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CoS – Capítulo 849

Libro 6 – Capítulo 75. Libro Sagrado (2)

 

Esta vez el resplandor divino llenó el cielo, formando lentamente un portal para que tres ángeles salieran. Los tres eran clásicamente hermosos, pero su radiante armadura y sus enormes espadas mostraban que eran verdaderos guerreros y no simples peticionarios.

Richard inmediatamente activó Perspicacia, encontrando que cada uno de los tres ángeles era solo un poco más débil que un santo. Sin embargo, sus alas los hacían más rápidos y ágiles que un verdadero santo mortal, haciéndolos difíciles de combatir. Maldijo en voz baja mientras sacaba la Muerte de Ángel de la caja de espada, preparándose para luchar el mismo. Mountainsea ahora tenía una barra de acero en su mano, claramente mirándolos con cautela.

Los tres ángeles se precipitaron directamente al cielo, deshaciéndose de los hechizos que Richard les había lanzado sin problema alguno. Gruñendo de enojo, Richard y Mountainsea volaron para participar en la batalla.

De vuelta a la entrada de la catedral, Martín le sonrió a Rizal, “Mira, ya no tienen mucha ventaja.”

“Esto… es increíble,” tartamudeó el obispo, sus ojos dirigiéndose al libro sagrado en las manos del cardenal. Tres páginas del libro se habían reducido a cenizas cuando Martín habló, pero eso fue lo que convocó a los caballeros, guerreros y ángeles. Estaba seguro de que se trataba de una especie de invocación, pero la idea de quemar las sagradas escrituras era inimaginable para él. No sabía si esto era blasfemia o un servicio al Señor.

Richard normalmente podría tratar con los tres ángeles en menos de un minuto, pero desafortunadamente también estaba ocupado comandando al resto de sus soldados. La inquietud en su corazón se hacía cada vez más fuerte mientras trataba de recordar si había leído acerca de algo así, pero no se le pasaba nada por la cabeza.

Originalmente, luchar bajo la catedral no era ningún problema. Cada adorador del Señor Radiante era efectivamente un nivel más alto aquí, pero eso no significaba nada contra solo doscientos oponentes. Ahora, ese número se había más que duplicado; estaba empezando a convertirse en una amenaza real. Necesitaba terminar esto rápidamente.

Al recibir una señal en su mente, rápidamente miró al primer caballero de plata que había sido eliminado. El guerrero estalló en radiantes llamas blancas, pero al cabo de un momento todo lo que quedó fue una marca negra en el suelo. Motas de luz se desvanecieron en el aire. Esto confirmó que se trataba de una invocación en lugar de una teletransportación, pero eso lo hacía más impactante que antes. ¿Cómo es que este enemigo invocó a tantos guerreros poderosos? ¡Esto estaba a la par con su propia invocación de las sombras!

Su mirada se desplazó hacia el cardenal y su libro; ¿habría más invocaciones por venir? Mirando la cara intrigante del joven, estaba seguro de que estos ángeles no eran el final. Una docena de enfoques diferentes cruzaron por su mente, pero se redujeron a las mismas dos ideas. O bien eliminaba la invocación lo antes posible, o mataba al invocador personalmente. Era difícil juzgar cuál era mejor, pero era bien sabido que los sacerdotes eran mucho más difíciles de matar que la mayoría de los demás en los niveles superiores.

Después de pensarlo un poco, decidió que solo tendría que lidiar con los seres invocados. Estableció mil órdenes en un parpadeo, haciendo que el Pensador las afinara e incitara a los lanza sombra a irrumpir con fuerza temeraria. Una docena de los zánganos cayeron, pero a cambio, una buena mitad de los caballeros de plata fueron aniquilados en un instante.

La sonrisa en la cara de Martín se congeló, pero rápidamente hojeó su libro y habló una vez más, repitiendo lo que había dicho la primera vez, “… Y así el Señor les dio más guerreros…”

Apareció otro grupo de caballeros de plata, pero esta vez los lanza sombra estaban preparados. La desordenada formación se reorganizó en un abrir y cerrar de ojos mientras continuaban desgarrando a los enemigos, pero Richard todavía se estremeció al darse cuenta de que el problema no había pasado. Como era de esperar, también apareció otro grupo de soldados y ángeles, dejándolos a él y a Mountainsea luchando contra tres cada uno.

Él rugió de ira y golpeó con la Muerte del Ángel, una luna creciente de luz de espada pasando a través de los cuerpos de dos de los ángeles. El cielo estaba lleno de sangre dorada que ardía en contacto con la luz del sol, y los ángeles también comenzaron a arder. Sin embargo, su rostro palideció como consecuencia de ello; tales ataques requerían una gran cantidad de energía, y solo podría usar tres en total antes de que necesitara descansar.

