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CoS – Capítulo 191

Libro 2 – Capítulo 74. Ritual (2)

Una vez que el canto llegó a su fin, la cabeza comenzó a temblar. El coágulo en el cuello se rompió, la sangre fluyó libremente una vez más para elevarse sobre el altar y llegar al martillo junto a la pierna de la escultura. Finalmente penetró en la propia estatua, otorgándole vida propia. Richard sintió débilmente una fuerte conciencia despertando en su interior.

Los ojos de la estatua se volvieron de color rojo sangre, su mirada parecía traspasar a todo el mundo en esta sala ancestral. Cuando miró a Richard, los ojos se volvieron repentinamente exuberantes. Richard sintió una perturbación en su mente como un estruendo, como si miles de feroces leones estuvieran rugiendo al mismo tiempo. Fue sacudido en un instante, su visión volviéndose negra mientras casi perdía el conocimiento.

Sin embargo, algunas mentes fuertes entraron inmediatamente en su propio paisaje mental para ayudar a luchar contra esta voluntad imponente. Consiguieron eliminar al invasor inmediatamente, liberando su mente. El ancestro del orco no podía resistir el poder combinado de Waterflower, la madre cría, y sus esclavos.

Inesperadamente, la fuerza de voluntad de la madre cría superó incluso a Waterflower. Zendral, que había enterrado su cabeza en la investigación, también se dio cuenta de la batalla, y se unió para ayudar. Sin embargo, su juramento era mucho más débil que un verdadero contrato, y la confusa conexión no le permitía transmitir demasiado de su poder. Si no fuera por eso, su fuerte fuerza espiritual como la que se exhibió en esa batalla en el pantano habría asestado un duro golpe a la conciencia invasora.

La batalla espiritual terminó en un instante; Martillo Tormenta y los demás orcos repentinamente sintieron un gran dolor en sus cerebros mientras caían al suelo. Para cuando se recuperaron del shock, descubrieron que la cabeza de lobo se había secado para parecerse a un cadáver desecado. La estatua había dejado de brillar, y la energía que quedaba del ritual había desaparecido.

Martillo Tormenta se presionó aturdidamente su cabeza, mirando inexpresivamente en dirección al altar. La caída le había dejado palpitando de dolor por todo su cuerpo herido, tan intenso que su rostro se distorsionó. Miró a sus hombres como ellos lo hicieron con él, pero ninguno fue capaz de averiguar lo que realmente había pasado. Terminaron concluyendo que el sacrificio había convocado la presencia de sus ancestros, pero eran demasiado débiles para aceptar ese poder.

Los ancianos y guerreros recobraron rápidamente la compostura, mientras que el propio Martillo Tormenta se dirigía cojeando hacia Richard. El semi-orco lo miró solemnemente a los ojos, “Majestuoso mago, tu ayuda me ha permitido matar a Sombra Fugaz, y al hacerlo vengar a los guerreros caídos de nuestra tribu. Habéis visto nuestros rituales, y a partir de ahora seréis considerados amigos de los orcos piedra de sangre por toda la eternidad. ¡Puede que no seamos fuertes, pero si alguna vez surge la necesidad, puedes confiar en que daremos nuestras vidas por nuestros amigos!”.

Mientras decía eso, Martillo Tormenta extendió los brazos para darle un abrazo a Richard, completando la ceremonia. Sintiendo ese poderoso abrazo y mirando su rostro arrugado y su cuerpo herido, Richard sintió una sensación inexplicable en su corazón. Si hubiera hecho una runa similar a la de Gangdor, Martillo Tormenta no habría tenido que usar los pergaminos de Flowsand para ganar. No habría llegado tan rápido al final de su vida.

Y sin embargo, en este momento, el semi-orco demostró ser un verdadero guerrero, un líder calificado y un amigo de confianza.

Sin embargo, de repente recordó las palabras de Flowsand a principios de ese día, que los recursos que le habían dado obviamente habían sido adquiridos de algún otro lugar. Había una considerable cantidad de sangre tras cada objeto, y el propio Campamento Piedra de Sangre no era conocido por su hospitalidad hacia los plebeyos. Muchas muertes habían ocurrido bajo el cargo de Martillo Tormenta.

Varios sentimientos extraños se mezclaron, dejando a Richard sin saber cómo debía juzgar a los orcos piedra de sangre. Terminó suspirando silenciosamente en su corazón, recordando su propia identidad como invasor.

Las Tierras Ensangrentadas eran caóticas y crueles, pero aún tenían una pureza infantil. Era difícil distinguir el bien del mal.

