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CoS – Capítulo 31B

Capítulo 31B. Deepblue Aria

 

Richard tranquilizó su mente, y subió lentamente un tramo de escalones. Una puerta que estaba hecha con todo tipo de formas se abrió por sí sola dándole la bienvenida, revelando a dos elfos oscuros detrás de ella. Viendo aparecer ante él a la raza subterránea que era legendaria por su ferocidad, instintivamente casi lanzó un hechizo, pero luego recordó que estaba en el territorio privado de Sharon siendo imposible que hubiera enemigos aquí. Los elfos oscuros serían probablemente subordinados que había criado en secreto.

Los elfos oscuros claramente conocían a Richard, y uno de ellos hizo un gesto de invitación, “Sr. Richard, por favor, venga conmigo.” Entonces ella lo guió mientras el otro cerraba la puerta.

Al contemplar los silenciosos pasos del elfo oscuro frente a él, finas gotas de sudor salpicaban repentinamente del cuerpo de Richard. Naya le había enseñado a observar los movimientos de otras personas; cada paso de esta chica era tan preciso como los movimientos de un péndulo, ni más ni menos que el ancho de sus hombros.

La chica llevó a Richard a un espacio muy amplio. Si, el salón de recepción de Sharon, de un kilómetro de largo, usado para discutir de negocios simulando un ambiente de montañas y ríos, entonces este enorme espacio de casi cien mil metros cuadrados sería una copia de cada dimensión del ecosistema. Había lava, nieve polar, bosques de coníferas, desiertos áridos, pantanos húmedos y fangosos… ¡Incluso había un nido de dragones allí!

Las diferentes regiones estaban separadas por barreras mágicas, sin afectar unas a otras. Cada entorno parecía estar vivo, con barreras mágicas de varios atributos parpadeando entre sombras púrpuras, verdes, azules y muchos otros colores. Las sombras se movían sobre el paisaje, su movimiento era tan rápido que apenas se podía reconocer que se trataba de extrañas criaturas desplazándose, sólo vistas en los bestiarios.

Pasaron a través de esta área, y luego subieron un tramo de escalones hacia otro nivel y llegaron a otra puerta. Éste estaba hecho de piedra, y a excepción de su superficie pulida y lisa, no había nada particularmente extraño en él. La chica dio un ligero golpe a la puerta y ésta se abrió suavemente, antes de que ella se rehusara a dar otro paso mientras le hacía señas a Richard para que entrase.

Al final del largo y profundo pasadizo había un lugar de ensueño. Numerosos cristales de hielo estaban incrustados en las paredes, y las estrellas cubrían el cielo en forma de cúpula. Emitían un resplandor azul de diverso brillo, pintando todo en la habitación de un azul fantástico. El piso estaba brillante y limpio como un espejo, hecho de un material desconocido. No parecía que fuera frío al tacto, sino cálido y cómodo para caminar. Como un espejo reflejando el cielo estrellado, haciendo sentir a Richard como si estuviera en el centro de una galaxia mirando un mar interminable de estrellas.

A lo lejos había una pared de ventanas francesas, que exhibían una escena panorámica de las Montañas Invernales bajo el cielo nocturno. La alta y magnífica cordillera era como un antiguo titán, majestuosa y solemne mientras contemplaba los cambios de la historia sin participar en lo más mínimo.

Una elegante figura estaba parada frente a estas ventanas de 10 metros de altura, casi imperceptible en este espacio de ensueño. Sin embargo, aunque no se había fijado en ella al principio, su mirada se detuvo en el momento en que la vio, incapaz de apartar su atención.

Este era la legendaria maga Sharon, la conquistadora de planos, la asesina de dragones y de demonios.

Tanto lugar, tal momento, y una mujer así… Todo se combinó para hacer que Richard se sintiera como en un país de ensueño, pero también como si hubiera entrado en los recuerdos de otra persona. Su cuerpo y su mente experimentaron las vicisitudes del tiempo, como si hubiera estado en una expedición por más de miles de años en este plano.

Richard eventualmente reprimió sus peculiares emociones, dando un paso adelante para preguntarle: “¿Me buscaba, Maestra?”

La legendaria maga se giró lentamente, mirándole fijamente mientras decía: “Ya eres un hombre, Richard, y has demostrado tus talentos y habilidades…” Su expresión y aura diferían de como acostumbra a ser. Se veía como una mujer amable y digna, pero también como una señorita que aún no había perdido su juventud. Se detuvo un momento antes de preguntar: “¿Estás dispuesto a continuar con mis enseñanzas, avanzando en el camino de la creación de runas?

El corazón de Richard se sobresaltó mientras se inclinaba, “Sí, lo estoy.”

Sharon se rió mientras respondía gentilmente: “Sabes, todo tiene un precio. Hasta ahora, todo el precio fue pagado por tu padre, Gaton Archeron. Pero sé que eso no es lo que quieres, así que te estoy ofreciendo una oportunidad; una oportunidad para que te uses a ti, como precio, a cambio de un mayor poder. ¿Aceptas?”

Richard no respondió inmediatamente. Sharon había sido casual, pero se preguntó qué tenía exactamente que podía compararse con la ayuda financiera de su padre. Aunque no supiera en un principio, ahora sí sabía lo que eran diez años de beneficios de un plano en Norland; incluso si vendiera su propia vida, no podría superar esa suma.

