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CoS – Capítulo 66

Capítulo 66. Conquistando el Cielo

 

Había gruesas cadenas enrolladas alrededor del techo abovedado, que caían y sostenían una gran cabeza de dragón. La cabeza era de un negro profundo, cubierta de numerosos pinchazos y espinas que resultaban espeluznantes a pesar que la bestia no tenía vida. Este dragón parecía haber muerto hace mucho tiempo, y a diferencia de los miembros ordinarios de su especie, tenía una docena de ojos de diferentes tamaños y una boca retorcida con cientos de colmillos. Richard supo a primera vista que no se trataba de una bestia común, sino de un dragón demoníaco de los planos abismales. A juzgar por su tamaño y fuerza, sólo los dragones primordiales de los que había oído hablar en el folclore podían compararse.

Matar al Dragón Abisal Daramore fue el mayor logro del fundador de la Alianza Sagrada, el Emperador Carlos. También hablaba del éxito militar sin precedentes de la invasión humana a los planos abismales. Cuando el Emperador Carlos era el gobernante, había reunido un ejército de millones de personas de docenas de planos para ayudarlo a derribar el abismo. Le tomó un mes llevar a las tropas principales al Abismo, con más de treinta millones de soldados participando. Los guerreros más valientes habían dado sus vidas para otorgar a su emperador y a sus siete mejores generales la oportunidad de luchar en el núcleo del Abismo. Allí mataron al dragón de un solo golpe, llevando su cabeza de vuelta a Norland y colgándola en las puertas de Fausto como prueba de su poder inigualable.

El Emperador Carlos había muerto un año después de su conquista, pero la cabeza de Daramore pasó de generación en generación. Sería el pilar espiritual de la humanidad: mientras reinaran en la ciudad de las leyendas, los intrépidos hijos de cada generación saldrían a explorar las profundidades de los innumerables planos para forjar sus propios legados.

Detrás del enorme arco había un camino que conducía hacia la famosa capital, una hermosa ciudad situada en lo alto de la montaña.

Detrás del verde frondoso del paisaje montañoso había una ciudad de oro claro. La luz del sol cayó suavemente sobre ella, resaltando la magnífica decoración de cada parte visible de la ciudad. El techo, las paredes, incluso las calles mismas parecían intactas, como si fuera una especie de país de las maravillas.

Islas flotantes de diferentes tamaños se movían a través de trayectorias predeterminadas en el cielo de zafiro incomparablemente claro. Había una cierta quietud aquí, una que daba la extraña sensación de que el espacio y el tiempo estaban congelados en este lugar.

Los siete colores del arco iris se arqueaban en el cielo, uno por cada luna. Si no fuera por la luz del día, Richard habría pensado que las siete lunas de Norland estaban allí en ese arco.

Richard se había vuelto excepcionalmente sensible a las siete lunas después de la ceremonia de Alucia cuando cumplió diez años. De hecho, sintió una débil presencia de fuerza lunar cuando vio las siete lunas en ese arco. Era vaga, casi imperceptible, pero definitivamente real.

Cuando Richard se deleitaba en su nuevo descubrimiento, Mordred lo sacó de su ensueño con una fuerte pregunta: “¿Qué tal? Espectacular, ¿verdad? Yo también estaba asombrado cuando llegué aquí con tu padre. No hubiera creído que tal lugar existiera en el mundo si no lo hubiese visto por mí mismo. Claro, ya que eres un mago, es mejor no mirar al Arco Iris de las Lunas. En el pasado hubo magos que no sabían de este tabú y miraron las lunas durante demasiado tiempo. Sus cuerpos terminaron ardiendo y murieron quemados. ¡Hay un puñado de casos como este cada año!”

Richard se sorprendió al escuchar eso. Había sentido el poder individual de las siete lunas revolver la magia dentro de él, pero sintió que no iba a arder como Mordred había descrito antes, si continuaba mirando al arco iris.

