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MNU – Capítulo 4.5

CAPÍTULO 4.5

BAJO LA MIRADA DE ELLA.

Hace mucho deje de ser yo…

… e intente convertirme en algo que quisiera ser, pero que fue imposible.

Siempre tuve problemas para relacionarme con los demás.

Desde niña fui tímida y muy reservada.

Las demás niñas siempre me molestaban y continuamente fue así aun estando en la secundaria, me convertí en una marginada, sombría y llena de problemas emocionales.

Mi apariencia muy ñoña daba para todas esas burlas, incluso tuve tendencias suicidas, pero al final me convertí en una cobarde de la vida… y de la muerte.

A inicios de la primavera me transferí a la escuela secundaria Autumn Leaf, un lugar tranquilo y apartado… o eso es lo que parecía. Muy diferente a las escuelas de ciudades que estaba yo acostumbrada, el lugar era grande y muy iluminado, sus ventanas largas y muy victorianas dejaban entrar los rayos del sol, la brisa  primaveral de montaña, todo conjugaba en armonía con la escuela.

En mi primer día no estaba segura de mi misma e intente pasar desapercibida, la escuela se llenaba de ese aire juvenil y divertido, caminaba yo muy tranquila esperando que este año cambiara y una luz de esperanza pusiera fin a esta tortura.

El timbre sonó, busque mi salón. En una de las notas de mamá decía

—“el 3B”

Me di cuenta que estaba en una de las salas equivocadas, la sala S.

Todos los estudiantes entraron a sus clases. Y yo quede sola en el pasillo, sin tiempo de preguntar corrí para llegar a mi clase. Los estudiantes que entraban no me daban tiempo de preguntarles, y al final, tome una desviación por el pasillo al final,  y volteé a la derecha en donde todas esas ventanas regaba de luz el pasaje, y mientras corría vi a un chico, despreocupado y aburrido mirando por la ventana, el cielo azul.

Me alegré por un momento porque podía preguntarle, cuando me acerque no me di cuenta que el pasillo tenía una puerta, grande de madera  y un señor de cabello blanco, y de un rostro muy gruñón salió de ella, diciendo

— ¡oye tú, trae tu puñetero trasero aquí ahora, Boldorg, estas en graves problemas

Me asuste, pensé que me hablaba. Mi corazón latía fuerte, no sabía que responder pero el chico que estaba en la ventana con ojos tan negros que la luz no se reflejaba en ellos y tan apagados que pareciera que no tuviera alma. Y su cabello revoltoso y también negro daba la impresión de ser un andrajoso.

Entró sin más, me di cuenta que el señor es el director, la placa arriba en la puerta lo decía, ese chico se metió en problemas, el director con voz fuerte me dijo

— ¿qué haces aquí, porque no estás en clases? —, no podía responderle era muy tímida y asustadiza, el rector se imponía muy tenebrosamente, mi voz temblaba, pero aun así con su firmeza, amablemente me dijo

—eres la nueva ¿no es así?, tu clase es la 3B, está en el tercer pasillo, es mejor que te apures o llegaras tarde.

Le afirme con más confianza y le eche la última mirada aquel joven mientras la puerta se cerraba, me fui corriendo todas los pasillos, estaban desérticos, pero pasé los dos primeros y llegue a la sala de la B, y busque el número 3, y ahí estaba la clase 3B, a tan solo 10 metros de donde yo estaba se escuchaba un escándalo insoportable.

Al llegar a la puerta, el alboroto mermo, no entendía, pero bueno ¡es mi primer día! así que me prepararé para lo peor.

Al girar el picaporte, y ver mi salón de clases. Recibí una lluvia de bolas de papeles, con un griterío de desilusión, uno de ellos gritó

—Maldición, que susto nos has dado—, yo no entendía, y seguía recibiendo el abucheo y las bolas de papel,

¿Por qué me hacen esto, que les he hecho, por qué tengo que soportar esto? No entendía.

Estaba a punto de llorar, pero un estudiante se levantó y gritó —ya basta, es solo la nueva, para ella no es este recibimiento, ¡paren ya!—, es el capitán del club de baloncesto, y el más temido de la escuela.

