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MNU Volumen 3 – Capítulo 2

Capítulo 2, vol 3:

Saga de OldWorld: Personalidad invertida.

Kiros se queda y hago que mi guardia se retire para estar total mente a solas con él.

— ¿Me tienes noticias de él?

— Si, su divinidad, no fue fácil robar las cartas dirigidas a Oromus.

— Y entonces ¿Dónde viene?

— La carta dice, que él asesinó a un Ereiser de la corte de los Redgroouk en la ciudad Char de los koumen Brown. Un Ereiser de alto rango dejó que se escapara a la ciudad de las tormentas, de ahí no se sabe más.

— ¿Qué es la ciudad de las tormentas?

Es una ciudad al sur, pero es la peor ciudad del mundo, solo los de clase baja viven allí, no hay luz de Helios, solo existe tormentas día y noches, los que trabajan recolectando tormentas o en las minas de cactolium tienen una vida efímera, allí solo van los que están endeudados.

— ¿Quieres decir que él probablemente esté ahí?

— Eso dice la carta.

— Bueno si sobrevive, su valor aumenta más.

— Se sospecha, y no sé si pueda ser cierto, la carta especifica que puede ser algo exagerado, pero dice que  venció a un civilíco, y nadie, jamás en esta tierras ha podido matar a esa bestia marina, es un rumor, no se puede decir si es o no es verdad.

— Eso es aún mejor, es algo que no tengo palabras, ha luchado contra un supuesto gusano gigante, contra bestias marina, ha liberado a un grupo de chicas cautivas en esas torres blancas algo no me había dado cuenta antes, mató algún soldado, y ahora esta en una ciudad de muerte, puede que haya hecho más en este mundo de lo que yo haya ignorado,

— Bueno su divinidad, aun no se sabe nada de él,  estas cartas son de tres Icsex.

— Entonces, espera a que otra carta llegue,  o investiga quien envía esta carta.

— Siempre hay dos cartas su divinidad, una es para Oromus y otra para Zastrozz, todas son de Dangor el Bospelante.

— ¿Enserio?, vaya, vaya, vaya,  bueno ese dato es útil, sigue así Kiros, te tengo otra tarea.

— Lo que ordene mi diosa.

— Ve a decirle a los clérigos que estudian el libro del origen de las especies, a perdón tú no sabes cuál es, diles que el libro que están tratando de traducir dentro de una urna, que me lo entreguen, yo sé leer esas escrituras, y dile al maestre que construye mi trono, que cuando la termine la lleven a la cúspide dela torre de la biblioteca canopia esa será mi sala de real desde ahora. Trata de que me armen un espacio en ese lugar.

— Como usted diga diosa Alizes.

*                                                               *                                                        *

Se hizo todo como yo había dicho, esa misma noche participo en las ceremonias de sepultura de los muertos, los nobles como Oromus y demás fueron dados de comida a los animales salvajes que allí amaestraban.

Cuando todo terminó, tomé una siesta larga y profunda una que en mucho tiempo necesitaba. Deje a la ciudad con un sabor agridulce, uno por las promesas de paz y otras con las muertes de sus hijas o hermanas, una total ironía que para traer paz primero traes muerte.

En mis sueños estaba en un gran lago, mirando la infinidad de los cielos, en un tiempo acelerado donde las nubes surcaban el vacío azul sin descanso alguno, y es entonces donde escucho el grito de alguien. Pero no lograba divisar quien gritaba, y es entonces cuando el hermoso día que me iluminaba en ese lago fue cambiado por un día lluvioso y tormentoso, grandes tentáculos se presentaban en los cielos como fantasma de historias de terror, los estruendos sacudían las aguas y las agitaba. Yo no podía sostenerme y me hundía mas en ese lago que al principio yo podía caminar sobre ellos. Y algo espantoso atestigüe, vi a una mujer ahogándose, esa mujer tenía las mismas prendas de vestir, y la misma apariencia que yo, entonces comprendí al acercarme que era yo.

Después de ahogada, ella se acerca también y me mira, esta me toca el rostro y me hace sufrir. Ahora era yo la que me ahogaba, me sentía asfixiada, y entonces abrí mis ojos.