Mordred volvió a sonreír antes de decir: “¡Sígueme, pequeño Richard! Te mostraré algunas cosas interesantes que te harán subir la adrenalina”.

Había mucho tráfico aquí, después de todo esta era la carretera principal que conectaba con la ciudad de las leyendas. El comportamiento indisciplinado de Mordred y su fuerte voz atrajeron mucha atención no deseada en un corto período de tiempo, pero nadie lo detuvo. Por supuesto, la mayoría tampoco se molestó en ocultar su enojo, mirándole con odio. Fue sólo después de que Mordred instó a Lava, a quien habían recogido del establo, a seguir adelante y alejarse de las masas que esta gente, comenzaron sus interminables discusiones venenosas, el desdén y la burla entrelazaban cada una de sus palabras.

Fausto era una brillante y gloriosa ciudad de leyendas, y feroces caballeros que apestaban a sangre como Mordred parecían relativamente fuera de lugar.

Tanto él como Richard escucharon todos los comentarios que la gente hacía sobre él, pero él sólo se río de ellos y no se tomó en serio esas estupideces. Llevó a Richard a través de la entrada de Fausto, directamente a un hermoso y exquisito campo al este de la entrada.

Richard se estremeció cuando pasaron, levantando su cabeza para mirar la cabeza del dragón sobre él como una respuesta corporal. Justo en el momento en que pasaron sintió que uno de los ojos del dragón se movía, pero nada inesperado sucedió y la cabeza permaneció estancada como lo había estado durante varios siglos.

Mordred lo llevó hasta el borde del campo antes de saltar de Lava y dejársela a un joven que estaba cerca. El caballo era extremadamente inteligente a pesar de su mal genio, y obedientemente siguió las instrucciones de su dueño mientras seguía al joven a un establo especialmente hecho para monturas al lado del campo. Sin embargo, una gran conmoción estalló en el momento en que entró, y todas las demás monturas se retiraron a los rincones como si sus vidas dependieran de ello. Incluso un enorme oso polar acorazado saltó a un lado con una agilidad contraria a su impresionante tamaño, dejando un espacio en el centro. Lava entró en ese espacio vacío, permaneciendo allí en silencio y soltando respiraciones fuertes de vez en cuando, que bastaban para atemorizar a las ya asustadas monturas una vez más.

Richard miró a Lava con envidia desbordante. Era un maestro de runas, y naturalmente sabía que la montura representaba una parte crítica para crear un caballero rúnico. A juzgar por las cosas, era probable que la Lava contribuyera significativamente a la fuerza de Mordred.

“¡Richard! ¡Aquí!” Richard también se bajó del caballo ante la insistencia de Mordred, caminando hacia él y mirando en la dirección que señaló.

Este era un modelo mágico de Fausto, meticuloso hasta el más mínimo detalle. Incluso las islas flotantes y el Arco Iris de las Lunas estaban detalladas intrincadamente, flotando junto a la propia ciudad sobre un cristal mágico de gran tamaño y moviéndose por las mismas trayectorias que sus verdaderas contrapartes.

Richard lo vio claramente esta vez. Las islas flotantes fueron posicionadas de acuerdo a ciertas reglas, en un total de siete capas de acuerdo a la altura en que volaban. La primera capa, la más alta, tenía una sola isla que era la más grande del grupo. El segundo tenía dos más pequeñas, y la tercera tenía tres, y así sucesivamente hasta la séptima capa que era aún más baja que los cimientos de Fausto. Además, las islas más cercanas a Fausto incluso dentro de la misma capa eran más grandes y su construcción parecía más lujosa y hermosa.

Richard estudió minuciosamente cada detalle, viendo muchos nombres de familias y clanes, así como sellos mágicos de sus emblemas en las islas flotantes. En la tercera isla de la séptima capa estaba el símbolo de los Archerons. Dada su debilidad innata como una familia, los Archerons se habían separado a lo largo de los años en docenas de diferentes emblemas, y todavía se multiplicaban en número. Sin embargo, había dos componentes esenciales para todos los emblemas de Archeron: llamas y demonios. Gaton fue el único en tener volcanes y demonios.

