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CoS – Capítulo 620

Libro 4 – Capítulo 125. El Escenario del Caballero

 

Los nobles en la multitud se quedaron atónitos. Sin embargo, sus silenciosos susurros fueron cortados casi inmediatamente por un “¡Pero!”

Richard escudriñó la asamblea con una mirada gélida, “En nombre de la Diosa del Agua de Manantial, de la Diosa de la Caza, y de la Diosa del Bosque, declaro a este caballero un hereje. Será ejecutado en el acto, y la iglesia se apoderará de su territorio. Su familia será despojada de todos los títulos nobiliarios, enviada a la servidumbre por contrato hasta que alcancen su fin. Esta sentencia se cumplirá inmediatamente.”

El joven caballero inmediatamente empezó a temblar. Nadie se había imaginado que Richard usaría el nombre de las diosas para contraatacar tan ferozmente, sin dar ningún margen de maniobra. “No fui yo, ¡NO FUI YO! NO FUI—”

Los gritos penetrantes cesaron súbitamente. El rayo de sangre golpeó la espalda del caballero que se escapaba, las chispas lo consumieron hasta que sólo quedó un cadáver carbonizado. Un silencio momentáneo envolvió a la asamblea.

“¡RICHARD! ¡ESTO ES UN DESAFÍO AL REINO!”

“¡NO PUEDES MATAR A ALGUIEN A VOLUNTAD!”

“¡ES UN INVASOR!”

¡Tráiganlos aquí!” Richard empezó a señalar a individuos entre la multitud, su voz amplificada ahogando fácilmente los gritos del resto.

Caballeros completamente armados se abalanzaron sobre la multitud, sin preocuparse por los nobles que derribaron en el camino. “Niv— ¡Nivel 18!”, gritó un viejo horrorizado mientras lo tiraban. El llanto fue como un balde de agua fría vertido sobre la rabia de estos nobles.

Todos los que habían entrado en la asamblea eran caballeros rúnicos. Incluso los peores de ellos eran equivalentes a los santos de Faelor, mientras que los de Agamenón y los desertores del ejército de Raymond estaban a la par con los seres sub-legendarios de Faelor. El viejo caballero que dirigía a los desertores era aún más fuerte. Esta multitud no representaba ningún problema para ninguno de ellos en primer lugar, pero ahora que se conocía su poder, nadie se atrevió a impedir que atraparan a cuatro personas y las arrojaran a los pies de Richard.

Richard no se limitó a echar un vistazo y continuó mirando fijamente a la audiencia mientras anunciaba, “Alegar que una persona elegida por tres diosas es un invasor, es un descaro. Afortunadamente, soy amable; sus familias se salvarán. Sin embargo”, agitó su mano.

Ni siquiera hubo oportunidad de que alguien respondiera cuando las espadas se clavaron en las espaldas de estos disidentes.

Los señores presentes empezaron a gritar una vez más. Sin embargo, esta vez las únicas acusaciones eran de que había violado la ley del reino. No se mencionaba que fuera un invasor.

“¿Qué derecho tienes para representar a las diosas?”, Gritó valientemente un joven. Sin embargo, una suave voz resonó en las puertas en respuesta:

“Puedo testificar que Richard Archeron es elegido por las tres diosas, y es el ejecutor de sus cóleras.” Faylen estaba vestida con el atuendo papal hoy, el largo cetro azul en su mano y la corona alta en su cabeza confirmando su identidad como Suma Pontífice.

La vista dejó a los pocos señores que aún gritaban impotentes. La presencia de la Suma Pontífice de la Diosa del Agua de Manantial significó que las tres iglesias apoyaban plenamente a Richard.

Ahora, acusar a Richard de ser un invasor no era diferente de acusar a las tres diosas de albergar a un diablo ajeno a Faelor. Cualquier noble que lo hiciera se enfrentaría a la ira de lo divino, y los del clero incitarían a una guerra entre deidades. Hace unos meses esto no habría asustado a nadie, pero las tres diosas habían crecido en poder con la derrota de los invasores y al menos podrían llevarse a algunas otras con ellas si se hundían.

Aún así, un noble mayor mostró un coraje extraordinario para dar un paso al frente y señalar a Richard con furia, “¡Richard! ¡Eran simples títeres, el verdadero autor intelectual no se ha mostrado!”

