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DRE capitulo 80

Temores irrelevantes

8 septiembre del 2553

Noctis despertó, el sol estaba a alrededor de dos tercios de su recorrido.

Sus ojos se movieron hasta el brazalete en su mano derecha.

Tenía grabada la forma de una luna llena rodeada de un anillo de fuego por detrás.

Definitivamente un eclipse lunar.

En el centro hay un botón, debajo, alrededor del brazalete una abertura cubierta por un vidrio azulado.

Encima del botón, también rodeando, una abertura cubierta por un vidrio rojo.

Uno producía el holograma, un proyector, mientras que el otro reconocía los movimientos, un escáner.

Noctis presionó el botón de encendido con su dedo índice derecho.

Lo primero que vio fue una pantalla plateada vacía, poco tiempo después, poco más de unos milisegundos los iconos aparecieron.

En la parte superior derecha la hora marcada fue tres con una de la mañana.

Debajo, casi al final de la parte inferior habían dos textos.

Sacudir por cinco segundos para entrar en modo de reposo.

Deslizar la mano frente al dispositivo para salir del modo reposo.

Sus ojos estaban fijos a la hora, cuando avanzó un minuto dijo “Huh”.

Entonces se levantó de la cama, sus ojos estaban algo nublados.

Vio algo borrosa la habitación, sin embargo pudo ver en plenitud todo.

Micael seguía dormido y al fondo hay una puerta.

Una puerta automática, detrás de ambas camas hay un armario, pegado a la pared.

A pocos metros está la puerta.

La habitación es bastante grande, nunca la observó en profundidad, pero podría ser redecorada, el color blanco en todas partes es aburrido.

De igual forma se dirigió hacia la puerta, esta como era de esperarse fue abierta apenas entró en el rango de detección.

Dentro hay un baño, algo rústico, con una regadera al lado…

Al fondo una entrada para la ropa sucia.

En realidad estas habitaciones son bastante grandes.

Si el tamaño era exagerado o no, no era de importancia.

Aunque eso probablemente justificaba que el edificio fuera tan grande a pesar de tener solo una cara.

Al entrar deslizó su mano por encima de un escáner en la pared, la luz encima de la puerta se tornó roja.

Alrededor de media hora después la puerta se abrió, Noctis salió con una toalla cubriendo su cuerpo.

Su cabello seguía mojado dejando gotas de agua por dónde pasará.

Sus ojos se movieron con pereza “Realmente volví a olvidarlo”.

Caminó lentamente hasta su armario, abrió las puertas de par en par.

Lo más notable son siete uniformes doblados.

Cinco pares de zapatos negros, así como cinco pares de calcetines.

Al fondo siete unidades de ropa interior.

Entonces tomó su uniforme, un saco y un pantalón negro con bordes dorados, cinco botones azules.

Finalmente una camisa gris, al verla su agarre se volvió algo extraño y suspiró.

Después llevó a su antebrazo izquierdo todo los demás “Hah, en realidad no puedo creer haber olvidado esto”.

El tiempo pasó, cuando Micael abrió sus ojos Noctis no estaba cerca en lo absoluto.

Apenas despertar lo primero que hizo fue oler su camisa.

“No huele mal lo hago en un rato… Después de regresar”.

Entonces encendió su brazalete y observó la hora.

Las cinco de la mañana “Mhm, es algo tarde pero… Aún puedo dormir una cuantas horas más”

Cerró sus ojos y se hundió en la calidez y suavidad de su cama.

No obstante… Repentinamente abrió sus ojos y dijo con una voz perezosa “Cierto, le había dicho que la visitaría… Puff”.

Levantó la parte superior de su cuerpo, sentándose en la cama mientras tallaba sus ojos.

Con un bostezo observó la puerta, “Quizá debería ir ahí, con el nuevo transporte debería llegar en poco tiempo… ¿Cómo siquiera puede pagar eso?”.

Sus ojos se movieron de lugar hacia su armario “Bueno, da igual”.

_Parte 2_

Tanto tiempo… Tantas cosas.

Lux siguió pensando y reflexionando, como si eso pudiera evitar el paso del tiempo.

Como si pudiera lograr salir de esta situación sin hacer nada.

Pero nada sucedió.

Nada lo iba a salvar, era una desición que debía tomar, si arriesgarse o no.

Sus decisiones, su personalidad, los eventos ocurriendo y que ocurrieron mientras vive, su propia vida.

Lo trajeron a este momento.

Debía decidir si hacerlo o no.

Era tan sencillo como arrojar una piedra.

Solo habían dos opciones, no era algo para pensar mucho.

Aún así ambas le afectaban de manera negativa.

De todas formas con lo lejos que ha llegado está claro que no puede abandonar sin consecuencias.

Pudo haber negociado o incluso escabullirse.

Después de todo, no habría causado está avalancha si no hubiera confiado demasiado en su fuerza.

Oh, que tonto había sido.

Pero se acercaba la hora de una ronda más.

Jefferson estaba lejos afilando una espada, el brillo que esta emitía era entre plateado y azulado.

Con un mango metálico cubierto por cuero.

Aquello con lo que tallaba el filo parecía ser una daga de diamante, o probablemente algo parecido.

“¿Aún no te has decidido?” dijo mientras movía su vista hacia lux.

