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CoS – Capítulo 725

Libro 5 – Capítulo 61. Capturando La Ciudad

 

Para los soldados de esta fortaleza, rendirse no era una opción. Perder aquí significaría la pérdida de todo el plano, un costo que no podían pagar. Incluso si Stardragon ha sido derrotado, muchos estaban dispuestos a creer que su ventaja en números definitivamente funcionaría a su favor. Seguramente, decenas de miles de hombres podrían defenderse contra el ataque de unos pocos cientos. Una fuerte explosión sonó desde las murallas de la ciudad cuando una balista apuntó hacia Richard y disparó. El proyectil que brilló con magia fue la respuesta de los locales.

Sin embargo, Tiramisú simplemente agitó su martillo y derribó el proyectil. Por su parte, Richard sólo sacudió la cabeza; sin duda carecían de defensas en este extremo. Aquí solo había dos balistas, y ninguna era particularmente poderosa; incluso las balistas mundanas en Norland lanzaban sus proyectiles mucho más rápido. Dicho esto, entendió su difícil situación; construir y mantener balistas costaba sumas exorbitantes de dinero, y con el fértil sur bloqueado, a muchos de los locales les resultaba difícil incluso comer.

“Muy bien, entonces,” Richard señaló hacia adelante, “Ataquen.”

La primera oleada de ataques provino de treinta caballeros rúnicos. Se acercaron a menos de cien metros de la puerta trasera, comenzando a brillar intensamente con sus runas y otros buffs cuando sacaron sus jabalinas y las lanzaron directamente a la muralla. Las jabalinas dibujaron un espléndido arco en el aire, cubriendo rápidamente la distancia y chocando contra la piedra.

Los soldados enemigos sintieron como si hubieran visto a la Muerte misma, quedaron absortos y boquiabiertos mientras sus cuerpos se congelaban completamente en su lugar. Pocos podían siquiera mover un músculo, el resto, tan paralizado por el miedo, que solo observaban cómo las lanzas impactaban la muralla.

*¡BOOM!* Las piedras se rompieron por todas partes, destruyendo las almenas y incendiando las partes de madera de la estructura. Las rocas más alejadas incluso cayeron sobre edificios cercanos y los aplastaron, mientras que el resto cayó sobre los soldados que esperaban detrás. Aquellos que podían saltar al cielo para evitar los escombros, estaban completamente indefensos ante un ataque tan poderoso.

Richard sacó a Carnicera y apuntó con su espada hacia delante, señalando la carga. Antes de que el humo de la explosión se disipara, los caballeros de la lanza sombra se lanzaron a través de los escombros para despejar el caos que había debajo. Varios incluso desmontaron y se apresuraron a subir a las partes restantes de la muralla, eliminando a los enemigos que habían escapado. Mientras tanto, los caballeros rúnicos cargaron a través de la puerta en formación para asaltar los cuarteles de atrás.

Richard siguió por uno de los flancos. Parecía estar extremadamente relajado en sus movimientos, casi caminando, pero aún así logró seguir el ritmo de la carga montada. No parecía nada comparado con los caballeros armados que brillaban de pies a cabeza, pero era el luchador más poderoso en este campo de batalla. Kaloh ya se había quedado sin energía, y Lina estaba ocupada restaurando su maná con su mirada subconscientemente fijada en él.

Un soldado local desprevenido atacó a lo que él pensó que era un soldado de infantería desarmado. Este guerrero rebosaba de intención asesina, y era claramente del tipo al que le gustaba acabar primero con los oponentes más débiles. Richard apenas se detuvo, aparentemente sin darse cuenta de la amenaza hasta que estuvieron a una distancia de un brazo. El hombre sonrió ante el asesinato seguro, pero justo cuando comenzó a reír, su expresión se congeló. El ataque nunca se produjo; mientras Richard seguía avanzando, una pequeña abertura se abrió en su coraza y comenzó a gotear sangre.

Antes de que el primero cayera, otro soldado más joven se lanzó hacia delante en una emboscada. Este estaba gritando mientras blandía su espada salvajemente, obviamente asustado por su vida, y antes de que su espada pudiera siquiera pasar por su torso, sus movimientos se detuvieron por completo. Cayó al suelo, sangre derramándose por su garganta.

