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MNU Volumen 3 – Capítulo 4

Capítulo 4, vol 3:

Capítulo 16

Saga de OldWorld: Gobierna y deja gobernar.

Dangor deja de pelear, por la seriedad que Zastrozz había impuesto en el entrenamiento.

Este deja su espada, y se sienta, y le dice:

— Entonces esta supuesta diosa, es una maldita asesina.

— No digas eso Dangor, aunque haya matado a todas esas personas, fue por una buena razón— Dijo Zastrozz.

— ¿Incluso a tu hermano Goud?

— Si, incluso a mi hermano.

— Es increíble Zastrozz, parece que esta diosa ha traído en ti una influencia muy fuerte para aceptar muy rápido la muerte de tu hermano Goud. Tu eres un guerrero muy poderos, incluso puedo apostar que te contuviste con tu hermano para no matarlo, y aun así ¿aceptas el hecho de que obedezcas la palabra de la asesina de tu hermano?

— ¿Has tomado el elemento, Dangor?

— ¿Qué?

— ¿Alguna vez has intentado tomar el elemento?

— Eso que tiene que ver con…

— ¡Solo responde!

— ¡No!, nunca lo he tomado.

—Yo sí, en la ceremonia, no importa que tan poderoso seas, el elemento no te permitía tocarlo, es una sensación de impotencia, te hacía sentir insignificante, pero ella lo tomó sin más, como si no fuera nada… ella no es cualquier persona con la cual tratar, ella es nuestra diosa, sin importar que haya matado a mi hermano, o incluso si hubiera matado a mi padre o a mi madre, nunca me iría contra ella.

— ¿Qué es lo que dices?

— Dangor,  cuando te reúnas con ella entenderás.

Dangor estaba intrigado, pauso y retomo para cambiar el tema.

— Zastrozz, en realidad el motivo de mi visita era solo para visitarte, porque en realidad rechazaré el ofrecimiento del Esterio Imperio, quiero cedértelo a ti.

— Ahora eres tú al que no entiendo.

—Bueno como ya sabes, fui aceptado en la comunidad Maltuina como un Spirrow chaca le most.

— Ya no tienes necesidad de estar en esa comunidad, ven con nosotros, con tu gente.

— No Zastrozz, tengo que terminar lo que me fue encomendado, aunque Oromus ya no este, tengo que hacerme con el cargo  peiraoo, rey de los desterrados y herrantes.

— Siempre fuiste como un hermano mayor para mí Dangor, me enseñaste a pelear, creo que fuiste mi primer amigo, desde niños lo único que hacíamos era meternos en problemas y conquistar chicas, beber hasta el amanecer, mi superior, y ahora que se te ofrece el Esterio Imperio lo rechazas.

— Eso tiempos quedaron atrás viejo amigo, ahora con tu hermano muerto necesito un general y un Imperio para que gobierne, piénsalo Zastrozz, si llego a ser el rey de los Maltuinos que mejor manera de destruir la comunidad que tener a dos dorados en lados opuestos del tablero.

— Bien, tú ganas Dangor, aceptaré el cargo.

— Bueno entonces, tengo que informarle rápido a el octavo, ¿sabes dónde está?

— ¿Cuál es tu afán Dangor?, quédate un rato y vamos al bar, allí está  todavía esa chiquitica que tanto te gustaban.

— ¿Te refieres a Elmira?

— Si, y te ha preguntado un montón.

— ¿Enserio?… ¡ha! no puedo, algo urgente resultó con los Maltuinos, y tengo que volver muy pronto, cuando venía aquí recibí un mensaje de la comunidad, parece que han secuestrado a uno de los nuestros.

— ¿Qué, enserio, y quién es?

— Es un maldito de sangre manchada, el muy bastardo mato a un civilíco.

— ¿Lo dices enserio? Nadie en la vida había matado un civilíco, ahora entiendo de donde saco la carne el Imperio Oromus.

— Si, ese idiota pudo matarlo, igualó su apuesta en la corte vendiendo su carne y sus entrañas,  y también se convirtió en un Spirrow chaca le most, compartiendo su invento con el que mato a ese civilíco, ojo a los dioses.

