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MNU Volumen 3 – Capítulo 3

Capítulo 3, vol 3:

Capítulo 15

Saga de OldWorld: Reunión.

Me despierto, es un alivio que nadie estuviera cerca. Observo atentamente donde me encuentro y recuerdo que estaba en mi habitación cuando todo esto sucedió, mi desconcierto me asusta un poco por al ver tantos libros regados, y es cuando escucho golpear la puerta y Mra anunciándose.

— Su divinidad Alizes, la comida esta lista.

Yo me levanto y  me recompongo, con esta es la segunda vez que me desmayo.

¿Qué me estará pasando?

Abro la puerta e invito pasar a Mra, que traía comida.

— ¿Se encuentra bien su divinidad?

— No me llames divinidad, solo llámame por mi nombre.

Me masajeaba los ojos, como si de una larga siesta se tratara, Mra me ve muy cansada y me dice.

— ¿Estas segura de que estas bien, Alizes?

— Si, por favor no me prestes atención, deja la comida ahí, ya comeré.

— Como usted diga.

— ¿Puedo hacerte una pregunta Mra?

— ¡Claro!

— ¿alguna vez… alguna vez te has enamorado?

Esa pregunta la sorprendió, y desde ese fleco rubio pude ver  sus ojos dorados, que se abrían mostrando algún tipo de culpabilidad, y se sonroja.

— ¿Por qué hace esa pregunta Alizes?

— Bueno, sabes que tengo un chico que me está buscando ¿no es así?

— ¿Se refiere al Dark assas?

— Si, ciento un intereses algo afectivos hacia él, al principio no puedo negar que me molestaba, pero luego demostró que no era como los otros… creo que estoy hablando de más.

— No su divi… digo, Alizes por favor prosigue.

— No sé su nombre todavía, él se sentaba todas las tarde a verme, y creí que era de eso típicos chicos que se sentaban a molestarte, pero él no hacía nada y yo no me atreví a preguntarle que quería.

— ¿Por qué?

— No lo sé, yo solo quería estar sola, vivir mi vida tranquilamente, pero siempre hay alguien que no te deja estar sola, incluso pensé que podía morir sola y librarme de tanta maldad, pero él me siguió hasta aquí, si lo encontrara no sabría que hacer o que decirle, ¿tú qué piensas?

— Bueno, no sé qué decir, aquí es un problema amar a alguien de cabello y ojos negros, pero ya que entre dioses no se afectan yo diría que usted y él deberían estar juntos, si lo ves bien, un hombre que es capaz de venir y cruzar el continente luchando contra grandes obstáculos, es un hombre como para recibirlo en gloria y festejo.

— Eso mismo pienso yo, pero la tormenta de media noche dice que vendrá con guerra y destrucción.

— Leí hace mucho que el amor siempre trae tragedias, si no fuera así entonces no sería amor.

— ¿Dónde leíste eso?

—Alguien me regaló un libro muy hermoso.

— Entonces si te has enamorado, dime ¿Quién es?

Ella se retrae un poco por que se avergonzaba de que supiera que el chico que le gusta es un conocido.

— Es Kiros.

— ¿Qué, Kiros el clérigo?

— Así es, nuestra relación es reciente.

— ¿Y desde cuándo?

— Desde que se fue a Enemet para su elección, tenemos un fuerte amor a usted y eso nos unió.

— Felicidades, estoy feliz por ti, al menos tú ya tiene alguien que te quiera.

— Y estoy segura que a ti también diosa Alizes, aunque no te guste que te llame así, sé que en el fondo lo único que quieres es que él también te amé, lo único a la que una diosa teme es que un dios llegue para robar su corazón.

— ¿Eso también lo leíste en el libro?

— No, pero sé que es así, lo pondré en mis palabras, una diosa como tú solamente se puede comparar en altura y poder a un dios como él, él es el indicado.

— Hablas como si le conocieras de toda la vida.

