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CoS – Capítulo 319

Libro 2 – Capítulo 202. Refugiado

Richard y Flowsand se miraron. Kellac fue una sorpresa inesperada, una gigantesca. Si todo lo que dijo fuera cierto, y realmente pudiera recuperar sus poderes como sumo sacerdote, sería una gran ayuda para el crecimiento de Richard. Flowsand asintió en respuesta a la mirada inquisitiva de Richard; ella podría hacer esto.

El corazón de Richard se tranquilizó, y le hizo a Kellac una última pregunta, “Ahora bien, ¿cuáles son esos deseos insatisfechos?”

Kellac guardó silencio por un momento, su rostro se contorsionó al recordar momentos desagradables. Finalmente dejó escapar un largo suspiro, “¡Deseo la crucifixión y la quema del Cardenal Markville del Dios de la Guerra de las Tierras Altas!”

El Dios de la Guerra de las Tierras Altas era una deidad menor, por lo que un cardenal suyo estaría normalmente alrededor del nivel 16, quizás en el nivel 15 en el mejor de los casos. Por supuesto, el nivel no era el mayor problema. ¡Quemar a un cardenal en la hoguera era básicamente declarar una cruzada contra su deidad!

Richard continuó su interrogatorio, descubriendo que Markville había sido originalmente un sumo sacerdote de nivel 17 al igual que Kellac. La fuente de su enemistad no era importante; todo lo que necesitaba saber era si los deseos de Kellac contradecían la voluntad del Dragón Eterno.

Richard asintió hacia Flowsand y ella dijo, “El amo al que sirvo, se llama el Dragón de la Eternidad y la Luz”.

“¡¿Qué?!” Kellac involuntariamente gritó.

Inmediatamente se dio cuenta de que había perdido el control de sí mismo, pero el nombre que pronunció Flowsand fue demasiado impactante. Si este era realmente el título del dios, ¡entonces no era un nuevo semidiós sino una deidad cuyos poderes trascendían a Faelor mismo!

El Libro de los Dioses aseguró que Kellac conocía bien los sistemas más profundos del plano. Sabía que las leyes de Faelor no permitirían la existencia de un dios tan poderoso.

Si Flowsand estaba diciendo la verdad, solo había una posibilidad. Sin embargo, no podía estar mintiendo, porque ese era un acto sin sentido. Naturalmente, él sentiría la presencia de este nuevo dios cuando se convirtiera.

La boca de Kellac se contorsionó y su voz se volvió ronca de repente, “El Dragón de la Eternidad y la Luz… ¡Este es un dios de un plano diferente!”

“No es de un plano diferente”, Flowsand lo corrigió, “Él reina por encima de muchos.”

Kellac inhaló profundamente, “Pero… ¡Esencialmente no hay diferencia! ¡Ustedes son invasores!”

“Sí, venimos de otro plano. Sin embargo, la mayoría del panteón de Faelor no te aceptará”, señaló Flowsand con dureza. Ella ya tenía cierta compresión de los dioses de Faelor.

Kellac cerró dolorosamente los ojos, con la cara deformada. Ya estaba preparado cuando dijo la verdad acerca del Santuario del Ocaso, preparado incluso antes de dar un paso por la puerta. Sabía que habría un camino lleno de baches, donde podría seguir la trascendencia de una nueva deidad o incluso ser testigo de la blasfemia de matar a un dios. Sin embargo, la verdad siempre fue más aterradora de lo que uno esperaba. Este increíblemente poderoso dios permitiría que sus deseos fuesen más fáciles, pero estos invasores chocaban con sus creencias. Fue una decisión extremadamente difícil de tomar.

Pasó mucho tiempo antes de que finalmente hablara de nuevo, “Sí, de hecho… yo… estoy dispuesto a adorar al Dragón de la Eternidad y la Luz”.

Habiendo dicho eso, se reclinó en su silla, sudando abundantemente. Parecía muy débil, como si estuviera sufriendo una grave enfermedad.