Su nombre es Owen Sneider, el popular y más guapo.

Creo que me sonrojé, no pude evitar sorprenderme por haberme defendido, así que él me preguntó

— ¿oye estas bien? Disculpa el recibimiento pero creíamos que eras nuestra maestra, es mejor que te sientes.

Mi rostro sonrió automáticamente, aunque yo no quisiera, y mis ojos voltearon a ver a una chica rubia sentada y cruzada de pierna moviéndolas por ansiedad y de brazos también  haciendo gestos de  molestia, acepté el ofrecimiento y me fui para el último asiento de la fila izquierda, y mientras buscaba mi asiento, todos me miraban.

Esos ojos no me extrañaban, eran los mismo que me seguían a cualquier escuela a la que iba, me hostigaban me apuñalaban, me acosaban, y ya no me sentía incomoda con esas miradas, pero aun así.

Al sentarme la profesora llegó, y ninguno de los estudiantes alcanzaron hacer la broma de nuevo.

Creo que arruine su diversión, una mujer de edad, y gorda, de gafas muy fea tenía un peinado ochentero, y un genio pasivo pero irritante, empezó la clase y la terminó sin haber dejado deberes, y sin que ningún estudiante le colocara cuidado, las demás chicas se acercaron a mí y la rubia molesta, me piso y escupió mi escritorio, diciendo

— lámelo, perdedora— las chicas se reían,  Owen estaba hablando con otro chico y no se daba cuenta de lo que me pasaba, mire fijamente a la rubia y no le dirigí palabra, ella voltio a mirar a Owen si sospechaba y dijo

— escucha muy bien perra, no le hables a Owen, ni lo mires, ni respire el mismo aire, mantente alejada si sabes lo que te conviene entiendes, si te vuelvo a ver que te coquetea te arrancare la cabeza, ¿me oíste? Te estaré vigilando.

Ella se volvió nuevamente y se fue para donde él estaba, sin embargo esa advertencia me dejo inquieta, tome mis libros y salí  del salón, mirando el suelo.

Todos me miraban, incluso Owen.

 

*                                                  *                                         *

 

Llegué a mi casa, y me miré al espejo, daba pena… un lastre completo.

Débil, sin carácter, sin vida y carente de sueños, o intenciones, totalmente patética. Una vida sin propósito alguno, lleno de huecos y vacíos eternos que esperan ser llenados, con heridas infectadas por traumas, una vil y completa molestia esperando a ser olvidada y destruida, esa soy yo…

… ¿Qué es lo que espero?, ¿Porque aún no he muerto?,  ¿qué temo?, ¿acaso hay alguien esperándome?, ¿de dónde vendrá tanta basura?, ¿Qué es lo que quieren de mí, que es lo que esperan que haga?, ¿Cómo quieren que me comporte, o porque tengo que obedecerlos?, ¿si morir no sirve de nada, vivir… vivir por quién?

¿Qué es lo que debo hacer?, ¡que alguien me diga! ¿Qué es lo que espero?

—A partir de este momento ya no seré la perdedora. He sido una carga que no puede ser útil.

Y dirigí mi mirada a un libro que tenía como título

“¿Qué es la vida?”

En la portada unas rosas y una niña gótica con vestidos victorianos, rodeada de espinas y un lago rojo, Maiden es su nombre. Una chica que vino del inframundo para vivir como una mortal.

— Seré como ella, sin emociones… viví toda mi vida sintiendo tristeza y dolor, ahora mi tristeza la llenare de ira, resentimiento por el mundo,  con eso nada podrá lastimarme, ahora seré una chica que viene de la oscuridad, dejare de ser una existencia para los demás.

Y así fue como empecé a vestirme de negro, mi cabello me lo tinture a color azul, mis ojos los deliñé de negros, mi madre que es mi única familia no me dijo nada, ni si quiera me prestó atención, solo se sienta a beber y dormir cuando llega tarde en la noche.

