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CoS – Capítulo 674

Libro 5 – Capítulo 10. Devoción

 

Neian tuvo que pagar por instigar una guerra santa o incluso sus aliados más cercanos no denunciarían la cólera de Richard. Incluso una deidad mayor caería si todos sus seguidores fueran asesinados. Incluso le había enviado un oráculo a los de su iglesia, mencionando el resultado final al que estaría dispuesto a llegar. La mera cantidad que estaba dispuesto a ceder había conmocionado a todos sus adoradores.

El sacerdote finalmente asintió a la petición de Richard. Aunque era un precio enorme a pagar, seguía estando dentro de los límites asignados. Incluso se puso un poco contento; si se las arreglaba para llegar a un acuerdo sobre la tregua sin más muertes, probablemente sería recompensado por su dios.

Sin embargo, Richard sonrió repentinamente, “Sé que el Dios del Valor debió enviar un oráculo mencionando hasta dónde estaría dispuesto a llegar para detener la lucha. ¿Puede decirme cuáles son esos términos?”

La cara del sacerdote se llenó rápidamente de sudor. Aceptar un armisticio justo en la línea de fondo no le daría ninguna recompensa. Después de todo, todavía perdió una página del Libro de la Tenencia. Y si Neian se daba cuenta de que había filtrado el oráculo, incluso el mejor final sería la muerte por pena de prisión.

<< Nota: Armisticio; suspensión de hostilidades pactada entre pueblos o ejércitos beligerantes.>>

Richard vio a través de las preocupaciones del sacerdote y sonrió gentilmente, “No te preocupes, los términos que hemos acordado no cambiarán. Sólo quiero saber el contenido del oráculo para verificar algunas de mis conjeturas. Si no estás dispuesto a hablar…”

“¡Te lo contaré!” El sacerdote se rindió inmediatamente. El límite de Neian había incluido el Reino Sequoia y algunos de los ducados cercanos que habían ayudado en el esfuerzo de guerra.

Richard asintió y preguntó con curiosidad, “¿Cómo llegó un cobarde como tú a tu posición? ¿No estás a un paso de convertirte en cardenal?”

“¡Mi devoción al Señor es incuestionable!” El rostro del sacerdote principal resplandecía de piedad, pero eso pronto se convirtió en una encantadora sonrisa, “Sin embargo, si mis intereses personales no chocan con sus deseos, él permite cierto grado de egoísmo.”

La mandíbula de Richard casi se había caído ante la brusquedad de la transformación. Le costó mucho trabajo recuperarse, preguntándole, “¿Cómo te llamas?”

“Busquets, Señor Richard. Puedes llamarme Bu.”

Richard asintió. “Muy bien, Bu. Yo… veo un potencial raro en ti, un potencial sorprendente. Tal vez podamos trabajar más de cerca en el futuro. Que tal esto: Te ayudaré a unirte a las filas de los cardenales, y a cambio me informarás sobre cada oráculo importante que Neian envíe. ¿Qué te parece?”

“¿Qu-qué? ¡No, eso es traición! ¡No puedo hacerlo!” El sacerdote entró en pánico, pero Richard notó una breve mirada de emoción detrás del miedo.

“Creo que puedes, sólo necesitas algunos… pequeños trucos. Ya tienes los medios para hacer esto, pero aún no lo sabes. Aquí, te mostraré algo.” Richard arrancó un trozo de papel en blanco de un tomo cercano y comenzó a garabatear sobre él, llenándolo antes de pasárselo al sacerdote.

Cuando Busquets empezó a leerlo, se sorprendió inmediatamente y todas sus dudas fueron despejadas.

La página se titulaba ‘Cómo hacerse parecer más devoto,’ y debajo había unos cuantos procedimientos así como un hechizo extraño. Este hechizo permitía al lanzador engañar a su propia mente para convertirse en la persona que quería ser, algo que podría mantenerse durante media hora. Si uno se creyera devoto, se convertiría en el más piadoso de los adoradores. Incluso si la voluntad de un dios pasara por la mente de uno, sería difícil darse cuenta de que todo era un truco.

Media hora fue definitivamente suficiente para la mayoría de las ceremonias.

Las cejas del sacerdote se fruncieron mientras estudiaba el hechizo. Requería un canto que no podía entender, y el poder que movilizaba era diferente de la gracia divina de su dios. Era la primera vez que veía un hechizo divino que no requería el poder de la fe, pero mientras murmuraba el canto en voz baja podía sentir la compulsión a punto de apoderarse de su mente.

“Así que no tienes que preocuparte de que te descubran. Si crees que eres devoto, entonces eso es lo que eres; no tiene nada que ver con tus acciones”. Esa última frase era algo que Richard había citado directamente de Theodore.

Theodore era un mago de pies a cabeza. La única razón por la que se había convertido en un lanzador de hechizos divinos era para estudiar los misterios del poder y la fe divina. Al igual que Raymond, había sido un Mago de Salomón; alguien que buscaba la verdad del mundo.

