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CoS – Capítulo 202

Libro 2 – Capítulo 85. Interrogatorio (2)

Capítulo extra, Patrocinador por: ¡El Caballero Miguel Hernández! ¡Muchas Gracias!

“¡Espere, Maestro!” El bardo elfo sacó su daga, levantando repentinamente a una camarera por su largo cabello. La abofeteó ligeramente con el lado plano de la hoja, y justo cuando ella forzó una sonrisa, le cortó abruptamente las manos.

La mujer gritó de dolor, e incluso Richard estaba bastante afligido por esta acción. “¿Qué estás haciendo?”, cuestionó en un tono amenazador, “¡Tienes que cortarle los dedos a este hombre, no las manos a ella!”

El bardo elfo mantuvo a la mujer suspendida de su cabello, girándola hacia Richard. La sacudió dos veces, haciendo que un pequeño y exquisito pergamino cayese de sus ropas. Lo agarró justo antes de que cayera al charco de sangre en el suelo, arrojándolo hacia Richard. Richard se dio cuenta en el momento en que abrió el pergamino de que enviaría una alarma cuando se desgarrara.

Este era un pequeño truco de las clases altas, algo así como un juguete mágico. Sin embargo, resultaba bastante efectivo en esta situación; nunca habría esperado que una camarera al azar lo tuviera a mano. Ella estaba más allá de lo que parecía.

“Maestro, esta mujer estaba tratando de delatarte. Si los que intentan huir merecen que les corten las piernas, entonces los que intentan difundir información merecen perder las manos”, dijo Olar con seguridad.

“Déjala a un lado por ahora,” Richard respondió fríamente, “¡Ven aquí y haz tu trabajo!” El bardo era inteligente, y el contrato de esclavo aseguraba su lealtad. Se estaba volviendo cada vez más desagradable a medida que su verdadera naturaleza se revelaba, pero seguía siendo alguien del que no se podía prescindir.

Olar limpió su daga, mirando con indiferencia al barman antes de preguntar, “¿Maestro, debería tomarme mi tiempo o terminarlo rápido?

“Quiero que lo hagas hablar”.

Gangdor ya había reemplazado a Richard para sujetar al barman, así que se tomó su tiempo para mirar a través del estante del bar y eligió algo bueno para sí mismo. Se sirvió un poco de alcohol antes de apoyarse en la barra, esperando un resultado.

Olar miró los dedos del barman y le dijo a Gangdor, “Préstame tu hacha”.

“¿Para qué?”

El bardo volteó los ojos, “¡Porque la hoja es lo suficientemente áspera!”

Gangdor se alegró por la respuesta, pasándole el hacha por encima: “¡Cuidado, que pesa!”

El elfo resopló, agarrando el hacha sin esfuerzo. Por muy bardo que sea, seguía estando en el nivel 9. Puede que no sea capaz de usar esta hacha en batalla, pero levantarla no era gran cosa. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que levantar y usar el hacha fueron dos cosas diferentes. Cortarle uno de los dedos al barman sería un gran desafío. Necesitaba torturar al tipo lentamente, rebanándole cada dedo en lugar de cortárselos todos al mismo tiempo.

Por lo tanto, solo se esperaba que fallara con su primer golpe. El hacha aterrizó ligeramente fuera del objetivo, y tenía poca fuerza detrás de ella. Sin embargo, el solo peso del hacha aplastó la primera articulación del dedo del sujeto, convirtiéndolo en un desastre sangriento.

El barman gimió en voz alta, el dolor fue tan insoportable que su grito se escapó de la mano de Gangdor en su boca.

El elfo tenía la frente llena de sudor y parecía cansado mientras intentaba usar el hacha de nuevo. Gritó infelizmente, “¡CIERRA TU BOCA! Todavía puedo cortar este dedo tres veces más, deja lo que tengas que decir para cuando termine. ¡A nadie le importa ahora mismo!”