Cuando llegué a la escuela todos me miraban de una manera diferente, note su miedo.  Impacté sus mentes.

Ahora ya no seré la ñoña patética, ahora soy una existencia sombría y sin temores.

Entré a mi salón, ya no me percibían, ni siquiera la rubia me prestaba atención parecía que solamente pensaban que me había vuelto loca por como vestía, las molestias dejaron de aparecer, incluso llegué a escuchar

—ya no tiene gracia molestarla—, replicó alguien.

“Ser diferente no te hace especial, pero, al menos si te hace adaptar”, es lo primero que leí del libro.

Un buen pasó para mí. Bien ¿en que podría utilizar mí tiempo ahora que ya no tengo quien me moleste?

El libro… ese libro me hizo librar de mis cadenas, ¿Por qué nunca había visto este libro antes?, lo seguí leyendo y lo termine en menos de una semana, es muy bueno pero tenía continuación, la historia fue creada hace 20 años.

—No puedo creer que aun existan secuelas de esta novela poética—, repliqué.

Cuando me dirigía a la biblioteca de la escuela en búsqueda posible de las secuelas de, “¿qué es la vida?”, vi a lo lejos 3 chicos luchando detrás de la cancha de soccer, con uno de la clase 3ª. Una pelea injusta, pero aquel chico daba pelea, porque podía devolver esos golpes, y llamando a otros de otra clase que no conocía tumbaron al chico de cabellos negros al suelo para patearlo.

Así que decidí ignorar esa pelea y entrar a la biblioteca.

Al ver la biblioteca de la escuela, me maravillé porque es enorme, 4 pisos de altura, una basílica muy a lo barroco, reconstruida con materiales modernos, su entrada tenía una puerta de cristal, con pisos de mármol, iluminada con candelabros de cristal con tonos muy blancos, la luz entraba por las grandes ventanas e iluminaba el centro de la biblioteca. Escaleras en forma de caracola que se enrollaba por las tuberías de los estantes como lianas en una selva, los ecos de los pasos resonaban en los pasillos, atestiguándote en una manera metafórica y literal de como entrabas para perderte en ese mundo lleno de libros.

Cuando llegué al salón, la única persona en la biblioteca era una señora delgada y con una verruga en su cara, de gafas muy pasadas de moda, y gruñona, le pedí la continuación de este libro.

Ella reviso un enorme libro, y busco en su computadora vieja,  y me llevó al tercer piso, en la sección 22F3, y me mostró toda la colección de esta obra

— ¡Maravilloso!— exclamé.

Dejándome, tomé el segundo volumen, y continúe leyendo, y entre más leía más me sumergía en la vida de Maiden, sus sencillez, su felicidad, sus tristezas, el amor. Entre más la seguía, ella más entendía la vida humana, así seguí hasta mi primer mes de escuela, termine mi sexto volumen de 10, todo era perfecto, no salía de esa biblioteca, mi rutina cambio, de casa a la escuela, y de la escuela a la biblioteca, como era la única persona me sentía libre de ser quien yo quisiera ser, todo parecía bello hasta que… llegó él.

La bibliotecaria pidió un asistente temporal a la dirección, y lo enviaron a él, al chico que vi por primera vez en mi primer día de clases, y al que habían apaleado detrás de la cancha  de soccer.

Lo ignoré totalmente, pero él no dejaba de mirarme, yo seguía leyendo, me parecía que se cansaba y se iba… pero no era así.

Me veía desde las escaleras.

Me percataba de todo lo que hacía aun estando en mi lectura.

Un día, llegó y se sentó frente a mí con un libro al revés, y fuera de interés alguno, un libro de caracoles.

¿No se ha percatado de que sostiene un libro al revés?, o ¿es muy idiota para no saberlo?, o ¿se está burlando de mí?, puede ser más bien la segunda opción, mi lectura se distorsionaba con ese chico irritante, que aunque no emitiera sonido para no interrumpirme, me molesta su presencia.

No se da cuenta que lo estoy notando, ¿Por qué lo hace?, ¿se estará burlando de mí, lo hace apropósito, es para sacarme de mis casillas?