“Richard, esa isla flotante es el territorio de tu padre. Es la tercera en la séptima capa, y creo que puedes ver por ti mismo en este punto cuanto más alta es la trayectoria más grande es la isla. Y las islas más cercanas al centro también son más grandes. Los clanes que son capaces de poner un pie en Fausto son todos clasificados, y las islas representaron su rango.  Actualmente hay cuatro clanes detrás de nosotros en Fausto.”

“¿Cuál es el significado detrás de las clasificaciones?” preguntó Richard.

“El significado es enorme. En primer lugar, decide la frecuencia y la cantidad de tiempo que cada clan puede entrar y permanecer en la Iglesia del Dragón Eterno cada año. Además hay un número fijo de clanes que pueden entrar en Fausto. Siempre que un nuevo clan entre con éxito en la ciudad, el clan que ocupaba el último lugar tendría que abandonar Fausto y su lugar sería reemplazado. Por eso, cuando un nuevo clan intenta entrar en Fausto, el último en la clasificación actual de clanes luchará hasta la muerte. Es una batalla que decide su destino, por lo que incluso los otros clanes prestan algo de ayuda”.

Richard se planteó una pregunta: “¿Acaso el nuevo clan no necesitaría prepararse rápidamente para las batallas con otros clanes que también intentan entrar en Fausto? ¿Pero no está el nuevo clan gravemente herido después de entrar con éxito? ¿Cómo podrían aguantar más peleas?”

Mordred asintió en acuerdo, “Sí, es por eso que los primeros diez años después de entrar en Fausto es el período más difícil.”

Richard frunció el ceño y señaló a la isla que pertenecía a los Archerons, “¿Pero no somos los últimos?”

“¡Eso es porque derribamos dos clanes cuando entramos en Fausto!” Tu padre estaba impaciente, así que se deshizo del clan que estaba originalmente en la tercera isla y la hizo suya. Esto nos permite no tener que preocuparnos por las batallas por un tiempo. En cuanto a los que hemos sacado, es una lástima que hayan puesto a sus hombres y élites más fuertes para bloquear nuestro viaje”.

Richard no sabía qué sentir sobre las palabras de Mordred. Sin embargo, sabía que todavía tenía muchas cosas que entender y con las que familiarizarse.

Y en ese momento, Mordred soltó una risa repentina y astuta. “Pequeño Richard, adivina ahora. ¿Dónde vive nuestro venerable emperador, Sanguinario Phillip?”

Richard examinó el lugar y sus ojos se fijaron en los enormes palacios ubicados en la montaña más alta de Fausto, “¿Aquí?”

“Esa es la Iglesia del Dragon Eterno”. Mordred negó con la cabeza y señaló la cuarta isla de la quinta capa. “¡Aquí es donde está el palacio de nuestro mayor emperador!”

“¿Ooh?” Richard estaba conmocionado. “¡Esa es sólo la quinta capa! ¿Hay clanes más fuertes que la familia imperial en Fausto?”

“¡Por supuesto que no! Nuestro poderoso emperador no sería el gobernante si lo hubiera. En realidad, todas las islas por encima de la quinta capa están selladas. Las tres primeras islas de la quinta capa también están selladas”, explicó Mordred.

“¿Pero alguien no las reclamará?”

“Las islas están selladas, y sólo una bendición del Dragón Eterno puede levantar el sello. Hay que hacer suficientes sacrificios al Dragón Eterno para hacer eso”.

“¿Sacrificio? ¿Qué tipo de sacrificio? ¿Además qué tipo de bendición ofrece eso? ¿Y cuál es el punto de abrir una isla, sólo por otro lugar habitable?” Richard se dio cuenta de que aún le quedaba mucho por aprender.

“Muy bien, pronto sabrás sobre el uso de la iglesia. Es hora de que veas a tu padre, te llevaré. ¡No estaría bien hacer esperar al Maestro!”


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