Aun con la pesadilla no estaba alterada, creo que fue la primera vez que me levante placenteramente por que pude descansar, ese extraño sueño me indicaba algo, lo sentía pero no podía descifrarlo, así que lo deje para después.

Mera me avisa que mi lugar en la biblioteca ya estaba preparado, y me traía nuevas prendas de vestir para mi primer día como diosa en este mundo. Y me cuenta también que  el maestro  que construyo mi trono lo había pedido a la medida desde las islas de Laputa, y en una noche ya estaba puesto en la sala que había pedido a Kiros.

Yo pregunte la rapidez de mi pedido, y resulta que el maestro que construyo el trono negro, había encontrado en una mina de Scolfito (cosa que no sabía que era, pero al parecer es un cristal más denso que el cuarzo) un Scolfito enorme con apariencia de silla, le tomo unas cuantas horas remover algunos filamentos y pulirla para que quedara lista.

Cuando fui a verla, en realidad tenía mucho sentido su forma al cuarzo cripto-cristalizado, sus formas sobresalían en desorden de un hermoso color verde, azul, y violeta, era alta y grande pero no tanto como trono negro en su altura.

Yo me senté y me sentí a gusto en esa silla finamente tallada para mis posaderas, Mera me trajo a las mujeres que había solicitado después de la ceremonia.

— ¿Es usted la responsable de todas la muertes de aquellas chicas?— Me pregunto una que estaba cojeando, una mujer alta de cabellos y ojos dorados, corpulenta, de complexión dura, de hermoso rostro, y un poco más madura de lo que yo había visto antes. Cojeaba porque antes los guardia le habían dado una golpiza, ella estaba acompañada por 16 mujeres.

Algunas tenia moretones, y otras cicatrices, anteriormente en la ceremonia de sepultura donde toda la ciudad estaba concentrada en despedir a sus muertos, pedí a los guardias en secreto, de que tomara a las mujeres encerradas para el castigo y las separara de los otros grupos sí querían huir. Había 30 mujeres más que estaban bajo la orden predilecta del Imperato Oromus, nadie les había avisado lo que había ocurrido y no se imaginaban  lo que les ocurriría.

Todas ellas fueron entregadas esta mañana a los familiares que esperaban noticias suyas sobre el estado de las mujeres del rey.

Y estas mujeres que aguardaban por su castigo, fueron traídas para ser protegidas.

— Si, yo ordene  sus muerte, no necesitamos ese tipo de mujeres que se rompen ante el jugo del poder— Respondí a su pregunta —Ahora, díganme ¿Quiénes son ustedes y por qué el Imperato las tenia castigadas?

— Mi nombre es Fredys, mi diosa. Era la antigua Ereiser aprobada para la guardia de la anterior Imperata, ella es mi sobrina Alvida, y sus tres hijas; Kla, Lsi, y Loaisa, las de más mujeres estaban bajo mi cargo cuando el Imperato ordenó la disolución de la guardia real de la imperata,  y las pequeñas son hijas  de cada una, yo me resistí a la violación y le quita un pedazo de su oreja.

— Vaya, eso explica por qué le faltaba un pedazo de oreja, pensé que era una tradición aquí en Oru, prosigue.

— Éramos más su divinidad, pero el Imperato las hizo caer una por una, mi hermana fue una de ellas.

— Siento escuchar eso.

— Hizo lo correcto su divinidad, es una alivio que alguien como usted haya obrado de esa manera, sería muy lamentable para todas nosotras seguir viendo la miseria de esa… de esa… no tengo palabras para describir, convecí a las mujeres que aun quedaban que no se dejaran manipular por las palabras de esa escoria, pero como puede ver el Imperato envió a sus maldito sequito para que me sacrificaran, para darles una lección a las otras que me seguían, que si hacia lo que yo les decía terminarían como yo.

— Bien Fredys, has actuado honrosamente, por tal motivo no solo les daré su libertad, también les devolveré si honor, por favor deja que mi virtuosa Mera les ayude, les atenderá yles ayudara con todo lo que necesiten, en la noche hablaré con tigo, por favor sigue a la virtuosa.