Bueno, al menos parece que se dio cuenta de que el libro estaba al revés, aunque no debería molestarme en ponerle atención, ni en lo absoluto… ¿pero por qué su presencia me turba tanto?, estaba más tranquila cuando estaba sola, ¿Por qué no te vas, será que es para molestarme?, este fue el chico que lo han suspendido más de 5 veces en tres semanas, una suspensión más y lo expulsan, ¿quieres traerme problemas, es eso?,¿es por eso que estas aquí?, ¿o no?

— ¡Oh pero si es la nerdita de la escuela!—. Gritó el chico.

¿Ellos por qué vinieron?, un momento… ellos fueron los que apalearon a este chico ¿qué hacen aquí?, el capitán del club de soccer, ¿porque están aquí, será que él los trajo?

—Déjenla en paz, ¿no ven que está leyendo?, no interrumpan su lectura— Dijo gritando el chico de cabello negro.

¿Trata de defenderme, qué hago? , lo único que puedo hacer es ignorar lo que pasa.

Pero, cuando uno de ellos quería tomar mi libro, otra voz se escuchó.

—Déjenla en paz—, gritó Owen.

¡¿Qué hace aquí?!

Parece que tuvo efecto en ellos, el capitán de soccer se fue, ahora estoy más nerviosa, levanté mi mirada y vi al chico extraño de cabello alborotado y negro primero, su rostro estaba lleno de ira, con una mirada oscura y sombría.

— ¿Estás bien?— le Preguntó Owen al chico.

El chico de los ojos negros tomo su bolso y se fue molesto, y quedé a solas con él.

Mi mundo de fantasía se vio destruido solo por su intromisión, ¡oh!, mi cuerpo cambia cuando está él, pero mi mente se ofusca, como una rabia desbordante pero al mismo tiempo siento un vacío que se traga toda esa rabia, parece que… él me gusta.

— ¿no te hicieron daño?

Solo moví mi cabeza negándolo.

— oye quería preguntarte ¿te parecería bien, si quieres… salir conmigo?

Y el dolor vuelve. Mi antigua yo regresa a ser otra vez.

Maiden fue una heroína, aunque vive como una mortal sigue siendo una inmortal, pero yo en cambio nací y vivo como una mortal eso no cambiara. Mi vida y este libro no será nunca un relato que se relacionen, y puedo sentir nuevamente como me vuelvo a sentir vulnerable a la aceptación, el sentir que te ilusionas con un poco de afecto amoroso, eso es enterrarse la daga uno misma.

Así que, sin más, tomé todo y salí de ahí, no quería ser la yo de antes, no me importaba que el chico más atlético y guapo le guste tengo que aguantar.

Tropecé con alguien pero no me fije y seguí hasta mi casa.

Nuevamente sola, y como único acompañante el pensamiento  de que hacer mañana, Owen parecía serio con esa proposición, ¿él realmente quiere salir conmigo? ¿Qué debo hacer con la advertencia de la rubia?, ¿en realidad me gusta?

Mi mente se revolvía con su rostro, sentía que no podía creerle, mi mente y mi corazón hablaban diferentes idiomas, y eso  no lo podía sacar de mi cabeza.

Owen es un lindo chico y fue gentil cuando me defendió, nunca me molestó, pero veo que otras chicas también les gustan.

— ¿Qué debo hacer?— me decía a mí misma.

*                                                *                                               *

Se dice en la escuela que cerca de las montañas, hay  un lago que aparece y desaparece, y cualquiera que valla con un fuerte deseo aparecerá delante él, es algo muy parecido a la historia de Maiden, ella nunca sufrió de amor por ser inmortal pero ahora en nuestro mundo sufre por cosas sencillas. Ella se renueva en un lago que es la entrada al mundo de los muertos, pero al enamorarse de un mortal, olvida su inmortalidad, y vive con él.

No entiendo cómo es que el autor prefiere la muerte antes que la vida eterna, ella hubiera podido haber vivido cientos o miles de años sin preocupaciones efímeras, y angustias pasajeras. Pero dejo eso solo por vivir con un hombre que en cualquier momento podría irse de este mundo, quisiera encontrar ese lago y sumergirme para vivir eternamente.