Lux suspiró “No…”.

Jefferson volvió su mirada hacia su espada “Quizá huir de la decisión sea el camino más cobarde pero también el más realista”.

Lux no se movió ni dijo nada, solo observó frente a si, como perdido en la imagen frente a él.

Jefferson rió irónicamente “Aun así no puedes huir, no importa cuánto hagas, ni tampoco del resultado”.

Lux suspiró “Tienes razón, en realidad fuí un tonto al intentar hacer esto”.

Jefferson sacudió la cabeza “En realidad no dije eso, pero puedes entender lo que quieras”.

“Entonces… ¿Qué otra cosa pudiste haber dicho?”, Lux.

Jefferson detuvo su mano, a espada tenía un dilo increíble, aún así siguió tallando hasta este momento.

“Si tu eres un tonto, ¿Eso en qué me convierte al ayudarte?”.

Lux desvió su mirada mientas pensaba “Quizá un gran tonto”.

Jefferson negó instantáneamente “Tonto, faltó de cordura, estúpido, todo es irrelevante, tomaste una decisión y tienes que lidiar con las consecuencias, si te detienes no solo tendrás una mala reputación, será difícil construir acuerdos o relaciones con la ogch, además es posible que ellos no vean bien esto”.

Lux bufó por un momento “Y si sigo adelante, las consecuencias son impredecibles”.

Jefferson asintió “Básicamente, sí, aunque no es ni de lejos lo único que debe preocuparte”.

Lux enfatizó sus facciones “Otros asuntos… ¿Te refieres a ellos?”.

“Claro, nadie en el mundo sabe exactamente lo que hace con su vida, pero tú pareces especialmente perdido”.

El rostro de Lux decayó, mostrando desconcierto “Es posible que tengas razón”.

“Al final que hacer es tu decisión, así que solo concéntrate en eso… Además ya es hora”.

Lux revisó un reloj, colgado en la pared tras de él, después asintió “Otro enfrentamiento banal, antes me sentía motivado, huh”.

“Los tiempos cambian y las personas con ellos, aunque esto ha sido algo rápido”.

“Es un cambio menor, no es algo que celebrar, de hecho siento que me he vuelto más débil”.

_Parte 3_

El tiempo siguió pasando, a veces lento, a veces rápido, pero solo avanzaba.

Entonces… ¿No crees que haya alguna diferencia?” Micael dijo observando a una mujer frente a él.

Ambos están sentados en el suelo, dentro de una habitación.

Uno frente al otro, esa mujer es ni más ni menos que Susan.

A su lado una baraja de cartas y unas cuantas tiradas en el suelo.

Además en su mano derecha hay una, con un símbolo parecido al de un dragón grabado.

De esta se transmitió una imagen holográfica, un diamante de color rosado.

Este giraba sobre si mismo en medio de ellos.

Susan rascó ligeramente su cabeza, “¿Cuál podría ser además del color? Estamos hablando de un diamante y un diamante rosa”.

Micael suspiró profundamente “Según recuerdo el color se debe a errores estructurales”.

“…” un silencio que duró cinco segundos en extensión.

“Tiene sentido” dijo Susan mientras agarraba una carta “Este punto es tuyo”.

Una barra con números estaba encima de sus cabezas, repentinamente el número encima de Susan bajó de diez a nueve.

Entonces Micael tiró la que estaba en su mano.

La carta en la mano de Susan brilló durante una corta cantidad de tiempo.

Entonces la figura de una esfera dorada entró en los ojos de ambos.

“¿Cuál es la manera más sencilla de obtener un núcleo dorado de los tres reyes?” dijo claramente leyendo lo que estaba en la carta.

Micael cubrió su mejilla derecha con su mano izquierda, sobaba lentamente su mejilla mientras pensaba.

“En el nido de chugs, junto a un cadáver, en la ciudad gloria”.

El cuerpo de Susan se movió instantáneamente como si un golpe en su pecho le hubiera hecho desviarse “¡Mnh!”, finalmente cayendo al suelo.

Micael vio como el nueve encima de ella pasaba a ser un ocho “¿Es… Necesario que hagas eso?” dijo mientras la veía erguirse.

Susan cerró sus ojos y los abrió lentamente “La última vez cedí, pero está vez me quitaste vida, es por la inmersión”.

“Sí… Me refiero a ese ruido” Micael apuntó hacia ella, haciendo énfasis en su boca.

Susan suspiró mientras pensaba “Hmmh, es un gemido de dolor”.

Micael desvió su mirada “No creo que eso sea un gemido de dolor probablemente uhg o nhg e incluso agh… Pero ¿Mnh?”

Susan se balanceó de un lado a otro pensando “mhm, De hecho tienes razón, eso sonó más bien como si estuviera pensando”.

Micael suspiró “Supongo que en realidad no importa, voy a tomar una carta”.

Micael dirigió su mano hacia la baraja, aunque en medio del camino un ruido altisonante le hizo detenerse.

“¡Ya es hora! Vámonos”, Tairy salto fuera de su cobija y dijo aterrizando parada.

Micael desvió su mirada nuevamente y dijo, de tal forma que parecía contener su risa “Bueno para eso haría falta que te hubieras preparado, la ropa es lo más básico”.

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