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KJN – Capítulo 05

Capítulo 05 – Miembro Real de la Orden y Personas con la Maldición

Edición por Paris_117

Un hombre caminaba solo por un oscuro túnel subterráneo.

Su edad rondaba a mediados de los treinta años. Con un cuerpo bien entrenado y ojos agudos. Peino su canoso cabello hacia atrás.

Sus pasos se detuvieron cuando llegó al final del túnel. Delante de él estaba una puerta protegida por dos soldados.

“¿Está la chica Kagenou dentro?”

“Sí, Olba-sama.”

El soldado al que se dirigió lo saludó, y luego abrió la puerta.

“Mi lord, por favor, tenga cuidado ahí dentro. Aunque este restringida, es extremadamente agresiva.”

“Hmph, ¿quién te crees que soy?”

“¡! ¡Lo siento mucho, mi lord!”

Olba cruzo la puerta y entró.

La habitación era una cárcel subterránea con paredes de piedra. Solo una chica estaba sujeta a la pared con cadenas de sellado mágico.

“Tú debes ser Claire Kagenou.”

Con la voz de Olba, la chica llamada Claire levantó la cabeza.

Era una mujer muy hermosa. Como había sido secuestrada mientras dormía, todavía llevaba un delgado negligé que no podía ocultar sus abultados pechos ni sus exquisitos muslos. Con su cabello negro como la seda y cortado en línea recta detrás de su espalda, la chica miró a Olba con ojos llenos de voluntad.

“He visto tu cara en la capital real antes. Si mal no recuerdo, usted es el vizconde Olba, ¿no?”

“Hou, estuviste con la Guardia Imperial antes… Ah, no, ¿fue en el torneo durante el Festival del Dios de la Guerra?”

“Festival del Dios de la Guerra, heh. Oh, sí, esa vez que la princesa Iris te destrozó en todos los sentidos.”

Claire se rió con alegría.

“Hmph, estaba dentro de los límites de un combate, y por lo tanto no significaba nada. En una verdadera batalla, no hay forma de que pierda contra ella.”

“Nada sería diferente en una pelea real, oh Vizconde Olba que perdió en la primera ronda del torneo.”

“Idiota. Ni siquiera sabes el honor que es estar en el escenario de ese torneo, niña ignorante.”

Olba miró furioso a Claire.

“Podré estar en ese escenario dentro de un año.”

“Lástima por ti, no te queda un año.”

Las cadenas que restringían a Claire se estremecieron.

Inmediatamente después, los dientes de ella crujieron justo antes del cuello de Olba.

Si Olba no hubiera inclinado la cabeza un poco, entonces su arteria carótida podría haber sido arrancada en ese mismo momento.

“Quien no podrá vivir un año más, ¿seré yo? ¿O serás…. tú? ¿Quieres apostar?”

“No hay necesidad de apostar, Claire Kagenou.”

El puño de Olba se estrelló contra la barbilla debajo la sonrisa temeraria de Claire.

Se estrelló contra el suelo de piedra, pero su intensa mirada nunca abandonó a Olba.

Olba bajó la mano, habiendo sentido menos resistencia en su mano de la que esperaba.

“Saltaste hacia atrás.”

Claire sonrió audazmente.

“¿Había una mosca en la habitación?”

“Hmph, parece que no solo te dejas llevar por tu gran capacidad mágica.”

“Me enseñaron que la magia no se trata de cantidad, sino del control.”

“Qué buen padre tienes.”

“Nunca aprendí nada de ese calvo. Fue mi hermanito.”

“¿Hermano….?”

“Mi impertinente hermanito. Cada vez que peleamos, yo gano. Aunque siempre estoy aprendiendo de la espada de mi hermano pequeño. Pero el nunca aprende nada de mi espada. Por eso me meto con él todos los días.”

Eso dijo Claire en tono travieso.

“Qué hermano más joven tan lamentable. Eso me convertiría en un aliado de la justicia que lo salvó de su tiránica hermana mayor. De todos modos, ya basta de bromas sin sentido.”

Olba aclaró su garganta y fijó su mirada en Claire.