Maiden prefiere ser una mortal, una humana más pero yo preferiría estar en el otro mundo y vivir para siempre.

 

*                                                    *                                                   *

 

Al siguiente día, la primera imagen que se me viene a la cabeza era el del chico extraño enojado de cabello revoltoso.

Su rostro marco mi mente, esos ojos y lo siniestro que se veía, sin darme cuenta pensaba en  ¿Por qué se enojaría?

El trato de defenderme, pero  ¿Por qué lo haría?, pensándolo bien, el no trato de molestarme mientras estaba leyendo, pero ¿por qué se enojaría con Owen? Acaso… yo… debió ser un berrinche.

Me levanté y tome mis ropas góticas, y me decidí aclarar mis sentimientos, perderlos, o esconderlos, ya no me importaba.

Rechazare  a Owen y podré seguir viviendo así sin sentir nada, una de las frases de Maiden

—“vivir en la eternidad sin sentir nada, o morir amando”— yo prefiero vivir en la eternidad sin sentir nada, Owen entenderá, y me dejara.

*                                                   *                                                 *

— ¿Me estás diciendo que no quieres salir conmigo?

— Espero entiendas que no es personal, en realidad no quiero nada… pero podemos seguir siendo a…

—… Claro que entiendo, es por eso que… no saldrás de aquí.

. Después de eso me golpeo en la cara cacheteándome, eso dolió, y me pateo varia veces, lo hacía para probar su superioridad.

—Eres una perra muy atrevida diciéndome que no, ¿sabes cuantas chicas quieren estar en tu posición? Maldita zorra descarada, te hubiera dado mucho placer, te hubieras convertido en una mujer temida y envidiada por las demás, pero preferiste ser una virgen estúpida…  no te preocupes llamare a mis amigo,  ellos se encargaran de ti, ellos te buscaran y te quitaran eso tan preciado que no quisiste otorgarme, y yo no estaré ahí defendiéndote como aquella vez, no, esa vez estaré ahí observándote. Esta escuela no es como las que conoces en la ciudad, aquí se rigen por mis reglas, yo soy el rey de este lugar, ¿entiendes?, cuando mis amigos acaben contigo entonces desearas estar conmigo, pero yo te hundiré, ¿escuchaste?, te hundiré — el miedo me invade, y quiero llorar, al final de todo soy humana, siento dolor como todos, el miedo me rompe, entonces moriré sin haber amado y sintiendo dolor…de nuevo.

El me deja tirada mientras yo me trago la ira y acepto la impotencia, me levanté y acepte el valor de la vida.

Para mi mala suerte la rubia y sus secuaces escucharon todo lo que Owen me dijo y ella se acercó para hablarme como compadeciéndose de mi

— ¿creías que eras especial porque el chico más popular te invito a salir, creías en una ilusión de amor? Ahora ya lo entiendes cariño, él es el rey de este lugar, y yo su reina, aunque me pareció interesante que lo hayas rechazado… él ya se las ha cogido a todas en esta escuela, y ahora son parte de su harem, pero tú lo rechazaste sin rechistar, valoro eso… te mantuviste firme a mi petición, por eso te daré un consejo, no te resistas a ellos cuando te cojan y acéptalo, en este pueblo y en especial en esta escuela, las leyes no existen para él, así que es inútil denunciarlo, y será peor para ti.

Yo no entendía en ese momento a donde llegaba el poder y su corrupción, malditos sean, no seré parte de su juego… preferiría morir y ser una inmortal en el mundo de los muertos a vivir una humillación más en este mundo, el primer paso era no destacar, pero cometí un error, al primer momento de llegar fue lo primero que hice, mi cobardía resaltaba, ahora me arrepiento.

Al irse y dejarme, me levanté con debilidad y dolor por los golpes, limpiándome la sangre de mi boca, mis ropas se habían ensuciado y ensangrentado.

