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CoS – Capítulo 702

Libro 5 – Capítulo 38. Emboscada

 

Cuando abrió los ojos de la meditación, Richard sintió de inmediato una oleada de fatiga invadiendo su cuerpo. El proceso de absorber incluso una brizna del origen de un plano fue mucho más desafiante de lo que había asumido en un principio. Afortunadamente, su tronco de afinidad astral había logrado hacerlo, aunque a un costo enorme. La velocidad de la restauración de su maná tomaría un enorme tiempo hasta que el árbol se recuperara, haciendo que Sacrificio fuera mucho más peligroso de usar.

Pero entonces, el árbol podría llegar al grado 5 después. Pensando en eso, tragó el último trozo de carne antes de soltar un largo suspiro. Su estómago se revolvió al rechazar la asquerosa excusa de comida, pero simplemente reprimió el sentimiento y entrecerró los ojos mientras pensaba en su próximo curso de acción.

Lo primero que debía hacer era encontrar un lugar seguro para reponer los hechizos de su Libro de la Tenencia. La cuarta página no había aumentado el número de hechizos que se podían almacenar, sino que aumentó su fuerza del grado 7 al grado 8. Esto significaba que podía tener un total de cinco hechizos de grado 8 que podía lanzar casi instantáneamente en la batalla.

Sin embargo, la batalla de hace un momento le dejó dudando sobre qué hechizos poner. Hasta ahora se había encontrado con una cantidad considerable de Daxdianos, y desde el señor de la guerra ursa hasta el hechicero negro y los diablos tomiller, cada uno tenía un grado decente de resistencia a la magia. No obstante, ninguno de ellos estaba siquiera cerca del monstruo al que acababa de enfrentarse, ni se comparaban sus defensas físicas. El único problema de la criatura es su falta de ofensiva.

Aún peor fue el hecho de que los Daxdianos tenían una resistencia natural contra la oscuridad, el caos y el fuego. Sus llamas abisales fueron significativamente menos efectivas sobre ellos, y en un campo de batalla sin carne de cañón, los hechizos de área de efecto de grado 8 también eran básicamente inútiles. Él preferiría almacenar un rayo de grado 7 con mejoras que esos.

Otro problema en el que ahora pensaba era su elección original para el primer hechizo de grado 9 que aprendería. Había querido usar Llanto de la Banshee debido a su poderosa alma y a la runa de penetración de hechizos, pero sin debiluchos que aniquilar en masa, el hechizo tenía poca utilidad en la Tierra del Anochecer. Tendría algún efecto en un ser legendario, pero no mucho.

<< Nota: Banshee; las banshees forman parte del folclore irlandés desde el siglo VIII. Son espíritus femeninos que, según la leyenda, se aparecen a una persona para anunciar con sus llantos o gritos la muerte de un pariente cercano. >>

Justo cuando estaba inmerso en sus pensamientos, la tierra tembló una vez más. Al darse cuenta de que esto era probablemente otra batalla en el Fuerte del Amanecer, sólo negó con la cabeza y continuó su camino.

Sin embargo, esta vez las vibraciones se negaron a detenerse. Se hicieron cada vez más fuertes y pesadas, hasta el punto de que incluso lo hicieron perder un poco el equilibrio. Richard abrió los ojos de par en par en shock; ¿en qué nivel tenía que estar uno para absorber tanta energía de origen de otro plano?

Inmediatamente decidió que valía la pena arriesgarse a formar una nueva brújula, pero lo que vio allí lo hizo congelarse. La aguja que apuntaba al Fuerte del Amanecer ya se había vuelto ligeramente dorada, y aunque el color vacilaba un poco, se fue haciendo más brillante con el tiempo. No había duda de ello; ¡Se ganó el Fuerte del Amanecer, y también se estaban resistiendo los contraataques!

Tan tranquilo como normalmente estaba, Richard no pudo evitar sentirse frenético por un momento. Sin embargo, rápidamente se dio cuenta de que se estaba haciendo un lío. Frunció el ceño y sacudió la cabeza, sacando el Libro de la Tenencia y comenzando a hojearlo como si fuera cualquier otro libro para pasar el tiempo.

El temblor del suelo finalmente se ralentizó, los gritos del plano se hicieron más suaves con el tiempo. Los alrededores de Richard se volvieron inquietantemente tranquilos, incluso los vientos siempre presentes desaparecieron por completo.

