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CoS – Capítulo 727

Libro 5 – Capítulo 63. Una Luz Brillante

 

Para Richard, la Muralla Impasable era un nombre del que solo había oído hablar hace unos días, una mera señal en su memoria. No le importaba su historia; para él, el pasado debía ser arrojado a la basura. Sin embargo, cuando sus ojos se posaron en la robusta muralla de piedra y los guerreros que custodiaban abajo, la presión sobre él comenzó a aumentar.

Esto no era solo una muralla; también era el santuario sagrado de los nativos que sus guerreros protegerían con carne y sangre. Los caballeros rúnicos en realidad ralentizaron su carga a pesar de su inquebrantable voluntad; la cantidad de enemigos que necesitaban matar por cada pulgada avanzada estaba empezando a crecer cada vez más.

Los guardianes de esta muralla ahora estaban cargando como locos, rugiendo con caras contorsionadas mientras se lanzaban hacia los atacantes. Estos soldados habían olvidado hacía mucho tiempo incluso los conceptos básicos del combate, y ni siquiera se molestaron en protegerse a sí mismos. Todo lo que podían ver sus ojos llenos de sangre era a los enemigos cargando, y sus corazones latían únicamente para clavar sus armas en estos demonios.

Incluso en la muerte, estos locales no eran fáciles de tratar. Se aferraron a las cuchillas de los caballeros rúnicos con las manos rígidas, obligándolos a perder un tiempo precioso tirando los cadáveres. Los caballeros blandieron sus armas con todas sus fuerzas, pero sus movimientos se hicieron cada vez más lentos a medida que el mar de cuerpos seguía fluyendo.

Lento pero seguro, sus heridas comenzaron a crecer.

Richard estaba empezando a jadear, sangre caliente deslizándose por su rostro. La mayoría provenía de enemigos que había matado, pero había llegado a un punto en el que ahora se estaba desangrando. Carnicera nunca se empaparía de sangre, pero se hacía más pesada en sus manos con cada momento que pasaba. Su entrenamiento en la Tierra del Anochecer le había enseñado a eliminar pequeños grupos de enemigos poderosos, no una horda interminable de maníacos suicidas.

A su alrededor había cuerpos de enemigos y armas desechadas. Los caballeros de la lanza sombra seguían luchando incansablemente, sin falta de energía, pero los caballeros rúnicos comenzaban a flaquear. No les faltaba energía— él se había asegurado de conservar sus fuerzas para esta carga— pero su moral estaba cayendo en picada. Para la mayoría de ellos, era la primera vez que se encontraban en el otro extremo de una masa de lunáticos.

No eran solo los caballeros rúnicos; sus propios seguidores también estaban empezando a decaer. Estaban vacilando al matar a estos soldados locales, y cada momento de vacilación antes de matar se acumulaba en un retraso que él podía sentir.

*¡Pop!* Richard sacó la forma de daga de Carnicera, empuñando la cuchilla más corta en su mano izquierda y la espada corta, ahora con una sola mano, en la derecha. Ambas cuchillas bailaban salvajemente como pétalos flotando en el cielo, cortando a siete soldados enemigos cercanos para reducir la presión sobre sus seguidores. Sin embargo, aún más corrieron para llenar el vacío, sin siquiera preocuparse por sus propios camaradas muertos mientras atravesaban los cadáveres.

Los ojos de Richard se entrecerraron. Podía manejar esto, pero la moral reducida comenzaba a convertirse en un problema real.

“¡AAAAH!” Un caballero rúnico repentinamente gritó de angustia cuando fue sacado de su caballo, alejado de su escuadrón mientras sufría múltiples ataques. Su corcel fue cortado miembro por miembro, y a pesar de sus mejores esfuerzos, el caballero no pudo resistir la pila de cuerpos que intentaban cortarle. ¡Aquellos que no podían usar armas estaban tratando de llegar a él con sus uñas y dientes!

Aullidos de terror resonaban en el campo de batalla.

Richard frunció el ceño y emitió una orden silenciosa a Zangru, quien se acercó desde la oscuridad y arrojó sigilosamente una jabalina a la pila de cuerpos sobre el caballero rúnico. La jabalina perforó a través de múltiples enemigos antes de enterrarse en el pecho del hombre, el poder en su interior destrozó todos sus órganos. Aún así, sus gritos duraron varios momentos más antes de que la voz se apagara; uno se podía imaginar la agonía pura antes de su muerte.

Richard sintió que los caballeros rúnicos disminuían aún más la velocidad. La Muralla Impasable estaba todavía ante ellos, parpadeando dentro y fuera de la vista con las llamas de la noche. Parecía extremadamente lejana, casi inalcanzable. Finalmente sintió una verdadera sensación de peligro; si esto continuaba, tendría que pagar un tremendo costo para derribar esa muralla.