— Eso es porque cuando hablas de él, pareces que tú lo conocieras de toda la vida.

Mra se levanta y se retira pero no sin antes decirle.

— Gracias Mra, por hablar conmigo, es la primera plática de chicas que tengo, y creo que también eres la primera amiga que tengo.

Ese comentario hace feliz a Mra y se retira.

Ya estaba anocheciendo y me puse manos a la obra con los documentos que Kiros me había dejado.

*                                                                *                                                       *

Al día siguiente, me levanté muy temprano. Mra ya me tenía un baño listo, con mis prendas de vestir y un buen desayuno.

Yo desayuno y entrego unos documentos a Kiros, y desde esa conversación que tuve con Mra me alertaba a los gestos que Kiros le hacía a Mra, y era verdad Kiros miraba a Mra de una manera muy dulce, le sonreí y se retiraba cuando le entrego los papeles.

Zastrozz llega también al desayuno y había pedido a Mra que le sirviera también, Mra accede y Zastrozz se sienta.

Kiros se regresa para darme una noticia.

— Alizes, recibí una nota del octavo, parece que ya viene en camino.

— ¿Pero cómo?

— Creo que antes de que enviara la carta él ya estaba en camino, y también trae los planos, un erudito escribió antes de usted la necesidad los planos y ya que recibió la carta los trae consigo. Estará aquí cuando Helios esté en su punto más alto.

— Bueno es normal, Dangor vendrá también, es lógico que el único sobreviviente del concilio venga a proclamar como Imperato al sucesor de Oromus,  estará aquí creo que mucho antes del mediodía, podrás hablar con él, antes de que te reúnas con los babosos de los otros imperios.

— Ok gracias Zastrozz, Kiros  y ¿qué me dices de nuestros invitados?

— Bueno más o menos también estarán a la misma hora, ya todos enviaron su confirmación.

— Entiendo, puedes retirarte.

Mientras Mra traía el desayuno por petición de Zastrozz, le pregunto.

— Mra ¿tienes todo preparado para cuando lleguen los gobernantes de las otras naciones?

— Si, tenemos todo listo, cuando se no informen de que han llegado, tendrán un recibimiento agradable.

— Zastrozz, ¿porque has venido?, no te he visto desde ese incidente, ni tampoco me has dirigido palabra

— Pero pasaste ayer con eso dos tontos, y paraste a verme ¿no es así?

— Bueno me causo curiosidad como entrenabas.

— Que sorpresa, ¿no será porque quería ver mi cuerpo desnudo?

— No, solo quería saber cómo es que entrenaba, ya que se dejó vencer fácilmente de su hermano.

Zastrozz cambio su mirada y se quedó callado.

— Bueno he terminado de desayunar, por favor continua sin mí.

Zastrozz se queda en la mesa solo y pensando una respuesta, yo por otro lado, me encuentro con Kiros.

Kiros llevaba un mensaje, pero antes de eso se encuentra con Mra. Yo los veo y me escondo en el palacio antes de llegar a las escaleras que conducen a los jardines, los miraba desde las columnas para espiar su conversación.

— La diosa Alizes ya sabe de lo nuestro— Dice Mra muy entusiasmada.

— ¿Y cómo lo tomo?

— Lo tomo muy bien, me felicito.

Mra sonreía y Kiros también, es entonces cuando Kiros dice.

— ¿Crees que nos pueda casar?

Ella se sonroja.

— ¡Pero que es lo que dices, si apenas hemos iniciado nuestra relación!.

— Bueno, por lo que he leído en algunas cartas que llevo a Alizes, la cosa no pinta nada bien para ese Dark, no  sé en qué momento decírselo, pero es mejor estar ya casados antes de que  una guerra empiece, tengo un mal presentimiento en todo esto.

— ¿Que has leído?

— Bueno, recibí tres cartas; dos de mis fuentes y otra del anónimo que le escribe al Imperato Oromus, parece que aún no sabe que esta muerto, porque aún sigue escribiendo.

