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KJN – Capítulo 84

Capítulo 84 – Un último deber

Edición por Paris_117

Que «esa» Iris Midgar hubiese caído con un solo golpe de espada.

Ante esa realidad, Doem se encontraba simplemente en un estado de shock.

Como residente del «Mundo Oculto», Doem conocía potencias más fuertes que Iris Midgar. Pero, ¿el más fuerte que conocía poseía la fuerza para derribar a Iris Midgar de un solo golpe?

No.

Sin tomarla desprevenida, sin coincidencias, eso sería imposible.

En otras palabras, eso era algo que no podía suceder.

Ser capaz de derrotar a Iris Midgar de un solo golpe convertía a Jimina en el espadachín mágico más fuerte que conocía Doem.

¡Qué….. Joven!

El haber sido sobrepasado por alguien mucho más joven que él hería su orgullo aun más.

El shock en el corazón de Doem, antes de que lo notara, se había convertido en ardientes celos.

Su cabeza rechazaba y negaba a Jimina.

Debía haber una razón para explicar la derrota de Iris. Aunque no fuera una coincidencia, existía la idea de la compatibilidad en el combate. Resultando entonces que Iris era el tipo de luchadora contra la que Jimina podía luchar fácilmente. Tal vez.

Además de eso, los extraños movimientos de Iris parecían sospechosos. Repentinamente se detuvo como si estuviera en guardia contra algo, dando vueltas sin sentido alrededor de Jimina. Tal vez Iris estaba en mal estado, o Jimina se aprovechó de alguna de sus debilidades.

Tenía un millón de razones para que la cabeza de Doem negara la fuerza de Jimina.

Pero, a pesar de eso.

Los instintos de Doem ya se habían inclinado ante la espada de Jimina.

Había comprendido que existía una gran diferencia entre el mundo que podía ver y el mundo que Jimina veía.

Sus teorías y maneras de pensar con respecto a la batalla eran fundamentalmente diferentes. Incluso si se entrenaba durante varios cientos de años más, aún no sería capaz de alcanzar a ese joven. Así es como había sido pulida la espada de Jimina. Su espada, que parecía una convergencia entre los puntos fuertes de todos los tipos de espada, había sido refinada hasta el punto de ser una forma de arte de un valor incalculable.

Pensando todo eso mientras negaba la fuerza de Jimina, él también admiraba la espada de Jimina, como un niño pequeño.

Así como había admirado a su maestro en su juventud. La espada de Jimina poseía algo que podía atraer a todos los espadachines.

Doem rechino los dientes.

De ninguna manera reconocería a ese joven.

Aún no había confirmado que ese joven fuese el más fuerte.

Doem conocía muchos realmente poderosos. No obstante, aún no había alcanzado los niveles más altos de la Orden.

Por eso el título de «él más fuerte» no le pertenecía a Jimina.

“Beatrix-sama, ¿qué le pareció este combate?” Le pregunto Doem, deseando desesperadamente palabras que negaran a Jimina.

Los ojos verdes de Beatriz miran a Jimina desde lo más profundo de su túnica. En sus ojos había un inconfundible… aprecio.

“….quiero pelear contra él.”
[Paris_117 si… un poco mas y mi predicción se realiza xD]

“¿Hah?” Pero justo cuando Doem estaba a punto de pedirle que explicara sus palabras, el lugar retumba con fuerza.

Doem miro hacia la arena, y vio a……..

“Rose Oriana…….” La expresión de Doem se transformo en una mueca de desprecio.

Así que ella había aparecido.

Como había pensado, era una mujer tonta. Ya era demasiado tarde tanto para el Reino de Oriana como para el rey de Oriana. El rey títere ya no era más que una simple cáscara vacía. Gracias a ello, Doem tenía a todo el país a su alcance. Para ser incapaz de entender eso y de mostrarse tranquilamente, Rose era demasiado blanda de corazón para ser una princesa.

Doem se cubrió la boca para ocultar su retorcida sonrisa, y luego avanzo junto con el rey de Oriana.

“Mi amada princesa Rose. Por fin has vuelto a mí.”

Había una escalera que conducía directamente desde los asientos especiales hasta la arena. Doem y el rey de Oriana se dirigieron hacia abajo.

“Oh mi querida Rose, has vuelto. Ven, ven a mí.” El rey de Oriana hablo según las instrucciones de Doem. Sus palabras no tenían sentimientos pues no eran más que las palabras de una marioneta.

Mientras bajaba las escaleras, Doem envío instrucciones a sus subordinados con los ojos, para que se prepararan a capturar a Rose en cualquier momento.

Rose subió los escalones.

“Padre, he venido a disculparme. Porque lo que ha pasado, y lo que pasará… He cometido un error, y seguramente volveré a cometer otro. Pero yo, como princesa del Reino de Oriana, y también como tu hija…. avanzare por el camino en el que creo.” La voz de Rose temblaba. Sus ojos estaban llenos de lágrimas. Sin embargo, la resolución en sus ojos era firme.

Doem lo noto en una fracción de segundo, y retrocedió. Primero dejo que el rey fuera por delante. Con el rey como escudo, esa mujer no podría hacer nada. Mientras tuviese a su rey marioneta, el plan de Doem irá bien.

“Te perdono por tus pecados.” Le dijo el rey de Oriana. Doem no había dado tales instrucciones.

“Muchas gracias, padre.”

Todo lo demás exploto en un instante.

La espada de Rose resplandeció desde la vaina en su cintura, y Doem se escondió detrás del rey por reflejo.

Los subordinados de Doem se pusieron en movimiento.

Pero Rose era demasiado rápida.

Los ojos de Doem se abrieron por el shock.

“¡¿Qué…?!”

Dejando atrás todo a su paso, la espada de Rose había atravesado el corazón del rey de Oriana.

“Como princesa y como hija… este es mi deber final.”

Los brazos del rey, que parecían estar tratando de abrazarla, cayeron impotentes a medio camino. La espada de Rose había atravesado el corazón del rey, saliendo incluso por detrás y apuñalando el estómago de Doem.

“Gracias por todo hasta ahora, padre.” Entonces ella saco su espada.

Ríos de sangre brotaron del corazón del rey, y este se derrumbo.

Lágrimas finalmente caían por sus ojos.

“¡¡¡¡¡¡¡T-TÚ MALDITA PEEEERRAAAAAAAA!!!!!!!” Grito Doem.

La sangre también salía del estómago de Doem, pero no era una herida mortal.

Su ira era por la pérdida de su marioneta. El plan de Doem…. había sido destrozado.

“ATRÁPENLA EN ESTE INSTANTE.”

Sus subordinados se precipitaron hacia ella.

Rose no mostro ningún movimiento para escapar.

Ella giro la punta de su espada hacia su propio cuello, para luego mirar sonriendo a Doem.

No me digas………

Toda la sangre se dreno de la cara de Doem.

“N-NO, ¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!”

Pero justo en el momento en que Rose puso fuerza en sus brazos.

“…….¿Así que esta es tu elección?” Con un solo destello, tan hermoso como una obra de arte, desapareció la espada de Rose, junto con todas las demás espadas que la rodeaban.

El que estaba ahí de pie era aquel joven de aspecto común, Jimina.

“T-tú eres….”

Pero en sus manos llevaba una hoja negra, más oscura que las sombras de la noche.

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