Flowsand se puso de pie, con una expresión severa en su rostro, “¡No te decepcionarás! Sígueme, podemos comenzar la ceremonia ahora.”

La ceremonia se llevó a cabo en la habitación de Flowsand, el altar era un pedazo de madera que había sido clavado con crudeza en un marco de madera, con un acabado de mala calidad. Kars y Marvin sirvieron como asistentes, mientras que Richard fue el único espectador.

Flowsand colocó el Libro del Tiempo sobre la madera, dando a Kellac un rápido resumen de las enseñanzas del  Dragón Eterno, su dominio y sus bendiciones. Las enseñanzas del viejo dragón eran en realidad bastante simples, casi sin detalles. En otras palabras, no hubo códices largos para solidificar la religión, la mayor parte de la información transmitida estaba relacionada con sacrificios y bendiciones.

Estas enseñanzas realmente sorprendieron a Kellac, pero después de ver el frío poder divino emitido por el Libro del Tiempo, inmediatamente se puso serio. Cada tipo de poder en la naturaleza podría ser fabricado, pero no el poder de los dioses.

Un tenue resplandor dorado comenzó a fluir desde el Libro del Tiempo bajo el melodioso sonido de los cantos de Flowsand. Hizo un gesto a Kellac para que avanzara, arrodillándose frente al Libro del Tiempo y extendiendo sus manos para recibir el poder divino. Kellac estaba tan emocionado que todo su cuerpo comenzó a temblar mientras cumplía con todas sus instrucciones.

El destello dorado pálido explotó en las manos de Kellac como una lluvia de oro. Su cuerpo se sacudió de inmediato al sentir un frío y metálico poder divino rodar por su cuerpo. Su alma seca y agrietada gritó, absorbiendo el poder divino que no había visto en mucho tiempo. Las heridas de su alma se cerraron lentamente.

El tono negro ceniza en el rostro de Kellac fue borrado por el poder limpiador, el rostro que parecía una vieja corteza de árbol se hinchaba lentamente a medida que varias arrugas profundas se aplanaban. Todos sus huesos comenzaron a crepitar, su cuerpo creciendo en tamaño.

Kellac fue completamente transformado por el poder divino, y sus poderes regresaban con la misma rapidez. No pasó mucho tiempo antes de que pasara el nivel 10, y no parecía mostrar signos de desaceleración.

Pequeñas gotas de sudor habían comenzado a formarse en la frente de Flowsand, pero ella continuó cantando constantemente, controlando las chispas que salían volando del Libro del Tiempo hacia las manos de Kellac. Este proceso tardó más de lo esperado, pero también fue el más importante. Sólo ahora Kellac crecería tan rápido; una vez que la ceremonia llegara a su fin, tendría que recuperar su poder poco a poco como cualquier otro. Mientras él pudiera absorber el poder del tiempo, ella tenía que persistir.

La pálida energía dorada se había extendido lentamente hasta la cintura de Kellac, cubriendo la mitad superior de su cuerpo. De repente, un brillo cegador irradió de su camisa, aparentemente cubriendo toda la habitación en oro.

Por un momento, pareció que ese brillo dorado había absorbido todo el poder del tiempo. La parte de su camisa se oscureció rápidamente, convirtiéndose en cenizas. Este era el poder del tiempo; podría no ser tan violento como una llama ardiente, pero su fuerza era imparable. ¿Quién podría resistir el paso del tiempo?

Toda la ropa de Kellac estaba corroída en un instante. Algunos artefactos mágicos costosos, incluidos poderosos pergaminos, no pudieron resistir el flujo del tiempo y fueron completamente destruidos. La única excepción fue un pequeño pergamino, que en lugar de desvanecerse comenzó a absorber más y más poder de su entorno. Se puso al rojo vivo, finalmente luciendo como una marca que quemó una parte de la piel de Kellac en un abrir y cerrar de ojos. Se vio obligado a retirarse involuntariamente, pero el pergamino permaneció en su posición original, flotando en el aire.

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