Para usar el Modo Noche debes estar Registrado e Iniciar Sesión.
A- A A+

DRE capitulo 73

Pregunta decisiva

Noctis está frente a una puerta.

Era una simple puerta.

No hay nada de especial en ella.

Pero al verla, sintió algo.

Más que cualquier otra cosa era vergüenza.

No venía a pedir perdón.

No venía a exigir nada.

En su lugar venía dar algo.

Eso no era razón de vergüenza.

Probablemente de orgullo.

Aún así eso no fue lo que causó su vergüenza.

Su actitud de hace poco no tenía sentido.

Pero… ¿Porqué pudo haber hecho tal cosa?.

Ni el lo sabía.

Quizá Brendan tenía razón.

Después de pensar un rato, dio tres golpes breves a la puerta.

Poco después se escuchó el ruido de resortes.

El ruido era débil y discreto.

No muy sencillo de notar.

Pero él escucho.

La puerta se abrió silenciosamente y una chica apareció en su visión mientras la puerta desaparecía.

Llevaba lentes, su cabello llegaba hasta unos centímetros bajó sus hombros.

La parte posterior cubría ligeramente su frente.

Lo suficiente para que su sello no se pudiera ver.

Sus ojos rojos

Ella acomodó sus lentes.

Curiosidad brilló en sus ojos.

“¿Noctis?”.

Noctis asintió débilmente.

Al ver sus ojos se sorprendió.

Sabía que sus ojos eran oscuros.

Pero esto sobrepasaba lo que se le había dicho.

Ella parecía pensar, mientras movía su cabeza.

“Noctis… Yo soy Tairy, ¿Qué te trae por aquí?”.

Entonces un par de ideas cruzaron su mente.

Tairy sonrió y antes que pudiera responder dijo “¿Vienes a ver a Wind?”.

Noctis permaneció en silencio unos segundos.

Entonces dijo “Sí”.

Tairy asintió y movió sus piernas, alejando su cuerpo de la puerta.

Ahí estaba Wind.

Acostada en la cama izquierda.

Sus dedos se movían.

No parecía hacerlo al azar.

Pero sus ojos estaban cerrados y no hacía más.

Tairy suspiró y dijo melancólica “Ella tiene un IANT, por otro lado yo solo tengo un VAAT”.

Una sonrisa figuró en el rostro de Noctis “Jajaja, así que no todo era suyo”.

A quien se refería era difícil saberlo.

En realidad…

Era claro que no se refería a ella.

Sus ojos se posaron en los ojos de Wind.

“El clásico, mejor no ir que llegar tarde”.

Tairy asintió “Claro”.

Noctis alzó ligeramente su cabeza y llevó sus ojos a Tairy.

“Me sorprende que lo admitieras tan fácilmente”.

Su postura era firme mientras dijo “No tengo razón para ocultarlo”.

Noctis balanceó ligeramente su mano derecha hacia Tairy.

Un impulso le hizo moverse hasta fuera de la habitación.

Entonces su postura se volvió débil y tímida.

Bajó su mirada y caminó hacia dentro de la habitación.

“… P… ¿Por qué?” dijo silenciosamente mientras daba pasos tímidos.

Al cruzar el margen de la puerta su postura se volvió firme nuevamente.

La timidez en su expresión desapareció y preguntó “¿Por qué?”.

Noctis sacudió su mano y suspiró “Nada en específico… Solo que me sonaba a síndrome de Darkin”.

Tairy levantó una de sus cejas “¿Síndrome de Darkin?”.

Noctis volvió su mirada a Wind “Sí… No es algo de lo que debas preocuparte”.

Se acercó lentamente a su cuerpo y no dijo nada más.

Tairy tampoco dijo nada… Solo suspiró.

Noctis movió su mano izquierda frente suyo.

Desplegando un teclado holográfico.

Escribió el texto con su mano derecha.

Al terminarlo, cerró su mano izquierda y el holograma desapareció.

Tairy miró sorprendida y dijo “Pensé que la despertarías tocando su mano o algo por el estilo”.

“No había razón para que lo hiciera”.

Tairy inclinó ligeramente su cabeza “A mí me pareció que estás evitando el contacto”.

Wind abrió sus ojos los cuales estaban algo tenues.

La claridad volvió y dijo “¿Noctis?”.

Noctis asintió.

Wind movió sus brazos para apoyarse en el derecho.

Después de acomodarse sonrió “¿De qué querías hablar?”.

Noctis abrió su palma frente a ella.

Una pequeña caja.

De un amarillento color.

Wind extendió su brazo y tomó el objeto.

“¿Qué es?”.

Noctis estaba a punto de hablar, en su lugar hizo una pausa y cerró sus ojos.

“Son… Pastillas”.

“¿Pastillas?” Wind preguntó mientras abría el paquete.

De el sacó una pastilla roja.

En esta había una pequeña inscripción, difícil de leer.

Atds-0946 BN.ic.sm.

Wind cerró sus ojos [Así que eso paso].

Abrió su boca y lanzó la pastilla.