Las mujeres que le seguían se desviaron de su camino para postrarse ante mí y darme las gracias, pero yo no quería que se postraran, ni que me reverenciaran, les mande a decir que les era prohibido arrodillasen, y ellas acataron la orden y se fueron.

Kiros entra inmediatamente, con un grupo de clérigos y muchas personas más con baúles de libros, todos eran estudios de los maestres que no pudieron descifrar el contenido del libro que decía “el origen de las especies”, Kiros pone la urna cerca al trono y me dice arrodillado.

— Mi diosa he traído más mensajes.

— Por favor Kiros no te arrodilles más.

— Este bien mi diosa— Se levanta y me dice —He traído mensajes nuevos.

— Por favor, dímelos— Me senté, y esperé.

— Bueno la primera es, y no creo que le vaya a gustar.

— ¿Es sobre mi chico?

— Si su divinidad.

— ¿Que sucedió?— Me levanto alterada.

— Bueno recibí un mensaje de algún espía dentro de Raimfarben— Yo le detuve y pregunté — ¿Raimfarben?— El chico se desconcierta y me explica de nuevo — Es el nombre de la ciudad.

— Prosigue.

— Bueno tal parece, que el Dark ha muerto en esa ciudad.

Literalmente me helé, pasé saliva y mi cuerpo empieza a sudar, yo caí en esa silla estupefacta y no sabía que hacer, yo lo mire de nuevo como pérdida en mí ser y le pregunto.

— ¿Cómo puede ser posible?

— Bueno la carta es muy corta, dice que inicio una revuelta en Raimfarben, los manchados de sangre sucia liderados por el Dark iniciaron una matanza a los nobles que se encontraban allí, y causaron la destrucción total de la isla, se cree que murió   tratando de salir de allí, por una ballena blanca. Cayo al mar y no se tiene noticias de él desde el día que usted se posiciono.

— ¡No!, ¿por qué? ¿Quién envió esa carta, Dangor?

— Bueno, no es como las cartas habituales de Dangor, pero si dice que es un informantes del Esterio Imperio.

— ¿Y es confiable esa fuente?

— No sabría decirle mi diosa, desde que me indicó que revisara los correos de Zastroszz y Oromus, solo he recibido las cartas de Dangor, pero esta carta, no tiene remitente.

— Esta bien, podría ser información falsa, o información incompleta, ¿puede ser algo, no lo crees Kiros?

— Bueno, lo que si es cierto, es que la ciudad de las tormentas explotó, fue destruida totalmente. Algunos Eruditos, creen que es la maldición de la  tormenta de media noche, que no se debió promulgar.

— Tonterías Kiros, una cosa no tiene que ver con la otra, si él fue el responsable de esa destrucción… no debería pensar así, tengo que tener fe de que nada malo le pase.

— Mi diosa tengo más noticias.

— ¿Qué?

— Tengo más noticias.

— Pues dímelas.

— Mañana tendrá algunos invitados, como ya se envió las notificaciones de su procedencia, los líderes de cada nación vendrán a visitarle, el Dominato dominaciones, el Majestuoso solemno,  y un noble sin título que representa a los manchados, quieren celebrar el juego de Rodlkan que será muy pronto y quieren que usted asista, como invitada de honor.

— Me das la noticia de mi Dark y esperas a que asista a un tonto juego, no tengo tiempo para eso.

— También vendrá Dangor el bospelante, el octavo envió un aviso sobre su sucesión en el Esterio Imperio, el Imperato Oromus lo dejo como su único heredero, así que se tiene que presentar para tomar el cargo, hace poco que se mencionó que él ahora es un Maltuino, tiene el cargo de Spirro Chaca le most, un cargo muy importante entre los Maltuinos.

— Bien, no me dejas de otra, tendré que  atender a mis invitados mañana, pero me dejas con esa dudad del Dark, por favor Kiros investiga más, no me dejes con esa dudad.

— Como usted diga su divinidad.

Kiros se retira con esa mala noticia de mi chico de ojos negros, que se pierde en las despiadadas aguas de la ciudad más tormentosa del mundo, una ligera migraña invade mi cabeza para no dejarme pensar. Me calmo y retomo mi lugar, tomo la urna y abro el libro donde había muchas notas y garabatos, bocetos, dibujos de animales, números, y mucho más.

