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DRE capitulo 70

Borrado

/“El mundo es frágil”.

Esas palabras resonaban en mi cabeza desee que tengo consciencia.

Solo podía recordar una fecha, 11/2/2537.

Todo lo demás era ilusorio, como si no hubiera existido para empezar.

Mi cuerpo era claramente el de un niño, pero podía ver todo tan claramente.

Al observar las características de mi cuerpo pude concluir que tenía alrededor de seis años.

No fue difícil ya que mi cuerpo estaba desnudo, aún así, el lugar en el que estaba era oscuro por lo que tardé en darme cuenta de todo.

Había un hueco por el cual entraba un poco de luz

El piso estaba húmedo, hasta casí mojado.

Las paredes eran cubiertas en parte por musgo, parecía un lugar abandonado años atrás.

Intenté mover mi cuerpo, pero apenas levantaba una parte, mi cuerpo cedía.

Los músculos de mi cuerpo en ese entonces no poseían mucha fuerza mecánica para empezar.

También parecía mi cuerpo no tenía energía, de hecho me veía desnutrido.

Mi estómago rugía de hambre, era imposible saber cuánto llevaba sin comer.

Era claro que el período de tiempo no era poco.

Todo mi cuerpo dolía, pensé que eran pequeñas heridas en mi cuerpo.

… Pero había partes que parecían mas oscuras… Eso no me daba mucha esperanza.

Una en especial cruzaba todo mi abdomen… Respirar era doloroso inclusive.

Suponía que moriría… Muchas veces intente gritar de dolor, pero mi garganta estaba seca.

En el punto que no emitía ruidos.

No recordaba nada, tampoco sabía porque estaba ahí… Menos quién era.

Mi mente se desvanecía, lenta pero seguramente.

Era probable que esa fuera la ultima vez que cayera inconsciente.

Después moriría…

Al final me resigné, si no podía hacer nada solo tenía que morir

Era la única opción… Ese día mi vida estaba por acabar…

Una vida que solo duró unos minutos.

¿Estaba triste o enojado?, No lo sabía.

No era que quisiera morir.

En realidad no tenía ninguna atadura a mi vida, ni siquiera sabía quien era.

Aunque… Tampoco quería morir.

Mi visión se nubló gradualmente, prácticamente ya no podía distinguir entre una cosa y otra.

Cada segundo era mas doloroso que el anterior.

Hasta que un olor… peculiar llegó a mi nariz.

Era una pieza de pan recién horneada.

Al mismo tiempo un aleteo y un pequeño golpe llegaron a mis oídos.

Odiaba ese olor, me hacia sentir mal, pero en ese momento no lo pensé.

Mi cuerpo de alguna manera se lanzó hacia aquel hueco del que provenía la luz.

En este estaba un pan con una forma cuadrada.

Detrás estaba una paloma, aparentemente se intentaba comunicar conmigo.

Se movía y hacia ruidos, eran ordenados y tenían un sentido…

Pero no era capaz de comprenderlo, tampoco quería hacerlo.

Al ver mis ojos confundidos y hambrientos, inclinó su cabeza.

Extendió sus alas y emprendió el vuelo.

Mi confusión duró poco, comí una pieza del pan.

Alrededor de una quinta parte.

La pieza de pasó por mi garganta, sentí como si la rasgara.

Lagrimas salieron de mis ojos, pero seguí.

Lo pensé un poco antes de tomar una segunda porción.

Al final dejé tres quintas partes como reservas…

Era arriesgado, pero si no encontraba más moriría igualmente después.

Era claro que me quedaba menos de un día antes de morir por deshidratación.

En este punto realmente no importaba que tipo de agua, aun si fueran aguas residuales.

Este momento era únicamente una apuesta…

No hay nada más, todo era una apuesta.

Pero apenas termine las dos porciones, mi cuerpo cedió.

Cuando desperté ya era de noche, el pan estaba en mi mano y no había luz.

Apenas tenía fuerzas para levantarme, pero lo hice.

Ahora podía percibir mejor el entorno.

Un sonido llegó a mis oídos.

El de un río, uno bastante peligroso.

Al intentar ir por mi alrededor, me percaté.

Era una habitación, el único camino libre era de dónde venía el sonido del río.

El problema… No venía del frente, sino de abajo.

Jadeé antes de caminar, mis pasos eran extremadamente débiles, pero era lo único que podía hacer.

Tardé bastante, no se cuanto me tomó, el tiempo ya no tenia sentido.