Entonces bajó su mano de la cama.

Agarró una botella llena de agua y bebió un trago.

Entonces descansó su mano en la cama, junto al resto de su cuerpo.

Noctis mostraba en su rostro extrañeza.

Tairy suspiró “Así que eso ocurrió”.

Noctis dirigió su mirada al piso mientras suspiraba.

Lo que acaba de ocurrir le recordó las palabras del cuervo.

Su mente era muy débil.

Quería decir lo que hizo.

No podía hablar.

Aunque lo intentará solo lograría mover su boca.

Miedo, vergüenza, timidez, indecisión.

Todo ello lo había sentido antes.

Pero de manera separada.

Ahora todo se arremolinaba en su ser.

No había razón.

Tampoco lógica.

En su posición, otras personas habrían hecho algo parecido.

Al final apretó sus puños y suspiró nuevamente.

Cuándo Wind vio esto sonrió débilmente.

“¿Cuánto recuerdas de… La noche eterna?”.

Noctis se vio congelado un momento.

Muchas imágenes surgieron en su mente.

Pero una reververó en su consciencia.

_Parte 2_

Hundbert estaba deambulando fuera de la fortaleza.

De un segundo al otro el cielo se llenó de una gran presión.

Tan grande que parecía capaz de romper el espacio por encima de él.

Y por supuesto le obligó a arrodillarse.

Era una presión que no le permitía estar parado.

Al intentar observar, no pudo ver nada.

Pero sentía dos orígenes.

Ambos eran como planetas enteros.

Más sin embargo había uno más grande.

Era una escala simplemente incomparable.

Por encima del planeta había dos personas.

Zen y Xu.

Estaban separados por unos veinte metros.

Zen estaba viendo el planeta y un rastro de duda surgió en su ser.

“¿En serio crees que puede haber algo en este planeta basura?”.

Xu suspiró “Sí”.

Era casi inexistente, pero podía sentirlo.

Un hilo de energía primordial.

Habiendo energía primordial de por medio.

¿Cuántas personas no se anotarían aunque las posibilidades fueran mínimas?.

Es claro que solo una cantidad selecta de personas.

Xu siguió el rastro del hilo, lentamente se alejaron del lugar y Hundbert suspiró en alivio.

Por otra parte al final terminaron encima del océano.

Xu bajó en seguida.

Solo le tomó un segundo llegar a una isla.

Zen le siguió de cerca.

Claro tenía un as bajo la manga.

Su energía recorrió discretamente su cuerpo.

Xu no lo notó en absoluto.

Estaba concentrado buscando algo.

Y cuando lo encontró, su mano se sumergió en la arena.

De ahí sacó un objeto esférico.

Una pequeña perla de color amarillo.

Al inspeccionar dentro de ella, una frase se imprimió en su mente.

“Solo la codicia inconmensurable traerá la incertidumbre y desgracia que yace en esta perla”.

Xu aplastó la perla en su mano con toda su fuerza.

Pero como esperaba, no sufrió ningún rasguño.

Entonces movió su dedos y formó una pequeña grieta en la que lanzó la perla.

[Así que realmente existen las perlas del mal…].

Zen observó esto en silencio.

Sus ojos seguían las acciones de Xu.

Estaba por preguntar, pero simplemente retrocedió.

No había razón para molestarlo.

Ya lo había fastidiado antes, prefería no decir nada…

Xu suspiró profundamente.

Estaba enojado.

Su temperamento no era muy bueno para empezar.

Después del fallo de hoy las molestias con las que tuvo que lidiar hace poco, se podría decir que está cerca de explotar.

Sus ojos subieron hasta el cielo y ascendió en poco tiempo hasta la exosfera.

De ahí observó el planeta.

“Solo dos continentes eh…”.

Zen se acercó a él y dijo “Igual que el planeta sato”.

“Planeta sato…” ese lugar estaba lleno de recuerdos suyos.

Han sido ya unos cien años desde que fue por última vez…

Suspiró, realmente habían sido los años mas pacíficos.

Aún así no podía volver al pasado.

Quizá en un par de siglos pueda volver.

Cómo sea, dio media vuelta y comenzó a caminar.

Cada paso avanzaba ochenta kilómetros.

Zen suspiró mientras siguió sus pasos.

Sin embargo apenas cinco pasos después se detuvo.

Y preguntó “Zen, si yo me viera envuelto en una lucha contra mi padre por la razón que fuera, ¿De parte de quien estarías?”.

Entonces Zen se congeló instantáneamente.

Sus ojos se dirigieron a la estrella más cercana.

Y brillaron con algo de fuerza.

[No… No conozco prácticamente nada ninguno de ellos pero… Xu… Quizá… Una decisión que va a marcar el futuro…].

Sus ojos se llenaron de resolución.

“Tu padre…” Dijo en seco.

Xu volvió su mirada hacia él ligeramente “Como pensé…”.

Descarga:

Deja un comentario para mostrar que estuviste aquí:

Necesitas Iniciar Sesión para comentar.