Entonces, mientras estaba sola, me entró un dolor que me hace retorcer en el suelo. No alcanzo a pedir ayuda porque me caigo y empiezo a sentir extraños dolores en mi cabeza.

*                                                               *                                                        *

֫— Su divin… Su divinida… Su divinidad… Por favor responda.

Abro mis ojos y veo a Kiros levantándome porque estaba desmayada.

— Su divinidad, por favor diga algo.

Yo me levanto con fuerzas, como la vez que me levante entre los muerto en el barco dorado, literalmente ya no sentía dudas ni miedos.

Entonces mire a Kiros, y le dije:

— No te preocupes, estoy bien, ¿a que has venido?

— ¿Segura que se encuentra bien?

— Si, no te preocupes, dime mejor que pasa.

— El maestre de armas y el erudito de lenguas han llegado.

— Hazlos entrar.

— Sí.

Kiros sale y los hace entrar.

— Su divinidad es un placer por fin estar enfrente suyo, mi nombre es Kolgar, y él es un colega y también amigo, Slovan de las altas montañas —Slovan hace una referencia y dice:

—Kiros nos ha comentado que usted pidió explícitamente ver nuestros diseños de armas, y para nosotros es un gran honor que pudiera verlos.

— Es un gran honor también, por favor no me digan divinidad, díganme Alizes, haré un decreto para que quiten mi título de divino, así que por favor no se incomoden y llámenme por mi nombre.

— Bien, por favor venga con nosotros Alizes— Dice Kolgar.

Bajamos y los habitantes de la ciudad, me saludaban como divinidad.

Y es entonces cuando, grito a los que me veían:

— Mi nombre es Alizes, por favor no me llamen divinidad, aunque les sea algo molesto, y poco educado, no quiero que me llamen divinidad ni diosa, estoy bien con que me llamen Alizes, promulguen esta nueva ley que les impongo— Los volteo a mirar y ellos se sorprende— Caballeros, sigamos.

֫— ¿caballeros?— Se pregunta Kolgar.

— Es una expresión en mi mundo a hombres de buenos modales—Les explicaba muchas cosas mientras caminábamos a los hangares donde guardaban los barcos y demás cosas.

Pero antes de llegar, pasamos pos los patios de entrenamiento, donde estaba Zastrozz, entrenando a un pelotón en el arte de la espada y el rayo.

— Paremos un momento caballeros— Les dije a los dos hombre que se detiene para ver los entrenamientos.

Zastrozz tenía su torso desnudo, no podía concebir porque lo hacía, no podía concentrarme. Mi malicia empezó hablar, más que una excitación por su cuerpo, me entraba una desconfianza muy parecida a la del Imperios Oromus.

Me estuve alerta ante esa corazonada, pedí a los dos hombres que siguiéramos, y que olvidáramos esa distracción.

El camino empezó agotarme, existía un terreno con murallas y fuera de ellas guardias custodiando las puertas enormes, que se expandían por todo el muro.

Los guardias al ver a los dos hombres, gritaron a los vigías de la torre de homenaje, estos levantaron una bandera a los que estaban en la torre flanqueante, y tocaron una trompeta, para que otros guardias abrieran las puerta.

Dentro del castillo había un patio de entrenamiento, pero este patio no era más que un lugar para probar inventos entre los mismos soldados del trueno, que disparaban grandes descargas de rayos a muñecos de prueba.

Estos hombres sostenían un tipo de rifle que disparaban rayos. Me dejo perpleja.

— Su divinidad, veo que ha quedado maravillada por este invento; permítame decirle que este invento fue uno de los primero que hemos copiado de los diseños de un erudito que asegura encontró en los viejos pergaminos de la vieja ciudad de Enemet, se dice que los viejos ancestros observaban a los dioses jugar con ellos, en la traducción del seretra le dicen «bastokar», traducido  a «romper olas»— Dijo Slovan.

Implementamos la naturaleza agresiva del elemento para aplicarlo en el bastokar.

Lo que ellos llaman bastokar, en realidad es un fusil Baker, y de lo poco que he leído en la biblioteca sobre estas armas: es que es de origen británico, primer fusil del regimiento militar, aunque este fusil de oro estaba tallado en forma hermosa de flores con bordes negros, y acompañado de oro por todo el cañón.

