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ISSTH – Capítulo 575

Capítulo 575: Mucho Tiempo Sin Verte

La joven parecía entender las palabras en sí mismas, pero no su verdadero significado. Miró a Meng Hao en silencio y luego bajó la mirada hacia la Fruta Espiritual en su mano.

Después de un largo momento, retrocedió unos pasos para apoyarse contra la pared de roca. Puso la fruta en la boca y se la comió. Luego, una sonrisa apareció en su rostro.

“No estoy segura de a qué te refieres exactamente cuando dices ‘próxima vida’…”, dijo con una leve sonrisa. “Todo lo que sé es que esta Xu Qing de quien hablas está verdaderamente bendecida.”

El viento de repente revolvió su cabello, el cual se acomodo detrás de su oreja.

Habiendo terminado de hablar, se sentó, respiró hondo y luego cerró los ojos. Sin más palabras, ocultó en sus ojos el brillo que no deseaba que nadie más viera.

Era una joven inteligente, más inteligente que la mayoría de las otras jóvenes de su edad.

Por la forma en que habló Meng Hao, ella podía decir que él se refería a algo relacionado con la muerte.

“Si usted y Xu Qing tienen un acuerdo para reunirse aquí…”, murmuró para sí misma, “si está destinada a despertarse dentro de mi cuerpo. Bueno, entonces… estoy dispuesta a dejar que eso suceda. Estoy dispuesta a dejar que te reúnas con ella aquí.”

En ese momento, en la Secta del Demonio Inmortal, durante esa fracción de segundo en que ella, por iniciativa propia, expresó tal disposición, se produjo repentinamente un cambio extraño.

Los Cultivadores del Cielo Sur entraron en el Segundo Plano a través de cuerpos anfitriones. Eso era algo que no requería el consentimiento de los propios cuerpos anfitriones. Después de todo, hacía mucho que habían perecido, y no eran más que cadáveres en el exterior.

Sin embargo… a pesar de haber estado muertos durante tantos años, el Plano Primordial del Demonio Inmortal era especial.

Sus espíritus existían dentro del plano, y esos espíritus… si estaban dispuestos, podían permitir que los Cultivadores externos asumieran completamente su identidad.

Hablando normalmente, las técnicas cultivadas con éxito por el cuerpo anfitrión, estarían disponibles para los Cultivadores del Cielo Sur como vagos recuerdos. Podían usarlos, pero no podían arrebatarselos.

Era como si fueran… forasteros.

Excepto que ahora, algo diferente estaba sucediendo. Se estaba produciendo un cambio, similar a una aprobación de pertenecía.

Los ojos de la joven se cerraron con fuerza, y ​​no se volvieron a abrir.

Todo estaba en silencio.

Meng Hao no habló. Se sentó allí con las piernas cruzadas, mirando hacia el cielo, esperando en silencio mientras pasaba el tiempo, esperando… a que Xu Qing se despertara.

Bajo su protección, nada le pasaría a ella, y nadie podría hacerle daño de ninguna manera.

Meng Hao no Cultivó ninguna técnica. Simplemente observó cómo la luz del sol se hacía más brillante en el cielo.

Observó a su alrededor, al mundo de la Antigua Secta del Demonio Inmortal. Dentro de su corazón, la sensación de ser parte de este lugar solo continuaba haciéndose más fuerte.

De repente se sintió muy envidioso de Ke Jiusi.

Envidiaba a la familia que Ke Jiusi tenía en esta Secta. Envidiaba a todos sus hermanos y hermanas. Envidiaba el hecho de que Ke Jiusi tenía amigos que incluso matarían por él. Sin embargo, lo que más envidiaba era… que Ke Jiusi tuviera un padre tan bueno.

Ke Jiusi tenía un padre que se inclinaba hacia atrás por él. Trabajaría duro detrás de escena para borrar los desastres cometidos por su hijo. Era un padre cuyo corazón tolerante podía aceptar cualquier error por parte de su hijo.

Y luego, estaba el cabello blanco que llenaba sus sienes, y el aura de muerte que hacía todo lo posible por esconder. Claramente, el padre de Ke Jiusi, el Paragon del Cuarto Pico, estaba llegando al final de su vida.

“Todo esto es solo una obra… y simplemente la estoy observando…”, pensó. “Pero si eso es cierto, entonces ¿Por qué deseo tanto ser parte de la obra, convertirme en una de las personas de aquí?”

