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CoS – Capítulo 248

Libro 2 – Capítulo 131. Un enemigo necesario

 

Una vez que terminaron de escoltar a Asadis, Richard se separó del vizconde y continuó avanzando hacia el sudeste.

“¿Qué hacemos ahora?” Preguntó Flowsand. Ella siempre estuvo cerca de él, por lo que había escuchado todo.

Richard dejó escapar un largo suspiro, “Tenemos que cambiar nuestros planes. Si Sinclair es la líder de las tropas enemigas, no tenemos la capacidad de enfrentarlas. Ella ya está cerca de Agua Azul, por lo que definitivamente sabrá de mi existencia. Así que… ¡tenemos que tomar algunos riesgos! ”

“¿Qué piensas hacer?” Preguntó Flowsand.

Richard golpeó suavemente la silla de montar, reflexionando durante un rato antes de responder, “Quiero conocer a nuestro señor, el Duque Lobo Terrible”.

En ese momento, el sonido de caballos apresurados comenzó a acercarse hacia ellos. Un grupo de unos veinte caballeros se podía ver en el horizonte.

Indudablemente eran la guardia personal de un noble que se había retirado de la línea del frente. Independientemente de su edad y nivel, todos ellos tenían una gran destreza para cabalgar y una aguda previsión, ya que pudieron escapar de las garras demoníacas de Sinclair. Por supuesto, desde otro punto de vista también podrían considerarse desertores que abandonaron a sus camaradas justo antes de la batalla.

Richard ya había reunido suficiente información y había comenzado las conversaciones iniciales con Asadis sobre un acuerdo comercial. Como tal, ya no estaba interesado en los últimos acontecimientos de la línea del frente. Como ese era el caso, no le pidió a sus subordinados que lo interceptaran.

Sin embargo, el grupo que se aproxima dio un giro abrupto y se dirigió hacia ellos por su propia voluntad. Sin necesidad de sus instrucciones, sus subordinados que habían experimentado innumerables batallas sangrientas inmediatamente asumieron la formación de batalla. Los magos y la clériga estaban protegidos en el centro, mientras que los caballeros formaban las alas en preparación para el ataque. Como Richard no dio ninguna para que se detuvieran, habían hecho todo esto mientras estaban en movimiento.

El grupo opositor no tenía más de veinte hombres, y no parecía haber ninguno excepcional entre ellos. Un ataque, y todos serían aniquilados. Habiendo combatido contra las tropas de Salwyn que usaban tácticas de manadas para asaltarlos, los subordinados de Richard no se vieron intimidados por el repentino ataque de un grupo tan pequeño.

Los caballeros que estaban en una formación perfectamente recta solo comenzaron a controlar sus caballos cuando estaban a solo diez caballos de distancia. Las piedras levantadas por sus monturas incluso lograron golpear a los guerreros bárbaros en el frente.

Richard frunció el ceño, agitando su mano. Todo el ejército se detuvo completamente.

Los guerreros bárbaros ahora estaban armados con hacha y escudo. Los guerreros más fuertes, dotados para la batalla, incluso tenían un arma en cada mano. Todos se estabilizaron, poniéndose en posición defensiva mientras colocaban sus escudos en el suelo. La grosera provocación había enfurecido a muchos de ellos, pero ninguno dio un paso adelante. Se habían acostumbrado a obedecer las órdenes de Richard – si Richard no los mandaba directamente, solo seguirían a los lobos de viento.

En ese momento, el grupo central de Richard se miró el uno al otro antes de lanzar una mirada de incredulidad hacia sus oponentes. Habiéndose encontrado con diversas fuerzas en las Tierras Ensangrentadas, tanto fuertes como débiles, nunca se habían encontrado con alguien con el valor suficiente para provocar a un ejército de cientos con apenas veinte jinetes. Con lo cerca que estaban, una simple orden bastaría para que los bárbaros arrojaran sus hachas destruyendo completamente a este grupo de imbéciles.

En el centro de la formación se encontraba un joven noble, su lujosa ropas cubrían un cuerpo gordo que sin duda pesaba más de cien kilogramos. Él mismo no lucía más allá del nivel 5, pero su capacidad de montar estaba más allá de su peso y nivel. Por lo menos, fue lo suficientemente rápido como para correr por su vida en la batalla anterior. Naturalmente, eso también se debió en parte a la crianza del caballo que montaba. Era más alto y más fuerte que el resto.

El joven levantó la cabeza y miró con arrogancia al lado opuesto, su mirada permaneció fija en Richard por un momento. Había estado muy preocupado por las túnicas de mago de Richard y su escudo de armas de un noble, pero se volvió aún más arrogante después de darse cuenta de que ese escudo de armas no le era familiar. Ni siquiera se molestó en hablar, simplemente agitó su gorda mano.

