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CoS – Capítulo 872

Libro 6 – Capítulo 98. Números

 

Ambas manos chispearon en el momento en que se tocaron, formando una bola de luz verde con un núcleo negro. Esta fue una colisión directa de energía vital, compitiendo puramente sobre la base del control de la naturaleza. El druida de Palabra del Anochecer sonrió al principio, pero su expresión rápidamente se convirtió en una de puro horror. Abrió la boca en un grito silencioso cuando la sangre brotó de su garganta, el orbe verde oscuro chocó contra su cuerpo y abrió un número de heridas.

Richard simplemente sonrió, lanzando una barrera para desviar las secuelas de la colisión. El druida lo miró con pura malicia mientras el cazador lo ayudaba a ponerse de pie, “Así que esta es la gente en la que están confiando. ¡Volveremos pronto!”

Melia miró a Richard en estado de shock. Sabía que era poderoso y de mal genio, pero no pensó que fuera a tal punto que pudiese aplastar a un druida de nivel 18 en una competición tan directa. ¿Estaba este joven incluso más allá del nivel de un santo?

“Es solo un truco,” Richard la sacó de su aturdimiento, “No soy tan poderoso.”

Sus palabras no eran falsas. Su nivel era casi igual al del druida, pero fue solo su dominio de las leyes de la vida lo que le valió tal victoria. Por otro lado, Melia pensó que había hecho algo para sacar todo su poder de un solo golpe, calmándose. Siempre había estado orgullosa de su propio poder como hija del bosque, pero este forastero parecía estar en una liga completamente diferente. Cada vez que estaba con él, se sentía como una tonta.

Justo cuando se estaba consolando a sí misma, la voz de la Gran Anciana sonó desde el interior de la habitación, “Yo no llamaría a tu comprensión de las leyes de la vida un truco. Entra.”

El corazón de Richard casi se congeló por un momento; para que alguien entendiera su uso de las leyes allí significaba que su dominio estaba muy por encima del suyo. Temiendo las consecuencias de ignorar a alguien tan poderoso, dejó atrás a la aturdida Melia y entró. Sabía muy bien la cantidad de poder con la que una persona que dominaba una ley podía hacer erupción, incluso si estaba en su último aliento.

Sintió la piel de gallina por todo su cuerpo cuando la anciana enmascarada lo miró de arriba abajo. Sin embargo, justo cuando él estaba considerando escapar, ella volvió a hablar con voz temblorosa, “Esa espada…”

¿La espada? Richard tomó la espada larga élfica y la colocó en la mano extendida de la Gran Anciana. Aunque Gaton le había dado esto, no era muy especial. Fuera de ser casi indestructible, la única ayuda que prestó en combate fue un impulso a cualquier ataque basado en la naturaleza. La lanza de la Gran Anciana era varios grados más altos en calidad, por lo que no había necesidad de preocuparse de que quisiera robársela.

La Gran Anciana tomó el arma y tocó suavemente cada centímetro de la cuchilla. Incluso Melia podía ver el temblor de su cuerpo en este punto, y obviamente estaba en una excitación extrema. La mujer cerró los ojos y se quedó quieta, aparentemente tratando de calmar sus sentimientos. Cuando los abrió una vez más, ¡brillaron fríamente al apuñalar con su lanza hacia la cara de Richard!

Richard sintió que su corazón dio un vuelco cuando instintivamente lanzó todos los hechizos de protección que pudo. Llamarada y Ciclo de Maná se combinaron para formar dos o tres barreras cada segundo, pero aun así sintió que su cuero cabelludo se entumecía. Una luz eléctrica pareció consumir cada centímetro cuadrado de su cuerpo, destrozando las defensas sin resistencia alguna, y cuando el destello se disipó, la punta de la lanza ya estaba en su garganta. Incluso se podía ver una gota de sangre fluyendo por el filo en espiral.

“¿De dónde viene esta espada?” Preguntó ella fríamente.

Viendo la posición de Richard, Melia inmediatamente se adelantó, “Gran Anciana, ¡Richard es mi amigo! Me salvó la vida muchas…”

La Gran Anciana solo levantó su mano, haciendo callar a la chica. Al ver la fría mirada enfocada una vez más en él, Richard rechazó la cantidad de mentiras que se le ocurrieron y contestó honestamente, “Mi padre me la dio. No mencionó su origen.”

“¿El nombre de tu padre?”

“Uhh…” vaciló un poco, pero al final respondió, “Gaton. Gaton Archeron.”

“Gaton… Realmente es él…” El tono de la Gran Anciana se volvió suave, su aura se desinfló en un instante. Incluso parecía que ya no podría permanecer sentada más tiempo. Richard quería preguntarle si lo conocía, pero incluso con su aura desvaneciéndose, sintió una intención asesina surgiendo desde dentro de ella. La pregunta fue descartada inmediatamente mientras miraba la habitación, buscando una ruta por donde escapar. Comenzaba a lamentarse de haberse acercado tanto a esta mujer; a esta distancia, sería apuñalado sin importar la ruta que eligiera para escapar.