Sin embargo, ya estaba empujando sus límites al mando, enviando una orden a cada escuadrón cada pocos segundos. Su control divino del campo de batalla no se materializaría si sus hombres comenzaran a dudar de él o de ellos mismos. Ya se había adormecido en el frío campo de batalla de la Tierra del Anochecer, pero sus seguidores aún no habían alcanzado ese nivel de desprendimiento.

‘¿Qué haría ese hombre?’ Se había hecho esta pregunta innumerables veces hasta ahora, pero esta vez una silueta volcánica cruzó por su mente. Silueta…

Richard sintió repentinamente que su sangre brotaba. Inmediatamente sacó el Libro de la Tenencia y extrajo todos los hechizos que tenía almacenados, no los lanzó, sino que absorbió el maná para alimentar su Armamento de Maná. Ambas cuchillas comenzaron a brillar de color carmesí una vez más, y cada hechizo y golpe fue impulsado por el poder de su nombre. Dizmason y Schloan se activaron en conjunto, uno incrementando su poder y el otro su recuperación.

Y luego, activó su última carta de triunfo.

*¡BOOM!* Una fuerte explosión sacudió el campo cuando lanzó una bola de fuego de cerca, utilizando la atención momentánea para lanzar un hechizo de iluminación justo encima de su propio cuerpo. Estaba cubierto de pies a cabeza con una luz brillante, y cuando emitió una serie de órdenes a sus seguidores y soldados, se reagruparon en una fascinante formación de taladro.

Luego caminó hacia delante, colocándose en la punta.

Antes de que alguien pudiera reaccionar, Richard ya se había buffeado a sí mismo con una mayor velocidad y destreza, agregando múltiples barreras contra todo tipo de ataques. Finalmente, activó una habilidad de línea de sangre que no había usado en mucho tiempo— Erupción. Levantó ambas cuchillas de Carnicera en el aire y apuntó hacia la Muralla Impasible, ¡SÍGANME!”

Sólo cuando Richard se lanzó a la horda enemiga, el resto de sus seguidores reaccionó. Tiramisú rugió, su voz recorriendo decenas de kilómetros mientras tamborileaba sobre su propio pecho. Sus ojos se volvieron carmesí cuando se agachó por un momento, el mismo carmesí chisporroteando alrededor del resto de su cuerpo mientras cargaba hacia los soldados enemigos. Ocho personas fueron enviadas a volar de un golpe, y posteriormente una patada aplastó a otras tres al suelo. Sin embargo, no fue el más rápido en reaccionar. Gangdor no rugió, ni siquiera gritó su lema. El bruto simplemente se precipitó hacia los soldados enemigos y comenzó a matarlos en silencio, sangre volando con cada golpe de su hacha.

Y Gangdor tampoco fue el más rápido. Phaser había desaparecido, Waterflower había desaparecido, Zangru había desaparecido. Los tres asesinos se habían fundido en la oscuridad en un instante, derribando a un enemigo tras otro en silencio absoluto.

Richard continuó moviendo sus cuchillas, incluso los cortes más pequeños sacando una fuente de sangre. Perdición de la Vida se mantuvo fiel a su nombre, cosechando docenas de vidas con cada minuto. Estaba cubierto por la sangre mezclada de enemigos, aliados y él mismo. Varias partes de su cuerpo picaban, pero con cada herida que sufría solo se hacía más rápido. Sólo tenía un objetivo en mente; ¡Tenía que pasar esa maldita muralla! Incluso si un bosque de cuchillas se interponía en su camino, incluso si una pared de carne lo estaba bloqueando, ¡tenía que seguir adelante!

Su cuerpo deslumbró bajo la bola de luz, marcando el camino para todos los que estaban detrás.

De repente, una cuchilla serpenteó entre el resto de los soldados locales, dirigiéndose directamente a su cintura. Richard se estremeció violentamente; este ataque era demasiado silencioso como para provenir de un enemigo débil. ¡Un santo enemigo oculto entre los soldados finalmente había encontrado la oportunidad de atacar!

Sin embargo, él no tenía la energía de sobra como para deternerse o esquivar. Simplemente rugió de ira, avanzando a pesar del ataque mientras exhalaba llamas abisales hacia los enemigos que tenía delante. Incluso si moría, ¡lo haría avanzando!

Cuando la amenaza de muerte se cernía sobre él, finalmente entendió por qué Gaton siempre estaba en la punta de cada carga, el lugar más peligroso en una batalla. Sólo con su propio cuerpo iluminando el camino por delante, comprendió que los generales ordenaban a sus soldados que mataran, pero los gobernantes les pedían que los siguieran.


Capítulo semanal (14/14)

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4 Comentarios Comentar

  1. Pablo Cesar Alvarado

    Lector

    Nivel 1

    Pablo Cesar Alvarado - hace 2 meses

    Muchas gracias por el capitulo. Cada vez Richard volviéndose más badass.

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