Busquets miró una vez más el trozo de papel, esta vez completando el conjuro. Un breve destello de luz era el único indicio de la presencia del hechizo, y los ojos del sacerdote se llenaron inmediatamente con celo fanático. Miró fijamente a Richard y abrió la boca para gritar de ira, pero Richard rápidamente lanzó un disipador en su dirección y eliminó el efecto.

“Eso…” Busquets se miró a sí mismo repetidamente, “¡Eso fue increíble!”

“Fácil, ¿no?” Richard sonrió, señalando el papel al sacerdote, “Quémalo después de que aprendas todo, y olvídate de que alguna vez existió.”

Busquets lo revisó tres veces, memorizando cada palabra. Una brillante llama dorada comenzó a arder en la palma de su mano, pero Richard sacudió la cabeza y agitó ágilmente el trozo de papel, “No, magia o fuego natural, por favor. No quiero que Neian nos descubra.”

Mientras el papel se quemaba, la mirada del sacerdote hacia Richard comenzó a llenarse de una reverencia que rivalizaba con la de su dios. Alguien que podía engañar a los dioses no podía ser desafiado. Su mente vagó por una vieja leyenda de la Era de los Dioses, algo que contenía un indicio de verdad con respecto a la deidad que respaldaba a Richard. Sin embargo, inmediatamente se estremeció y disipó ese pensamiento.

“Bueno. Ahora que eso está solucionado, vamos a conseguirte un favor de tu dios.” Richard desplegó el mapa donde Busquets acababa de marcar el Valle de las Tinieblas, observando la distribución de la adoración de Neian en el Reino Sequoia. Señaló con indiferencia un pedazo de tierra en el noreste con tres iglesias y dos santuarios, “Puedes quedarte con este poco, eso debería ser suficiente para llegar a cardenal.”

Los ojos de Busquets se abrieron de par en par, pero con miedo en lugar de alegría, “Esto empujaría incluso a un sacerdote normal al rango de cardenal. ¿Por qué me elegiste?”

Richard sonrió, “Porque eres lo suficientemente cuidadoso para hacer tales preguntas. Ahora, continúa con esa precaución. Este hechizo no es invencible; si Neian comienza a sospechar y se enfoca en ti durante mucho tiempo, tu disfraz fracasará. Tampoco pienses demasiado de ti mismo, ignorar nuestro acuerdo… no terminará bien.”

“¡Por supuesto, por supuesto!” Busquets entendió la amenaza. Ir en contra de Richard probablemente haría que este enviara una carta sobre su herejía directamente al Sumo Pontífice.

“Oh, claro. ¡Puedes quedarte con esto también!” Richard tiró el libro de registro cuando se fue. Ya había memorizado todo su contenido.

……

Temprano en la mañana del día siguiente, un grupo de clérigos se dirigió a la Iglesia del Valor central. Busquets insistió en caminar, mencionando que esta sería la única manera de aligerar el pecado de perder una iglesia. Sin embargo, el resto de los sacerdotes y clérigos no eran tan entusiastas como su líder; algunos incluso estaban bromeando. Sabían que los términos del tratado habían sido bastante generosos, de hecho, tan generosos que el Señor probablemente los recompensaría a su regreso.

Mientras tanto, Richard anunció que se quedaría en Ciudad Sequoia por tres días. Durante este tiempo, se encargaría de limpiar la Iglesia del Valor y convertirla en un santuario combinado de las tres diosas. La noticia inmediatamente deleitó a las tres; se agregó una larga lista de adjetivos gloriosos a su título divino, y se transmitió un oráculo ordenando a todos los miembros de la iglesia que ayudaran en la construcción. También se ordenó a las iglesias que le dieran lo que quisiera.

Lo que él quisiera…. Aquellos con influencia en las iglesias sabían exactamente lo que eso significaba. La propia Faylen dirigió a un grupo de hermosas clérigas y sacerdotisas apresuradamente a la Ciudad Sequoia, tratando de atraer a Richard con toda una multitud.

Sin embargo, Richard estaba ocupado apagando los incendios que habían sido creados por su carga a la capital. Siete rebeliones armadas fueron sofocadas una tras otra, matando a cientos de soldados y llevándose muchos más cautivos. Por supuesto, la mayoría de estas no fueron verdaderas rebeliones; Richard acababa de arrinconar a unos cuantos idiotas y se había dado a sí mismo una razón para atacar.

Incluso la mayor rebelión tuvo 4.000 soldados luchando contra las 1.500 élites de Richard. No había nadie que esperara que Richard perdiera, pero aún así sorprendió a todos los espectadores cuando sus caballeros rúnicos perforaron entre los soldados enemigos en sólo tres minutos. La batalla entera sólo había durado diez minutos.

Como tal, la familia real que había sido debilitada por la invasión de Raymond estaba ahora completamente vacía de poder militar.


Capítulo semanal (5/14)

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