— Como no podíamos investigarlo por sus fuertes descargas, buscamos algún otro material que se ajustara a nuestros requerimientos, el cactolium no se ajustaba mucho, así que pasamos a otras opciones viables, hasta que encontramos el Buedo. Es un metal muy flojo a comparación del cactolium pero es muy manejable a las descargas de los rayos, como el mismo soldado podía abastecer el arma, necesitábamos un material que amplificara el resultado a la hora del disparo, y es entonces cuando necesitábamos alear  otro material para que la descarga no destruyera los revestimiento del bastokar. Diseñamos este conductor de milito, un mineral que concentra energías muy pequeñas, y aprovechamos el esquema de un torbe que contiene un polvo especial que almacena rayos, esto es puesto sobre un disco que hicimos específicamente a esta bastocar, y listo, cuando el soldado suelte una descarga a este puente, toda la carga se dirigirá al disco con el torbe especial, reuniendo suficiente energía para ser liberada por el cañón.

Cada torbe solo tiene capacidad para 4 disparos, antes de que se queme totalmente. Creamos dos versiones, este de cañón largo y otro de cañón corto que cada Ereiser posee.

No sabía algunas referencias de las que me habló el hombre, pero sabía que habían hecho a su manera un arma de fuego, aunque esta se recargaba de electricidad.

— Es muy interesante, por favor continúen.

Slovan entusiasmado me indicó que tenía algo muy especial.

Pero fue Kolgar, el que me trajo una espada.

— Su divinidad— Dijo Kolgar.

— Por favor ya no me diga más su divinidad.

— Lo siento es costumbre, le presento un diseño de la espada atrapa truenos, esta espada se ve como una normal, pero se diseñó para atraer tormentas, es una arma para crear cielos negros en las batallas, relámpagos ilimitados, imagínate  un regimiento y cada uno con una de estas espadas en el cielo, seriamos imbatibles.

— No la molestes con una de esos inventos, mejor muéstrale algo más grandioso— Dice Slovan.

— Que me dices de ti, ¿qué es lo que le ibas a mostrar?

— No encuentro el libro, ¡por Cupido lo he perdido!

Yo me sentía un poco mareada, y decaigo, pero Kolgar me atrapa y dice:

— Su divinidad ¿está bien?

Yo me recompongo y recuerdo que no he desayunado, así que pregunto:

— ¿Tienen algo de comer?

— Oh claro su divi… Alizes, pero no tenemos nada que sea digno de usted.

— No se preocupen traigan lo que quieran, y mientras tanto hábleme de esa espada se oía muy interesante.

Slovan trae una mesa y unas sillas, pide a un Ereiser que traiga comida y bebida.

—Tome asiento Alizes— Dice Slovan, y Kolgar continuaba con la charla.

— Esta espada podría cambiar el futuro de una guerra, está diseñada para atraer rayos, la empuñadura tiene un mecanismo de disparo, la hoja saldría disparada y atraería los rayos que puede, es un pararrayo.

— Entiendo, como los Berserker son usuarios del rayo, tendrían una fuente de energía para la pelea, un regimiento podría tomar esto y derrotar de un solo golpe cualquier ejército ¿no es así?— Dije yo mientras miraba en que momento traían la comida, pero Kolgar le contra debatió.

— Bueno es muy ventajoso, pero no serviría de mucho, en una tormenta los rayos no son para siempre, y un Ereiser podría cansarse muy rápido solo por canalizar tanta energía. Si en algún momento y es una posibilidad que existe, tanto poder no resulta en un enemigo, este podría atacar a los soldados debilitados, y resultaría muy fácil matarlos.

— Kolgar, tu siempre arruinando todo.

— Bueno Slovan, es un arma de doble filo, tal como tu invento.

Los soldados traen carnes asadas de diferentes tamaños y colores, con bastante fruta y un barril de algún tipo de bebida alcohólica.

Kolgar y Slovan sacaban su porción y me sirvieron un poco a mí de los dos tipos de carne.

