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CoS – Capítulo 801

Libro 6 – Capítulo 27. Ideales Incongruentes

 

Antes de dejar Faelor para ir al campo de batalla de la desesperación, Richard había dicho una vez, “Dejemos que incluso aquellos sobre los que pisamos vivan vidas mejores. Eso es lo que nos dará más guerreros y creyentes.”

Io tenía sus dudas sobre esta decisión. El Dragón Eterno no necesitaba fe, y Richard con los zánganos de la madre cría no necesitaba guerreros. Esta política de ayudar a los bárbaros a llevar una vida mejor parecía ser un costo inútil. ¿Por qué llevar a los testarudos sobre sus propios hombros? Podrían enviarlos a otros reinos, donde los esclavistas les infundirían obediencia.

Cuando él expresó esta pregunta, Richard solo sonrió, “Sólo quiero que vivan mejor. Tenemos la capacidad de concederles esto, y no costará demasiado.”

El sacerdote de batalla todavía tenía sus dudas acerca de esa decisión. Desde su punto de vista, la guerra planar era un proceso de búsqueda de recursos y de trabajo hacia los propios intereses. Muchos nobles de Norland y otros planos habían promovido el comercio justo en el pasado, pero esa idea siempre había fracasado. De ahí el dicho: incluso los orcos de Norland son más atractivos que las mejores bellezas de otro plano.

El odio entre los planos era indescriptible, pero en cierto modo solo podía considerarse el conflicto de los diferentes sistemas de leyes.

Richard no refutó la postura de Io, pero se mantuvo firme en su propia decisión. En sus propias palabras, “Vine aquí por el bien de la ganancia y la fuerza, pero también podría dejar a algunas personas en mejor situación.”

“Eso es una completa hipocresía,” había refunfuñado Io. Como sacerdote, era alguien que siempre dividía el mundo en dos partes, la suya y la del resto.

Richard había admitido que había algo de verdad en esas palabras, pero aun así ordenó indulgencia hacia los bárbaros. Como tal, la mayor resistencia a la ocupación de las planicies bárbaras por parte del Ducado Carmesí provino de otros reinos humanos en lugar de los propios bárbaros. Para ellos, los bárbaros solo podían ser asesinados o esclavizados.

……

Ahora, esa decisión dio sus frutos. Dado el buen trato del Ducado Carmesí a sus prisioneros y la actual proclamación de Richard, el ejército cargó a través de las planicies ancestrales casi sin oposición. El ejército de Richard acumuló un número creciente de razas extranjeras, pero hubo muy poca discordia entre estas fuerzas.

Las banderas del Árbol del Apocalipsis se extendían constantemente por las planicies bárbaras. La cantidad de soldados que respondieron a esta bandera creció constantemente a medida que se extendía, convirtiéndose en una fuerza terrorífica. Cuando llegaron a la Iglesia del Dios de la Guerra de las Tierras Altas, tenía un poderoso ejército de casi 100.000 hombres rodeados de murciélagos voladores y serpientes aladas durante kilómetros sin fin. Una docena de cerebros clonados le siguieron, asegurando que esta fuerza masiva se coordinara tan bien como una fuerza de solo una milésima parte de su tamaño.

Richard y sus seguidores estaban parados en la parte posterior de la crisálida astral, mirando desde arriba la lenta marcha de su ejército. Durante días, había estado de buen humor y con esta vista frente a él mostró una sonrisa de satisfacción, “Podemos enfrentarnos a un millón de enemigos y ganar. Veamos qué pueden reunir los cuatro dioses.”

“Gastaste más dinero en este ejército que en un millón de soldados, ¿por qué sería extraño ganar?” Flowsand habitualmente vertía un poco de agua fría sobre su cabeza.

Richard solo se rió entre dientes, “No necesito tanta gente debajo de mí. Estos son para ti.”

“La guerra podría no ser tan fácil como crees”, advirtió, “Ten cuidado.”

“Lo sé.”

……

Pocos días después, el torrente de acero estaba a solo treinta kilómetros del Dios de la Guerra de las Tierras Altas. Esta era la ubicación de su primer encuentro con los enemigos, luchando contra casi 10.000 fanáticos con armas al azar y una extraña mezcla de razas. El centro de este ejército tenía incluso una torre alta de asedio con cuatro bárbaros de torso desnudo tocando desesperadamente sus tambores de guerra y rezando por la victoria. Hubo un tenue resplandor de poder que bañó a la multitud, pero en comparación con el Ejército Carmesí no era nada.

La batalla estaba lejos de ser gloriosa. Los enemigos habían tomado la iniciativa de cargar, y fueron derrotados por completo antes de que el ejército de Richard continuara marchando hacia la iglesia. En ese mismo atardecer, Richard y Flowsand entraron en el edificio de la iglesia central.