Los seguidores de Richard se habían acercado inconscientemente a él por si acaso sucediera algo, especialmente Waterflower, que se encontraba justo detrás de él. Él era su líder, su núcleo y su apoyo espiritual; si bien no pensaban que lo matarían en este campo de batalla, no querían que le hicieran el más mínimo daño. Aunque sabían que había estado en un campo de batalla de la desesperación durante todo un año, todavía pensaban en él como alguien que aún no había llegado al nivel de un magnífico mago.

Sin embargo, mientras él continuaba avanzando con los caballeros rúnicos y protegiendo su flanco, los ojos de los seguidores se agrandaron mientras Carnicera seguía atacando a todos los enemigos con los que se cruzaba. Casi una docena de soldados habían caído bajo su cuchilla, pero ninguno había necesitado un segundo ataque. La daga se difuminaba incluso a sus ojos mientras cortaba, las estocadas y los cortes eran simples pero increíblemente eficientes. Además, casi no gastaba energía mientras se movía; su cuerpo sólo se tensaba un momento antes del ataque.

Esta fue una verdadera masacre, donde cada movimiento fue diseñado para cosechar vidas. No hubo vacilación ni compromiso, ni demora al borde de la vida y la muerte. Los seguidores sintieron un escalofrío subiendo por sus espinas dorsales y metiéndose en la parte posterior de sus cabezas cuando comprendieron lo formidable que se había vuelto. Sin embargo, otra pregunta comenzó a arder en sus mentes: ¿por qué sólo era un gran mago todavía?

Richard ni siquiera estaba completamente concentrado en sus batallas personales, sino que monitoreaba la situación general a través de sus búhos de nieve y enviaba constantemente órdenes a los caballeros de la lanza sombra y a sus seguidores. Incluso subconscientemente, pudo identificar cientos de puntos débiles en cada soldado que lo atacó, por lo que eso no representaba ninguna amenaza en absoluto. ¿No se dieron cuenta de que gritar no hacía que aumentara la fuerza de uno? Ningún Daxdiano se había asustado jamás por un grito. Enfrentándose a tales debiluchos, solo su instinto garantizaba una muerte con cada golpe.

Ahora que los caballeros rúnicos estaban perforando a través de los locales como si fueran queso blando, Richard estaba atento a que las verdaderas potencias se mostraran. Los caballeros rúnicos avanzaban demasiado y los santos no podrían esconderse por mucho más tiempo. Justo como lo había esperado, un santo salió corriendo del torreón y cargó hacia las murallas exteriores de la fortaleza. Ella no se dirigió directamente a la vanguardia de los caballeros rúnicos, sino que se dirigió a la parte trasera para apuntar primero a los caballeros de la lanza sombra. Richard no sabía si su idea era cortar las líneas de fondo o simplemente no se atrevía a precipitarse en la masa resplandeciente de cien caballeros rúnicos sin ayuda, pero sin importar qué, se echó a reír. Ella había elegido a los oponentes equivocados.

La fornida pero bonita mujer se precipitó por las murallas traseras a un ritmo vertiginoso, sacando un tridente de acero con dientes irregulares cuando apareció detrás de un caballero de la lanza sombra y lo clavó contra la muralla de la ciudad. Sin embargo, treinta y siete miradas se fijaron de inmediato en ella mientras todos los caballeros que aún estaban en la muralla saltaban para enfrentarla. Incluso como santa, no pudo reprimir un escalofrío.

Un escalofrío que sólo se intensificó cuando el caballero cuyo pecho fue perforado se dio vuelta lentamente y agarró el tridente. El agarre era como una prensa de hierro, poseyendo una fuerza inmensa para un hombre moribundo. Levantó su tridente para sacudirlo, pero el enemigo se mantuvo a pesar del daño que le causaría. A costa de una vida, ¡fue detenida hasta que las otros caballeros de la lanza sombra terminaron de cercarla!

Rugidos feroces y nerviosos llenaron el cielo nocturno, convirtiéndose rápidamente en gritos de sufrimiento antes de que un grito de angustia se cortara por la mitad.

“Adiós,” se susurró Richard, un extraño hábito que había adquirido en la Tierra del Anochecer. Ahora se despedía de todo enemigo decentemente poderoso, temiendo que al no hacerlo destruyera los últimos fragmentos de su humanidad y se convirtiera en un asesino insensato.

Un destello brillante de repente iluminó la muralla de la ciudad, consumiendo a varios de los caballeros de la lanza sombra que había dentro. Siete conexiones se apagaron en el paisaje mental de Richard, pero la santa finalmente murió. A costa de quemar los últimos restos de su energía, ella había derribado a más enemigos que durante el resto de la batalla.


Capítulo semanal (12/14)

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