El timbre de la escuela sonó, para indicarme que entrara de nuevo a ese mundo de tortura… pero ya no valía la pena, mi único escape es ese lugar en donde conocí a mi primera heroína, Maiden, pero eso ya no era una opción y menos una complacencia, porque ahora mi mente se quebró, observaba con desdén ese lugar, porque mintió, ese lugar que tanto añoraba por su tranquilidad, me observaba con burla, entonces recordé a alguien, el chico de cabello revoltoso negro y de ojos siniestros, nunca me dijo su nombre, pero él trato de defenderme cuando les dijo que me dejaran tranquila, al final nunca supe ¿Por qué lo hizo?, acaso él…

… entonces yo observe su libro justo en la mesa en el lugar que él se hacía para observarme con el título

“la vida de los caracoles”

¿Quién lee la vida aburrida de los caracoles? con su paso lento caminando por los albores de su vida, esperando la muerte en un sinsentido, por un momento eso me causo gracia, me hizo olvidar, ¿Por qué tomaría un libro tan aburrido?, las únicas conclusiones que puedo sacar es, o le gusta la vida de los caracoles, o es solo una excusa para verme leer… apoyo mi segunda teoría por como tomaba su libro al revés , y concluí que él estaba ahí para observarme.

Entonces decidí tomar su libro y dejarle el mío.

Porque será el último recuerdo que tenga de esta miserable escuela de porquería

—Srta. Horrinson, disculpe usted, ¿ha venido el joven que se sienta al lado mío en horas de la mañana, o antes de que yo llegara?

—No, sabes muy bien que las mañanas las clases es en todo los cursos, por lo demás nadie viene a esa hora.

—gracias Srta. Horrinson

Entonces decidí no volver más, ya nada valía la pena.

Si Maiden decidió venir a nuestro mundo para convertirse en una mortal, entonces yo iré a su mundo para ser una inmortal, y ahí ya no sentiré nada, desde muy pequeña recibí abuso de partes de mis compañeros, desde el kínder a la secundaria, a mi madre nunca le importe, y casi nunca me hablaba, el dinero que consigue por dejarse coger de sus jefes es lo único que me deja, y mi padre que nunca conocí, nunca sabrá que me iré de este mundo. Entonces solo queda ese chico de mirada siniestra pero de actitud tímida que por lo menos me vio, me noto y nunca me daño, y siento el deseo de conocerlo más, pero ya como están las cosa solo me resta irme con un bonito recuerdo.

Una brisa tibia se paseaba por el camino de vuelta al pueblo mientras veía el atardecer y me  caminaba por los principios de mi muerte, sintiendo en mí una tristeza de no poder hacer nada.

Miedo, frustración, rabia, solo sentía lo peor de mi porque viví una vida sin libertad, sin riesgos de que me juzgaran, cuando lloro, lloro sin que nadie me vea, y cuando grito solo grito en mi interior, y cuando rio nadie está para verme feliz,  los momentos más felices se encontraban en una fantasía, en una mentira, puede ser que ser felices es solo una mentira muy bien presentada, aun así no dejo de pensar en él, en por que no dejaba de verme, sus ojos negros, negros como la más profunda noche, una mirada siniestra como la muerte misma… pasamos un largo tiempo, acompañados de nuestra presencia en ese lugar, tal vez el solo quería decirme hola, pero nunca lo hizo, aun con mis ropas no dejaba de resaltar, no para él.

Es la primera vez que me he sentido vibrante por pensar en un chico que no conozco, es la primera vez que alguien no me ofende o se sienta molestada por mi presencia, oh Maiden como quisiera ser como tú, que en un eterno vaivén de sentimientos que nunca experimentaste pudiste llegar al corazón de tu amado, ahora lloro de felicidad unidad con la desesperación al saber que alguien se fijó en mí.

Subo las montañas que me abren paso a su cima, con una espesa neblina que murmura a mi oído que algo mejor me espera. Y el lago se presentó ante mí en el risco de los muertos.

Y escucho mi nombre por última vez mientras me sumerjo a las oscuras aguas de ese lago.

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