Un caballero se adelantó inmediatamente a galope, cubriendo los diez metros muy rápido y casi golpeando a los bárbaros en el frente. A solo dos metros de distancia, el caballo se levantó y giró dos veces en el mismo lugar, antes de aterrizar sobre sus patas delanteras.

El caballero no tenía mucho control. Lo que pasó fue que su caballo se sintió intimidado por el intento invisible de matar de los contrarios, sin atreverse a acercarse más. Sin embargo, su expresión era la misma que la de su maestro. Su nariz estaba levantada, y parecía incapaz de notar la furia en los rostros de los bárbaros.

“¡Este es el gran y poderoso Unicornio de las Tierras Altas, Vizconde Zim! ¿Quién diablos son ustedes? ¡Dímelo ahora! “Rugió.

Richard levantó lentamente su mano, impidiendo que sus subordinados actuaran. Los lobos de viento agazapados en sus posiciones representaban sus intenciones; mientras no se movieran, tampoco lo harían los guerreros.

“Mi nombre es Richard, Richard Archeron. Soy un caballero fronterizo bajo el mando del Duque Lobo Terrible”, respondió Richard con calma.

Habiendo escuchado su rango, una risa desenfrenada estalló entre algunos de los caballeros de Zim. Sin embargo, el vizconde en cuestión no le prestó atención a Richard, completamente concentrado en la cara de Flowsand. La clériga fue llamativa incluso en una multitud de cientos. Incluso si uno ignoraba su complexión perfecta, sus ojos y cejas ámbar le daban un misterioso encanto y aura a su rostro.

El caballero en la parte delantera sacó un lazo, girándolo unas cuantas veces en el aire antes de cubrir a todos los bárbaros y guerreros del desierto en el frente. Ni siquiera dejo ir a los trolls y semi-orcos, ni a los soldados desertores que habían estado siguiendo a Richard desde el comienzo de su invasión.

<< Nota: Lazo; Cuerda gruesa con un nudo corredizo en un extremo que sirve para cazar o sujetar animales >>

“Caballero fronterizo como se llame, considérate afortunado. El noble Zim necesita guardaespaldas, declaró que todos estos esclavos han sido confiscados por nosotros. Toma tus guardias personales y vete. ¡Hazlo rápido! ¡No me obligues a castigarte aun más! “, Ordenó el caballero arrogantemente, como si fuera un rey.

Ni siquiera se molestó en recordar el nombre de Richard, demostrando una clara falta de modales. Este tipo no estaba clasificado como un noble, pero ya era así de arrogante. De hecho, su arrogancia superó a la de su maestro.

“¡Espera!”, Gritó Zim, antes de jadear un poco de aire. Señaló a Flowsand, “¡Quiero comprar a esa mujer!”

El caballero siguió el dedo del vizconde hasta Flowsand, la lujuria comenzó a irradiar de sus ojos. Sin embargo, el hecho de que estuviera de espaldas a Zim aseguró que su expresión no se pudiera ver.

El caballero agarró el bolso de su cintura, jugueteando un rato. Pensándolo bien, no arrojó el bolso entero y en su lugar, tiró unas cuantas monedas de oro a Richard, “¡Aquí hay diez monedas! Ya es demasiado dinero por una mujer. ¡Tú, sígueme ahora! ”

Mientras hablaba, el caballero instó a su caballo a ir en dirección a Flowsand. En su opinión, los esclavos que estaban en el camino se apartarían automáticamente. Si no lo hicieran, simplemente haría que su caballo los pisoteara hasta la muerte. Aunque los bárbaros son fuertes, no son lo suficientemente fuertes como para soportar el pisotón de un caballo. La muerte de los esclavos humildes no sería una gran pérdida. Incluso podría buscar una compensación del caballero fronterizo, que no tenía un rango mucho más alto que los esclavos. Él solo diría que las herraduras de su caballo estaban dañadas.

Sin embargo, los esclavos no tenían intención de apartarse, con sus escudos firmemente arraigados en el suelo. El caballo cedió, negándose a seguir adelante. La cara del caballero se puso inmediatamente roja de vergüenza, y gruñó con ira, “¡Malditos esclavos, muévanse!”

* ¡Whoosh! * Blandió su látigo, azotando ferozmente al bárbaro en el frente. El guerrero no evitó el látigo, simplemente levantó su grueso brazo para bloquearlo. Un fuerte golpe resonó en el área cuando el látigo aterrizó en su brazo, enrollándose a su alderedor unas cuantas veces. La punta dejó una cicatriz en el guerrero desarmado.

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