Richard apreciaba mucho ese valor, aunque estuviera fuera de lugar. Una era de guerra constante daría lugar a muchos que estaban dispuestos a dar sus vidas. Aquellos de fe especialmente creyeron que la muerte era sólo el comienzo. Sin embargo, aún así suspiró un poco.

“¿Y qué? Ciertamente no dejaré que el autor intelectual se escape, pero ¿qué tiene que ver eso con ellos? Un pecado es un pecado, y el que cometieron estaba entre los más graves de todos. No creas que escaparan de mi ira sólo porque no fueron quienes lo provocaron todo.”

Viendo a todos sin palabras, Richard sonrió, “Ustedes se estaban divirtiendo demasiado últimamente, el juego termina ahora. Bien, las siguientes personas son consideradas enemigas de las tres Diosas y su parte de las Tierras Ensangrentadas será expropiada. También se les prohíbe entrar en cualquier área controlada por sus iglesias, y sus tierras deben ser abiertas para que el clero pueda difundir la fe. Vizconde…”

La lista era bastante larga, incluyendo toda clase de nobles. ¡Incluso un conde no se libró de la humillación! El hecho de que esos disidentes fueran ejecutados en el lugar fue una advertencia suficiente de lo que pasaría si alguien se negara. Las guerras religiosas siempre fueron sangrientas y viciosas, y esto no fue una excepción. Todos los señalados adoraban a sus antepasados o eran seguidores del Dios del Valor.

Por supuesto, había otra manera de interpretar la lista. Estas personas eran también las que querían dividir la parte de las ganancias de Richard de las Tierras Ensangrentadas, y las más agresivas del lote. Algunos de ellos incluso habían interferido con el patrimonio del Duque Lobo Terrible.

La lista convirtió a los ‘poderosos’ nobles del Reino Sequoia en un desastre tembloroso. Su silencio durante el mes pasado les había hecho cada vez más descarados en sus intentos de arrebatarle el poder y la riqueza, pero ahora que estaba mostrando una vez más sus colmillos, se dieron cuenta de lo impotentes que eran en realidad.

Richard salió de la sala aturdido y condujo a sus seguidores y a los caballeros rúnicos fuera del edificio de la asamblea, los cinco cadáveres todavía goteando sangre en el escenario. Hubo un pequeño alboroto afuera, Tiramisú agitando los martillos de guerra en su mano para provocar a un número de soldados. Con su capitán sólo en el nivel 11, estos hombres estaban asustados por la fuerza del aura del ogro.

Se subió a su unicornio y le dijo, “¿Qué está pasando aquí?”

“Aparecieron de la nada, diciendo que violamos la ley y exigiendo que bajáramos las armas y nos rindiéramos.”

“¿Y por qué estás entreteniendo sus tonterías?”

Los dos rostros del ogro se enrojecieron, “Tenía miedo de causarte problemas.”

Richard asintió, “Es verdad, estos tipos vienen de la familia real. No sería bueno matar a muchos de ellos.”

Sin embargo, una serie de clops resonaron repentinamente por las calles cuando una compañía de caballeros con armadura de plata y capas rojas se abalanzó sobre la plaza. Se detuvieron ordenadamente, formando filas. Incluso el más débil de estos nuevos entrantes era de nivel 10, y el líder era un tipo corpulento que parecía de nivel 17. “Soy Bard, capitán de los caballeros reales. Suelten sus armas a la cuenta de diez, ¡o serán condenados a muerte en el acto!”

“¿A muerte?” Richard se rió, volteando hacia Gangdor, “¿Cuánto tiempo te llevará matarlo?”

Una mirada de crueldad cruzó por el rostro de Gangdor, “¡Un par de buffs y no aguantará tres golpes!”

Richard se volteó hacia los caballeros reales, “Bien, entonces. Tienen 200 caballeros, te doy 20. Ve a ver cómo planean matarlos a todos en el acto.”

Gangdor mostró una sonrisa siniestra mientras levantaba su hacha y se subía a su caballo. “¡JEFE!” Tiramisú gritó insatisfecho, “Soy mucho mejor en una pelea. ¡Ni siquiera puede vencer a Waterflower!”

Richard agitó su mano con desdén, “Ahora, enviarte a ti sería intimidarlos demasiado, ¿no crees?”

 

 

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