— Ahora que entras en ese tema— Dice Zastrozz muy pensativo, le pregunta— ¿Qué sabes sobre ese Dark?

— Bueno, precisamente venia de la ciudad Char, me reuní con dos Ereiser uno de casta Brown y otro de la casta Redgroouk porque supuestamente habían capturado a un Lupino de raza negra, y sabes muy bien cuanto tiempo llevo buscando a ese maldito lobo volador para ingresarlo en mis filas, ¿y sabes que sucedió?

— ¿Qué sucedió?

— El idiota que capturó al lupino rechazo mi oferta.

— ¿De verdad? Que pedazo de tonto.

— Si, resultó que era un Cavalier de la casta roja como yo, y se negó a darme el lupino, resulta que el maldito Lupicanirus le pertenecía a un Dark assas.

— No puede ser, entonces eso quiere decir que…

— Ni me lo digas, en la corte todos los chaca le most han empezado un rumor de que alguien de la corte ha traído ese Dark, y eso es un percance Zastrozz, si alguien empieza hacer caso a los rumores todo esto podría derrumbarse, empezarían a preguntar y escavar los secretos de todos.

— ¿Y qué paso con él?

— ¿Con el Dark? Bueno el muy inepto dejo que se lo llevara un Abgerth a la ciudad de las tormentas, es por eso que aunque sé que el muy idiota lo dejo escapar a la ciudad de las tormentas ese sea su fin.

— Eso no me lo esperaba, si tenía mis dudas con respecto a cómo llego a ese lugar.

— Si, el muy tonto se creyó las falsas indicaciones del Abgerth, y zarpó con él en el barco cobrador, en frente de sus narices.

— ¿Y qué piensas hacer con el Lupino?

— Bueno, pospuse una pelea contra mi Lupino blanco, cuando le llegó la noticia al Ereiser Koumen sobre el motín en la ciudad de las tormentas, deje de lado ese asunto y me vine a Oru cuando supe que el Imperato Oromus murió.

Mra estaba aún escondida escuchando esa conversación, cuando se alertó de la presencia de un hombre que entraba gritando su nombre, así que para no ser delata por el hombre, se escondió en otro lugar, y espero a que ese hombre tomara otro camino en donde ella estaba, rodeo unos cuantos pasillos y se encontró con él para recibir una noticia.

— Virtuosa Mra, tengo un mensaje de Alizes, dice que se presente ante ella y que por favor traiga a Zastrozz con usted.

Mra recibe el mensaje, y decide buscara a Zastrozz, pero es Zastrozz y Dangor quienes la encuentran a ella.

— Oye muchacha ¿qué haces aquí?— Pregunta Dangor como sospechando de su presencia en los patios.

— Mi diosa Alizes requiere la presencia de Zastrozz.

— Bueno amigo, creo que ya es hora de que me presente ante la diosa Alizes— Dangor pretendía molestar a ambos, tanto a Zastrozz como ha Mra, y miraba a Mra porque creía que ella estaba espiando su conversación.

Mra no podía hacer nada ante tal situación, así que les guía.

Dango miraba el cuerpo de Mra, y hacía gestos a Zastrozz, pero Zastrozz no quería seguirle el juego, entonces Dangor toco el trasero de Mra y esta voltea rápidamente y lo cachetea, y fue tan fuerte el golpe, que le dejó marcado su mano en la cara.

Dangor no se esperaba esa cachetada tan rápida.

Mra no dice nada, solo le miraba como si quisiera matarlo y Dango se voltea riendo, como si le dijera con la mirada a Mra que fue una broma.

Entonces Zastrozz le dice:

— Amigo, todo aquí ha cambiado mucho, desde que llego ella.

*                                                               *                                                        *

En ese momento yo estaba hablando con el octavo para que pudiera hacer hoy la ceremonia de Imperación, contando con la presencia de los gobernantes y algunos nobles de alta alcurnia.