“Claire Kagenou. Últimamente, ¿has sentido algo extraño en tu cuerpo? Por ejemplo, tu control sobre la magia, o salud inestable, o un dolor agudo cuando intentas usar magia, o putrefacción negra que aparece en partes de tu cuerpo? ¿Alguno de esos síntomas te recuerdan algo?”

“Después de todo el trabajo de secuestrarme, ¿lo que querías era jugar al doctor?”

El borde de los labios brillantes de Claire se elevó en una sonrisa de desprecio.

“Yo también tuve una hija. No deseo emplear medios más violentos. Responder a mis preguntas honestamente nos llevaría al mejor resultado para ambos.”

“Ohh, ¿es eso una amenaza? Desafortunadamente, tengo una personalidad que me hace querer negarme rebajarme cuando me amenazan. Incluso si mi cabeza entiende que no sería lógico hacerlo.”

“¿Así que quiere decir que no tiene intención de cooperar?”

“Quien sabe~”

Olba y Claire se miraron fijamente.

La primera que rompió el silencio fue Caire.

“Muy bien. No es nada grave, así que te lo diré. Mencionaste inestabilidad con mi cuerpo y mi magia, ¿verdad? Ahora estoy perfectamente bien, aparte de estas cadenas.”

“¿Ahora?”

“Sí, ahora. Fue hace un año cuando tuve esos síntomas que mencionaste.”

“¿Quieres decir que ya no los tienes? ¿Se fueron solos?”

Hasta donde Olba conocía, nunca ha habido un caso de [eso] siendo sanado.

“Hmm, realmente no hice nada esp-………. oh cierto, mi hermanito me hizo hacer algo que él llamó ¿«estiramiento»? Realmente no conozco los detalles, pero me pidió que lo practicara, y antes de que me diera cuenta mi cuerpo volvió a estar en óptimas condiciones.”

“¿«Estiramiento»? Pero el hecho de que hayas tenido los síntomas antes significa que no hay duda de que eres compatible.”

“¿Compatible? ¿Con qué?”

“No hay necesidad de que lo sepas. De todos modos, pronto estarás destrozada. Ahh, entonces también tendré que investigar a tu hermano…….”

De repente, algo chocó contra la nariz de Olba e interrumpió sus palabras.

“¿Guh?”

Olba se recargo en la puerta, mirando a Claire mientras suprimía la hemorragia nasal.

“¡Claire Kagenou, maldita perra….!”

Las cuatro extremidades que estaban supuestamente restringidas, por alguna razón su brazo izquierdo se encontraba actualmente colgando en libertad, con sangre goteando de él.

“¿Te arrancaste tu propia carne y te dislocaste los dedos….?”

Las cadenas que la ataban no eran cadenas normales, sino cadenas de sellado mágico. En otras palabras, Claire había usado pura fuerza bruta para rasgar su propia piel, aplastar los huesos de sus dedos, y así liberar su brazo de las cadenas. De esa manera había podido golpear a Olba.

Olba estaba muy sorprendida por ese hecho.

“¡Si le pasa algo, nunca te lo perdonaré! ¡¡Te mataré a ti, a tus seres queridos, a tu familia, a tus amigos y a todos los demás que signifiquen algo para ti….!! ¿…?”

El golpe de Olba aterrizó en el estómago de Claire. Atada por las cadenas de sellado mágico, Claire no tenía forma de eludir el golpe mágico de Olba.

“¡Mocosa!”

Olba escupió sobre el cuerpo retorcido de Claire.

La sangre que fluía de la mano izquierda de Claire se acumulaba en una mancha roja oscura sobre el suelo.

“No importa. Ahora deberías entender…”

Murmurando así, Olba se acercó a esa sangre. Pero justo en ese momento, un soldado se apresuró sin aliento a entrar en la habitación.

“¡Olba-sama, es terrible! ¡Tenemos intrusos!”

“¡¿Intrusos?! ¡¿Cuántos?!”

“¡Desconocido! Parecen ser pocos en número, pero nos están aplastando por completo.”

“¡Kuh, muy bien, saldré yo mismo! ¡Retrocedan y establezcan una formación defensiva!”

Después de chasquear la lengua una vez, Olba se dio la vuelta.

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