Sin viento no había olor. Richard escaneó el terreno desigual y no pudo encontrar nada inusual, pero después de un estiramiento casual, sacó al Gemelo del Destino y cargó hacia delante. Una niebla de color verde lima cubrió la tierra a docenas de metros de distancia, expandiéndose rápidamente treinta metros en todas las direcciones. Niebla Ácida no era un hechizo poderoso, tomaba siglos en matar incluso a los guerreros humanos más débiles, pero ese no era el propósito por el que se lanzó. Richard cargó directamente en la niebla, usándola como cubierta.

Los movimientos bruscos alertaron a los emboscadores. Varios skaven saltaron de su escondite y cargaron hacia delante, algunos se precipitaron hacia la niebla mientras los otros la rodeaban para flanquear al otro lado. Una sombra alta y esbelta apareció desde lejos, un hechicero negro wanga. Levantó su brazo frágil mientras murmuraba una maldición en voz baja.

Fue entonces cuando Richard salió, de vuelta en la dirección de donde venía. El skaven que lo había seguido trató de darse la vuelta, pero cuando sus garras se clavaron en el suelo, tardó unos segundos en superar la inercia e incluso detenerse.

El hechicero negro estaba aturdido más allá de las palabras, incluso deteniendo su maldición cuando vio a Richard atacando en su dirección. Había unos pocos cientos de metros entre los dos, pero su hechizo original definitivamente no terminaría a tiempo. Inmediatamente cambió de táctica, comenzando a retroceder cuando lanzó un aluvión de hechizos más débiles en dirección a Richard.

Todo el cuerpo de Richard estaba chispeando mientras cargaba a su máxima velocidad. Evadió los hechizos que pudo, bloqueando los que se dirigieron hacia él. Aquellos que no pudieron ser bloqueados, él simplemente cargó a través de ellos, hojeando el Libro de la Tenencia mientras lanzaba un rayo carmesí sobre la cabeza del hechicero negro.

El hechicero negro gritó de dolor, incapaz de continuar con su hechizo mientras los humos oscuros comenzaban a desprenderse de su cuerpo. Su resistencia a la magia no era mala, pero ciertamente no era suficiente para asumir el equivalente de un hechizo de grado 8. Ahora, sabiendo que Richard podía hacerle daño, cambió de táctica y lanzó numerosas barreras mientras intentaba retrasarlo.

Un segundo rayo de color carmesí golpeó y destruyó la mitad de las defensas del hechicero de una sola vez. El Daxdiano entró en pánico, rápidamente tratando de fortalecer el resto de sus hechizos, pero era demasiado tarde. Richard ya había cubierto la distancia.

Un hermoso destello de espada brilló cuando la espada élfica cortó hacia arriba, atravesando al hechicero negro y aún así logrando empujar a Richard unos pocos metros en el aire antes de que su brillo se atenuara. Una intensa aura de vida dominaba el campo de batalla, como si una vela hubiera sido encendida en la oscuridad.

Richard se tambaleó un poco cuando sus pies tocaron el suelo, pero continuó corriendo hacia delante. El cuerpo alto y delgado del hechicero negro detrás de él se rompió repentinamente en la cintura, brotando de la herida sangre negra como la tinta. Las explosiones se produjeron cuando la parte superior del cuerpo se desprendió directamente, dejando el resto parado sin rumbo por un momento antes de estrellarse contra el suelo.

La parte superior del cuerpo del hechicero negro todavía se movía hacia delante mientras gorgoteaba con un dolor extremo, pero los efectos de Lacerar aún no habían terminado. Más del cuerpo continuó desgarrándose en pequeñas tiras. Incluso con la pura tenacidad de un Daxdiano, el hechicero no sobreviviría a este golpe.

Había dos skaven en la dirección que Richard había cargado. Sin embargo, buffeó su velocidad aún más con un hechizo hasta que solo fue una ráfaga de viento que los sopló. La espada élfica brilló una vez más, y las dos criaturas rata gritaron por sus vidas mientras sus entrañas se derramaban por los enormes cortes en sus cuerpos.

Seis skavens más se lanzaron detrás de Richard furiosos, sin siquiera mirar a los cuerpos sin vida de sus compañeros, pero Richard había logrado poner una gran distancia.


Capítulo semanal (3/14)

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