Richard era un chico inteligente, y su propio intelecto junto con lo que había aprendido en el Deepblue le permitió reconocer claramente su propio valor. Incluso diez de su actual yo, no sería suficiente para consolidar a un maestro de runas, y en cuanto al futuro… Para llegar siquiera alcanzar los logros actuales de Gaton, necesitaría un esfuerzo implacable y un poco de suerte. Como decía el profesor Fayr, la suerte siempre ha sido una parte importante de la fuerza, quizás la más importante.

Una verdad cruel, pero es la verdad en cualquier caso. Todo el mundo tenía su valor, y por mucho que uno insistiera en que no podía ser medido en oro otros decidirían por ti. Siempre habría una gran diferencia entre el valor que uno percibe de sí mismo y su verdadero valor, por lo que no podría hacer tal promesa antes de conocer el alcance de sus propios logros en el futuro.

Pero Richard podía decir por las palabras de Sharon que ella era… parcial.

Esto le hizo dudar aún más, porque en el fondo sabía que ya le debía mucho. Avergonzaría los valores que Elena le inculcó si continuará deseando más y no se planteara si podría o no devolverle todos estos favores. La soberbia de Elena, única de los elfos de la luna de plata, le había sido transmitida. La única razón por la que no le había rechazado abiertamente fue debido a las llamas que ardían en el fondo de su corazón.

Si rechazaba la ayuda de Sharon, Richard no estaba seguro si podría conseguir suficientes recursos en otros lugares para fortalecerse y cumplir el último deseo de su madre. Su padre era una enorme sombra que se elevaba sobre él, y esta sombra seguía expandiéndose infinitamente. Nunca pensó que una elección podría ser tan difícil.

Sharon caminó frente a Richard y le acarició la cara, haciéndole levantar la cabeza. Esta fue la primera vez que hicieron contacto, y se dio cuenta de que la mano de la legendaria maga estaba tan fría que le hizo temblar. Pero Richard se dio cuenta, mientras estaban uno frente al otro, que en realidad tenían casi la misma altura. Los demonios eran mucho más altos que los humanos, mientras que los elfos de la luna de plata también eran una cabeza más alta en promedio. Con las líneas de sangre de ambos, así como su infancia pasada en las montañas, era mucho más alto que los compañeros de su edad. La fruta del pan que comió durante los primeros diez años de su vida era en realidad una antigua receta de los elfos, mientras que Sharon había gastado una enorme cantidad de dinero en comidas especialmente curadas para él durante el año pasado. En ese momento tenía el tamaño de un joven normal.

La cara de la legendaria maestra parecía tan dulce a tan corta distancia, animándole a decir lo que pensaba.

“Maestra, no tengo nada equivalente a su formación. El futuro todavía está lejos, ¿quién sabe qué sucederá dentro de tres años?”

Sharon se rió tiernamente, y ni siquiera la mágica habitación llena de resplandor pudo dominar el brillo de sus ojos, “¿Así que te preocupabas por eso? Pequeño testarudo, eres igual que tu madre”.

Richard estaba realmente sorprendido esta vez: “¿Conoces a mamá?”

“La vi dos veces, y podíamos ser consideradas buenas amigas. Elena era alguien que merecía respeto, y tu personalidad es una copia de la suya, por eso pensé en ella. Pero ella y tu padre… Olvídalo, esas son cosas del pasado, no hablemos de ellas. Sólo quiero que sepas que puedo adivinar parte de lo que estás pensando ahora mismo”. Su voz sonaba tranquila y gentil, pero atravesaba fácilmente las paredes del corazón de Richard, ferozmente custodiado. El solo podía bajar la cabeza, tratando de evitar que Sharon viera las lágrimas correr por su cara.

“Elena es parte de la razón por la que te ofrezco una oportunidad como esta, pero otra parte es por mí misma dándome un poco de esperanza, para tratar de lograr un sueño que nunca pensé posible. Hace un tiempo, estaba desesperanzada, pero tu aparición me ha dado un rayo de luz. Así que no tienes que pensar en lo que puedes dar a cambio, darlo todo es suficiente”.

Eso eliminó todas las dudas de Richard: “¡Acepto! Mientras viva, dedicaré mi vida a…”

Sharon le interrumpió, cubriéndole la boca mientras reía: “Eso es innecesario. Esa palabra es lo único que quería escuchar. ”

“Muy bien, Pequeño Richard, es hora de que veas una verdadera runa mágica.”

Sharon dio unos pasos atrás, ligera como el agua, sin gestos ni hechizos. Parecía como si hubiera perdido toda su masa mientras ascendía al cielo, y sólo se detuvo cuando alcanzó un metro de altura. Extendió sus brazos con elegancia como un cisne, y su túnica mágica y toda su ropa se convirtieron en un millón de rayos de luz danzando a su alrededor.

Richard quedó conmocionado más allá de las palabras. Nunca en su vida había pensado que vería un cuerpo tan onírico sin nada que lo cubriera, y el cuerpo de su maestra era más hermoso de lo que pensó.

En el momento en que se recuperó de la conmoción, líneas azules recorrían todo el cuerpo de Sharon, como ramas con vida propia que se extendían por todo su cuerpo antes de brillar repentinamente con una tenue luz azul.

La mente de Richard quedó en blanco, llena sólo de este hermoso azul mientras su flujo de ideas se detenía. No podía pensar más; esta belleza ante él estaba más allá de las palabras, no, aún más allá de todo.

La voz de Sharon se escuchó suavemente, como si fuera algo que no era de este mundo. “¿Viste eso? Esta es una runa única para mí, la Deepblue Aria. Todavía no está completo, y pensé que no podría completarlo en toda mi vida, pero ahora tengo algo de esperanza. Richard. Si es posible en el futuro, complétala para mí”.


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