Un cálculo rápido le dijo que solo tenía una esperanza: activar la Oración Devota y esperar que la lanza solo lo rozara. Todavía era probable que lo apuñalaran, pero había una pequeña posibilidad de escapar.

La Gran Anciana se quedó en silencio, sus ojos moviéndose constantemente entre la cuchilla y el propio Richard. Tardó un minuto entero en volver a hablar, “¿Tú eres quien lidera a los invasores que capturaron un árbol de la vida?”

Richard asintió.

“Esta espada no tiene atributos especiales; la energía vital unida a ella solo llegó hace poco. Con tu habilidad y el poder de Gaton, deberías poder hacer una mejor.”

Esta vez, fue Richard quien se quedó en silencio por un tiempo, “Esta espada es una de las pocas cosas que mi padre dejó. Es cierto que tengo mejores armas a la mano, pero me he acostumbrado a tenerla a mi lado.”

“¿Dejó?” Jadeó la Gran Anciana, “¿Gaton está muerto? Ese bastardo… ¿Cómo pudo…?”

Ella le hizo un gesto a Melia para que se fuera, preguntándole ansiosamente, “¿Cómo murió?”

Richard consideró sus opciones por un momento antes de decidir revelar la verdad, “Él… quedó atrapado en un plano enemigo y murió. No lo he confirmado con mis propios ojos, pero la Suma Sacerdotisa de la Iglesia del Dragón Eterno vio a su seguidor más cercano llevar su cadáver al fondo del abismo.”

La Gran Anciana se quedó en silencio durante un período de tiempo mucho más largo. Incluso cuando habló, suspiró suavemente, “Las profundidades del abismo… Si tan solo yo pudiera ir…”

Richard todavía no podía deducir si esta mujer era amiga o enemiga de Gaton. Sin embargo, su intención asesina no se había debilitado en lo más mínimo en todo este tiempo, y a pesar de estar alerta, él se escapó de su control por un momento. Hierba fresca brotó de la madera debajo de él, dando origen a unas pocas flores blancas.

La Gran Anciana obviamente notó el cambio, pero en lugar de atacarlo, ella simplemente abrió los ojos en shock, “¿Oración Devota? ¿De dónde aprendiste eso?”

“Eso… mi padre.”

“¿Gaton?” Resopló ella, “Ese bastardo no tiene sangre de alto elfo; parece que la simuló para enseñarte. Si alguien pudiera hacerlo, supongo que es él.”

Cuando su mirada cayó sobre él una vez más, la intención asesina se había desvanecido por completo. Fue reemplazada por una profunda anticipación cuando preguntó, “¿Y tu madre es?”

Los ojos de Richard se crisparon ante la pregunta, pero aun así susurró, “Elena.”

“¿Elena?” La respiración de la Gran Anciana se volvió áspera, “¿Es una elfa de la luna plateada?”

“Sí, ella lo era.”

Su cuerpo de repente se paralizó, “¿Elena está muerta? ¿CÓMO? Ella debería poder vivir al menos cinco siglos, incluso si estuviera en un plano de decenas de veces el tiempo… ¿CÓMO MURIÓ?”

Richard no pudo responder de inmediato, el doloroso recuerdo de las llamas comenzó a pasar por su mente. No quería plasmar lo vivido en palabras, pero aun así describió todo en pocas frases.

Incluso ahora, no podía entender completamente la decisión de su madre hace tantos años. Sin embargo, esta mujer frente a él asintió en aceptación, “Esos dos tuvieron un hijo… Suspiro, sal y dile a Melia que busque un lugar para que descanses. Necesito algo de paz ahora mismo, regresa mañana y hablaremos de las cosas.”

Cuando Richard salió de la casa, encontró a Melia esperando afuera. Ella se le acercó apresuradamente y le preguntó, “¿Cómo está tu herida? ¿Hablaste de resistirte a la Tribu Palabra del Anochecer?”

Al ver su mirada ansiosa, Richard, a regañadientes, levantó su ánimo y la consoló, “No te preocupes, nosotros nos encargaremos de ellos.”

“¿Encargarse de ellos? ¿Cómo? ¡La Gran Anciana está muy malherida!”

“No importa, nunca he confiado en las potencias.”

“Entonces, ¿en qué confías?”

“En los números.”

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5 Comentarios Comentar

  1. Luis Rojas Valle

    Lector

    Nivel 19

    Luis Rojas Valle - hace 1 mes

    Parece que su relación es más interesante y complicada de lo esperado jaja gracias por los capítulos 😁👍🏽

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