Antes de abandonar la sala de los ancestros, Richard volvió a mirar la escultura. La conciencia debería haber recibido un fuerte golpe, regresando a las profundidades de la estatua para recuperarse. Había sentido un fuerte indicio de divinidad dentro de esa conciencia, la única razón por la que podría contener la voluntad remanente de Piedra de Sangre.

Esta fue la primera experiencia de Richard con el poder de la adoración ancestral.

Ahora entendía por qué la madre cría querría estos ídolos; quería succionar este poder divino desde dentro. Pero, al menos por ahora, no quería tocar el altar de la tribu Piedra de Sangre.

‘En cualquier caso, por lo que puedo ver hay innumerables tribus en las Tierras Ensangrentadas y además de eso practican la adoración ancestral. Sólo necesito buscar lentamente y seré capaz de encontrar muchos. En cuanto al de Piedra de Sangre… puedo esperar a que Martillo Tormenta muera y resolver las cosas entonces. De todos modos, ya no vivirá mucho más’. Así se consoló el joven mago, racionalizando la situación….

El ritual fue seguido de una celebración tribal. Se quemaron varias hogueras en una arena semicircular, y se repartieron carne asada a la parrilla y licor de mala calidad. Los orcos que rodeaban las hogueras bailaban su danza de guerra al ritmo del tambor, parándose de vez en cuando con un pisotón de sus pies mientras levantaban sus pechos y gritaban un grito de guerra al cielo. Esta era una tradición transmitida desde la antigüedad, un juramento a sus antepasados de que protegerían su tierra natal. Una vez cansados del baile, los orcos se sentaban, comían carne y bebían alcohol para reponerse antes de unirse a sus hermanos una vez más.

El banquete de esa noche acogió a varios invitados especiales. Aparte de Richard, también estaban los dos trolls, habiendo preparado una gran olla de sopa de carne aromática para la ocasión. Sólo el estándar de la sopa calificaba a Termino Medio y a Tiramisú para llamarse a sí mismos gourmets, pero hasta la fecha este ha sido el único plato que Richard les había visto cocinar. Parecía que esto era lo único que sabían.

Lo único que Richard no podía soportar en medio de toda esta alegría era el alcohol. Se vio forzado a beber tres tazones llenos con Martillo Tormenta, cada uno del tamaño adecuado para los orcos. También bebió un tazón con cada uno de los ancianos orcos y luego uno con cada guerrero famoso de la tribu.

Para cuando todo terminó, Richard tuvo que ser llevado a cuestas por Termino Medio. No estaba completamente borracho, pero la agitación de su estómago le hacía sentir débil y como si su cerebro estuviera ardiendo. Toda prudencia y preocupación desaparecieron en este aturdimiento, pero sus tragos le habían dado una recompensa considerable. Salió con treinta guerreros semi-orcos, no veinte. Desafortunadamente, los diez que se añadieron sólo eran soldados ordinarios y no élites.

Termino Medio tenía un paso firme y su espalda era ancha y plana, pero Richard vomitó en dos ocasiones en el camino de regreso a su posada. El vómito le hacía sentirse un poco mejor, el viento fresco de la noche refrescaba su mente. Sin embargo, el alcohol que aún ardía en su sangre hizo que su conciencia se nublara.

Mientras se desplazaban, Richard comenzó a pensar en el día siguiente. No había muchas razones para que continuaran en Piedra de Sangre en este momento, y el insignificante manantial o incluso todo el campamento no eran sus verdaderos objetivos. Ni siquiera eran lo suficientemente buenos para ser considerados un comienzo.

Además, era un invasor después de todo. El Campamento Piedra de Sangre no estaba lejos de los reinos humanos, y si Neian decidía enviar un ejército a las Tierras Ensangrentadas, sus fuerzas actuales estarían en peligro. La fuerza de Essien y la audacia de los paladines, incluso ante la muerte, habían dejado una impresión duradera en su mente. Si hubiera sido una batalla directa, la victoria habría sido amarga. Ya que había cosechado sus recompensas en Piedra de Sangre, era hora de ir más lejos.

Cuando se decidió por su camino, Richard se dio cuenta de que estaban en la entrada de la posada. Finalmente reunió la fuerza para caminar por su cuenta, y así hizo un gesto a los trolls para que se fuesen a descansar. El sueño era más importante para los trolls que para los humanos; su poder crecía dependiendo de lo bien que dormían.

Su estómago ya vacío empezó a revolverse de nuevo, haciéndole sentir ganas de vomitar. Cruzó corriendo el pasillo y abrió la puerta trasera, preparándose para encontrar una esquina en la que poder hacer sus necesidades.


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