— ¿Es muy malo?

— Te lo diré después, primero tengo que entregarle esto a Alizes.

Un guardia grita mi nombre, arruinando el momento, yo hago que camino a otro lado para que Kiros y Mra no sospechen.

Me reúno con el guardia y este me explica que un hombre me busca, yo salgo de ahí antes de que Kiros suba y me encuentre espiándolos.

Yo camino con una fuerte duda en mi corazón sobre esas noticias, y es cuando llego a la biblioteca canopia donde el ocatavo llega mucho antes de lo esperado para darme la noticia.

— Mi diosa Alizes.

— Por favor dime Alizes no más.

— Entiendo, traje los planos que pidió, supuse que los necesitaba así que  los entregué al maestro de recolección a las afueras, que también me pidió lo mismo.

— Entiendo, bueno que bueno que pensara lo mismo, por favor tome asiento, ¿ha sabido algo de Dangor el Bospelante?

— Si, ya está en la ciudad.

— ¿Enserio?

— Si bueno, se enteró de que recibía a unos invitados muy importantes y no quería importunar con su llegada.

— Que considerado— Le dije con sarcasmo al octavo, pero este muy serio dijo:

— También está al tanto de su situación especial por decirlo así.

— ¿A qué situación se refiere?

— Él sabe lo que hizo, me refiero a lo que hizo con el concilio y a las mujeres.

— Perfecto, así no tendré que aparentar nada.

La puerta suena y Mra se anuncia muy agitada.

— Alizes, soy yo Mra, me disculpo por interrumpir su reunión con el octavo, pero es una emergencia.

— Por favor pasa Mra.

Mra abre la puerta y llega toda sudad buscándome.

— Alizes, son ellos, los gobernantes llegaron sin anunciarse y ahora están en la sala del trono.

Yo me levanto muy alarmada por que entraron sin ser vistos y arranco mi persecución a los pasillos para llegar a la sala del trono con Mra, y le pregunto:

— Cuanto tiempo han estado allí.

— Ellos no están en su sala del trono, están en la sala del trono negro, creo que han estado un buen tiempo, no me dieron tiempo de preparar la mesa ni que los atendieran como es debido, llegaron sin equipaje ni personal.

Entonces me calmo un poco y se me ocurre una idea, le pedí a Mra que vigilara a Zastrozz porque no quería que él se encontrara con todos ellos.

Mra se va y abro la puerta, y me encuentro con tres hombres, uno es alto y de cabello marrón y un poco moreno de aspecto juvenil aunque no lo fuera, su cabellera marrón y ojos cafés me indicaban que era el rey de los castaños, vestía una capa café muy esponjosa que cubría hasta su cuello y llegaba hasta su pies y se arrastraba un poco más por el suelo, no llevaba ningún tipo de armadura, solo un tipo de camiseta esqueleto blanco, botas y pantalones cafe, su nombre es Nero Canelo.

— ¡Su divinidad!— Dice Neron arrodillado.

El siguiente en arrodillarse es Stained Bai, era un hombre maduro, y más alto que los otros, era muy enjuto, vestía unos pantalones blancos y una túnica blanca con adornos rojos, y puesto sobre esta túnica un gabán blanco también con el símbolo de su familia; el estandarte de un triskel, tenía una parte de su cabello blanca y otro café, menos sus ojos que eran totalmente blancos, este también se arrodilla y me dice “¡divinidad Alizes!”.

Uno de ellos se levanta y se acerca a mí para tomarme la mano y besarla mientras se arrodilla y me dice lo mismo: “¡su divinidad!”, era fornido y más alto que yo, de hermoso aspecto, cabellera roja y color de ojos rojos también, su nombre es Myleron Rot, el dominato dominaciones de la casta roja.

Retiro mi mano a Myleron, y los hago levantar a todo para decirles.

