niveles para usar objetos poderosos. De este modo, el arte de la batalla mágica implicaba una combinación perfecta entre el mago y el equipo.

En otras palabras, los cinco lobos terribles que Richard había invocado habían conmocionado menos a Zendrall que la única página del Libro de la Tenencia.

Al entrar en la habitación de Zendrall, Richard hizo que colocaran el cadáver en el suelo mientras sonreía, “Zendrall, te he encontrado un material bastante bueno.”

Los ojos de Zendrall brillaron y se agachó al lado de Mark. Lo miró cuidadosamente y luego suspiró elogiando, “Este es un guerrero muy fuerte. Su cuerpo y huesos no se dañaron mucho, y si se trata bien puede convertirse en el perfecto caballero oscuro. ¡Incluso podría volverse más poderoso de lo que era cuando estaba vivo!”

Sin embargo, el fuego en sus ojos se extinguió inmediatamente, “Es una pena ser sólo un prisionero.”

“Si estás dispuesto, no tienes que serlo”, declaró Richard.


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