“¡Me rindo! ¡Me rindo! ¡Te lo diré todo!” El barman cedió bajo el dolor y la presión. Acababa de reconocer la verdad; esta gente frente a él definitivamente no palidecía frente a Schitich o Cosaco Rojo en términos de crueldad. Sabiendo que el hacha en las manos del elfo podría volver a caer en cualquier momento, soltó todo lo que sabía.

Cosaco Rojo era un grupo conocido de traficantes de esclavos en esta ciudad de la sangre, así que naturalmente tenían campamentos de esclavos en Agua Azul. Había muchos campamentos esparcidos, y podían manejar a 30.000 esclavos a la vez. Normalmente, detenían allí a varios miles de esclavos.

El lugar tenía un equipo de 300 guardias para proteger a estos esclavos, verdaderas élites a diferencia de los caballeros de Garfio Rojo. Aún así, esta no era la base de Cosaco Rojo; estaba en la Bahía Lunar, a más de cien kilómetros de distancia.

En cuanto a Schitich, fue considerado una fuerza significativa en el Oasis Agua Azul. Tenía una fuerza constituida por 200 efectivos de caballería y 400 de infantería, encargados de mantener la ley y el orden en Agua Azul junto con otras cinco facciones. Las seis organizaciones eran en su mayoría grupos mercenarios que trabajaban como bandidos. Se les consideró como un solo grupo, teniendo la totalidad de dos votos en el Consejo de Agua Azul. El representante del Reino de Sequoia tenía 3, El Marqués Anrick tenía 1, mientras que los 10 restantes pertenecían a varias organizaciones de esclavos que cambiaron con bastante frecuencia.

El Consejo de Agua Azul tenía cierto nivel de autoridad. Después de todo, se necesitaba un entorno estable para que el comercio prosperara. Sin embargo, cuando las cosas involucraban beneficios e intereses específicos, no resultaba inusual que las cosas se resolvieran fuera de su control.

El propio Schitich estaba en el nivel 14, con una docena de sus subordinados en el nivel 12 o superior. Sin embargo, no estaba cerca del más fuerte en el oasis. Ese era el representante del Marqués Anrick, el Santo Espada Rolf. Su fuerza de nivel 16 fue la única razón de que el Marqués tuviera un voto en el consejo.

Las puertas del bar se abrieron de repente en ese momento, y entraron unos cuantos borrachos. Sin embargo, el sangriento desorden y el ruido en el bar parecieron calmarlos un poco, y se volvieron completamente lúcidos cuando notaron las heladas miradas de los hombres de Richard. Rápidamente se inclinaron disculpándose. “¡Perdón, lugar equivocado!” gritaron, antes de salir corriendo a la velocidad del rayo sin olvidar cerrar la puerta.

Richard levantó su copa y bebió un sorbo antes de tirarla a un lado, “Hemos terminado aquí. Prepárense para la próxima batalla”.

Sus subordinados se levantaron, pero Olar aún tenía al barman en la mano. “¿Qué hay de este?”

“Déjalo ir,” Richard hizo un gesto de desprecio y salió del bar.

El barman cayó al suelo en el momento en que el elfo lo soltó, pareciendo que se iba a desmayar en cualquier momento. Sin embargo, había un odio feroz en sus ojos mientras veía a Richard salir. Casi todos siguieron a Richard, incluso Flowsand, que no había hecho nada hasta entonces. Sin embargo, él se sintió bastante extraño, como si algo faltara o estuviera mal.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que el hermoso y diabólico elfo no estaba allí. Se dio la vuelta, solo para ver el brillo de la hoja del elfo encegueciendo sus ojos.

Otra cabeza voló por los aires, y Olar se encogió de hombros indiferente ante el cuerpo sin cabeza que derramaba sangre, “Lo siento, estoy seguro de que al Maestro no le hubiera gustado la forma en que lo mirabas ahora mismo”.


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