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KJN – Capítulo 07

Capítulo 07 – Una simple lección de combate, poder a estilo de las sombras (¡¿Con sólo eso también eres una «Eminencia de las sombras»?!)

Edición por Paris_117

“Estoy perdido.”

Murmuré mientras deambulaba por una instalación subterránea sin un alma a la vista.

Todo había estado bien cuando nos reunimos y mientras nos escabullíamos en este escondite. Pero luego me aburrí peleando con los insectos, así que pensé en seguir adelante y ser el primero en encontrar al jefe. Pero entonces resulto de esta manera.

Huh, e incluso había practicado mis líneas para cuando me encontrara con el jefe. Pero aún así, esta instalación es enorme. Supongo que esta vez fueron bandidos los que ocuparon una instalación militar abandonada.

“¿Nn?”

En ese momento. Siento la presencia de alguien que se acerca desde el otro lado del pasillo subterráneo.

Después de un rato, el otro lado también me nota y se detienen a cierta distancia de mí.

“Pensar que se anticiparon hasta a esto….”

Era un tipo con prominentes músculos. Y por alguna razón, sus ojos brillaban de rojo. ¿Qué demonios es eso? ¡Es tan genial! ¿Puede disparar rayos de sus ojos?

“Pero es una sola persona. Esto será fácil.”
[Paris_117 jajajaja pobre iluso xD]

El tipo de ojos rojos muestra una sonrisa retorcida y luego desaparece. O eso le parecería a una persona normal, solo se estaba moviendo rápidamente.

Pero, bueno.

Detengo la espada del Ojos Rojos con una sola mano.

Ya que sabía desde donde atacaría, esa velocidad no representaba una amenaza realmente. Además, el poder se trata de cómo se usa.

“¡¿Qué…?!”

Empujando ligeramente el hombro del sorprendido Ojos Rojos, tomo distancia.

Poseía incluso más magia que Alpha. Pero desafortunadamente, no sabe cómo controlarla en absoluto. Es sólo un imbécil con mucha magia.

Lo cierto es que no me gusta mucho el estilo de lucha brutal que simplemente se basa en el dopaje con magia para aumentar la fuerza y la velocidad. Por supuesto, no hago caso omiso de la importancia de las especificaciones físicas. Si realmente me viera obligado a elegir entre el poder o las técnicas, entonces elegiría el poder sin dudarlo. No hay valor en las técnicas si no hay poder. Pero la forma imperfecta y deformada de luchar, basados únicamente en especificaciones físicas como la fuerza simple, la velocidad simple y el tiempo de reacción simple, que hace caso omiso de los detalles y renuncia por completo a ellos, ese tipo de estilo de lucha es algo que realmente odio.

Las especificaciones físicas son genéticas, pero las técnicas constituyen el esfuerzo. Es por eso que yo, y la «Eminencia de las sombras» que pretendo ser, nunca perderían en el área de las técnicas. Aplico técnicas a mi fuerza, aplico esquemas a mi uso de velocidad y busco posibilidades con mi tiempo de reacción. Las especificaciones físicas son importantes, seguro, pero yo nunca pelearía estúpidamente confiando únicamente en ellas. Se podría decir que esa es mi estética en lo que respecta a la batalla.

Por eso estoy un poco molesto con este retrasado dopado mágicamente.

Así que le daré una pequeña lección, sobre la forma correcta de usar la magia.

“Lección 1.”

Levanto mi espada slime, y camino hacia él.

Un paso. Dos pasos. Luego el tercer paso.

En el momento en que di mi tercer paso, Ojos Rojos blandió su espada. Ese es su maai.

En ese momento, acelero.

Sólo usando una pizca de magia – me concentré sólo en mi pie, comprimí la magia, y luego la liberé de golpe.

Eso fue todo.

Con sólo eso, la explosión de la magia comprimida me impulsa hacia adelante con gran fuerza.

La espada del Ojos Rojos se balancea por el aire.

Pero ya ha entrado en mi maai.

Ya no necesito velocidad. Tampoco necesito fuerza. Ya ni siquiera necesito magia.

Acaricio el cuello de Ojo Rojo con mi hoja de oscura.

Le rebano un pequeño trozo de piel en el cuello.

Después de dejar una línea roja en el cuello de Ojos Rojos, abandonó mi maai.

Al mismo tiempo, la espada del Ojos Rojos apenas me roza la mejilla.

“Lección 2.”

Volví a correr hacia delante junto con Ojos Rojos que apartaba su espada.

Esta vez, no uso magia.

Es por eso que Ojos Rojos es mucho más rápido.

Pero por muy alta que sea su velocidad, no puede atacar al mismo tiempo.

Por ello es que él se aproxima.

Es un mero medio paso.

Una distancia casi insignificante. Una distancia que está lejos para mí, pero cerca para él.

Un momento de silencio.

Ojos Rojos estaba confundido.