Cuando llegué al final de la habitación, mis miedos fueron confirmados.

Solo había un agujero de forma rectangular de alrededor de un metro de largo y dos de ancho.

La caída no era menos de tres metros…

La expresión en mi cara se volvió fea y dudé antes de lanzarme.

Al final era una apuesta…

Aterrizé sobre mis piernas, un intenso dolor se extendió en mi cuerpo.

Todo el lugar resonó con el ruido de mis piernas rompiéndose.

Me retorcía de dolor, mis ojos estaban inyectados en sangre.

Ambas estaban rotas, pero la derecha fue la peor.

Prácticamente mis ojos estaban inundados en rojo.

Un doloroso rojo.

Mis órganos se habían sacudido y eso solo me trajo mas dolor.

Pero al final… No me rendí.

Me arrastré usando mis débiles y lastimados brazos.

La distancia era de cinco metros.

Pero era como una eternidad, una de mis piernas se había roto con normalidad.

Solo me traía dolor.

Pero… La otra pierna, se dobló y enterró en la carne.

El dolor que experimenté me es casi imposible de describir.

Si tuviera que decirlo de alguna manera sería… Un cuchillo mal afilado cortando mi carne desde dentro.

Cuando llegué al río, finalmente sentí algo de felicidad.

Llevé mis manos dentro y fueron golpeadas por el río.

Era doloroso, sentí cómo si mis manos fueran a desprenderse.

Las saqué con gran esfuerzo.

En medio de las dos había agua que se escurría lentamente.

El agua era bastante cristalina.

Pero al entrar en contacto con mis manos se tinto de café oscuro.

Aún con la presión del agua no se habían limpiado…

Las talle, lavando lo mejor que pude.

Después volví a meterlas al río.

Al regresar, el agua se mantuvo cristalina.

Sin dudar, la llevé a mi boca.

Bebí como si no hubiera un mañana.

Al pasar por mi garganta, era… doloroso.

Como si bebiera agüjas…

Pero era agua… Bebí hasta que ya no podía mas.

No importaba nada, ni el sabor, ni el estado de mi garganta.

Tenía que beber si quería vivir.

Beber como loco.

Cuando finalmente me detuve, el dolor me hizo estremecerme.

No podía dejar de temblar.

En ese momento me di cuenta.

Mi comportamiento no era normal, si hubiera sido otro niño…

No, incluso un adulto hubiera muerto arriba en lugar de caer.

Pero eso no importaba.

Mi mente se nubló, la adrenalina del momento se detuvo y un gran cansancio surgió en mis ojos.

Lentamente se desvanecía mi consciencia.

¿Quizá moriría al final? A pesar de lo que hice…

Heh… Que vida tan corta y horrible.

Tomé un gran respiró antes de desaparecer.

Otra vez abrí los ojos, Horas, días, no lo sé pero era probable que aún fuera de día.

A pesar de todo, en mi estado era casi imposible que sobreviviera.

Mi garganta seguía seca, pero ya podía emitir sonidos, y sentía algo de energía.

Bebí tres bocanadas de agua y mordí el pan.

Tenía algo de tierra, pero eso era todo.

Suspiré algo triste, hasta ese momento no había visto nada.

Todo era excesivamente oscuro.

Parecían las profundidades de un abismo.

Una triste y débil risa salió de mi boca.

Mi vejiga estaba llena, no creo que sea necesario decir lo que ocurrió después.

Mi pierna izquierda estaba ordenada de manera que podría sanar.

La pierna derecha era otra cosa.

Tuve que separar lentamente el hueso del tejido, lo coloqué de la misma forma que estaba antes de quebrarse.

Cómo era de esperarse, el dolor era intenso… Pero ya me estaba acostumbrando.

Intenté observar a mi alrededor, por más que me concentrará no podía atravesar la oscuridad.

Al final solo perdí mi tiempo.

Algo que me sorprendió, mi pierna izquierda no había sanado, pero sin duda había mejorado.

Era notable, ya no estaba floja… En un principio pensé que jamás sanarían.

O por lo menos no antes de que se me acabará la “reserva” que tenía.

Era… Sorprendente, quizá mi cuerpo había sido modificado de alguna forma.

No fue hasta después que me di cuenta que era un aumento.

Pero eso solo me hizo temer más… Las manchas más oscuras.

Al principio pensé que era heridas o moretones.

Pero si podía sanar a ese ritmo…

No eran heridas normales. Por lo menos no estaban en buenas condiciones.