Mountainsea también sacudió su barra de acero. El ataque no fue rápido, pero parecía contener una energía ilimitada mientras seguía al ángel que intentaba huir. La barra misma pareció cambiar de forma para llegar al enemigo, y después de darse cuenta de que no podría escapar, el ángel se dio la vuelta para tratar de bloquear.

*¡BOOM!* La espada se cruzó con la barra, y el ángel salió volando de inmediato. Uno podía ver el cuerpo quemándose mientras caía hacia el suelo, sin siquiera llegar al campo de batalla antes de que desapareciera por completo. Sin embargo, Mountainsea también palideció, comenzando a tambalearse un poco. Este golpe era su habilidad más poderosa, y su uso consumía más de la mitad de su energía interna. Sin sus tótems, no tenía la capacidad de mantener tales ataques.

Cayeron otros diez caballeros de la lanza sombra, pero el primer pelotón de caballeros de plata fue completamente aniquilado. Richard miró a Martín y sintió que su corazón se hundía al ver una sonrisa deslumbrante, reuniendo silenciosamente cinco briznas de nubes de tormenta en la punta de sus dedos y disparándolas hacia el cielo.

Estas nubes de tormenta eran extremadamente poderosas, pero tardaban mucho tiempo en alcanzar su máximo potencial. Richard no las había lanzado ya que esperaba que la batalla fuera corta, pero ahora se dio cuenta de que este no sería el caso. Sus seguidores también reaccionaron inmediatamente, ralentizando sus ataques y comenzando a alargar sus batallas para esperar a que el ataque alcanzara su máxima potencia. Incluso Tiramisú redujo la energía que estaba poniendo en sus ataques, aunque cada uno seguía enviando al menos a un caballero a volar.

El Obispo Rizal sintió como si sus pulmones estuvieran en llamas mientras extraía las últimas gotas de su energía, orando al Señor para poder lanzar desesperadamente incluso el más pequeño de los hechizos de curación. Sabía que cada hechizo que lanzaba eran otros diez segundos comprados para alguien, lo que podría ser enorme en la situación actual. Ya era un milagro que hubiera podido durar tanto tiempo, pero ignoró por completo la tensión de su cuerpo mientras seguía lanzando hechizos.

Los restantes defensores de Tobia también se habían reunido, acercándose al campo de batalla, pero se habían detenido justo fuera de la catedral. El general dudaba en atacar, asustado por el poder absoluto mostrado por ambos bandos.

Richard continuó pacientemente su lucha contra los ángeles, asegurándose de no sacrificar más caballeros de la lanza sombra, a menos que valiera la pena. Otro ángel sucumbió a las heridas graves después de unos minutos de intenso combate, dejando solo a dos con vida, pero esto fue apenas el comienzo de sus problemas.

“… Y el Señor les dio más guerreros…”

Más caballeros de plata, más soldados y tres ángeles más. Fue en este punto cuando Richard se dio cuenta de que debió haber dado prioridad a matar al cardenal, pero inmediatamente dejó de pensar en ello. Solo había dos guardias allí, lo que era una trampa que estaba demasiado acostumbrado a emplear él mismo. Pensando en el resplandor divino que bloqueó su visión, no pudo encontrar la forma de hacer un ataque total.

“… Y el Señor les dio más guerreros…”

Se calmó a sí mismo. Todos estos caballeros de plata, guerreros y ángeles combinados equivalían a una invocación de dragón, capaz de derrotar a un dragón negro adulto. Un hechizo tan poderoso tenía que tener un precio; se quemaba una página del libro con cada invocación, lo que significaba que esta arma se acabaría eventualmente.

“… Y el Señor les dio más guerreros…”

Sintió su corazón hundirse cada vez que escuchaba esa frase, y sus seguidores se sintieron todavía peor, pero siguió luchando. Las llamas de la guerra ardían en el patio, pero las explosiones y los gritos de muerte no pudieron suprimir la voz tranquilizadora de Martín.

“… Y el Señor les dio más guerreros…”

“… Y el Señor les dio más guerreros…”

“… El Señor les encontró aún más guerreros…”

En este punto, la voz de Martín sonaba como los cantos de un demonio. Parecía que la batalla nunca terminaría.

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8 Comentarios Comentar

  1. Delta9021

    Lector

    Nivel 10

    Delta9021 - hace 2 meses

    Gracias por el cap!!! Como que ya odio a ese cardenal, pienso que las cosas no van a acabar bien para el una vez que lo atrapen

  2. Luis Rojas Valle

    Lector

    Nivel 19

    Luis Rojas Valle - hace 2 meses

    Presiento que tiene algún tipo de plan y solo está probando a Richard talves le ofrezca algún tipo de trato de todas formas gracias por los capítulos 😁👍

    1. Yang

      Autor

      Nivel 40

      Yang - hace 1 mes

      Creo que debe ser un semi dios o algo así, no es normal que pueda quemar poder divino

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