El santuario era notablemente nuevo y, a pesar de la falta de materiales en las planicies ancestrales, también era increíblemente magnífico. Solo el salón tenía cincuenta metros de altura, con la estatua del Dios de la Guerra de las Tierras Altas de treinta metros de altura. Parecía que el Dios de la Guerra de las Tierras Altas era un guerrero bárbaro de cuatro brazos con un yelmo con cuernos, que sostenía una espada, un hacha, un martillo y un escudo.

El ídolo del Dios de la Guerra todavía brillaba con una luz roja, lo que indicaba que su voluntad todavía estaba en el mundo, pero todos sus sacerdotes habían sido capturados y entregados a Kellac y Nyra. Los dos naturalmente tenían los medios para separar a un clérigo de su deidad, por lo que el Dios de la Guerra ni siquiera tenía la oportunidad de hablar.

El propio Richard rechazó cualquier intento de la estatua para conectarse con él; sintió que no había nada de qué hablar. Él no estaba aquí para conquistar sino para destruir.

“Se dice que el Dios de la Guerra de las Tierras Altas no se veía así hace unos siglos. Entonces, parecía más un híbrido de humanos y enanos con solo dos brazos, sosteniendo una espada y un escudo,” comentó.

“Eso es normal,” respondió Flowsand, “se sabe que las deidades más débiles en este plano cambian su imagen para hacer crecer la fe. Es más fácil adquirir la fe de alguien que se relaciona con tu apariencia.”

“¿Pero eso no debilitará su imagen frente a sus adoradores?”

“Sí, pero no es como si fueran fuertes en primer lugar. ¿Crees que a tus tres diosas les importa mucho?”

Richard inmediatamente se calló, sabiendo que este no era un tema para ser abordado. Varias veces a lo largo de esta expedición, las sacerdotisas de las tres diosas habían tratado de seducirlo, e incluso antes de eso se había reunido en Agua Azul una gran cantidad de hermosas chicas jóvenes con el mismo propósito. También se le había informado que las diosas mismas podrían descender para pasar una noche de placer con él si lo pedía.

La única razón por la que Flowsand no lo había presionado sobre el tema era porque las tres diosas eran el núcleo de su disfraz de Faelorianos. Aunque no estaba exactamente feliz de que la gente estuviera constantemente tratando de seducirlo, ella no alejaría a tales aliados.

El Dios de la Guerra de las Tierras Altas no había estado mucho mejor que las diosas cuando llegaron a Richard por primera vez. Su mejor opción habría sido colocarse con Richard como ellas, pero había dudado de la oportunidad y la termino perdiendo para siempre. Ahora era demasiado tarde; Richard había elegido usarlo como ejemplo para todos los dioses de Faelor.

“Veamos qué más hay aquí,” cambió el tema, explorando todo el templo. Sus ojos se encendieron cuando las capas de construcción en el salón se volvieron transparentes en su visión. De repente resopló y miró las cejas de la estatua, notando una sola sombra que bloqueaba su poder.

Flotando hacia arriba para observarla cuidadosamente, Richard descubrió que la sombra tenía menos de medio metro de ancho y menos de un metro de profundidad. Sacando una pequeña daga, cortó la piedra para extraer un orbe de metal del tamaño de un puño.

La bola era de color negro oscuro, pulida hasta el punto de que brillaba, pero su peso era muy superior a su tamaño. Fue bastante fácil sacarla de la piedra, pero cuando sintió que una tonelada de metal caía en sus manos, casi la dejó caer al instante. La única razón por la que consiguió sostenerla fue una rápida activación de Armamento de Maná junto con algunos hechizos de aligeramiento.

Ahora que estaba en sus manos, Richard notó que el orbe no era tan liso como su brillo lo hacía parecer. Su superficie estaba formada por numerosos triángulos diminutos, cada uno subdividido en muchos más. Cuando su vista natural ya no podía notar las divisiones, activó Perspicacia y solo encontró que el número seguía creciendo. Para cuando llegó a su límite personal, no había encontrado un final.

Descendió al suelo y le dio la bola a Flowsand, “¿Qué es esto?”

A pesar del hechizo de aligeramiento, la mano de Flowsand se hundió visiblemente cuando se la entregó. Sus ojos se abrieron un poco en sorpresa al mirarla cuidadosamente, su expresión haciéndose más solemne con cada momento que pasaba.

Abrió en silencio el Libro del Tiempo, colocando el orbe sobre una de las páginas. La fuerza del tiempo se envolvió alrededor de la esfera y desapareció en ella silenciosamente, pero sin importar cuánto poder pusiera en la bola, esta lo absorbió todo.


Capítulo semanal (8/14)

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