Quizá era podredumbre, o heridas infectadas.

Apenas recordaba unas cosas, pero herida infecciosa, era lo que mejor encajaba.

Cómo sea no había forma de saber.

Y así es tiempo transcurrió.

Uno, dos, tres días.

Me había quedado sin alimento.

Este habría sido mi final.

Si no fuera porque, ya era capaz de levantarme.

Mis huesos aún eran débiles.

Cualquier paso en falso y verdaderamente moriría.

“Uno… Dos… Tres” Me levanté usando todas mis fuerzas.

Aún así me elevé lentamente, parecía como si no pudiera pararme realmente.

Pero, lo logré, estaba parado, mis piernas temblaban.

Quizá había sido mala idea hacerlo hoy…

No… Ya no tenía alimentos disponibles.

Una roca cayó, pudo haber sido suerte.

Pero era un pedernal.

Chocó contra otro y vi una chispa de esperanza.

Tomé las dos rocas y me retiré.

Las talle con tal de generar un poco de luz.

Y me sirvió, por un instante vi un… trono.

Estaba en la zona justo bajo la sala en la que estaba.

A sus lados habían dos antorchas.

No me demoré y llegué hasta ese lugar.

Tomé una de las antorchas, me tomó varios intentos pero, la logré encender.

Fue sorprendente.

Que podría haber hecho además de aterrorizarme al ver mi cuerpo…

Parecía una momia, mi cuerpo estaba completamente sucio y partes de mi piel estaban… Dañadas, pero no de manera normal, estaban infectadas.

No sé a qué me expuse, ni que me pudo haber pasado… Para tener esas heridas.

Pero por lo menos la mayoría de las partes no eran demasiado graves.

Y mucho mejor, me sentí aliviado al saber que no era necrosis.

Después de suspirar, mi atención se fue a otra parte.

En el trono, había un esqueleto con una túnica desgastada de color gris.

Obviamente la vestí, algo era mejor que nada.

La túnica tenía un bolsillo, hice lo mejor para meter la antorcha que no usé.

Di vuelta hacia el río y lo vi.

Era un río, pero no era parte del lugar, parecía que fue conectado artificialmente.

Por las esquinas de la habitación había una entrada y una salida para el agua.

El ancho era lo suficientemente grande para poder usarlo como puente.

Elegí la izquierda, debido a que es la entrada y podría tener alguna oportunidad si caía.

Al pasar observé que el camino de tierra terminó.

Era piedra pulida.

Y en las paredes habían huecos en los que parece, se guardaban cosas.

Frente a mi también había una mesa y más lejana una puerta con una palanca subida a su lado.

Esta puerta estaba hecha de agüjas.

Unas muy largas, al acercarme intenté romperlas.

Pero no se movieron ni un poco.

Dudé antes e tirar hacia abajo la palanca.

Las agüjas se retiraron a una velocidad casi inmediata.

Continúe mi avance con pasos débiles.

Un pasillo de alrededor de quince metros de largo.

Tenía el ancho de tres personas así que no tuve problemas.

Al llegar al final una escena distinta llegó a mis ojos.

Un gran salón de piedra.

Había mesas e incluso decoraciones.

Recuerdo haber visto una armadura de madera cubierta con algodón y tela encima de un maniquí de madera.

Y finalmente… Al ver hacia el frente.

Una risa diabólica surgió de mi ser.

… Había llegado tan lejos.

Y aún así… Era un camino sin salida.

Me derrumbe.

Mi desilusión no podía medirse.

Al final, solo lloré como un niño pequeño.

No había esperanza.

Quizá ya era hora de aceptar el abrazo de la muerte.

Me encogí y suspiré.

Eran dos puertas de piedra.

Cerradas completamente.

Lo más probable era que se abrieran usando la fuerza de varias personas.

Pero en mi estado actual…

Es más parecían ruinas, por los que era probable que estuvieran enterradas.

Había huido de la muerte varias veces, pensé que realmente se acabaría, hasta que un ruido… Peculiar llegó a mis oídos/.

Keyt abrió sus ojos, los cuales había mantenido cerrados mientras contaba su historia.

Hubo pequeños cambios en su expresión.

Pero al final suspiró “Lo demás es historia… El punto era que comprendieran… Yo mismo no sé quién solía ser”.

Temi estaba a punto de hablar pero se detuvo.

En su lugar frunció el ceño “Como podemos saber que no miente?”.

Ante sus palabras Keyt mostró una sonrisa algo retorcida.

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