Pensó en Ke Yunhai y en su mirada severa. En lo profundo de esa mirada, Meng Hao pudo sentir un profundo amor que de alguna manera lo hizo perder el rumbo. Pensó en el Monte Daqing y el Condado de Yunjie. Pensó en su propia infancia, y en su propio padre y madre.

En ese entonces, había sido muy feliz, sin ninguna preocupación en el mundo. Pero entonces el viento violeta barrió el condado de Yunjie, y todo desapareció.

“¿Quién es mi padre…?”, Pensó. Mientras miraba hacia el cielo, su estado de ánimo se hundió. “¿Sigue vivo en el mundo? ¿Sabe que su imagen todavía existe en mis pensamientos, en mis recuerdos?”

Sumergido como estaba en este mar de amargura, Meng Hao sacó una jarra de alcohol de su bolsa de almacenamiento. Se la llevó a los labios y tomó un largo trago.

“Papá. Mamá. ¿Sabéis que ya estoy empezando a olvidar cómo se ven…? Han pasado demasiados años. La imagen de sus rostros comienzan a desvanecerse.”

“No quiero que sea así. Es justo lo que pasa cuando pasa el tiempo. A veces quiero aferrarme a esas imágenes, pero no puedo… Realmente envidio a Ke Jiusi…” Meng Hao tomó otro largo trago de alcohol que le quemó a medida que se deslizaba por su garganta.

Meng Hao rara vez entraba en un estado de ánimo como este. A partir del año en que su padre y su madre desaparecieron, no tuvo más remedio que aprender a ser independiente y fuerte.

Sin embargo, en este momento, debido a Xu Qing, había comenzado a pensar en el pasado. Los recuerdos del Dominio Sur, del Monte Daqing y la relación entre Ke Jiusi y Ke Yunhai, todos encajaron dentro de él. No pudo evitar pensar en el condado de Yunjie, en su feliz infancia y en sus padres.

De repente se sintió como si hubiera entendido este tiránico pantalones de seda, Ke Jiusi. Si Ke Jiusi realmente estaba vivo, quizás después de todos estos miles de años, esta Antigua Secta del Demonio Inmortal destruida era el único lugar donde realmente existía.

Nunca se había ido. Él estaba aquí para proteger a la Secta, para proteger el Cuarto Pico. Año tras año, por una eternidad, estaba aquí para proteger esa Tierra Pura que existía en su corazón.

Lo más probable es que la gente que rodea a Meng Hao en la Secta del Demonio Inmortal, nunca pudiera imaginar cómo sería Ke Jiusi decenas de miles de años más tarde.

“Vio morir a su padre. Vio a su Secta volverse desolada. Vio como sus amigos perecían. Al final, fue testigo de la destrucción absoluta de la Secta.”

“Si yo fuera él, ¿Qué haría…?” Pensativo, Meng Hao tomó otro largo trago. La tarde estaba cayendo. Había pasado un día entero mientras Meng Hao se sumergía en sus emociones.

“Ke Jiusi me envió de vuelta aquí, a la era en que su padre se estaba muriendo. Creo que entiendo… lo que él quiere que haga.” Una mirada de iluminación llenó sus ojos. Estaba levantando la jarra de alcohol para tomar otro trago cuando, de repente, una mano se extendió por detrás de él para agarrar su muñeca ligeramente.

Mientras giraba la cabeza, sintió que alguien lo abrazaba con fuerza por detrás. Se sentía como el abrazo de la Cueva del Renacimiento, ese abrazo que estaba lleno del miedo a la pérdida.

Una sonrisa estalló en el rostro de Meng Hao. Él no habló, sino que, más bien, permitió que la bella mujer detrás de él lo abrazara.

Ella se apretó contra su espalda, como si intentara escuchar el latido de su corazón.

Era como si la única forma en que ella pudiera demostrar que todo lo que estaba sucediendo era real… era escuchar el latido de su corazón. Quizás todo a su alrededor era un sueño, pero dentro de ese sueño, los dos se tenían el uno al otro.

“Pensé que cuando te viera, tendría el mundo. No sabía que en tus sueños ya me tenías.”

Estaba anocheciendo, y una suave luz naranja brillaba sobre el Cuarto Pico, creando sombras oscuras en el lado opuesto de la montaña. Dentro de esas sombras oscuras había dos personas, abrazándose.

Parecían desear que el tiempo se detuviera para siempre. Su anhelo, su promesa, ya no eran como la arena flotando en el viento.

Pasó mucho tiempo. Pronto, el cielo estaba oscuro. Meng Hao miró a la mujer delante de él. Las características que tenía eran diferentes de las de Xu Qing, pero el alma era la misma de siempre.