Puedo verlo.

Al final, Ojos Rojos decide retirarse.

Yo lo sabía.

Ya había leído en el movimiento de su magia que esa sería su elección.

Por eso, aunque Ojos Rojos es más rápido, soy yo quien se mueve primero.

Me acerco esa distancia más rápido de lo que él se retira, y la punta de mi espada acaricia su pierna.

Un poco más profundo que la última vez.

“¡Kuh…..!”

Ojos Rojos deja salir un gruñido de dolor, y luego se retira aún más.

Elijo no perseguirlo.

“Lección 3.”

Esta sesión de tutoria no ha hecho más que empezar.

 

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¿Eh sentido alguna vez tal desigualdad en fuerza? Eso pensó Olba mientras su cuerpo era cortado una y otra vez por la espada negra.

Incluso cuando estaba peleando con esa elfa que se llamaba a sí misma Alpha, incluso cuando había peleado y perdido contra esa princesa en el Festival del Dios de la Guerra, no sintió una diferencia tan grande.

Si realmente tuviera que hacer una comparación…….. Sería en su infancia, cuando apenas había empezado a tomar la espada y se enfrentaba a su maestro. El niño contra el maestro. Principiante contra experto. Donde la palabra “combate” ni siquiera es aplicable.

Lo que sentía en este momento era exactamente lo mismo que en aquel entonces.

Su oponente, un chico joven que de ninguna manera parecía fuerte. Como mínimo, Olba no podía sentir la presión de cuando había luchado contra Alpha. Si realmente tuviera que resumirlo en una sola palabra, sería “natural”. Su postura, su magia, su destreza con la espada, cada cosa en su oponente era natural. No había nada importante en cuanto a su fuerza o velocidad o cualquier otra cosa. No, era simplemente que no necesitaba nada de eso. Su espada era pura y perfecta, manejada sólo con habilidad.

La abrumadora ventaja de Olba en cuanto a capacidad mágica estaba siendo anulada sólo por habilidad.

Por eso estaba sintiendo una sensación absoluta de derrota.

El hecho de que Olba siguiera en pie, que siguiera vivo, se debía únicamente a que su oponente así lo tenía decidido. Si en algún momento cambiaba de opinión, la vida de Olba se extinguiría en una fracción de segundo.

Olba en su estado actual podía curar todas las heridas que no fueran fatales. Por supuesto, existía un límite, y también tenía muchos efectos secundarios negativos.

No obstante, después de haber perdido una gran cantidad de sangre, con la carne rebanada y los huesos despedazados, incluso él necesita tiempo para recuperarse.

A pesar de estar en tal peligro, Olba seguía vivo.

No, se le permitía seguir viviendo.

Así que Olba pregunto.

“¿Por qué….?”

¿Por qué me dejas seguir viviendo?

¿Por qué eres tan hostil conmigo?

¿Por qué eres tan fuerte?

Entonces, ¿por qué?

El joven, vestido de negro, sólo miro a Olba.

“Acechando en las sombras, cazando las sombras. Esa es la única razón por la que existimos.”

Era una voz profunda, de alguna manera teñida de tristeza.

Sólo a partir de eso, Olba logro determinar la identidad del niño.

“Tú, tú planeas resistirte a…. ¿«Eso»?”

En este mundo, existían seres a quienes la ley no puede juzgar. Olba lo sabía, y se veía a sí mismo como parte de ellos.

Poder. Privilegio. Y rostros ocultos.

La luz de la ley no podía llegar hasta los confines del mundo.

Incluso mientras disfrutaba de ese beneficio, Olba mismo era humillado por los que se encontraban por encima de él, siendo aplastado por ellos.

Así que Olba había buscado mayor poder… y había caído.

“Incluso si eres tú, e incluso con todos ustedes… no importa cuán fuertes sean, no pueden ganar. La oscuridad de este mundo…. es mucho más profunda de lo que puedas imaginar.”

Por ese motivo Olba susurro tales palabras.

No era una advertencia, sino un deseo. Un deseo de que este joven, también se rompiera, lo perdiera todo, se hundiera en la desesperación. Pero al mismo tiempo, temía que su deseo no se cumpliera. Simple orgullo y envidia.

“Entonces me zambulliré. No importa cuán profundo necesite.”

No había espíritu de lucha en su voz, ni un vigor ardiente. Sólo una plena confianza en sí mismo, y una resolución inquebrantable.

“Lo dices tan fácilmente, mocoso.”

Olba no podía aceptar eso.

No podía aceptarlo en absoluto.

Porque eso era lo que antes Olba pretendía, pero se había roto.

En ese momento, Olba decidió cruzar esa última línea. Saco una pastilla del bolsillo de su pecho y luego se la trago.

Olba ya se había resignado a que no podría salir vivo de ese lugar. Por lo tanto, usaría su propia vida para enseñar a este mocoso.

Sobre la oscuridad de este mundo.

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