— Esta carne es mi favorita, es muy difícil de conseguir, es carne de grabois, se ocultan bajo tierra, el Imperato Oromu… — Kolgar pausa y me mira avergonzado por pronunciar el nombre del Imperato. —Oh perdón su divini… digo Alizes, sé que no podemos nombrar a ese hombre.

— Descuiden, se ve que el Imperato los consentía mucho.

Slovan cortaba la carne y dijo:

— Bueno, el Imperato invertía mucho en nuestros inventos, les parecía fascinante, antes de irse mando a comprar carne de Civilico.

Me detuve cuando escuché ese nombre.

— Los rumores dicen que un Maltuino mató a uno en el océano amargo, dicen que diseñó un aparato para vencerlo, el Imperato me lo compró porque sabía que me gustaban estas cosas raras, hahahahahaha le comenté hace mucho tiempo que mataría uno para probar su carne, pero este hombre me gano, ¡bueno probemos que tal!

Slovan escupe la carne.

— Que mierda es esta, es ¡horrible!

Kolgar se prendió en carcajadas, porque  a su compañero le tocó una carne horrible, y me pregunta que carne es mejor.

— Bueno yo prefiero esta carne, la de grabois es muy dulce y va bien con la bebida.

— Bueno me tocara comer de esa carne, me voy con una mal sabor de bocas, que decepción.

Al terminar de comer y conversar con ellos de la comida, pregunto a los dos algo que me tenía inquieta desde la ciudad de Enemet.

— Oigan, tengo una duda. ¿Por qué no hay templos para la devoción a sus diosas?

— Me extraña que diga eso— Dijo Slovan. — Las tradiciones dictan que honremos a los dioses en la erudición, por eso todos los clérigos que se inician en el camino de monjes, se convierten en eruditos o consejeros maestres— Kolgar me responde y bebía, y mientras bebía, yo contemplaba la posibilidad de que en este mundo no hubiera religiones constituida como en nuestro mundo.

Kolgar mientras recogía los platos me continúa:

— Bueno, la mayor parte de las tradiciones hablan sobre la conducta y lo que aportemos a otros, que mejor que aconsejando a gobernantes, o creando cosas para mejorar la vida de una persona, con este tipo de inventos. No hay templos porque no hay necesidad, si hacemos bien las cosas por otros, las diosas estarán satisfechas.

— Y qué me dicen de esas tales torres de los cielos, o altas montañas, o la ciudad de Enemet.

— Bueno esos lugares se crearon como iniciaciones para los de casta blanca o manchados, esos territorios tienen mucha información y es ahí donde se prueba a los nuevos en que rama de la erudición quieren empezar— Dice Slovan.

— Eso no tiene sentido, ¿cómo sabrán su devoción a ella?, está bien que demuestren su altruismo en ese tipo de cosas, ¿pero qué pasa con ella?, bueno no sé cómo decirlo… de dónde vengo es así, tenemos que ir a un templo para adorar nuestro a Dios.

— ¿Tienen un Dios, ustedes los dioses?

— Pues claro, ¿de dónde creen que venimos nosotros?

— Bueno, tenemos una historia sobre ustedes— Dijo Kolgar.

— ¿Una historia?, cuéntenmela— Dije yo.

— Ese era el libro que buscaba, espera, la última vez que lo vi fue… ha claro, lo puse en tu escritorio, déjame ver.

Slovan busca en el escritorio y dijo:

— Aquí está, es el libro de los dioses, es un cuento corto. Déjame leer un pedazo:

“Estaba el mundo solo, donde nadie habitaba. Del fondo del océano surgen los dioses batiéndose en guerra y trayendo su esencia a este mundo.

El caos llegó con ellos, y las fuerzas chocaban para provocar el cambio.

Los dioses cambiaron, Helios alumbraba aquellos que tomaban el caos para crear el mundo, y en el primer día los primeros ancestros fueron llamados para la ascensión.

Un nuevo día se alzaba cuando la guerra se convirtió en paz, y la armonía reinaba. Donde nada había, y todo lo era; pero los dioses solo se mantuvieron y desaparecieron.

Y vuelven para traer tiempos, y más tiempos. Los ancestros tomaron los tiempos y los ayudaron a crear la era de los dioses.