El octavo acepta siempre y cuando Dangor se presente a tiempo. Entonces la puerta suena, y Mra llama desde el otro lado diciendo que Zastrozz está aquí.

Para mi sorpresa, Zastrozz y Dangor entraron.

— Alizes, permítame presentarle a Dango Mahagoni más conocido como el Bospelante, el sucesor al Esterio Imperio.

— Es una sorpresa para mí que llegue así, esperábamos su anunciamiento.

— Bueno su divini…

Zastrozz le golpea y le dice:

— No le llame así.

— Lo siento.

Dangor besa mi mano como hizo el otro, y se arrodilla para decirme.

— Es un honor para mí estar ante su presencia, Alizes.

Y de nuevo sentía esa hipocresía.

— Puede levantarse, próximamente usted será el nuevo Esterio Imperio, por favor no se arrodille.

Dangor se levanta, y se acomoda en una silla.

— Bueno, de eso venia hablar con el octavo, quería decirle que declino mi aceptación a la sucesión, sin embargo como segundo en la jerarquía, pongo a Zastrozz como siguiente en la ascensión.

El octavo se sorprende y yo también, pido explicación a su rechazo y este me dice:

— Bueno es muy complicado, pero por ser ustedes, espero que mantengan esto en máxima discreción.

Todos nos sentamos, y hago retirar a Mra para que se encargue de los preparativos.

— Soy un espía en la corte de los Maltuinos, no sé si la di… Alizes estará al tanto de todo esto pero, los gobernantes de cada nación se reunieron para tratar este tema, y como resultado crearon una alianza para enviar espías a la corte, pero desafortunadamente fueron asesinados. Yo soy el único que queda y hace poco me nombraron miembro de los chaca le most, ahora soy un Spirrow, su confianza en mí es lo única que queda para desmantelar esa maldita comunidad chantajista y oportunista llena de bastardos, sangre sucia y traidores, es por eso que no puedo tomar el Esterio Imperio, no puedo tomar un título tras otro y más cuando soy ahora un Maltuino.

El octavo mira a Zastrozz y dice:

— ¿Estás de acuerdo con él Zastrozz?

— Si no hay nada que me impida serlo, no tengo ninguna objeción.

El octavo me mira y pregunta si yo tengo alguna objeción y yo le respondo que no, así que como todos estábamos de acuerdo, el octavo pregunto a qué horas podría empezar la ceremonia.

Como ya se acercaba el medio día, propuse que la ceremonia se celebrara en ese tiempo, que las comarcas cerraran y se reunieran en las plazas para que atestiguaran la Imperación.

Entonces llamo a Mra que dirigía todo el evento, y le dije que pagara a todos los comerciante en el mercado para que participaran con nosotros en la celebración con comida y bebidas.

Ella sale disparada hacerlo para que todo estuviera a tiempo.

Todos en el cuarto se levantan para retirarse a sus obligaciones, y es cuando Dangor dice:

— Siento mucho decir esto pero no asistiré a la ceremonia, tengo algo muy urgente que hacer con los Maltuinos, así que por favor Alizes ¿podría darme un momento de su tiempo?

El octavo y Zastrozz se van y me dejan sola con Dangor el Bospelante.

— “Mi diosa” Alizes, si es que puedo llamarla así, he escuchado rumores sobre lo que ha hecho en esta ciudad, y lo que ha hecho en las otras con la tormenta de media noche, me asusta el hecho de que sea una diosa que llega a este mundo con muerte, y esas cosas, por lo cual lo único que quiero es que… déjeme ponerlo en palabras sencillas, no quiero que joda a mi amigo, ni a mí, ni esta ciudad.

— Ah, ya veo, ha mostrado sus verdaderas intenciones Dangor, fingía delante de su amigo y del octavo, tal como el Imperato Oromus.

— Bueno, no soy un violador en masa, así que no se preocupe de que me tire a todas las mujeres en todo Oru.

— Bueno pero si manoseo a mi virtuosa.