“Estás despierta…”, dijo.

Debido a que su alma era diferente, sus rasgos faciales de repente parecieron cambiar un poco. Se volvió más fría, menos tímida y nerviosa. Ella se hizo más simple. Menos extraña.

Ella era Xu Qing.

Ella no era inteligente como Han Bei. Ella no era increíblemente hermosa como Chu Yuyan. Ella era Xu Qing. Sencilla y fría, como su corazón. Cuando amaba a alguien, no necesitaba una razón. Ella solo necesitaba saber que de alguna manera, esa persona era parte de ella.

Llevaba la túnica de un discípulo de la Secta Externa y tenía un cabello largo y hermoso. Sus rasgos eran delicados y, aunque no podían describirse como inmaculados, hicieron que Meng Hao pensara en esa persona que siempre estaba en su corazón… Su Hermana Mayor Xu.

Xu Qing miró a Meng Hao, y una sonrisa apareció en su rostro. Se podía ver un calor en sus pupilas, así como anhelo y más de cien años de recuerdos. Miró a Meng Hao y recordó su pasado.

Tenía la mirada de alguien que había experimentado grandes cambios, y ya no era joven e inexperta.

Ella miró a Meng Hao durante mucho tiempo. Ella no preguntó por qué él estaba aquí, ni ella se sorprendió al verlo aquí cuando se despertó.

Era como si para Xu Qing, no importara dónde viera a Meng Hao o cuándo. Cada vez que se encontraba con él, se sentía cómoda y tranquila.

“Rodeado de multitudes bulliciosas, me miras, te miro y nos sonreímos.”

Era como si una reunión así hubiera pasado un millón de veces por ella. Era como si de principio a fin, incluso en ese momento en el Mar Violeta, ella tuviera plena y absoluta fe en que los dos se reunirían de nuevo algún día.

“¿No te sorprende?” Dijo Meng Hao, sonriendo.

“¿Por qué me sorprendería?”, Dijo, sacudiendo la cabeza y sonriendo. “Hiciste una promesa e hicimos un acuerdo… para reunirnos de nuevo.”

Cuando Meng Hao la miró, gran parte de la amargura en su corazón se desvaneció y su sonrisa se ensanchó.

Esta era Xu Qing. Sencillamente, Xu Qing.

Ella creía que se reunirían de nuevo. Debido al acuerdo entre ellos, no importaba cuándo o dónde estuviera, ella no se sorprendería. Todo era debido a su firme creencia.

“Han pasado muchos años… ¿Has estado bien?” Preguntó ella suavemente. Para ella, Meng Hao podría ser unos años más joven que ella. Sin embargo, a pesar del hecho de que pasaron más de cien años, su imagen nunca abandonó su corazón.

Nunca podría olvidar esa vez que lo vio mientras él se inclinaba sobre el borde del acantilado, sujetando una cuerda para Wang Youcai y los demás, y al mismo tiempo, burlándose de ellos.

Ella nunca podría olvidar cómo se veía él en la antigua Tierra Bendita, cuando él estaba de pie frente a ella de manera protectora en su momento de impotencia.

Aún más inolvidable fue el momento en la Secta Tamiz Negro cuando, después de fusionarse con Matriarca Fénix, se había despertado. Meng Hao había estado a punto de abandonar la Secta cuando él se volvió y le sonrió.

Nunca en su vida sería capaz de olvidar lo que sucedió fuera de la Cueva del Renacimiento.

Si los secretos podían contar como emociones acumuladas entre dos personas, entonces ella y Meng Hao tenían muchos. Había muchos secretos que solo los dos podían entender.

“Fui a las Tierras Negras y al Desierto Occidental…”, dijo Meng Hao con una sonrisa. El viento de la tarde sopló y despeinó el cabello de Xu Qing, Meng Hao se estiró y agarró su muñeca.

Ella bajó la cabeza, una leve sonrisa se curvo en sus labios.

“Yo también…”, dijo ella, mirándolo de nuevo.

“Lo sé.”, respondió él, sonriendo.

La suave luz de la luna brillaba sobre ellos dos, cubriéndolos como una capa de arena plateada. El hermoso viento levantó su largo cabello.

De repente, Xu Qing miró a Meng Hao y se quedó boquiabierta de asombro al darse cuenta de algo. En su rostro apareció una expresión extraña.

“Espera…. ¿Por qué… por qué te ves igual que antes?”

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