Ancestros y dioses juntos en avenencia destruyendo y estableciendo la supremacía sobre todo aquello que no se inmutaba, trayendo dolor a los  primeros y a los últimos, dioses y más dioses creando y destruyendo.

La guerra y la paz convivieron juntos, hasta que los ancestros se multiplicaron y colonizaron, los primeros…

— Espera Kolgar, no sigas, es mejor que me prestes ese libro, y aprecio mucho que quisieras darme esto.

— Como usted diga Alizes, ¿pero está segura? Hay muchos que interpretan esta palabra y tienen diferentes opiniones, no sé qué pueda usted entendet a sabiendas de que no eres de este mundo.

— Lo leeré primero y lo que no entienda lo preguntaré.

Tomo el libro porque me parecía muy interesante, y  pido a los dos que me sigan haciendo el recorrido.

Kolgar y Slovan pedían a los guardias que retiraran la mesa y las sillas. Yo miraba el libro y se notaba muy gastado; parecía que fuera un cuento para niños muy viejo.

Sigo caminando  por los corredores escuchando todos los inventos que ellos tenían para ofrecerme,  y es cuando observo una especia de motor colgado de las vigas del techo.

— ¿Qué es eso?— Pregunte a los hombre que poco se inmutaron para presentarme el aparetejo.

— Alizes— Dijo Slovan— Eso no tiene mayor importancia, lo que debería preguntarse es ¿que es esto?

Y tira de una sábana que ocultaba algo grande.

Dijo:

— Alizes, preguntabas por nuestro logros ¿no es así?, pues bueno aquí hay uno, este es el impulsador de un barco dorado de trasporte, mejorado, y con el triple de capacidad.

Kolgar me enseña otra cosa.

— Mire Alizes, mira afuera.

Al observar por una ventana, vi en las alturas muy, muy, pero muy arriba un barco que brillaba, el destello era por el reflejo del sol.

Slovan le dice a Kolgar, que tenía que mostrarme algo más sorprendente.

— Kolgar, llevémosla al otro castillo, ella tiene que ver eso.

Y es entonces que me hicieron seguirlos por pasillos subterráneos, donde se conectaba con otro hangar, los corredores fríos y goteantes, me hacían perder el balance por momentos sin que ellos se dieran cuenta, desde hace un rato me he sentido mareada, y caminar por estos corredores me tiene algo…

Y es cuando vomito por el pasillo, Kolgar y Slovan se detienen y me dicen:

— Alizes, ¿está bien?

— Si, no se preocupen, no me gusta caminar por lugares encerrados.

— Oh, entiendo, pero desde que llego la he sentido un poco… como decirlo, enferma— Dice Kolgar.

— Ya estamos muy cerca, y no es la primera que alguien se vomita por estos pasillos, Kolgar también lo ha hecho.

— Oye eso no lo tiene que saber ella— Dice Kolgar a Slovan que revela sus intimidades.

— Lo siento, he importunado este recorrido, sin embargo aún puedo continuar.

— Ok— Dice colgar muy condescendiente conmigo.

Cuando subimos unas escaleras, levante mi mirada y vi de nuevo algo sorprendente.

Era un barco blanco que reflejaba mi silueta, y bordado de oro y plata, el cañón completo estaba revestido de un metal llamado cactolium, y se asemejaba mucho a un buque comercial, era largo como de 400 metros, y su altura como de tres pisos o mas según mis cálculos rápidos.

— El que vio en el cielo su divini… perdón Alizes, es un impulsador de prueba, el que vio colgado en las vigas solo es el primer diseño, pero el definitivo e insuperable y sin lugar a dudas el más grande es el que está dentro de este barco, tiene tanta potencia, que si en algún momento y espero equivocarme  se llega a dañar el casco que lo forra, podría destruir todo Oru, es solo una especulación, no sé qué tanta energía podría liberar, pero si es muy destructivo, potente como catastrofico.  Tuvimos que hacer pruebas de ensayo en las costas dumbrias con escalas menores, implementando las mismas características de un impulsador de cargas de un barco que captura rayos de la mismísima ciudad de las tormentas.

La anergia que ayuda a levantar el barco, no soportaba las cargas que indujimos al impulsador, así que creamos un corazón para las propulsiones, bueno sé que suena algo complicado ya que no eres de este mundo pero te mostraré— Slovan me invita a subir y apreciar el interior del barco.