— Caballeros, levántense. Me sorprenden sus llegadas a Oru, pensé que vendrían más tarde, pero me es grato que esten aquí, por favor acompáñenme y deje que los atienda como es debido.

Ellos se levantan y el de casta manchada Stained bai, me dice:

— Oh, no se preocupe su divinidad Alizes, sabíamos que hoy elegirían a su Imperato, así que no quisimos arruinar su ceremonia de Imperacion con nuestros anuncios, por favor no se incomode por nosotros. Hemos venido para hablar cuestiones de suma importancia; será corta nuestra estadía, cuando terminemos estos asuntos que nos apaña, partiremos de inmediato a nuestros lugares.

— ¿Se refiere a los juegos de Rodoolckan en Rougen?— Dije yo.

— Que bien que esté informada— Dice Stained.

— Su divinidad, no se sienta ofendida por nuestra intromisión a este reino sin los anuncios, entienda que ahora que el Imperato Oromus ha muerto se nos presenta un problema mayor cuando nuestro mayor patrocinador de los juegos no ha sido elegido. Sin embargo usted que le precede mientras es elegido, queríamos hablar de este tema, si no le importa claro está— Respondió el Majestuoso Solemno Neron Canelo.

— Hablaremos de ello esta tarde, cuando tengan preparada para ustedes el banquete, o si gustan pueden descansar y hablaremos en la noche después de que elijan al siguiente Esterio Imperio.

— Bueno nos gustaría apresurar la charla…—Dice Stained, pero fue interrumpido por el Dominato Rot.

—… Su divinidad, tómese el tiempo que quiera, prepare usted el banquete y permítanos ser testigos de la Imperación del nuevos Esterio.

— ¿Están de acuerdo caballeros con esta propuesta?

El Majestuoso, y el hombre que representa a los manchados asienten.

— Entonces, deje que estas virtuosas los lleve a su habitaciones, gusten pedir lo que necesiten, menos favores sexuales, están aquí para hablar no para divertirse por favor discúlpenme un momento, arreglare todo para esta tarde.

Yo me retiro y alcanzo a escuchar al Majestuoso Solemno decir.

— ¿Qué es caballeros?

— ¡Como quisiera que hubiera sido nuestra diosa!, es más hermosa de lo que pude imaginar con eso rumores.

— Es mejor que no te enamores, lo que dicen de ella no es nada bueno, y además parece que su corazón le pertenece a otro.

— ¿A quién? Mataría a quien fuera solo para estar con ella.

Me retiro porque no quería escucha más de ellos, y mientras yo caminaba para coordinar todo con el octavo, Mra fue buscar a Zastrozz para distraerlo, es entonces cuando lo ve entrenar en los patios con varios soldados en una lucha cuerpo a cuerpo pero sin poderes.

Parecía que nadie estaba a su altura, derrotaba a todo aquel que lo retara, pero es entonces cuando se seca el sudor de su cabeza escucha la voz de un retador.

Cuando se retira la toalla, se da cuenta que Dangor está tomando una espada para entrenar con él, y Zastrozz se sorprende y sonríe un poco.

— Dangor maldito, ¿cuándo llegaste?

Zastrozz saca la espada y se va contra él preparándose para la batalla.

— Llegué ayer, quería pasearme antes de reunirme con esa mujer.

Ellos chocaban las espadas mientras hablaban, Mra aún estaba escondida escuchando su conversación y mientras peleaban con las espadas decían:

— Es mejor que no te andes con rodeos, ella es muy… muy… bueno alguien con quien no se juega— Dice Zastrozz.

— ¿Enserio?, ¿así de fácil te conquisto Zastrozz?

— Fuera de bromas, es mejor que no finjas ante ella Dangor, es muy perceptiva.

Ellos continuaban la lucha, y Dangor para cuando Zastrozz le dice:

— Ella en verdad es una diosa, y lo que te conté de ella tambien, es mejor que cuides lo que dices o lo que haces.

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