— Así que le cuenta todo, bueno vera, no hay ningún parecido entre el anterior Imperato y yo, y reconozco que era todo un maldito que merecía morir y más por todas esas cosas que le hizo a Goud un gran hombre por cierto. Tango las ambiciones más altas que cualquiera en esta ciudad, está por encima de una supuesta diosa que lo único que hizo fue matar a 62 mujeres y a 5 hombres que pertenecían a un concilio muy respetado, que asesinó despedidamente al hermano de mi mejor amigo, y que le lavo la mente haciéndole creer que es intocable, así que le advierto desde ahora, si hace algo que ponga en riesgo mi país, a mi gente o a mi amigo, se arrepentirá de haber venido a esta tierra a creerse una diosa.

— Dangor, creo que no está en posición de amenazarme, ni de advertirme, ni de proponerme, ni de aconsejarme, ni de… bueno ya no encuentro más sinónimos, pero lo que digo es que, todo lo que haga o deja de hacer eso a ti no te importa, puede que asesine a más en el proceso, tu no podrás hacer nada, y lo digo muy enserio, nadie en esta ciudad puede hacerme daño ni siquiera tu que tanto berrinche haces.

Dangor se levantó para tomarme del cuello, pero una energía respondió ante eso y no permitía que él me tocara.

Dangor emanaba electricidad, pero ni eso logró tomarme para hacerme daño, entonces lo toque con un dedo y lo tire de nuevo al mueble donde estaba sentado. Sentía esa impotencia, una que yo vagamente recordaba en mi antigua vida de instituto.

Me levante y le mire muy seriamente para decirle:

— Dangor, pido disculpas de antemano, sé que lo que dijiste fue por defender  a tu amigo y a esta ciudad, y que lo que he hecho es algo que enfadaría a muchos y creo que hay algunos que también piensan como tú, si estuviera en tu lugar creo que mi ira también hablaría, pero lo cierto es… que no haré nada de lo que dije, como dice la tormenta de media noche yo vine para traer paz y alegría a este mundo, es ese Dark el que traerá guerra y miseria, pero mientras él no llegue aquí, mi labor es gobernar este mundo, tu no querías ese cargo de Imperato por que parecía que tu trabajo como espía era mucho más importante, así que tu enojo solo es eso, enojo, no me afecta ni siquiera puedes tocarme nadie en esta ciudad puede tocarme.

— No me subestime, por ahora puede que seas intocable pero hallare la manera de hacerte daño, recuerda mis palabras, si jodes este mundo por tu capricho te joderé a ti.

— Bueno, eso lo veremos, puedes preguntarle a cualquiera que es lo que hecho por ustedes, he aumentado el alza de producción de todos los cultivos solo en dos días, o como ustedes dicen en “dos icsex”, disminuí el ingreso sin registro de mercaderes cuyo trabajo es contrabando, la economía es estable y va en aumento, el comercio con otras naciones ha fluido mejor. ¿No lo ves Dangor? Esta ciudad está creciendo desde que llegué, ¿crees que la este “jodiendo?”

— Bueno, hay una primera vez para todo, que me dice de su amorcito, Zastrozz me ha contado sobre ese bastardo, el Dark assas que viene en camino.

— ¿Qué pasa con él?

— Bueno, puede que usted sea intocable, ¿pero qué me dices de él? hasta donde tengo entendido ese Dark ha podido sobrevivir a un maldito gusano del desierto, se dice que ha ganado contra un civilíco ya no si es verdad pero es lo que se rumorea con los Maltuinos, destruyó la ciudad de las tormenta, mierda esa maldita ciudad fue reducida a nada, pero dudo mucho que lo haya hecho solo, en fin ¿cree que tenga el mismo poder que tu, que sea intocable como lo eres tú?

— ¿Crees que puedes amenazarme con eso? entonces inténtalo, ve por él, te deseo ojo a los dioses como dicen aquí.

Dangor se levanta para salir del cuarto y me mira muy detenidamente con esa rabia que lo invadía, cuando sale yo lo detengo.

— Oye.

El voltea su rostro hacia mí.

— Ella no me lo dijo, lo vi— Digo yo con una sonrisa. Para luego él cerrar la puerta de golpe.

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