Y cuando llegamos a un cuarto grande, vi magnánimas “pilas” es lo primero que se me viene a la mente,  plateados que emitían sonidos como la electricidad y él me explica.

— ¿Te acuerdas cuando te mostré el bastokar, y el diseño del plato que capturaba la energía?

Yo le acentuó con la cabeza y esta continua.

— Bueno, es algo parecido  pero a un grado mayor, pudimos convertir este disco que está hecho de otro elemento para convertirlo en un arma. No lo podemos probar ahora, pero cuando este terminado vera la potencia del cañón.

Kolgar me grita y dice:

— Alizes, Slovan, hay un chico que busca a la di… a Alizes.

Salgo a la cubierta y diviso desde las alturas que es Kiros, y bajo para encontrarme con él.

— Mi diosa Alizes, tengo la respuesta de uno de los maestros recolectores de las afueras.

— No me digas diosa Kiros, dime solo Alizes.

Kiros se sorprende y ve a los otros dos que acentúan la cabeza como entendiendo el mensaje de que mi título aun me quedaba. Así que me retiro y le dejo dicho.

— Fue muy corto el recorrido, pero espero ver mucho más cuando termine mis deberes, caballero por favor continúen con sus trabajos.

Continúo mi camino con Kiros que me informa:

— Aparte del maestro de recolección, algunos otros agradecen su valioso aporte en los mejoramientos de riegos para los cultivos, los escritos de reformas a los impuestos, la trata de mercadería en la ciudad, los asuntos de extranjería y emigración, y algunos nobles de castas bajas aprovechan para enviarle alguno frutos de sus cosechas, hice que se los llevaran a su recamara. Ha, y también recibí mensajes de los eruditos de Enemet, sobre la reubicación de la biblioteca y la solicitud que usted envió para traer algunos a esta ciudad. También tengo cartas sobre las medidas que quieren implementar sobre los Maltuinos, para que las lea y pueda dar su visto bueno.

— ¿Qué me dices del otro asunto que te encomendé?— Pregunté

— Ayer mismo envié un comunicado a una fuente que tengo en torres blancas, y he revisado los correos de Dangor hacia Zastrozz, el primero no me ha llegado respuesta alguna y espero que me llegue mañana, y las demás cartas hablan sobre la venida de Dangor; podría ser que llegue hoy mismo o que venga  a más tardar mañana cuando helios salga.

— Llama a Mra para que saque todos eso obsequios que mandaste a mi recamara y las utilice para el banquete de mañana cuando los gobernantes lleguen. Y también envía los agradecimientos a las familias nobles que enviaron los frutos, esta noche mirare los documentos que me dejaste, y escribe también al octavo que envíe los planos  de las fuentes, quiero que diseñen uno para las plantaciones, y que envíe también los escritos sobre las siegas que se da en todas las ciudades doradas, que bueno que me trasnoche anoche escribiendo esos informes.

Kiros se retira con mis órdenes, y entro a mis aposentos a descansar, pero un mareo incontrolable me hace por poco desmayar, si no fuera porque me sostengo del trono azul, y una serie de imágenes me llega a mi mente.

Unos tentáculos en los cielos oscuros, y tormentosos, un mar agitado y furioso, y una ballena blanca muerta. Una carcajada sale de mí como regocijándome, aun sin saber por qué estaba tan eufórica y feliz, y más carcajadas salían y empecé a reír descontroladamente y la malicia me habla.
— Él viene a traer guerra, y nada de lo que hagas aquí podrá evitar la muerte de esta ciudad.

Y es cuando me veo a mi misma con las mismas ropas caminando hacia mí, pero esbozando una riza maléfica y una mirada siniestra. Toma mi rostro y me dice:

—Él llegara aquí y traerá guerra, y nada de lo que hagas aquí salvara esta ciudad. Tómalo en tus brazos y hazlo tuyo, no tengas piedad de nadie y mátalos a todos. Él te tomara, y te hará suya, hazte de él  y deja todo remordimiento. Él te busca, y te llevará al lugar donde el mundo comienza y termina.

Y es cuando caigo al suelo.

 

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